martes, 22 de octubre de 2013

Fauna viajera X: El integrado


En más de una ocasión he hablado de ellos; de esos turistas (perdón, viajeros que así es como se consideran) que en sus viajes, aseguran y lanzan a los cuatros vientos que se mezclan con la población local, que viven como ellos y, precisamente por ello, creen que su experiencia viajera es más auténtica, más válida, más molona en definitiva.

La soberbia viajera no tiene límites y todos, en mayor o menor medida, caemos en ella alguna que otra vez. Si pudiésemos hacer moviola de nuestras palabras viajeras, nos sonrojaríamos de lo arrogantes y estúpidos que podemos llegar a ser cuando afirmamos tal y cual cosa como si nuestra experiencia fuese como la de Livingstone o Marco Polo. Si la vida, como decía Chaplin, no da más que para ser amateur, el viaje no da más para que un simple vistazo a vuela pluma de una pequeña parte de la realidad: El viajero no hace nido nunca. Sabe que tarde o temprano tiene que partir. Cuando se asienta en un lugar, deja de viajar para residir, y cuando se reside en un lugar, el ojo y la mente viajera pierden la intensidad de la sorpresa, de lo desconocido para dar paso a las rutinas.

Por otro lado, dependiendo del entorno en el que nos movamos, la frecuencia con la que lo hagamos y nuestras motivaciones, podremos tener un mayor o menor roce con la realidad de un país, pero nunca nos integraremos al desconocer muchas de sus claves como son las tradiciones, la cultura, la organización social, la religión, las influencias del paso del tiempo, la historia etcétera que son los aspectos que configuran una sociedad. No podemos vivir ni ser como ellos si no pensamos ni sentimos como ellos; todo lo más, seremos capaces de comprender algo que, si bien no es suficiente, si nos ofrece un punto de partida. Esto que parece simple, o no es comprendido o no es asumido por nuestro invitado de hoy: El integrado, un espécimen, que toma la parte por el todo y es bastante dado a confundir la velocidad con el tocino.

El integrado

Abundantísimo en la fauna viajera. Facilísimo de detectar. En cualquier foro o blog de viajes ya te dicen que pertenecen a ese exclusivo círculo de los “enterados”. 

Es una especie que se reproduce con suma facilidad por esa inercia viajera que lleva a unos a replicar lo que hacen otros y más, si con ello, se consigue ser considerado como un viajero pata negra o pedigrí especial: un elegido.

El integrado es un viajero que te asegura haber conseguido mimetizarse con la población local, viviendo como ellos, comiendo lo que ellos y moviéndose con ellos y como ellos. Con un par.

Este tipo de fauna se caracteriza por, o bien mirarte por el encima del hombro o, en el mejor de los casos, por tomar una actitud paternal asegurándote de que la única forma de viajar es como lo hacen ellos.

Todo esto tendría su lógica si “sus verdades” fuesen acompañadas de una reflexión interesante o fuesen fruto de un profundo conocimiento del alma humana. Sin embargo, todo en él suele ser cáscara.

En los viajes son fácilmente identificables porque lo primero que hacen es ir a cualquier bazar o mercadillo a comprar ropa local para vestirse como una parte de la población local. El integrado cree que por disfrazarse con una chilaba y tomar un té a la menta con cuatro beduinos en una jaima del desierto de Wadi Rum y cabalgar por la arena le convierte en Lawrence de Arabia. Ellas, si están en India se vestirán con un sari o con un salwar, moda esta que no comprenden demasiado bien los locales pues unos lo consideran extraño, -generalmente la ropa que se compra es la que utilizan las clases sociales más bajas o la regional- otros una falta de respeto y, los más se despiporren: todos, menos el comerciante que les coloca las telas, fuera de lugar: Lo curioso es que esto solo lo hacen en paises menos desarrollados y es raro encontrar a una finlandesa vestida de lagarterana en España o a un tipo de Burgos vestido como un tirolés en Suiza. Claro, que, esto de integrarse en un país sólo es válido para determinados paises porque total, como estamos globalizados, integrarse solo es necesario en paises con una renta per capita ridícula: El integrado nunca te dirá que vive como un neoyorkino porque, en esencia, el también lo es: otra contradicción viajera.

Al integrado le gusta presumir de lo bien que se relaciona  con el entorno y te cuenta como si fuese algo muy especial que haya estado charlando con alguien durante horas y le haya invitado a comer a su casa, ignorando por otra parte, que si hay algo que el ser humano en determinados sitios no ha olvidado, -a pesar de que estemos convirtiendo el planeta en un bebedero de patos- es la hospitalidad, que por lo general se da más en los que menos tienen: no conozco a ningún integrado que haya sido invitado por un banquero o el primer ministro. Ni tan siquiera que se haya relacionado con ellos. Lógico: el integrado, por lo general, sólo se mueve en un ámbito que para él es el real, y extrañamente coincidente con los estratos medios bajos de la sociedad, nunca con los más bajos ni con los medios o medios altos; algo que choca ya que en su entorno natural, “at home”, (supongamos un estrato de medio para arriba, que son los que se pueden permitir realizar viajes a menudo) salvo excepciones, no se relaciona ni integra ni va a comer a casas de gente que no tiene parecida situación social o económica. Pero en esos paises es diferente. Son sólo unos días…Por otro lado el integrado procura no relacionarse con otros turistas y se monta su propio apartheid y solo hace migas contigo si necesita algo.

Se vanagloria de comprar en comercios locales y no en tiendas para guiris como si eso fuese un gran mérito; de comer exclusivamente en  restaurantes locales o en los puestos de la calle y no haber sufrido ninguna intoxicación, tan solo una leve diarrea. Esto te lo suele contar mientras se zampa una hamburguesa y bebe una gran cerveza o se pega un lingotazo de JB en cualquier bar al que suelen ir turistas: pero el se integra con la población y si está allí es por casualidad.

Creen conocer todos los precios locales y se niegan a pagar una rupia más desconociendo como funciona la oferta y la demanda en determinados paises o como se fijan los precios que, digamos, pueden ser muy flexibles en función de factores tales como hora del día, competencia, cara de pardillo que tengas etcétera. Esa integración, ese vivir como ellos siempre es un poco descafeinado. Sí, es muy integrado, pero no renuncia a sus cosas. Y sus cosas suelen ser el teléfono móvil, la cámara de fotos, el botiquín lleno de medicamentos y anti repelentes de mosquitos, sus paquetitos de galletas, sus botas de treeking, sus gayumbos CK de imitación y varias tarjetas de crédito. Igualito que ellos, integrado de narices.

Cree que por saber decir, hola, adiós, ¿cómo está usted?, ¿cuanto cuesta esto?, contar hasta diez y poder chamullar tres o cuatro frases o pedir un plato local le convierten en un experto en el idioma local. Y al principio, hasta puede dar el pego, pero dos frases más y ya no tiene ni puta idea de lo que le están hablando por lo que desiste de seguir practicando el idioma. Si además de integrado es tonto del culo, te justificará su desconocimiento argumentando que el nativo tiene un extraño acento que apocopa o se come las palabras mientras tu le miras con condescendencia y un poco de pena.

Una de las peores cosas que te pueden pasar es que uno de estos viajero integrados te invite a cenar y quiera agasajarte con alguno de los platos que le enseñó a hacer una viejecita en aquel poblado recóndito. Tu sospechas, pero por aquello de que es un integrado le concedes el beneficio de la duda: ni tiene todos los ingredientes originales, ni ha medido bien las cantidades, ni tiene la experiencia suficiente  y te arrepientes al descubrir que no aprendió bien: el resultado es intragable o produce unos extraños retortijones que te mantienen toda la noche en vela.

El integrado es una especie muy dañina que si se le hace mucho caso acaba por distorsionar la realidad de un país creando estereotipos que pueden ser válidos para su entorno, pero no para el conjunto de un pais, al cual ni aunque viviera cien años podría comprender en su totalidad. Así que cuidado con estos catedráticos del viaje. Es una sugerencia.

Continuará



9 comentarios:

Katy Sánchez dijo...

Que me parto de la risa con con "tu integrado" jajajaja, Lo de tomarse un te en el desierto del Wadi Rum y creerse Laurence de Arabia no tiene precio. Será porque he estado allí y lo de una finlandesa vestida de lagarterana es genial.
Siempre he sostenido que hay personas que viven toda una vida en un pais y no se han integrado nuca, como para integrarse en un viaje.
Por cierto de estos si que conozco unos cuantos pero no he coincidido en viaje:-)
Bss

Fernando Lopez Fernandez dijo...

@Katy Sánchez - Muy cierto lo que dices, pero es que esto ocurre hasta en las comunidades de vecinos. besos

Myriam dijo...

Que bien describes este tipo y que acertado cuando dices que estamos convirtiendo el mundo en "un bebedero de patos". Muy cierto esta gente es especialista en crear estereotipos.

Sigo disfrutando de Paris y cia.

Besos

Rafa Bartolomé dijo...

Hola Fernando: cada vez lo paso mejor leyéndote. Todo lo que escribes es desternillante: se ve que conoces a la raza humana. No sé que decías sobre los de Burgos que nunca nos pondríamos un sombrero tirolés; pero te aseguro que algunos cuando vuelven de Austria te cantan el tiroriro..tiroriro con voz de grijo. Me ha hecho mucha gracia. Un abrazo

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Oye, te entra una angustia después de haber hablado con un tipo de estos...
Un abrazo.

Katy Sánchez dijo...

Fernando te invito a a que leas este post aunque no me sigas en ese blog. Va con cariño
http://katy-pasitoscortos.blogspot.com.es/2013/10/la-cerveza-y-sus-beneficios.html
Se me olvidó decir que me ha gutado mucho la foto que preside esta entrada.
Bss y buen finde

M. Teresa dijo...

Si dejé hace tiempo de participar en los foros de viajes fue, en parte, por evitar a ese elemento que defines. Además, es el típico que desprecia lo que hacen los demás, a los que trata de turistas y por supuesto a los que viajan con agencias. Me gusta lo que dice Katy, que muchos no se integran nunca donde viven, como para hacerlo en la otra parte del mundo, venga ya!.
Un saludo

Fernando Lopez Fernandez dijo...


@Myriam – Gracias Myriam, sigue disfrutando de la ciudad Luz, besos

@Rafa Bartolomé – Gracias Rafa, me alegro que te guste. Por cierto, el otro día tuve la oportunidad de conversarme unas cervezas con tu hija. Buenos momentos. Un abrazo.

@Javier Rodríguez – Hombre, más que angustia, lo que te entra es pereza para seguir escuchando. Un abrazo.

@Katy – Muy agradecido. besos

@María Teresa – Esa es la misma sensación que tengo. Personalmente disfruto de la ilusión que pone una persona al hablar de sus viajes, pero de los que me quieren “adoctrinar” o “lecciones de vida”. Esa es una de las razones por las que soy un incondicional de tu blog, porque teniendo la experiencia viajera que tienes, informas, comunicas, emocionas pero no das consejos categóricos. Un abrazo

Myriam dijo...

Como sabes, ya estoy , por fin de regreso en casita. Muchas gracias,Fer, por todos tus comentarios tan alentadores en mis poemas, me alegro de que te hayan gustado. Te repito, esta serie tuya me divierte y como te he leído en viaje, me ha dado también para meditar jajajajaja.

Besos

Soul Business

Gracias por visitar mi blog
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...