sábado, 5 de octubre de 2013

Fauna viajera VIII: El inadaptado

Vang Vieng Laos (turistas viendo reposiciones de la serie americana Friends)


Decía Bernard Shaw que el hombre razonable se adapta al mundo y el irrazonable intenta adaptar el mundo a  si mismo. Si bien estoy de acuerdo con tal afirmación, creo que habría que matizarla porque no todos los razonables se adaptan y, tampoco, todos los irrazonables son inadaptados. Yo esto de la capacidad de adaptación lo veo como una cosa más cultural o de educación; de nuestro aprendizaje y el grado de interiorización o frontera que ponemos al entorno; de la tranquilidad que ofrecen las referencias, o como se dice ahora, de nuestro interés de vivir o abandonar una zona de confort o comodidad. Es decir, somos el resultado de lo que mamamos y, dependiendo de nuestras inquietudes, curiosidad, gusto por lo desconocido y amor por las cosas que nos ofrece la vida nuestra capacidad de adaptación y/o aceptación será mayor o menor.

Existen miles de razones para viajar. En este post citaba algunas. Muchas serán comunes entre la mayoría de los viajeros (conocer otras culturas, visitar un monumento, disfrutar de la naturaleza …) y por ello, millones de personas viajan saliendo de su entorno habitual enfrentándose a algo desconocido, poco predecible o no del todo controlado. En realidad, lo que nos diferencia a unos viajeros y a otros, son las expectativas o, lo que es lo mismo; la visualización anticipada de hechos, emociones y resultados, que en la imaginación viajera siempre son positivos. La manera en la que lo imaginamos, que tiene que ver bastante con nuestras creencias, experiencias y referencias, determinará el grado de satisfacción o decepción posterior: Es asunto nuestro y de nada ni nadie más: ni del destino ni de la gente ni del clima ni de lo que oíste o te dijeron.   

Luego ocurre lo que ocurre, que como el chip no se ha cambiado las expectativas viajeras no se cumplen y te encuentras por esos mundos a gente que no sólo es que no se adapte sino que el viaje para ellos se convierte tránsito temporal por un valle de lágrimas. Todo esto no tendría la más mínima importancia (allá cada cual) de no ser porque te lo cuentan en directo dándote una matraca sería y cansina a la menor oportunidad. Son los inadaptados viajeros, una especie a la que hay que procurar evitar, aunque no es fácil pues es bastante abundante, no conoce nacionalidad, distinción de sexo, edad o religión.

El inadaptado

El inadaptado es un viajero que creía saber adónde iba pero no dónde iba. Desde el instante en que aterriza o llega a un lugar se da cuenta que su viaje no va a ser lo que imaginaba. Entra en un estado de shock que provoca que su cerebro, progresivamente, vaya adoptando una postura defensiva, lastimosa y excesivamente nostálgica por lo dejado.
Es una especie viajero que elige el destino por las fotos; porque le han dicho que mola, porque su cuñada le ha puesto la cabeza como un bombo sobre lo maravilloso que es el lugar, o porque ha leído un artículo en el suplemento dominical en el que se asegura que el destino está de moda. 

Cuando preparaba el viaje se relamía de gusto pensando en todas las maravillosas experiencias que iba a vivir. Pero olvidó unos pequeños detalles: Las fotos no huelen ni saben ni miden la temperatura; olvidó que lo que le mola a una persona es posible que no le mole a otra; que su cuñada es una exagerada (siempre lo ha sido) y que al reportero o articulista del periódico le han dado muchas “facilidades” o se lo han puesto a huevo para que hable bien de un lugar.

Lo detectas a la primera. Tiene pinta de estar más perdido que un elefante en una cacharrería y su rostro es todo un poema. (mitad cara circunspecta, mitad cara de póker) Ya vas sospechando algo cuando en el autobús, el tren, el taxi compartido o en la recepción de un hotel comienza a quejarse del clima, del ruido, del humo o de que nadie hable español, inglés o suajili y lo certificas, cuando pretende no sólo hacerte partícipe de sus aseveraciones sino cuando decide “adoptarte” al haber notado que hablas el mismo idioma, tienes parecida edad o te diriges al mismo lugar. Si no estás fino, haces una larga cambiada, desapareces con disimulo o te excusas para ir al baño, lo más probable es que se pegue como una lapa y te dé la madre de todas la brasas, que consiste básicamente en:

Darte el parte meteorológico con exclamaciones y gestitos (¡Uff, que calor, no hay quien lo aguante! ¡Vaya frío..! ¡Como llueve!) para informarte de una realidad como si fueses insensible a las temperaturas o a los caprichos de la atmósfera: El inadaptado ignora que en el desierto a las doce de la mañana, lo lógico es que uno se achicharre, en la jungla a cualquier hora se empape de sudor y en los polos se congele sí o sí, salvo que lleve ropa especial o capas y capas de ropa. Y aun así…

Otra de sus aficiones es hacer comparaciones y afirmaciones peyorativas sobre todo lo que ve (algo que no es exclusivo del turista “Quejoso”) utilizando frases del tipo “Es más bonita la Sagrada Familia que esta catedral”, “Como en España no se come en ningún lado”, “Esta carretera es una mierda”, “Éstos (ponga aquí el país) no se enteran de nada”. Lo curioso es que suele terminar la perorata con esta sentencia “No tiene punto de comparación”, algo bastante contradictorio pues si no tiene punto de comparación ¿Para qué compara?

Si las dos anteriores no han provocado una aseveración y un tienes toda la razón el siguiente paso es hacerse la víctima o el Calimero porque los locales no le comprenden, no le entienden, se mosquean con él o no le hacen ni puñetero caso cuando se dirige a ellos o les pide cualquier cosa: algo perfectamente natural teniendo en cuenta su desconocimiento de que las costumbres, las normas de urbanidad y los códigos de comunicación pueden ser muy diferentes en según qué país y situación. Cuando mete la pata, lejos de disculparse suele apelar al mundo perfecto en el que habitualmente se mueve y en la falta de consideración que tienen en ese lugar hacia su persona.

Suspirar y buscar cualquier referencia que le “transporte” a un entorno conocido o amigable es otra de las características que hacen del inadaptado un ser especial. En este sentido, como no se encuentra en su hábitat natural, asunto que le descoloca bastante, no parará hasta encontrar un ecosistema en el que pueda sobrevivir sin grandes dificultades: un lugar donde le sirvan una chess Burger con doble de queso, una tortilla de patatas, una discoteca para bailar cosas como dale a tu cuerpo alegría macarena, un café o un bar con Wi Fi lleno de guiris como él. Si se ha cometido la imprudencia de invitarle a sentarse a tu mesa o a beberse unas cervezas, centrará la conversación en todo lo que echa de menos, en las carencias que ha encontrado y en la poca esperanza que tiene en que el viaje mejore.

El inadaptado es un viajero que sólo piensa en regresar para volver a su mundo predecible. Para él no existe el aquí y ahora; el futuro siempre es pasado.

En esas circunstancias, lo que realmente te gustaría hacer con él es  facturarle de vuelta a contra rembolso en la primera ocasión, aunque te toque pagar las cervezas, no vaya a ser que en un momento de debilidad te haga reparar en tu error o en tu creencia de que cuando se viaja uno debe tener la mirada y la mente abiertas y el alma en modo “VIVIR”.

Muy triste

Continuará

12 comentarios:

Katy Sánchez dijo...

"adónde iba pero no dónde iba" Esto centra el tema de maravilla. Como en España en ningún sitio un slogan demasiado frecuente. Siempre comparando en vez de disfrutar de experiencias nuevas. Lo de facturarlo vuelta a casa es genial y efectivo si se pudiera. Suelo eludirlos y si puedo les digo discretamente y con todo el cariño lo que yo veo y diferencio. Las comparaciones siempre son odiosas.
Muy buenos golpes de humor Fernando desde la distancia:-)
Bss

Elsa Rodriguez dijo...

Creo que los "inadaptados" son los que menos me gustan de esta fauna viajera y abundan mucho!
Un abrazo

Fernando Lopez Fernandez dijo...

@Katy Sánchez - Asi es Katy, las comparaciones son odiosas y añado, ociosas. Besos

@Elsa Rodríguez - Más de lo que pensamos Elsa, gracias por pasarte. Un abrazo

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Estas personas suelen viajar por agradar a su pareja o a sus amigos, y claro, les da el viaje.
Por cierto, esta pasada semana he estado fuera y no he podido comentar tus entradas ni contestar a tus comentarios en mi blog.
Gracias y un abrazo.

M. Teresa dijo...

Entiendo que no a todo el mundo le guste viajar, faltaría más, lo que no me entra en la cabeza es como hay gente que viaja para sufrir. Se gastan un dinero, malgastan sus vacaciones en lugares donde no se sienten bien, lo echan en falta todo y cuentan los sías que quedan para regresar. Eso no me entra en la cabeza.

Un abrazo

Fernando Lopez Fernandez dijo...

@Javie Rodríguez - Esa puede ser una razón auqnue sospecho que hay más. Por cierto ¿has pensado algún sitio para el viernes? Un abrazo


@Maria Teresa - Esa misma reflexión me haga yo muchas veces aunque Javier nos da una clave. Un abrazo

Jose Luis Montero dijo...

Estupendo Fernando! Lo has clavado chico!
Esto lo da la mochila y pertenecer a los Viajeros con mayuscula.
Un abrazo

Rafa Bartolomé dijo...

Hola Fernando: lo que debo haberme perdido estos últimos casi tres meses. Me lo he pasado en grande con este post tuyo. Deberías unirte a "Cómicos" (los tienes cerca). Un abrazo Fernando

Myriam dijo...

jajaja a éstos, mejor perderlos que encontarlos!!!

Besos (sigo de viaje)

Fernando Lopez Fernandez dijo...

@José Luis Montero - Gracias amigo, un placer verte en Bilbao.

@Rafa Bartolomé - No mucho Rafa, porque como te habrá contado Nico estamos hasta arriba y no tengo mucho tiempo de escribir. un abrazo

@Myriam Muy acertado ja ja, besos

cristal00k dijo...

Siempre que oigo eso, de que 'como en casa o en España en ningún sitio' me pregunto que habrá impulsado a esa 'alma' a viajar doquiera que esté...
Pero es que si son de Murcia (pongo por caso) y se van a San Sebastián, les ocurre lo mismo.
Acostumbran a ser esos, que piden paella en París y migas de Almería en Bilbao...

En fin! son pruebas que nos manda el señor :))

Katy Sánchez dijo...

Pero bueno, ¿tanto curro hay que nos tienes aquí esperando la continuación de la serie?
Te deseo un finde relajado y si no al menos que sea divertido:-)
Bss

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