sábado, 14 de septiembre de 2013

Fauna viajera IV: El Click & Go



En los viajes, hay un antes y un después del nacimiento del Daguerrotipo. Hasta entonces la única imagen que se tenía de otros lugares era la que proporcionaba la pintura. A los relatos de viaje se incorporó la imagen como testimonio de lo relatado, de lo vivido. Por primera vez se veía el mundo con los ojos y no con la imaginación. Aún pasarían muchos años hasta la aparición de las primeras cámaras fotográficas y su utilización masiva por los viajeros que debían contentarse con la compra de una postal o contratar los servicios de los pocos fotógrafos que existían. Pero eso fue hace mucho tiempo, de cuando el mundo era en blanco y negro.

Hoy en día, es raro, encontrar un viajero o turista que en su equipaje no lleve una cámara de fotos. Incluso aquellos que aseguran no llevarla nunca por considerarlo una vulgaridad acaban mostrando con orgullo las fotografías que otras personas las hicieron. La fotografía ya forma parte del viaje.

La pregunta que nos deberíamos hacer es la siguiente ¿No son suficientes nuestros ojos y nuestra memoria para vivir el viaje? Parece ser que no. Son varios los motivos para que esto no sea así. Pero hay uno que prima sobre los demás aunque nos cueste reconocerlo: La vanidad.

Vaya por delante que de vez en cuando doy la turra a mi familia con las fotos de los viajes que hago. Como en botica, hay de todo: algunos si quieren verlas, otros se escaquean después de decirte eso de “a ver cuando me enseñas las fotos”, y otros pasan olímpicamente: lógico y normal.

Solemos afirmar que lo que nos lleva a fotografiar es reforzar nuestros recuerdos, documentar, compartir lo vivido, emular a otros fotógrafos, mostrar una situación, expresar lo sentido; sin embargo, la mayoría de las veces, en realidad, lo que estamos haciendo más consciente que inconscientemente,  es dejar un testimonio de que estuvimos en un lugar: Las más de las veces no fotografiamos por necesidad, lo hacemos para justificar. Esto que estoy comentando seguro que no es muy popular entre aquellos que aman los viajes y más de uno se sentirá atacado y rebatirá mis argumentos asegurando que ellos no son así. No pasa nada; es sólo mi opinión.

La popularización de la fotografía ha convertido a cada viajero en un fotógrafo en potencia y cada lugar, cada persona en un posible objetivo. Hoy día podemos conocer cientos de lugares solo por las fotos, generalmente lo más bello, lo más espectacular ya que el viajero no tiende a idealizar sólo el lugar en el que se encuentra, también lo idealiza con la imagen captada, tuneando el resultado original mediante diferentes técnicas o programas de edición. Y así salen las luego las fotos, impresionantes. 

Un claro ejemplo de este comportamiento lo encontramos cuando en los viajes (y el que esté libre de pecado que vele la primera foto) a la hora de retratar un paisaje, un monumento, un hecho, procuramos que no salga ningún turista,  por aquello de darle una toque de autenticidad, exclusividad, etcétera lo que nos lleva a esperar o hacer cola para conseguir que nadie “nos joda” la foto, algo bastante complicado de conseguir en las horas punta de visita de determinados lugares.

Hay excelentes fotógrafos viajeros y viajeros que son excelentes fotógrafos (a los que no los conozcáis o recomiendo el blog de María Teresa Trilla o el de Cincuentones viajeros). Quizás mi amigo Javier Rodríguez Albuquerque o mi hermano, que saben de fotografía, no estén de acuerdo en esta afirmación: la diferencia entre un buen fotógrafo y el resto de la humanidad es que el primero, a la hora de hacer una foto, la piensa y la siente y, el resto, la tiramos o, como mucho, la intuimos. Un fotógrafo nunca será un Click & Go, al cual tengo el gusto de presentaros hoy.

El Click & Go

Se tiene la falsa creencia de que esta especie es endémica de algunas regiones de Asia en general, y de Japón en particular. Sin embargo, es bastante común en todos los continentes. Lo que si es cierto es que en ella predomina el sexo masculino.

El Click &; Go es un fotógrafo enfermizo que raya la paranoia. Le ocurre lo mismo que al comedor compulsivo de pipas: una vez que ha entrado en materia no puede parar, no puede dejar de hacer click y sólo se detiene cuando se le agota la batería de la cámara (que eso del carrete pasó a mejor vida). Dispara con su cámara a todo lo que se mueve y a lo que no se mueve. Lo que diferencia a los Clicks & Go de los “intrépidos reporteros” (que ya pasarán por aquí), es que ellos no pretenden mostrar una realidad, sólo cazar el mayor número de imágenes. Una vez conseguido el objetivo hay que ir a por otro. No pierden mucho el tiempo en admirar o sentir. Lo suyo es pura gula.

Tras estudiar concienzudamente el itinerario a realizar salen de su casa ya con deberes, con una lista de todo aquello que hay que fotografiar. Lo tienen tan claro que en aquellos lugares que merece pasar unas buenas horas, (se haya pagado o no una entrada), apenas permanecen unos minutos, los justos para sacar unas decenas de tomas. Viajan a través de un visor. Para saber si algo les gusta o les ha emocionado lo único que hay que hacer es contar el tiempo que permanecen quietos en un mismo lugar: el latido de su corazón se escucha en cada click.

Si el correcaminos quería abarcar mucho, el Click & Go, lo quiere abarcar todo. pero se suele conformar con lo que aconsejan las guías y rara vez se les encuentra en caminos menos trillados. No buscan experiencias y se sienten muy cómodos en compañía de otros turistas.

Para hacerse una idea de su productividad el Click & Go, sobrepasa ampliamente las ciento cincuenta fotos diarias (más de cuatro de los antiguos carretes de 36) lo que en un viaje de diez días puede suponer más de mil quinientas instantáneas en las que posiblemente aparezca en la mitad. Por eso el Click & Go siempre tiene un compinche (la santa de su mujer, un amigo incauto…) y si no lo tiene lo busca. Hasta que no lo encuentra se le ve tenso. Si no has estado hábil y advertido su presencia, te pilla por banda, solicita de tu amabilidad para lo de “Take the picture” y acaba tangándote: Lo que iba a ser una toma se convierte en una sesión fotográfica en la que te aburrirás de hacer fotos de él solo, acompañado por su santa o familia, en varias y creativas posturas, haciendo el chorras…  Mientras tu te solidarizas con el santo Job, el parece disfrutar como un cochino, ríe, grita, hace exclamaciones…Solo deseas que nadie te relacione con él, entre otras razones porque suelen meterse en problemas por tomar fotos donde no deben, unas veces por imprudencia, otras por falta de respeto y las más, por ignorancia.

No es que amen el riesgo, es que son un poco inconscientes y no tienen en cuenta ciertas prohibiciones o recomendaciones. Tampoco se caracterizan por tener un gran sentido común y muchos hacen ostentación de cámaras en lugares poco aconsejables, especialmente de noche, donde es mejor entrar con lo justo, aunque eso suponga perder la oportunidad de fotografiar algo interesante. Luego pasa lo que pasa, que acaban en hospitales siendo atendidos por alguna contusión o en comisarías denunciando un robo si no han tenido la cordura necesaria para esconder la cámara, la cautela y disimulo para fotografiar o la inteligencia y  celeridad suficiente para salir por patas.

Como curiosidad, no sólo hacen fotos, las compran y suelen ser las víctimas perfectas de los vendedores de postales que pululan cerca de muchos monumentos. Lo más divertido de todo es que algunos llegan a fotografiar las mismas postales que han comprado.

Son entrañables.

Continuará



7 comentarios:

Katy Sánchez dijo...

Yo tengo cámara desde los 13 años, cuando aún no se podía llamar como tal. Era un cajón cuadrado negro con un objetivo. Y si superas que tengo pocas fotos pero son las que mas quiero.
No se si me catalogaría entre estos creo que no, porque mi familia le importa un pimiento lo hago y a mis amigos no suelo aburrirles.
Lo que si te digo que la memoria con los años falla y necesito volver a las etiquetas de las fotos de mis álbumes de hace 20 años para no confundir los lugares.
Es verdad que hay personas que ven su viaje a través de un objetivo allá cada cual A mi me aburre ver fotos con bicho. He llegado a ver álbumes con la misma pose en más de 50 fotos delante de cada monumento.:-)
Me divierto. Como dices son entrañables.
Bss y buen domingo

Fernando Lopez Fernandez dijo...

@Katy Sánchez- Lo que distingue a un click & go del resto es que el objetivo del viaje es la foto y no disfrutar. besos y buen domingo

Eduardo Blanco Mendizaba dijo...

Para mi fotografiar es una excusa y a la vez una razón más para viajar. Pienso que simplemente viendo las imágenes de viajes ya sabes quien ha dedicado tiempo para "hacer" una foto o quien ha "hechado" una foto.
Por otro lado hay momentos en los que no hago fotografías y simplemente disfruto de esos grandes instantes de un viaje.

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Esta tipología de viajeros, jamás filtran las fotos, te las enseñan todas. Son incapaces de repasarlas y de seleccionar las que verdaderamente dicen algo.
Lo peor de todo es que son incapaces de volver a entrar en la carpeta que dice "viajeaCampoya2010", porque les da pánico.
Un abrazo.

M. Teresa dijo...

Ay por Dios, Fernando! No me digas eso que me sacas los colores. Me gusta hacer, no muchas, sino muchísimas fotos. Yo lo fotografiaría todo, desde una farola, al pavimento de una calle, las ventanas de las casas (que me encantan...tengo una buena colección de ventanas). Y sí, lo hago porqué mirando las fotos y leyendo mi diario revivo los viajes como si estuviera allí de nuevo. Sólo pongo algunas de las fotos en el blog de viajes para acompañar los textos y porqué interpreto que quien lo lee es porqué le gusta el mundo de los viajes. Ya hace muchos años (desde que dejé de hacer el típico álbum)que no enseño las fotos a nadie, ni a los amigos ni a la familia, ni a los compañeros de trabajo y precisamente no enlazo mi blog a facebook ni otras redes sociales porqué no quiero dar la lata a los amigos que no son viajeros. Algunos ya se han enterado de que escribo un blog y si les apetece pasan por allí.
Si vieras la cámara que llevo ahora te partirías de risa. He aparcado la cámara "buena", el cargamento de objetivos y me siento liberada. No sé si la volveré a coger algún día pero como te he comentado al principio la finalidad de mis fotos es el recuerdo para mí, por tanto, no necesito que tengan una calidad excelente.

Disfruto muchísimo leyendo estas entradas sobre la Fauna Viajera, me encanta como lo cuentas.

Un abrazo

cincuentones dijo...

Muchas gracias por tus comentarios Fernando, pero nosotros solo somos unos simples aficionados que nos gusta viajar y hacer muchas fotos. Nosotros como Mª Teresa no enseñamos nuestras fotos a nadie ni tan solo a la familia. Comprendemos lo pesado que puede ser mirar las fotos que otro ha podido hacer en viajes contemplando este y otro lugar. Nos gusta colgar las fotos al blog y compartirlas con los compañeros que sienten como nosotros la afición de viajar.
Nuestra cámara esta preparada con el objetivo automático y las fotos salen como quieren.
Tal vez si seamos un poco los Click & Go por que todo nos gusta y hacemos muchísimas fotos, pero al mismo tiempo admiramos todo lo que vemos.
Nos encanta la forma que tienes de describir esta colección de Fauna Viajera , como todos tus relatos que vamos siguiendo uno tras otro.
Saludos.

Fernando Lopez Fernandez dijo...

@Eduardo Blanco Mendizabal
Gracias por pasarte por Soul Business Eduardo. La diferencia, como apuntas, es clara. Se ve que tu amas la fotografía, el Click & Go no, tu disfrutas del viaje, el Click & Go no. Solo de la foto. Un saludo

@Javier Rodríguez
Cierto Javier, yo puedo llegar a hacer muchas fotos, pero la mitad desaparecen o las dejo en el limbo. Ja Ja, buena reflexión. Un abrazo

@Maria Teresa – Es que es la verdad, o haces fenomenal, al igual que cincuentones, y no es peloteo. Se ve donde hay pasión y donde no. Yo también fotografio aquello que me llama la atención más allá de si es “fotografiable” o no. El recuerdo es una de las razones por las que fotografio, porque me ayuda luego a documentar también lo vivido y, lógicamente a revivir buenos momentos, pero no me obsesiono por la fotografía. Para que te hagas una idea , ni me he leído las instrucciones y fotografio a ojo. Me alehgra que te guste la serie porque quedan bastantes por salir y el perfil a veces está un pcoo exagerado. Un abrazo

@Cincuentones
Como le comentaba a Eduardo, el click & go, al final no disfruta ni de las fotos ni del viaje, lo que no ocurre con vosotros y no hay nada más que pasar por vuestro blog para comprobarlo. Muchas gracias por compartirlo. Por cierto, el otro día no sé que paso que no me dejo comentar el post de Varanasi (estupendo).
Saludos, buena semana y gracias por acompañarme

Soul Business

Gracias por visitar mi blog
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