martes, 4 de junio de 2013

Despedida Indo Castellana


Orcha
Hace diez años de mi primer viaje a India. Si existe un antes y un después en mis viajes, India es la frontera. Creo que es un destino que no deja indiferente a nadie y por ello, me gusta leer los diarios de viajes que voy descubriendo sobre India. Uno de los que más me gusta es el que están publicando los amigos de Cincuentones viajeros, tanto por los textos con mucha información y descripción de emociones como por las fotografías, simplemente geniales y muchas de ellas de una calidad extraordinaria. (No os lo perdáis). En los últimos post estaban por Orcha y Khajuraho, dos lugares que merecen la pena.

Orcha

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Orcha 
Orcha

Quedan muy pocos capitulos de Soul India por publicar en este blog. Además, no se ha hecho en orden cronológico, pero hoy, por acompañar un poco me voy al día que hice Orcha – Khajuraho y me despedí del chofer con el que había pasado las semanas anteriores. 

Si hay algo que debemos recordar es que la magia de los viajes también está en las personas.

Despedida indo - castellana

Era mi último día con Dinesh. El día robado a  Pushkar pensaba invertirlo en otro lugar. Aún no había decidido dónde, porque a partir de Khajuraho, lo único que tenía claro era que quería estar tres o cuatro días en Varanasi. Luego, la duda entre Amritsar o Rishikesh. Las dos maravillas no daban tiempo a saborearlas, que si a verlas; pero no iba a acelerar mi ritmo por ello. Hubiese sido un poco pretencioso e insensato por mi parte. Y yo voy a los sitios a vivirlos, no a turistearlos.

Por otro lado, me parecía absurdo que  Dinesh siguiese un día más conmigo, cuando lo que iba a visitar en Khajuraho se podía realizar perfectamente andando o en rickshaw. Sé lo que siente un hombre enamorado y alejado de su mujer y su familia durante tanto tiempo, por lo que decidí regalarle un día para que llegase antes a su casa.

De camino a Orcha, me insistió en que le llevara conmigo a España, que estaría encantado de trabajar para mí, y me mostró su particular currículo: un carné de conducir. Yo, medio en broma, le solté, que eso se enseñaba al principio, no al final. ¡Con los sobresaltos que yo me había llevado! Él me iba enumerando que trabajaría de, en y lo que hiciese falta, que luego trasladaría a su familia, que si había alguna oportunidad no le olvidase. Le dije que no le gustaría España.  ¡Somos tan diferentes! Tampoco es cuestión de ir maleando a la gente por ahí, y en España correría el peligro de dejar de creer no solo en sus dioses sino en sí mismo.

Orcha es un sitio pequeño, lleno de palacios en ruinas y templos de pueblo, donde la gente no vive de cara al turista ni de espaldas a la realidad: se vive y punto. Apenas unas tiendas, que según me refería la dueña de una de ellas a la que compré agua, solo se animaban dos meses al año. Hubiese sido una plaza ideal para quedarse, pero había prometido a Dinesh liberarlo de mi compañía. Vagabundeé dos horas en las que pude explorar varias veces la ciudad. Perderse era imposible.

Los últimos ciento cincuenta kilómetros hasta Khajuraho fueron un resumen de los veinte días anteriores: calor insoportable, carreteras malas y peores; animales muertos, accidentes, dhabas, silencios, risas, agua y té; pueblos, camioneros que preguntan, camareros que no entienden; inglés garrafón y direcciones equivocadas.

Como si se tratase de una última prueba, de un póstumo desafío a nuestro Ambasador, una sacudida de lluvia violenta nos sorprendió a menos de diez kilómetros de Khajuraho. No se veía nada ni con el funcionamiento de los limpiaparabrisas. Casi al llegar a Khajuraho dejó de llover y el sol hacia brillar un paisaje verde recién bañado de aguas.

Khajuraho es policromía verde circundada de montañas en las que dicen que habitan numerosos tigres; tigres, que por cierto cada vez se ven menos.  No vi ninguno. El pueblo, tan vacío de turistas como el hotel en el que me hospedaba: un hotel de cinco estrellas donde era el único huésped. Antes había visitado otros dos que aún se veían más tristes.

Los vuelos a y desde  Khajuraho estaban suspendidos temporalmente y llegar allí no era cómodo; no hay tren, las carreteras son infames y está a más de cuatrocientos kilómetros tanto de Agra como de Varanasi, lo que hace alejarse mucho a los viajeros de sus apretados itinerarios. ¿La ventaja de esto?, precios excepcionales. ¿Desventaja? eres una de las pocas posibles víctimas de la asociación de mafiosos comisionistas que pululan por allí.

Dinesh y yo, tuvimos  una despedida sobria, una despedida indo-castellana: en ocasiones es mejor decir poco o nada. Mientras tomábamos nuestro último té, él con leche, yo solo, recordábamos en silencio los kilómetros pasados, los días compartidos; aquel día que supimos que nos caíamos bien. Con el último sorbo, a Dinesh se le escapó un suspiro, una mirada agradecida, una sonrisa, un no me olvides... Anotó  su dirección en mi libreta, dibujando más que escribiendo, como si inconscientemente apeteciera prorrogar el momento. Un apretón de manos fue suficiente para el adiós.

Sólo quedábamos  el hotel y yo.




10 comentarios:

Rafa Bartolomé dijo...

Hola Fernando: triste la despedida, sin duda. ¡Anda que si te traes a Dinesh a tomar unas cañas por Madrid!
Casi nunca te hablo de tus magníficas fotos, absorto como estoy, ya te lo he comentado, en tus descripciones que me hacen seguir tu viaje. Escribes una frase algo parecido a: el tiempo hay que vivirlo, no pasarlo. Estoy contigo. Un abrazo

M. Teresa dijo...

Las despedidas siempre son tristes y más sabiendo que probablemente jamás volverás a ver a aquella persona que ha formado parte de ese pedacito de vida tan especial.

Un abrazo

Elsa Rodriguez dijo...

Comparto lo que dices sobre la India: que hay un antes y después.
Al menos en mi caso fue así también.
Es un viaje que hice hace cinco años y no se puede decir que fuese mi mejor viaje, ni en el que mejor lo pasé...pero sí el que más me marcó, sin ninguna duda.

Me dolió especialmente la violencia desgarradora de su probreza, he estado en muchos países pobres pero en pocos donde la mirada de tantos niños haya perdido su inocencia en edades tan tempranas...

Sin duda, India marca para siempre.

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Algún día volveré a la India.
Seguro.
Un abrazo.

Myriam dijo...

Dimesh ni se imagina, supongo, que lo recuerdas con tanto cariño y que nos lo has presentado a nosotros.

Me alegra que al venir a leer tu entrada, volvieras a referirte a él y a vuestras despedida.

Un beso

cincuentones dijo...

Fernando muchas gracias por recomendar nuestro humilde blog.
Separarse de alguien que ha formado parte de tu vida aún que haya sido por unos pocos días siempre produce tristeza, se percibe con el cariño que describes la despedida.
Saludos.

Divertia Smile World dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Fernando Lopez Fernandez dijo...

@Rafa Bartolomé - Si , hubiese alucinado ja ja. Las fotos son bastante normalitas. LAs de cincuentones si están bien. Esa es la idea el tiempo hay que vivirlo auqnue a veces no nos quieran dejar. Un abrazo

@María Teresa - Cierto, pero siempre el recuerdo deja un buen regusto. Un abrazo.

@Elsa rodríguez- India es especial, quizas es el lugar (de los que conozco) donde más se sacude el cerebro y el alma. CReo que todos lo que hemos viajado a India lo compartimos. Un abrazo

@Javier Rodríguez - pues no lo dejes para muy tarde , por eso de la globalización que la está cambiando mucho y no sé si para bien... Un abrazo.

@dinesh - Supongo que si, fue una buena experiencia creo que para los dos. besos.

@cincuentones . Gracias a vosotros por vuestro magnífico blog. como le apuntaba a maria Teresa, la tristeza de la despedida a veces deja también un buen regusto. Saludos y buena semana

Katy Sánchez dijo...

La magia de los viajes está unida indisolublemente a las personas. Los edificios cobran vida y sentido con las personas que nos acompañan y comparten con nosotros su experiencia.
Bss

Blog de juegos dijo...

Encontré tu artículo buscando informacion sobre India. Estoy viajando en 3 semanas y espero que mi experiencia sea (aunque sea un poco) parecida a la tuya.
A la vuelta te cuento.

Soul Business

Gracias por visitar mi blog
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