martes, 7 de mayo de 2013

Pushkar: En Tierra de Brahamanes



Estos días toca un poco de India

Pushkar  es uno de los lugares más sagrados para los Hindúes, aunque fuera de la India es  más conocido por su grandiosa feria de camellos que tiene lugar en noviembre durante la fase de luna llena y donde se juntan ganaderos y comerciantes  de todo el Rajastán.

Pushkar se hizo historia cuando Brahma, arrojó  una flor de loto para matar un demonio. En los lugares donde cayeron los pétalos brotó agua en medio del desierto, formando tres lagos. Según la tradición, en el más grande de ellos Brahma consiguió reunir a todo el panteón de seres celestiales; unos ochocientos mil, dios más, dios menos según cuenta mi guía. A partir de ahí, Pushkar se convirtió en un lugar de peregrinación.    Existen más de quinientos templos y cincuenta y dos ghats, uno por cada maharajá del Rajastán. Los sacerdotes Brahmanes cuando paseas por los ghats te invitan / obligan a hacer un donativo que en algunos  casos puede ser desproporcionado, para realizar puja en alguno de los templos que asoman a la orilla del lago. Una vez que has hecho el donativo, te colocan una pulsera, de tal manera que ya ningún sacerdote más te pedirá dinero y podrás circular libremente sin ser molestado por otros ghats. Se podría considerar un salvoconducto, un éste ya ha pagado.

Había decidido quedarme un día menos en Pushkar sobre los tres previstos,  más que nada por que se ve en unas horas  y por  contar con   un día de “por si acaso”; por si acaso me quedaba tirado en algún lado, por si acaso enfermaba... Y eso que es un lugar precioso, mediterráneo: rodeado de montañas y desierto, Pushkar es un lago rodeado de ghats y templos en blanco que se reflejan en las aguas y que serenan tu espíritu mientras al fondo se oyen cánticos y  de las numerosas ceremonias que tienen  lugar en los atardeceres del pueblo.  Desde el jardín donde me alojaba y escribía esto o aquello, desde mi habitación las vistas  eran tan espectaculares  que quería envejecer viendo solo los cambios de luz y movimientos de las gentes en los ghats.  Y esto no tuvo nada que ver con el Bhang lassis que, en compañía de dos catalanes probé en un arrebato de experimentación y “a ver qué pasa”.

Pushkar es un lugar totalmente vegetariano y no se encuentra carne en ningún lado además de estar prohibido el alcohol. Esto ocurre en muchos sitios de la India, lo que a mi  no me importa, aunque de vez en cuando me apetece una cervecita. Lo que sí encuentras es bhang lassis que te es ofrecido en cualquier sitio. 

El lassis,  es una especie de batido de yogur o requesón. Es muy popular entre la población india, se suele tomar frío y admite varios sabores, siendo los más caros el de banana y el bhang lassis que contiene marihuana y  por lo que cuentan solo se toma en Pushkar y Varanasi de forma totalmente legal; curiosamente dos de las ciudades más sagradas de la India.

El bhang lassis, es un lassi hecho con hojas de marihuana molidas y puedo asegurar que te deja un poco trastornado: no es que pierdas el sentido, ni tan siquiera un  mareo, pero te da la sensación de que no tienes nada controlado y esto en la India se puede convertir en un problema.

Rajú, el camarero del restaurante que nos lo sirvió, lo hizo suave previendo los efectos que nos podría causar. A diez metros,  unos americanos a los que se lo había servido más fuerte desvariaban en borrachera tonta, de adolescente baboso, estaban  bastante  idos, bastante “distraídos”.  De vuelta al hotel, las piernas me flojeaban un poco, así que en cuanto llegué me duche y me tumbé en la cama. Me costó dormir.


A la mañana siguiente, con la resaca de una boca de gusto seca, recorrí los ghats, los templos, las calles. A pesar de los inevitables comisionistas, los vendedores y otros personajes que creen que van sobrados por la vida,  Pushkar era un sitio muy tranquilo. Me  llamó  la atención que fue  el único lugar donde las mujeres quisieron darme  la mano. Y después la brasa.

Paseando por la calle me detuvo un peluquero y masajista. Tenía curiosidad por saber que era un masaje de cabeza -lo había visto en muchos sitios-, y Baba, que así se llamaba el peluquero, tan insistente y simpático  que no pude resistir la tentación de probar tan eficaz remedio para mi cabeza. Después de una negociación relajada, de risas de esas que pareces decir “si ya me has convencido” en la que ampliamos el masaje a espalda, cuello, brazos y manos pasamos a su peluquería.

La peluquería era de las de cliente único; solo un cliente y otro en espera, no había más espacio. ; en las paredes varios carteles de dioses coloreados tapaban las agrietadas paredes, un armario amarillo  pintado de líneas de flores, un sillón de barbero y un  espejo que reflejaba borroso. 

La experiencia no sé si fue  terapéutica, pero divertida si lo fue:  Mientras Baba – con su cara de niño con bigote - me daba el masaje y comentaba las bondades de sus tratamientos, intercalaba ofertas de hachis, piedras preciosas y, en general cualquier cosa que se pudiese vender en  el pueblo. Como no demostré interés por ninguna de las especiales  ofertas que  hacía a sus mejores clientes -y yo ya lo era-, la conversación derivó hacia otros temas menos comerciales pero más interesantes. Cuando acabo el servicio - los dos teníamos el día por delante y hablador -, me invitó a Té; compartimos mi último cigarro en caladas lentas y profundas. Me  pidió que lo recomendase a otros turistas. Quería ganar dinero para que sus dos hijos estudiasen, no quería que acabasen en la peluquería, peluquería heredada por su padre, que a su vez la había heredado de su abuelo que a su vez...
  
Me gusta que me timen así. Me cobran a precio de diez y piensan que me sacan el dinero sin saber que yo les saco el alma, y eso, no se paga con dinero.



4 comentarios:

Katy Sánchez dijo...

Menos mal que te han advertido de los efectos de bhang lassis, divertido si que tuvo que ser.
Preciosas las fotos junto al lago en especial la del atardecer.
Me ha impresionado lo de los 500 templos, y lo de la pulsera es sencillamente llamativo.
En definitiva la vida es es un ir acumulando experiencias, los que tienen oportunidad claro.
Bss

Rafa Bartolomé dijo...

Hola Fernando: he estado fuera una semanita, en Galicia, compartiendo con buenos amigos. Me pongo a leer de inmediato lo que me he perdido. Ya sabes que me encanta como relatas tus viajes. Espero que en éste no haya influidoel bhanh lassis. Muy divertido. Un abrazo

Rafa Bartolomé dijo...

Hola Fernando: poreciosa tu hoja en blanco anterior; además coincido plenamente contigo. Un abrazo

Fernando Lopez Fernandez dijo...

@Katy Sánchez - Más que divertido fue extraño, perono estuvo mal. Es que hay templos en cada esquina. Feliz día de San Isidro

@Rafa Bartolomé - Fantástico Rafa, hay que aprovechar el tiempo y en Galicia nunca se está mal. No ja ja no me influyó.
Un abrazo

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