domingo, 7 de abril de 2013

El negocio de las redes chinas de Cochi

Redes chinas 
Hoy el post, va de viajes, negocios y cosas que me interesan. Una de las cosas que más me interesan y más cuesta enterarme de cómo funcionan es la relativa a los negocios que voy viendo a lo largo y ancho de mis viajes. En su día ya os hablé de una de las plataformas de distribución más efectivas y económicas que existen, que da trabajo a miles de trabajadores desde hace decenas de años; aunque poco a poco, por eso de la tecnología, la mejora y la competitividad tengo la sensación de que acabarán cargándosela para implantar un sistema de esos que obligan a tener un departamento de atención al cliente (en su versión eufemística) o de reclamaciones (que no te hace ni puto caso) o “de marear la perdiz” (y hacerte perder tiempo).   

Pues bien, hoy os comento otro de esos “business” que se montan en India, que dan trabajo a un buen número de personas directamente o indirectamente: Las redes chinas de Fort Kochi.

Uno de los atractivos de la ciudad de Kochi, en el estado de Kerala, en el sur de la India es visitar sus famosas redes chinas y darse un garbeo por Fort Kochi y Mattancherry, lleno de negocios de especias que rememoran la época en la que Kochi era uno de los puertos más importantes del comercio de especias que fue controlado por chinos, portugueses, holandeses y, como no, los hijos de la Gran Bretraña. De todo ello hay reminiscencias en sus calles y edificaciones. Por otro lado,  es uno de los pocos lugares de la India donde las religiones y las razas conviven en razonable armonía y respeto mutuo: Prueba de ello son las sinagogas, las mezquitas los templos hindúes y las iglesias cristianas.

Pero a lo que vamos. Las redes chinas son unas estructuras de madera que sujetan una gran red y que están situadas al borde de la costa. Cuando la marea está alta, se baja la red y la sumergen en el agua. En un breve espacio de tiempo son izadas de nuevo para recoger las capturas realizadas, que no suelen ser muchas, todo hay que decirlo . Elevar de nuevo la red es una tarea complicada (para ello, se necesita la fuerza y coordinación de varios hombres).  Es una forma de pescar que dicen data de la época del emperador Kublai Kan, (del que fue consejero Marco Polo) cuando los comerciantes de su imperio las llevaron al mar arábigo. 





Una vez clasificado el pescado es llevado a una pequeña lonja, o directamente a los puestos de pescados que se encuentran al lado (si no pertenecen a los mismos propietarios de las redes) y más tarde vendido preferentemente a turistas que se encuentran por allí.  Ahora veamos como se van generando los ingresos.






1-    El buscavidas o el “Hi Friend” – Suele merodear a una prudente distancia de las mismas y hace de gancho para llevar al turista hasta las redes. Cobra una comisión si se el turista acaba pagando explicaciones o pescado.

2-    Los Pescadores: Una vez que el turista ha sido “atrapado” en la red. Los simpáticos pescadores que han invitado al turista a acercarse explican los pormenores del funcionamiento dl sistema e incluso alientan al turista a que pruebe su fuerza intentando levantar la red. Después de ello, hay dos posibilidades: La primera es que te sugieran o pidan abiertamente una pequeña donación con la cantinela habitual de que es un negocio que da poco dinero o que te lleven directamente a uno de los puestos de pescado para que se lo compres. Ganan dinero si consiguen venderte algo y es fácil que compres por los precios bajos (para un occidental) y siempre negociables.
3-    En la lonja, ganaran todos los intermediarios.

4-    Si finalmente has comprado el pescado (se suele comprar por piezas) siempre hay un primo, un tío, un hermano que te lo cocinará en uno de los múltiples “restaurantes” o chamizos que albergan una destartalada cocina, a tanto la pieza o por el pack de pescado completo. Estos cobran por cocinar y si pueden por venderte más cosas como arroz, ensaladas o bebidas.

5-    Y es aquí, en las bebidas donde se genera otro negocio. El de la venta clandestina de cerveza ya que teóricamente está prohibida su venta en este tipo de locales. Esto es curioso, porque la cerveza te la sirven en una especie de tetera o envuelta en periódicos. Hasta el más lerdo sabría que lo que se está sirviendo es cerveza, pero el indio tiene una forma muy pragmática de mirar para el otro lado (sobre todo si es un occidental  el que se salta la norma). Aquí se lleva la propina el chavalito que la va a buscar a sitios donde está autorizada la venta.


Si os fijáis, un negocio que involucra a mucha gente y del que comen varias familias. Todos su pequeño beneficio, todos contentos. Incluso el turista que, aún sabiendo que está pagando de más, se pega un buen homenaje de pescado y crustáceos por muy poco dinero. Eso sí, no hay controles sanitarios, ni Ivas, ni facturas, ni contratos laborales ni nada; pero todo el mundo está contento.

Dedicado a Elena García Pont @ElenaGarcíaPont que conoce bien Cochi y me dijo que iba a volver por allí

11 comentarios:

Rafa Bartolomé dijo...

Hola Fernando: muy bueno tu post y además la lectura, como siempre, resulta muy amena y esta vez divertida. Jo con los chinos, anda que no son listos los jodidos, sacan hasta debajo de las piedras. Me ha gustado. Las fotografías (no recuerdo haberlo dicho) son siempre muy buenas. Un abrazo.

Jose Luis Montero dijo...

Fernando
Como se entere Adam Smith te lleva para las Escocias de la misma....
Yo creo que el día que un espabilado le de por concentrar la cadena vertical, se acabo lo que se daba.
Abracetes

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Sí señor.
Esto es economía de la de verdad.
Un abrazo.

Katy Sánchez dijo...

Intesante, sobre todo por lo de todos contentos. Este negocio aquí hoy día sería impensable.
Hace muchos años los pescadores cobraban una pequeña suma por llevarte a faenar de madrugada con ellos. Pero aquello pasó a la historia.
Bss

cincuentones dijo...

Ellos te lo pescan, te lo venden y te lo cocinan, que se puede desear más. Si tú estas conforme, todo el mundo sale ganando.
Saludos.

Fernando Lopez Fernandez dijo...

@Rafa Bartolomé - No son los chinos, son los indios, pero las redes dicen que viene de China. Una buena experencia para degustar por my poco. Un abrazo

@José Luis Montero - No sé porque me da que poco a poco lo integrarán como otras cosas buenas de la vida, mientras tanto... a disfrutarlas. Un abrazo

@Javier Rodríguez . Y entendible para todo el mundo Javier y aceptada. Un abrazo

@Katy - si, complicado, Aquí siempre habría alguien insatisfecho con los diferentes tratos . Besos

@Cincuentones - Y tu eliges lo que quieres, que eso es lo importante también, Muchas gracias como siempre por vuestras visitas. Un abrazo

M. Teresa dijo...

Tal como dices, aquí sería impensable. La obsesión por la seguridad, el control, los derechos de los trabajadores ... está matando muchos negocios. Y no digo que no deba ser así, pero sin llegar a los extremos de asfixia para las empresas, especialmente las pequeñas...como siempre.

Un abrazo

Myriam dijo...

Que interesante, Fernando. Justo te iba a decir que como hacían los turistas alojados en Hoteles para llevarse el pescado, pero claro, si hay un tío cocinero (o una tía) pues, se lo llevan puesto.

Besos

Fernando Lopez Fernandez dijo...

@Maria Teresa - tu que has viajado mucho y además eres química ¿ no te parece que nos complicamos demasiado la existencia? Una cosa son los controles y otra los sinsentidos?

Un abrazo

@Myriam - Pues así es. Toda la cadena de valor en un radio de 200 metros. Besos

Elena García Pont dijo...

Muy bueno Fernando, como siempre! Y para rematar la excelente piña cortada que te "ofrecen" como postre! Kerala es un estado totalmente diferente al resto de la India, vale la pena, "acercarse".
Gracias por la mención Fernando! ;)

Fernando Lopez Fernandez dijo...

@Elena García Pont. Gracias por comentar. Tu te vas a convertir una experta en Kochi (hasta te encuentras con gente allí je je)
Un abrazo

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