domingo, 3 de febrero de 2013

La serendipia viajera


Se dice que la serendipia es un descubrimiento de algo que no se estaba buscando. Algunos casos de serendipia o “pura casualidad” son bastante famosos: el descubrimiento de la penicilina, la invención de los post it, el descubrimiento de América por Colón etcétera…

Con toda probabilidad, la serendipia es un fenómeno más extendido de lo que parece y, de alguna manera está presente en nuestras vidas repartida equitativamente para todos. Sin embargo, no está al alcance de todos por una sencilla razón: para que está asome, es necesario que haya una predisposición por parte de la persona para que suceda; es decir, se debe estar dispuesto a ser flexible y curioso, abriendo la mirada, la perspectiva y no encerrándose en prejuicios, creencias, o  antiguas experiencias, que aunque hayan sido “testadas”, nunca son definitivas.

Uno de los párrafos más bellos de El principito nos dice que “Lo esencial es invisible a los ojos”. Esa invisibilidad suele ser fruto de esa negación que tenemos los humanos hacía todo aquello que escape a nuestra razón; y nuestra razón rara vez está por aceptar que hay cosas que pueden ocurrir por esa serendipia de la que hablaba más arriba: Es lógico y muy humano adoptar esa postura o punto de vista toda vez que para que se den las condiciones hay que estar dispuesto a que se den.

Los viajes están llenos de serendipias que la mayoría de las veces pasan inadvertidas a los ojos de los viajeros que sólo siguen rutas (objetivos y metas)  o experiencias contrastadas (la vida de los otros). Es más, muchas veces esos descubrimientos salidos de un guión, son vistos no como oportunidades de crecimiento, conocimiento y relación, sino como inconvenientes a solventar o piedras en el camino que hay que apartar rápidamente para no desviarse de lo planificado sin reparar que en los viajes, el exceso de planificación conduce irremediablemente a la atrofia de los sentidos y como consecuencia de ello a limitar el disfrute de los mismos. Pero allá cada cual.

Hoy os dejo un par de momentos en los que la serendipia (o eso creo) hizo su aparición en los viajes provocando que mi alma alcanzase un estado muy próximo a la felicidad.

Senegal – Retrasos varios en medios de transportes locales impidieron que llegase a mi destino y acabé en pasando la noche en un pueblo en el que el único hombre blanco era yo. Lo conté en Toubab Días Inesperados y II.


Guatemala – La indecisión o dejar que las cosas fluyesen me permitió acercarme al alma y al corazón de los hombres. Lo conté en Chicken Bus tour.



Feliz semana

8 comentarios:

Katy Sánchez dijo...

Llevas razón para mi es sinónimo de casualidad. Dejar que las cosas fluyan y cuando menos te los esperas tienes miles de ocasiones de comprobar como te puedes sorprender y conseguir ese estado de felicidad del que hablas encontrando lo en lo que no buscabas.
Pero no creas que siempre es positivo:-)
Hay que estar abiertos, esa es la clave.
Bss y buenas semana serendipia.

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Maravillosas casualidades en muchas de las ocasiones. Yo también podría contar unas cuantas.
Un abrazo.

Gildo Kaldorana dijo...

Jo, cuanto sabes...."serendipia" no lo había oido antes...soy tan ignorante.
La fachada de esa iglesia es un monumento.
Saludos

Elsa dijo...

Las cosas buenas de la vida aparecen cuando menos te lo esperas, sólo hay que dejarse sorprender y abrir nuestra mente a nuevas experiencias, más aún en los viajes.

Un abrazo

M. Teresa dijo...

Pues en mi caso tampoco conocía el significado de la palabra serendipia.
Estoy totalmente de acuerdo con lo que comentas, la mayoría de "imprevistos" en un viaje generan grandes oportunidades pero si uno no va predispuesto, ni se entera de lo que se puede llegar a perder.

Un abrazo

PD: Por cierto, cuando estuve en Guatemala hace ya bastante tiempo, en la iglesia de la última foto había un cartel que ponía: "Prohibido horinar y jugar pelota. Multa de ???? quetzals". Me hizo mucha gracia, el párroco debía estar hasta las narices.

Fernando Lopez Fernandez dijo...

@Katy Sánchez A veces no es positivo, pero eso forma parte del juego de la vida ¿No crees? Besos y buena semana

@Javier Rodríguez – Pues Javier anímate, que seguro que merece la pena leerlas. Un abrazo.

@Gildo Kaldorana – Ja ja, no creas, no creas. La iglesia es curiosísima. Un abrazo

@Elsa – Suele ser así Elsa, pero si estamos abiertos se producen más veces. Un abrazo

@María Teresa – Seguro que tienes muchas experiencias de este tipo que te han generado esas oportunidades. Esa es la grandeza del viaje
Pd – Pues debió surtir efecto porque no recuerdo haber visto el cartel. O lo mismo es que encontraron un lugar mejor. Un abrazo

Rafa Bartolomé dijo...

Hola Fernando: sí, sí conocía la palabreja, supongo que la aprendí por casualidad como la mayoría de las cosas. Un abrazo

Fernando Lopez Fernandez dijo...

@Rafa Bartolomé - No sé si casi todas las cosas, pero desde luego, un montón de ellas.

Un abrazo

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