lunes, 14 de enero de 2013

Días de ojos rasgados en bruto: llegada a Sapa



Este año, además de dejar escrito completamente el diario de viajes Soulombia, voy a ver si tengo tiempo de pasar el diario de viajes Días de ojos rasgados (Vietnam, Camboya y Thailandia) por el taller. Del mismo, en este blog, sólo se ha publicado El preso 175 y algún que otro extracto. Hoy os dejo uno de los “brutos” que trata de mi llegada a Sapa.

Feliz semana

El no haber dormido prácticamente nada las dos últimas noches me pasa factura . Salgo el último de mi vagón. El día nos ha recibido de lluvia torrencial. En el anden apenas quedamos cuatro o cinco personas que nos vamos calando sin posibilidad de refugiarnos en ningún sitio. Cuando voy a cruzar la vía veo a mi compañera australiana de compartimiento que a duras penas puede mover sus maletas. Nadie parece tener intención de ayudarla, así que cojo una de sus maletas, la levanto en vilo y cruzo la vía hasta una posición más resguardada. Mirando a través de la cortina de agua se escucha el jaleo de los transportistas que buscan clientes para llevarlos hasta Sapa. Me voy con primero que me ofrece a llevarme, el precio es el mismo para todos, y voy esperando dentro hasta que el minibús definitivamente se llena y partimos  hacia Sapa por una carretera sinuosa que ofrece unas magnificas vistas tanto a izquierda como a derecha.

Al llegar a Sapa, el minibús se va deteniendo preferencialmente en aquellos hoteles en los que tiene comisión. Alguno de los pasajeros se baja, otros hacen el amago. Yo les pido que me lleven al Mountain Wiew, uno de los más populares entre los mochileros con la esperanza de tener una habitación con terraza y vistas a la monte Fainspan. Para mi infortunio solo tienen una de las más baratas en un sótano y hasta el día siguiente no podré cambiar de habitación. Pido que me enseñen la habitación y, para mi sorpresa, es muy digna, grande y con vistas a la montaña. Me quedo. Después de ducharme, secarme y ordenar varios papeles me voy a la terraza del hotel desde donde hay unas vistas espectaculares. Tomo un café , leo un rato, me informo otro poco y decido irme a ver el poblado de Cat Ba, a unos tres kilómetros de Sapa.



Antes de salir de Sapa, veo un pequeño y destartalado  restaurante y decido tomarme un café vietnamita, y beber una botella de agua. Es un restaurante familiar, pequeño. Hay niños viendo una pequeña televisión que por momentos dejan para mirarme con curiosidad. Me miran tímidos, hablan entre ellos y se ríen.  Continuo  mi camino, pago una pequeña tasa o entrada y comienzo a descender por un sinuoso camino donde van asomando pequeñas casas y los animales son libres: los cerdos se entretienen en a hierba y los pollos y gallinas parecen vivir felices y sin temor a nada ni a nadie. Por otra parte, es la primera vez desde que empecé el viaje que casi me puedo sumergir en los campos de arroz que en esta zona son bancales.  Las mujeres Hmong ya están acostumbradas a ver extranjeros y no se sorprenden. Los niños corretean casi desnudos, con los mocos sucios. La lluvia definitivamente se ha ido a dar una vuelta. Empieza a apretar el calor.

Llego a una zona de cascadas donde un arroyo pasa bravío. Continuo por una vereda, paralela a una de las bifurcaciones del río  y comienzo a caminar por un sendero muy marcado donde se pueden observar numerosos árboles de bambú y otros que desconozco; y cientos de mariposas de diferentes colores que juguetean entre la vegetación. Es un camino de bajadas y subidas constantes en el que reflexionas y piensas por qué no vas a menudo a  lugares así, a tener un contacto con la naturaleza. Finalmente debo dar la vuelta porque el río va crecido y en ese momento nos las tengo todas conmigo para pasar. En mi regreso de pronto aparecen un montón de cabras que se quedan tan quietas como yo y que dudan si pasar o dejarme pasar. Decido apartarme lo más que puedo que no es mucho y una de las cabras decide pasar. Segundos después el resto de cabras pasa ante mi. Un poco más adelante me encuentro al pastor que me sonríe y me mira como diciendo qué haces tu por aquí.



Continuo andando, ahora por otra vereda y noto que estoy muy cansado, extremadamente cansado. Me cuesta andar, estoy deshidratado, bastante sudado, próximo a la extenuación, pero sigo caminando hasta que las opciones son subir hasta una loma que parece alejada  o subir a Sapa por una carretera cercana. Me voy a Sapa, no quiero forzar más. Aparece un motorista que parece estar borracho y que por el precio que me pide lo que quiere es timarme. Rechazo sus ofertas, y otro motorista que se encuentra a su lado espera un poco y cuando retomo la marcha me pide un dólar por subir. Hecho, vamos para allá.



12 comentarios:

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Vamos allá.
Un abrazo.

Katy Sánchez dijo...

Interesante periplo. En todas partes hay espabilados y que si te ven que no eres de los suyos van a timarte.
Bss y buena semana

M. Teresa dijo...

Me imagino la situación. Hay pocas cosas más gratificantes que después de un largo y extenuante viaje llegar a una habitación de hotel que aunque sencilla sea digna, regalarse una buena ducha, cambiarse de ropa y sentarse en la terraza (si la hay) contemplando unas magníficas vistas. El cansancio desaparece y si el paraíso existe debe ser algo parecido.

Será un placer viajar contigo a Vietnam!

Elsa dijo...

Ay Fernando, este diario de viajes me encanta desde ya!! Adoro el sudeste asiático aunque seguro que no lo conozco ni la mitad que tú así que voy a disfrutar mucho con tu viaje.

Y esos maravillosos paisajes, la sonrisa de la gente...

Excelente idea la de pasar este diario de viajes por "el taller"

¡Buena semana!

Jose Luis Montero dijo...

Fernando
Aburrirte no te aburres!
Pero hay que buscar y tú si que sabes encontrar los sitios adecuados.
Cuidate

Fernando Lopez Fernandez dijo...

@javier rodríguez Albuquerque – Pues allá que vamos. Un abrazo

@Katy – Asi es, en todos lados cuecen habas, pero eso forma parte de la vida no? Besos y buena semana.

@Maria Teresa – Ese es uno de los plus de un viaje, esos momentos que no salen en ninguna guía. Espero que os guste, pero antes irá la segunda parte de Soulombia. Un abrazo y buena semana.

@Elsa – Pues espero conseguir que te guste todo. Yo también adoro el sudeste asiático por lo que comentas y por lo slow que a veces es la vida que te permite estar muy relajado. Muy buena semana para ti también.

@Jose Luis Montero Es que el aburrimiento es para pobres de espíritu o cobardes acomodados como te gusta decir. Aunque la búsqueda a veces es también fallida, lo importante es saber que hacer con ella. Un abrazo.

cincuentones dijo...

Esperamos tus relatos y acompañarte en este viaje por tierras asiáticas será un placer.
Saludos.

cristal00k dijo...

Pues que por mucho tiempo, sigas buscando y nos lo cuentes, Fernando.

Te sigo.

Myriam dijo...

Interesante periplo. Un destino el de tus ojos rasgados que creo que en esta vida solo conoceré a través de tus ojos redondos, porque por esos lares no tengo ni familiares y amigos... Así que, ¡Te sigo, Fernando!

Besos

Rafa Bartolomé dijo...

Hola Fernando: no suelo hablar de tus fotos, pero me parece que has sacado un gran rendimiento a los paisajes. Cada vez me dejas más perplejo; pareces un viajero infatigable a pesar de usar motos taxis. Me está gustando este nuevo periplo vietnamita. Un abrazo

Fernando Lopez Fernandez dijo...

@cincuentones viajeros – Será un placer disfrutar de vuestra compañía. Feliz fin de semana.

@Cristal00k – ojalá, eso sería buena señal, gracias por acompañrme. Feliz fin de semana.

@Myriam – Pues deberías animarte, siempre se puede conocer gente interesante por allí. Pues vamos que nos vamos. Feliz fin de semana.

@Rafa Bartolomé- Pues me alegro que te guste el periplo, asi que ya somos un montón para el viaje. Un abrazo.

Myriam dijo...

Fer: el tema no es animarme o no. ¡Claro que me animaría!, el tema es económico: al tener recursos limitados, priorizo viajes a los afectos. ¿Me entiendes, Verdad?. Si por ejemplo, mi hija me dijera "viajamos a Tailandia: te parece encontrarnos allá o a mitad de camino para ir allá?" No terminaría de decirlo que ya estoy preparando la maleta. Turquía, que la tengo cerca, aproveché a visitarla cuando mi amiga de infancia iba a Bodrum (En ese viaje fui a Estambul sola y después a Bodrum a estar con ella, fue un viaje increíble, magnífico y muy divertido. Me has dado la idea: Quizás lo cuente en mi blog en algún momento).

Besos

Soul Business

Gracias por visitar mi blog
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