domingo, 2 de diciembre de 2012

Sueños de Antioquia V


Medellín 
 Después de haber dado un largo paseo por El Poblado decidí ir a cenar a un restaurante griego. Mientras esperaba que saliesen de cocina unos pulpitos salteados, me acordé de uno de esos “dogmas viajeros” que gustan de repetir hasta la saciedad aquellos que se consideran “viajeros auténticos”, y que básicamente viene a decir que sólo debes comer la cocina local: probar otras cosas, casi, se considera un sacrilegio; propio de un “viajero garrafón”. Me sonreía para mis adentros por lo absurdo de la afirmación: sí, yo sería un “viajero garrafón”, pero no me cerraba a ninguna posibilidad (al igual que no la cierro en Madrid comiendo solo cocina española), ni tampoco entendía qué había de extraño en ello pues desde que se inventó la Coca Cola y después la Pepsi; o la Hamburguesa y la Pizza, lo del beber y el comer, como el resto de las cosas, se han globalizado.   

La animada conversación de una mesa cercana interrumpió las traviesas risas que me estaba echando a costa de las incongruencias viajeras que tenemos. Un grupo de matrimonios colombianos que pasaban los sesenta hablaban sobre un próximo viaje al norte de España para realizar un viaje en “El Transcantábrico”, (un tren de lujo que recorre la cornisa cantábrica), el cual conocía bien al haber trabajado en FEVE en prácticas durante unos meses, en el área relacionada con trenes turísticos.

Uno de ellos les explicaba el recorrido, lo que visitarían, lo que encontrarían, con la ilusión de quien quiere compartir algo extraordinario. Los demás escuchaban atentamente o hacían alguna pregunta. Colombianos pensando en España y yo español pensando en Colombia: habíamos cruzado los sueños. Hubo un detalle que me gusto: Tras un brindis por el éxito del viaje, la mujer que parecía tener mayor edad tomó la mano de su marido y la apretó fuerte mientras le miraba a los ojos mostrando una de una de esas sonrisas que son la culminación de un sueño. El la devolvió llena de ternura, e amor: Les deseé con la mente un buen viaje, que ya parecía hubiesen comenzado pues no en vano un viaje comienza cuando la imaginación anticipa futuras emociones.

A la mañana siguiente, tuve que enfrentarme a uno de esos dilemas que a todo el que viaja le hace dudar hasta minutos antes de partir. Es el momento en el que debes elegir entre dos opciones que apetecen por igual: por un lado podía acercarme hasta el Peñol y el embalse de Guatapé, pasando un día de espectaculares paisajes, o acercarme hasta Santa Fe de Antioquía “La ciudad madre” y primera capital de Antioquia donde comenzó el sueño de la civilización antioqueña. Me costó decidirme; más cuando los dos recepcionistas con los que charlaba tenían dividida la opinión y argumentaban con vehemencia sobre la necesidad de que visitara uno u otro lugar: gano Santa Fe con su paseo por la historia y la promesa de buen calorcito. Esta opción, además, me permitiría darme una vuelta por el Metro cable, un sistema de transporte creado para conectar alguna de las comunas más conflictivas y humildes con el resto de la ciudad.

Hay sueños que se construyen y sueños que se esperan. Los primeros suelen cumplirse; los segundos rara vez se transforman en realidad. Medellín lleva construyendo el suyo desde hace muchos años. Un sueño de acercamiento, de integración; un sueño que permita disminuir las desigualdades y erradicar las fábricas de sicarios y guerrilleros que albergan algunas comunas o distritos de la ciudad donde habitan la violencia y el desarraigo impidiendo que, definitivamente, el miedo se transforme en esperanza. El anterior alcalde y actual Gobernador de Antioquía, Sergio Fajardo puso todo su empreño en ello realizando bastantes iniciativas sociales, invirtiendo en grandes parque bibliotecas, renovando escuelas o facilitando el acceso a Internet en barrios populares, de pocos recursos. Los resultados han sido un descenso de la criminalidad, una mejora de las condiciones de movilidad reduciendo el asilamiento social (algunos moradores de las comunas no habían visitado el centro de Medellín), lo que viene a demostrar que la cultura y educación son las verdaderas palancas del cambio. Además, como excepción que confirma la regla política, dejó las finanzas saneadas y consiguió aunar voluntades de diferentes grupos políticos, empresarios y fuerzas sociales, fomentando la participación y no la exclusión de los ciudadanos.

Elegí la línea K, la que llegaba hasta Santo Domingo, situado en una de las laderas nororientales, una  barriada que no es precisamente Disneylandia y que en día fue uno de los lugares más peligroso del mundo. Era paradójico: para llegar a los barrios bajos, uno debía subir a lo más alto. Y extraño: la pobreza era una atracción turística a la que costaba llegar sólo mil quinientos pesos. A cambio, la visión cercana de cientos de pequeñas casuchas apretadas, calles de cemento, laberínticas escaleras, techumbres oxidadas, ladrillo, pocas flores; a cambio, la triste realidad de que el esfuerzo no es suficiente mientras el dinero del narcotráfico, de los turbios negocios pueda seguir comprando la vida de los que viven en esa cárcel de desesperación en la que los sueños son quimeras y en la que sobrevive no el que mejor se adapta sino el que pasa inadvertido o el que tiene la suerte de no ser balaceado, extorsionado o coaccionado para tomar partido por alguna de las bandas criminales que dominan la zona: la muerte violenta en estos lugares es una lotería que directa o indirectamente siempre toca. Y lo peor de todo es que a veces no se elije el número.



Medellín 

Medellín 
Medellín 



Medellín  

Afortunadamente, la lucha por la esperanza continua y yo sé, que un día la batalla se ganará.

Diario de viaje Soulombia: continuará

  

12 comentarios:

Katy Sánchez dijo...

Comulgo plenamente con tu última frase. La esperanza existe porque al final se cumplen los sueños. La cultura y la educación como tu bien dices son las verdaderas palancas del cambio.
Ha sido un placer acompañarte, desde lo más bajo hasta lo más alto de Antioquía.
Bss y buena semana

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Recuerdo esa sensación, como de un vacío absoluto, de... "la vida no vale nada".
Un abrazo.

Asun dijo...

Para que esa y muchas otras esperanzas lleguen a materializarse serían necesarios más políticos como Sergio Fajardo, y desgraciadamente cuesta encontrarlos.

Besos

Fernando Lopez Fernandez dijo...

@Katy - Lo malo es que todavía hay mucha gente que cree que la única palanca es el dinero.
En el próximo post bajamos a Santa Fe de Antioquia
Besos y buena semana.

@JAvier Rodríguez Albuquerque - Eso es lo triste, la vida no vale nada y nadie le da valor. Un abrazo.

@Asun - Totalmente de acuerdo, el político debe estar al servicio del pueblo y no el pueblo al servicio del político. Besos

Rafa Bartolomé dijo...

Hoa Fernando: no, aventurero ya eres, ya. Nunca imaginé que fueras viajero de garrafón, siempre pensé que eras más de grifo cervecero (por cierto te echamos en falta en la fiesta de Nico). La esperanza, la cultura, la educación...son los pilares, sin duda, del bienestar o al menos de cierta felicidad. Me siguen encantando tus post viajeros. Un abrazo.

Jose Luis Montero dijo...

Hola Fernando
Muchas ideas en pocas líneas...
Pero las imagenes hablan por sí mismas, todavía queda un largo camino hacia la dignidad!
Cuidate

Myriam dijo...

El Gob. Sergio Fajardo es un buen modelo de político, del que muchos deberían aprender.

Me gustó eso de los sueños que pueden realizarse construyéndolos.

Y eso de Intercambiar sueños, o entrecruzarlos, acerca a la gente, construye puentes.

Besos

Fernando Lopez Fernandez dijo...

@Rafa Bartolomé - De grifo cervecero al caer la noche (una pena no poder ir a lo de Nico, pero otro compromiso previo lo impidió). Educación y cultura es progreso y de esto es mejor que sobre que no falte. Un abrazo.

@José Luis Montero - Así es, muchas ideas que por si solas darían para mucho, pero para eso está la imaginación del lector, para que las pueda desarrollar. Coincido contigo en que el camino es largo, pero es necesario acortarlo. Un abrazo

@Myriam - La verdad es que por lo que lei de él, es un caso atípico dentro de la política. El caso es que los ciudadanos estaban muy contentos con su gestión. Besos

Elsa dijo...

Unas imágenes que lo dicen todo. Latinoamérica y sus contrastes.
Buen fin de semana

Fernando Lopez Fernandez dijo...

@Elsa - Así es Elsa. Contrastes muy visibles. Feliz find e semana

cristal00k dijo...


Un placer, pasear contigo por Antioquía. Dan ganas de darse una vuelta con esa calma que se saborea en tus letras.
Felices días y nuevas aventuras, viajero. :)

Fernando Lopez Fernandez dijo...

Cristal00k - Muchas gracias por tu visita. Merece la pena el paseo sin duda. Felices días para ti también.
Un fuerte abrazo

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