lunes, 17 de septiembre de 2012

En el corazón del Quindío V


Salento
Gracias a unas holandesas que se alojaban en el hostal, me enteré de que una buseta partía hacia Pereira a las diez de la mañana, lo cual me alegró infinito ya que eso me permitiría dar una última vuelta por el pueblo y preguntar en dos lugares, un bar y un restaurante para ser más exactos, si habían encontrado un suplemento de gafas de sol que creía haber extraviado.

En las calles se observaba un mayor movimiento de gente y circulación de vehículos que llegaban al pueblo para pasar el 20 de julio, fecha en la que los colombianos conmemoran el inicio de la independencia de España.

En las ventanas y balcones se izaban orgullosas las enseñas patrias, reforzando el aire festivo de un viernes que a mi me parecía domingo. En la plaza Bolívar, los vendedores más avispados habían ubicado sus carritos y puestos móviles en las zonas de más transito. Ofrecían jugos de naranja, granizados, o ensaladas de frutas (papaya, plátano, granadilla, piña). También se veían los esqueletos de tenderetes más amplios que en horas rebosarían de chorizos, hamburguesas, arepas, dulces y otras chucherías.

Me encaminé a la iglesia del Carmen. Dos soldados flanqueaban la entrada. En el interior una columna de al menos cincuenta asistía, con esa formalidad castrense que ofrece la posición de descanso, a la primera misa del día en la que apenas había tres o cuatro feligreses; en la plaza, la estatua de Bolívar, espada en alto, parecía invitar a los transeúntes a sumarse a la celebración.

Paseé por dos o tres cuadras que tenía pendientes y regresé al hostal para cerrar el equipaje y despedirme de mis anfitriones.

El hostal Ciudad de Segorbe había sido algo más que un lugar donde reposar las experiencias. No era el hospedaje más lujoso del mundo, seguramente se podrían mejorar muchas cosas, pero esa restaurada casa antioqueña tenía alma. Poseía algo muy escaso en la hostelería y en otros negocios: verdad.

La verdad no se enseña en las escuelas de hostelería ni en las más prestigiosas universidades del mundo. La verdad es diferenciación tangible e inmediata. No necesita más inversión que la voluntad de hacer las cosas con amor, pasión, empatía y cercanía: y eso depende de las personas. Luis y Enrique actuaban así y ese es el secreto de su éxito: ser verdad.

Partir de los lugares en los que uno se reconoce entristece un poco el alma, pero todo aquel que viaja sabe que la poderosa fuerza que surge del anhelo de descubrir otros caminos, otras personas, otras ideas… mitiga ese comienzo de la nostalgia que son los adioses.

Hostal Ciudad de Segorbe 

Hostal Ciudad de Segorbe  

Hostal Ciudad de Segorbe 

Hostal Ciudad de Segorbe 
Abandoné el hostal entre abrazos y buenos deseos, sin tener claro lo que haría ese día. Me acompañaron las holandesas que también viajaban a Pereira para visitar una finca cafetera y dar un garbeo con un amigo de Luis y Enrique que la tarde anterior se había ofrecido a hacer de cicerone. Antes de partir, la buseta dio un par de vueltas por el pueblo para recoger gente. Finalmente partimos para tomar la autopista del eje cafetero, una carretera de doble calzada que ha acortado considerablemente el tiempo de desplazamiento entre las tres capitales del eje cafetero.

Mientras descendíamos, mi vista se perdía en el verdor del valle, en la escalonada topografía manchada de casas, en la irregular muralla que formaban las montañas que fueron subidas y bajadas por aquellos hombres que un día decidieron establecerse en ese pequeño paraíso natural que es el Quindío. Me preguntaba si algún día, en algún lugar yo haría lo mismo, buscando acomodo lejos de mi tierra o si, por el contrario, se acentuaría ese espíritu nómada que todos, aunque no lo queramos aceptar, llevamos dentro.

La libertad de elección es uno de los privilegios del viajero solitario. Nos acercábamos a Pereira y aún no había decidido si pasar la mañana y parte de la tarde en los famosos termales de Santa Rosa del Cabal o enlazar directamente con el primer bus que saliese para Manizales. Dudaba si darme un tratamiento termal y disfrutar de un paraje que me habían anunciado muy hermoso o pasar el día en una de las capitales del eje cafetero y descansar.

El viaje, a diferencia del trabajo o la rutina del día a día, te enfrenta continuamente al dilema, a tomar decisiones inaplazables y, además, a hacerlo de forma constante. Ese dilema en realidad lo que hace es ayudar a que te sientas confortable contigo mismo y elijas según te dicte el alma y el cuerpo y no el plan previsto.

Opté por continuar hasta Manizales: con seguridad los termales estarían hasta reventar de visitantes,  ruidosos e incómodos de pasear.

Diario de viajes Soulombia: continuará

10 comentarios:

FAH dijo...

Me ha encantado el Hostal, tiene una pinta estupenda, colorido ;) Abrazo.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

En tus fotos, lo que llama la atención es esa luz: el sol en esplendor, sin duda.

Katy dijo...

"Amor, pasión, empatía y cercanía" Sin duda son las claves del éxito. Y otra frase a destacar:
"La libertad de elección es uno de los privilegios del viajero solitario".
Gracia a esta última estoy disfrutando de tu viaje que casi hago mio por lo cercano y familiar. Pererira, Manizales...
Bss y feliz semana

Myriam dijo...

Te entiendo, yo también hubiera seguido para Manizales.

Si que cuesta despedirse de gente que te ha recibido con tanta atención y cariño.

Besos

Elsa dijo...

Bonito sitio. Me encanta la decoración con color, hace bonito el sitio más sencillo y te alegra el día!
Ya veré en la continuación si seguir hasta los Manizales fue la mejor opción;)) Es que yo... creo que me hubiera inclinado por ir a los termales. Eso sí, sin gente!!!

¡Buena semana!

Merche Pallarés dijo...

¡Qué tristes son los adioses! Pero el viajero debe continuar. Es su sino. Por si alguna vez vuelvo a Colombia me acordaré de Sarmento, de ese Ciudad de Segorbe y de Luis y Enrique, hoteleros con alma. Qué bonito. Besotes, M.

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Yo creo que en lo de las fotos tiene mucho que ver la luz y el colorido de las casas, pero aun así, se nota al más de... mimo.
Insisto :)
Un abrazo.

Fernando Lopez Fernandez dijo...

@FAH – Un sitio estupendo. Muchos hoteleros deberían visitarlo para aprender. Un abrazo

@PedroOjeda – gracias por la visita Pedro. La luz siempre inspira. Un saludo

@Katy – Me alegra que me acompañes en viaje Katy y que te traiga buenpos recuerdos. Besos

@Myriam – Aunque bien podría haber tomado el otro camino, pero no suelo arrepentirme de mis elecciones. Y si, cuesta despedirse de la buena gente. besos

@Elsa – Desde luego que me lo alegraba. No se si fue la mejor opción ir a Manizales, pero a los termales no fui precisamente por la cantidad de gente que iba a ir. Buen día

@Merche Pallarés . Como bien dices, el viajero debe continuar, forma parte de su esencia. besos

@Javier Rodriguez – Supongo que si Javier, ya sabes que de fotos no tengo ni idea. Ya me gustaría a mi tener un 10% de tu talento. Un abrazo


M. Teresa dijo...

Muy acertada la frase "No necesita más inversión que la voluntad de hacer las cosas con amor, pasión, empatía y cercanía". Sólo con mirar las fotos del hostal ya se intuyen todas esas cualidades que mencionas.
Un buen sitio a tener en cuenta.
Las fotos, preciosas! y tal como ya te comenté me alegro de que te hayas animado a enseñarnos m´´as imágenes de tus viajes que complementan a la maravilla los fragmentos de tu diario.

Un abrazo

Fernando Lopez Fernandez dijo...

@Maria Teresa

La verda es que me gustó tu sugerencia y la he aplicado. Así que en gran parte eres la culpable de ello. El hostal te encantaría.

Un abrazo

Soul Business

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