martes, 22 de mayo de 2012

Un osito de peluche

Lo agarraba con sus débiles manos, lo acariciaba y lo arrullaba en su regazo. Luego miraba hacía un lado y otro, girando rápidamente la cabeza y continuaba jugueteando con un osito de peluche viejo y desgastado vestido únicamente con un lacito celeste anudado al cuello.

Sentada en una silla de ruedas, su cuidadora y ella aguardaban a que el muñeco que estaba en rojo se pusiera en verde. Miraba de soslayo a los transeúntes que cómo autómatas caminaban cerca de ella;  les miraba sin ojos de niño: su mirada no albergaba la curiosidad de la infancia donde aún queda casi todo por descubrir sino más bien la de aquellos cuya mente fue castigada al olvido.

Observándola, primero me dio lástima al verla tan sola, tan ausente, tan vulnerable. 

Reflexionaba como la vida, caprichosa ella, había condenado su mente al exilio forzoso que supone no poder hacer lo que llamamos vida normal, al mundo de la incomunicación, de las pocas referencias.  Luego pensé en que eso podía ocurrirme a mi también, que números llevo unos cuantos. He de confesar que al pensarlo sentí un pequeño escalofrío, aunque no acertaba a comprender el por qué. 

No sé si era por la pérdida de la memoria y los recuerdos, (por aquellos momentos buenos que atesoras y que forman el patrimonio de la felicidad), si se debía al miedo de quedarme aislado de la comunicación de los hombres, de si sería consciente de una limitación que me impediría realizar actos como leer, dialogar, ver, descubrir y conocer más, o si realmente, lo que me preocupaba,  era convertirme en un incordio para todos los que me rodean; asunto éste que no me mola nada.

Ella misma me tranquilizó. Cuando nos cruzamos, nos miramos. Apenas un instante en el que pareció decirme con su mirada, que siempre, olvides o te olviden, tendrás tu propio refugio, tus compañeros de viaje, tu lugar de paz.

Sus manos seguían acariciando al osito de peluche que pareció asentir, tan silencioso como ella.

Ocurrió la tarde 21 de mayo de 2012 en Madrid cruzando Guzmán el bueno.

8 comentarios:

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

A veces vas por la calle y de repente...
Emotiva experiencia. Me ha gustado mucho.
Un abrazo.

Myriam dijo...

Como te dice Javier, emotiva experiencia.

Y que bien que vayas atento y receptivo por la calle, para que experiencia como la que relatas se te den.

Un beso

Rafa Bartolomé dijo...

Hola Fernando: ¡precioso! Toda una experiencia de vida de la que aprender. Puede parecer triste pero hay que vivir con ello, pues como dices tenemos varios números de esa lotería. Un abrazo

JLMON dijo...

Estupendo Fernando
Ya veo que continuas cultivando ese extraño don que es la observación permanente aunque, hoy en día, te aporta más tristezas que alegrías.
Cuidate

Asun dijo...

Nadie estamos libres de llegar a esa situación, pero creo que si llegara el caso tampoco seríamos muy conscientes de las limitaciones (a no ser que la cabeza la tuviéramos en perfectas condiciones), simplemente seríamos felices con aquello que estuviera a nuestro alcance.

Katy dijo...

Me has recordado a la madre de una amiga que era sumamente graciosa. Se pasaba el día haciendo punto sin aguja ni ovillo. Tan feliz. Quién puede saber hasta que punto saben, entienden, conocen o tienen momentos de lucidez. Pero de lo si entienden es de cariño, y los abrazos les hacen mucho bien. Un historia que cada día es más frecuente.
Bss

www.thewotme.com (The world thru my eyes) dijo...

Pufff ... me ha llegado de verdad ... una narración excepcional ...
Nadie está exento ... no ...

Gracias por compartir esta emotiva y excepcional situación.

Fernando Lopez Fernandez dijo...

@Javier Rodríguez - Tu lo haces con la cámara Javier. Un abrazo.

@Myriam - Si no observas te pierdes muchos matices. Y son muy importantes. besos

@Rafa Bartolomé - Más que tristeza es una realidad que a veces se nos escapa. No aceptamos nuestra fragilidad.

@JLMON - Gracias José Luis, lo bueno es que la alegrías pesan más en la balanza al final . Un abrazo

@Asun - No seriamos conscientes o sí? La mente humana es increíble. Ahí dejo la cuestión. besos.

@Katy - Eso le comentaba a Asun, hasta que punto no son conscientes. Eso sí el amor y el cariños lo comprenden perfectamente. besos.

@Thewotme- Muchas gracias, me alegra que te haya gustado. No estamos libres no.
Gracias a ti por pasarte y comentar

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