jueves, 24 de mayo de 2012

Pequeños tesoros sobre viajes

Ya he hablado aquí sobre lo que para mi significan las librerías de viejo. Si lo pienso fríamente, estoy enganchado a ellas. Cuando paso por delante de una y tengo tiempo o no van a cerrar me entretengo fisgando por las estanterías, rebuscando por montones apilados en cualquier lado, y más rara vez voy a la caza y captura de algo en concreto.  El caso es que siempre “pico” y acabo llevándome un libro, lo que provoca que tenga que decidir cuales libros (si el comprado o los otros; regalados, comprados ó postergados) pasan a la lista de espera.

No es que esté enfermo y sea un comprador compulsivo. Más bien soy selectivo. Además tengo siempre la sensación de que si no me llevo ese ejemplar que “me ha llamado” perderé una oportunidad y me arrepentiré de ello.

 Ayer cayeron dos, La ciudad automática de Julio Camba, un libro que lo leeré en un pis pas que narra las crónicas del autor en la ciudad de Nueva York en los años treinta del pasado siglo, y del que voy a hablar hoy que leeré en cuanto termine Los viajes de Júpiter de Ted Simon, que narra la vuelta al mundo en moto del periodista.

El libro, como observareis en la foto que ilustra el post, tiene sus buenos añitos, concretamente se imprimió en 1930, lo que con toda seguridad dificulta el encontrarlo en ésta o en otra edición al no tratarse de un best seller. Pero a lo que voy.

Me llamó la atención por el título “Viaje de un joven alrededor del mundo”. Al abrirlo, el título se completaba:

“Viaje de un joven alrededor del mundo con permanencia prolongada en Victoria y viaje en ferrocarril a través de América del Norte”.
Por Samuel Smiles.

Hoy es normal que los jóvenes viajen, recorran continentes e incluso algunos den la vuelta al mundo, pero en 1869 no era muy habitual. De hecho, el autor lo escribió gracias a un problema de salud: Samuel Smiles fue el hijo de Samuel Smiles, (Samuel Sonrisas para los amigos) un escritor escocés considerado como uno de los padres de los libros de “autoayuda” y del cual no tenía ni idea de su existencia. Pues bien, la razón de que su hijo viajase se debió, tal y como cuenta en el prólogo a lo siguiente:

“El joven, cuya narración de dos años forma el motivo de estas páginas, fue atacado, a los dieciséis, de una inflamación pulmonar, y como se repusiera lentamente y no muy satisfactoriamente, me aconsejaron los médicos de Londres que lo alejase de los estudios que proseguía entonces en Yorkshire, para hacerle emprender un largo viaje marítimo. 
Recomendáronme Australia, por el tiempo considerable que dura el viaje en barco de vela y también por la temperatura agradable y uniforme de que se disfruta en aquellos mares”.

Dicho de otra manera, si no es por estar hecho polvo no hubiese viajado y seguramente su vida hubiese sido la del típico británico victoriano. Sin embargo, el problema se convirtió en una oportunidad, tal y como relata el mismo al final del libro:

"De este modo puse término a mi viaje alrededor del mundo, en el transcurso del cual he adquirido salud, saber y experiencia, y he visto y aprendido muchas cosas que me darán, tal vez, motivo de reflexión durante todos los años que aún me quedan de vida".

Ya digo que aún no lo he leído, sólo el prólogo y este párrafo final que resume perfectamente lo que aporta un viaje (escuela de la vida en movimiento) y lo enriquecedor que puede llegar a ser para aquel que quiera reconciliarse consigo mismo y con el mundo que le rodea.

Samuel Smiles padre, en el prólogo se siente orgulloso de los diarios de viaje de su hijo más joven no únicamente por tratarse de la obra de su vástago sino porque, según escribe:

“En el se hallan contenidos los resultados de un buen caudal de experiencia de la vida, vista bajo nuevos aspectos, por unos ojos frescos, jóvenes y observadores”.

Viajar con ojos frescos, me gusta la expresión: es una forma renovada de mirar, una forma de hacerlo abierta y libremente, poco condicionada. Como casi nunca hacemos y deberíamos hacer más a menudo.

Esa es la razón por al cual me vuelvo loco cuando descubro otra crónica de viajes, porque no sólo viajas por paisajes, ciudades y gentes sino por el corazón y la mente de los hombres: pequeños tesoros.

Ya os contaré si me ha gustado.

6 comentarios:

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Tienes razón, el libro promete. Ya nos contarás.
Un abrazo.

Jackie Silva dijo...

Hola,

Estimado blogger, permíteme presentarme soy administradora de un directorio de blogs.
Te felicito por tu excelente blog, me encantaria poner un link de tu blog en mi directorio, asi mis visitas puedan visitarlas.

Sí estas de acuerdo no dudes en contactatme.

Espero tu Respuesta.

Un cordial saludo

Jackie Silva

Gildo Kaldorana dijo...

Jejeje.....supongo que uno de los primeros viajeros,viajeros....fue mi paisano de Getaria (Euskadi) Juan Sebastian Elcano, que allá por el siglo XVI , se fue con unos cuantos a dar la vuelta al mundo.
Buen post
Saludos

Katy dijo...

Un buen hobby. Hay verdaderas joyas ocultas en las estanterías.
Un buena conclusión
A veces los problemas se convierten en oportunidades.Todo es saber encontrarlas.
Ya nos irás informando porque seguro le sacas jugo.
Bss

Rafa Bartolomé dijo...

Hola Fernando: bueno yo creo que un poco enganchadillo sí andas, pero bueno este hobby para ti es muy práctico, dado lo que te gustan y disfrutas en tus viajes. Los libros de viejo, suelen ser caros (quizás esté equivocado); tengo algunos pero siempre han sido regalos o hallazgos en casas familiares. Ya nos contarás. Un abrazo

Fernando Lopez Fernandez dijo...

@Javier Rodríguez - La verdad es que tiene muy buena pinta. Este fin de semana le daré un empujón. Un abrazo.

@Jackie Silva - Ni estoy de acuerdo ni en desacuerdo ya que no se de que blog ni directorio me hablas . Un saludo

@Gildo Kaldorana y quien estuvo a punto de palmarla muy cerca de Indonesia como sabrás. Un día me meteré a fondo con el porque debió ser apasionante la travesía y lo que ocurrió. Un saludo

@Katy - Se disfruta como un enano. y de entrada se extrae lo que tu dices, un problema convertido en oportunidad. besos.

@Rafa Bartolomé - práctico, entretenido, sano y razonablemente barato. ) 9 euros por un libro de 1930 no me parece caro y 5 por el otro tampoco. Ya os contaré, de momento, mañana habló del otro.
Un abrazo

Soul Business

Gracias por visitar mi blog
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...