miércoles, 11 de abril de 2012

Es muy turístico…

Bahía de Halong

De vez en cuando me doy por un paseo por distintos foros de viajes para buscar información, conocer algo más sobre los destinos, compartir alguna experiencia o aportar alguna sugerencia sobre un destino, un hotel, un medio de transporte o lo que se tercie. Se suele encontrar información útil que conviene contrastar por aquello de no tener un único punto de vista: cada viajero es único, como único es el viaje que hace y, por ello, lo único que podemos tener son referencias o impresiones pero, en absoluto, certezas sobre las mejores opciones.

Hay una frase que se suele repetir a menudo cuando se habla de un destino, un monumento, una atracción que es muy visitada, etcétera. Es la frase: es muy turístico o está lleno de turistas. De tal manera que lugares como el Taj Mahal, la Bahía de Halong, Luang Prabang, Chichen Itza, las pirámides de Egipto o el Cañón del Colorado, por poner algunos ejemplos, acaban decepcionando a algunos viajeros por la cantidad de gente y negocio que se mueve alrededor, como si lo visto y vivido no fuera auténtico, o hubiese sido prostituido; como si, de alguna manera, se le hubiese estafado.

Decir que es muy turístico, una turistada o que está lleno de turistas para quitar valor a lo visitado es no querer aceptar que el turismo y todo lo que conlleva un viaje al final es un negocio como otro cualquiera en el que la demanda y oferta se unen cuando pueden.
Creer que en algunos de los lugares citados no va haber turistas y que uno va a poder contemplar un monumento, una puesta de sol, navegar por determinados lugares en soledad, pasear sin que le aborden buscavidas, mendigos y vendedores, es tener una visión demasiado romántica de un viaje.

Cuanto más impresionante es el lugar a visitar y más fácil su acceso, más turistas o viajeros se encontrarán. Las guías ya nos dicen donde ir, cómo ir, en qué momento visitar, cuanto nos va a costar, cuanto debe durar nuestra visita  y de qué debemos prescindir; el boca a boca de unos viajeros o turistas a otros también nos informan al detalle. ¿Cómo no va a estar lleno de turistas un lugar atractivo? ¿cómo no va a estar “petado” un sitio si todo el mundo habla de él?

Pero la gente se empeña en decir lo de “es muy turístico”, en plan mal, con connotaciones negativas, eso sí, después de haber pasado por allí, haber leído las recomendaciones de otros que decían lo mismo que el, ellos, certifican y haberse hecho la foto de rigor.  

No creo que la razón de tan asombroso comportamiento tenga que ver con la grima que quizá les produzca compartir la belleza o la experiencia con un mogollón de personas, sino más bien con una extraña concepción de la autenticidad que muchos viajeros buscan, como comenté en ¿Quién tiene la verdad de los viajes?; y que no es más que un espejismo porque pocos son los que realmente miran con la mente abierta y los ojos de curiosidad que debe tener la aventura de viajar.

Como en todo la vida para ser auténtico, para no ser un “turista”,  hay que salirse de las rutas marcadas, pero si lo eres, como lo somos casi todos, disfruta del camino y sueña con destinos que pocos han pisado. Eso sí, son más complejos de alcanzar y requieren un esfuerzo y sacrificio mayores, pero cuando lo haces merece la pena.  

   

11 comentarios:

Katy dijo...

Hola Fernando ya de vuelta "De ningún lugar turístico" o si.
Creo que la razón de un viaje es conocer la belleza del lugar en sí y esta además reside en el corazón y la mirada.
Todos o la mayoría de "turistas" viajamos por conocer.
Ir a Roma por ejemplo y estar sola es una alucinación.
Hay épocas de más baja afluencia turística en todos los lados.
Estos días estuve en el Parque el Capricho prácticamente sola, cuando en verano hay mil personas en él y cortan la entrada a partir de este número.
Pretender la exclusiva en temporada alta es al menos un absurdo y si no vete a Benidorm:-)
Bss.

JLMON dijo...

Hola Fernando
Una reflexión importante, de verdad.
Todos, en mayor o menor medida, hemos practicado lo de "es muy turistico" en sentido peyorativo... No se, creo que sí, comente en este blog mi gran decepción con el Gran Cañón, no tanto por la gente como por mi incapacidad para percibirlo en su totalidad y, en cambio, Bryce Cannyon me cautivó hasta el tuetano...Como bien dices, quien no quiera turistas que se lo curre aunque no hay mucha gente por la labor...Esto de gastarse una pasta para ir deambulando por zonas carentes de infraestructura turística, atractivos monumentales y todo ese rollo no es del agrado del personal que siendo turista se siente distinto...¡Ah Freud!

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Muy interesante el planteamiento.
Yo pienso que lo que pasa en el fondo es que nos queremos sentir exclusivos, y así no hay manera. En el otro lado de la moneda está el cómo describimos aquella pequeña catarata a la que llegamos por casualidad, dónde no había casi nadie.
Cuando la describimos a los amigos, tratamos de impactar más que si hubiésemos estado en las del Niágara.
Semos asín.
Un abrazo.

Rafa Bartolomé dijo...

Hola Fernando: supongo que la mayoría de los lugares son visitados en la proporción de lo que ofrecen. Pretender estar a solas con La Mona Lissa es mucho pretender; pero debes creerme que yo lo conseguí, al menos durante un par de minutos. Cuando veo el vídeo que hice aún me parece increíble. Pero no es más que una anécdota. Me gusta tu forma de ver las cosas. Un abrazo

MTTJ dijo...

Cuando llegamos a algún lugar maravilloso y no hay gente, parece como si estuviéramos descubriendo algo que los demás no han hecho, como si tuviéramos un mérito especial. Generalmente, los lugares donde acude mucho turismo acostumbran a tener un valor paisajístico o cultural importante y todos tenemos las mismas ganas de conocerlos.
Es placentero disfrutar de un lugar bello en soledad, especialmente de un paisaje pero no me imagino algunos lugares turísticos sin gente. ¿Os imagináis la ciudad de Nueva York desierta? Estos días de S.Santa he disfrutado de preciosas ciudades italianas como Módena, Parma, Ferrara, Bolonia, Rávena ... y las plazas llenas de gente, el ambiente en las calles (turistas o no, qué más da)es parte de su encanto. A cada sitio lo suyo.

Un abrazo

Myriam dijo...

Viajar así -por donde no van los turistas- claro que merece la pena y es lo que a mi me llena de verdad, mezclarme con la población local y aprender de su cultura.

Un beso, Fernando

Asun dijo...

Es que quien piense que va a visitar los sitios recomendados por las guías, más que tener una visión demasiado romántica, diría que es es que un poco (bastante) iluso, puesto que lo mismo que a él le atrae realizar esa visita, puede pensar que les puede atraer a millones más de personas a lo largo y ancho del mundo.

Para mí no es lo mismo algo que es muy turístico que algo que es una turistada. Muy turístico es algo que tiene gran valor artístico, cultural, natural..., y que es muy visitado (que es lo que puede molestar a según quienes); y una turistada es algo que no tiene el más mínimo interés, pero se ha vendido como que sí y la gente acude como moscas.
No sé, yo así lo veo.

Besos

Fernando Lopez Fernandez dijo...

@Katy - Eso ocurre con frecuencia. Queremos que los lugares sean para nosotros. Como dcies, un absurdo. besos.

@JLMON - Un mismo lugar se puede disfrutar o no dependiendo de muchos factores, pero si se quiere ir a sitios poco trillados hay que asumir que tiene un coste, que puede ser peligroso y que hay que tener un caracter aventurero y explorador, lo que no suele darse a menudo entre los turistas y viajeros. Un abrazo

@JAvier Rodríguez - esa es otra historia de la que hablaremos por aquí. Tendemos a magnificar lo visto, aunque no sé muy bien con qué animo. Le daré una vuelta. Un abrazo

@Rafa Bartolomé - Buena frase que me llevo para los thinking. Los sitios son visitados en función de lo que ofrecen que generalmente es el lugar o monumento y la infraestructura y parafernalia que lo rodea. Un abrazo.

@MTTJ - Claro que es más interesante visitar determinados lugares en soledad pero como bien apuntas, todos queremos ver aquellos sitios a los que por su interés va mucha gente. Has puesto un ejemplo perfecto con Nueva York o Italia. Un abrazo y ya esperamos relatos de tu paseo por Italia. Un abrazo.

@Myriam - Hay tantas formas de viajar como personas. Por eso, no hay que ser absolutista en este tema. Un beso.

@Asun - Hola Asún. El enfoque que haces me gusta al diferenciar la turistada de lo turístico. En las turistadas también puede haber muchas cosas de interés, saber detectarlas es lo complicado. Un beso

Gildo Kaldorana dijo...

Lo malo de todo, no es la masificación de los turistas en sí, sino la contaminación que muchos dejan en los sitios que visitan.
Los blancos, hacen (o quizá tendría que decir, hacemos) que el lugar se pervierta.
Como ejemplo, solo hay que darse una vuelta por el barrio de Kuta en Bali......sexo, drogas y rock and roll, se dan la mano.
Saludos

Myriam dijo...

¡¡jajajaja nunca fui absolutista, si muy independiente jajajaja!! ajjjj siento mucho haber dado esa impresión...

Claro que entiendo que otras personas viajen de otra manera, incluso no pongo ningún reparo en ayudar a las ovejitas descarriadas en los grandes aeropuertos a encontrar sus direcciones y hasta he oficiado de traductora.

También hay destinos, como China, a la que iría gustosa en un grupo y por todos los lugares turísticos que me señale el o la guía.

Besos

Fernando Lopez Fernandez dijo...

@Gildo Kaldorana - Conozco Kuta y se de lo que hablas. No me gustó nada el ambiente que nada tiene que ver con el de los balineses. Bastante deprimente. Un saludo.

@Myriam: ja ja , no decía lo de absolutista refiiriendome a tu opinión sino en general. ja ja. besos

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