domingo, 26 de febrero de 2012

Esclavos de sí mismos


Cuando uno viaja en un transporte público debe guardar unos mínimos de urbanidad por el bien de todos. Es una cuestión de respeto, de empatía y, si me apuráis, de sentido común.

Sin embargo, existe una especie que abunda mucho: me refiero a los “ejecutivosagresivosqueimportantesoy” que viajan en las líneas de alta velocidad.

El viernes regresaba de Barcelona, y por enésima vez, cerca de mi asiento se encontraba uno de ellos: Hacer un viaje de cerca de tres horas con uno de estos sujetos a escasa distancia puede obligarte a colocarte los auriculares a un umbral de volumen que no moleste al resto, para evitar que te pongan la cabeza como un bombo o a rezar para que se les acabe la batería del móvil.

Se les reconoce fácil. Antes de que el tren se ponga en marcha ya han realizado un par de llamadas a su secretaria o al pobre de Gómez que se estaba frotando las manos con su ausencia. De nada sirve que por la megafonía se indique que se baje el volumen de los móviles y que la gente se vaya a hablar a las plataformas: ellos suben el tono de su voz y no hacen, con perdón, ni puto caso a las sugerencias; también se les reconoce por la cara de mala leche que tienen o por el careto de desprecio que ponen cuando el auxiliar de cabina o azafata les interrumpe para ofrecerles una toallita, prensa o la revista Paisajes.

Yo entiendo perfectamente que se trabaje en el tren. Ese tiempo se puede aprovechar para adelantar tarea, terminar la pospuesta, pensar, organizar etcétera, pero esto ha de hacerse sin molestar a los demás, lo que no ocurre con estos sujetos que harán todo lo posible para que te enteres de los importantes asuntos que se traen entre manos.

El del otro día era pata negra. Comenzó en Barcelona y no bajó el tono de voz hasta pasar Guadalajara. De esta manera, pude enterarme de los márgenes de su producto, de quien era su competencia, de cómo se la iba a meter doblada a su cliente y del precio final por pieza que estaba dispuesto a ofertar si las cosas no iban bien del todo. La conversación era ágil, enérgica. Daba la sensación de que el tipo más que dedicarse a la ferretería (venta de tuercas en este caso) dirigía un Imperio de miles de empresas repartidas por todo el mundo y que el éxito de las mismas dependía de sus acertadas decisiones: era una máquina de hablar y de ordenar: era insufrible.

Al llegar a Madrid estuve pensando en él y otros fulanos parecidos. Tipos que confunden la pasión con la obsesión en el trabajo, que es origen de muchos males e insatisfacciones laborales; tipos que creen que cuanto más muestren su “productividad” llegarán antes a alcanzar una metas que la mayoría de las veces se reducen a un Audi nuevo, una buena cuenta corriente y que le reconozcan en un buen restaurante; tipos que no saben de discreción (en ese vagón podía ir un cliente o la competencia), que se pavonean de su poder, de sus contactos; de sus propias actitudes, de una imagen que tarde o temprano desaparecerá con un ERE o una nueva generación que hará los negocios de otra manera y les relegará a ese ostracismo y olvido inevitable al que lleva el paso del tiempo: eso si no mueren antes de un infarto, son abandonados por sus mujeres, o rechazados por sus hijos o los amigos.

Pensé en él, en ellos y más que desprecio lo único que me produjo fue lástima. La lástima que provocan las personas que son esclavas de sí mismas por elección, aunque se crean libres de hacer lo que les de la gana: como en este caso darnos la matraca a sus compañeros de viaje.

Una pena

8 comentarios:

Katy dijo...

A este señor que le defines como"ejecutivosagresivosqueimportantesoy” seguro que es grosero, ególatra, maleducado, autosuficiente y está sobre el bien y el mal.
Van a su bola y estan en un trans`porte públicoi como en el salón de su casa, solo les falta ponerse pijama. He viajado con gente así y les da igual.
No estamos educados en el respeto mutuo. Paciencia porque un puñtazo no les vas a dar.

Bss y feliz semana

Rafa Bartolomé dijo...

Hola Fernando: ja,ja. Me habéis hecho reír, Katy y tú. Me pongo en tu lugar, ¡vaya coñazo de tío! La verdad es que viene siendo normal oír gritar a la gente cuando utilizan el móvil; además, lo que dices, podía estar escuchándole alguien que no le conviniese. Tú les llamas ejec...., son idiotas o gilipollas que tanto da. Me ha encantado. Un abrazo

Asun dijo...

Estos individuos no dejan de ser mangarranes con traje y corbata. Se sienten lo más de lo más, y el resto del mundo está por debajo suya, pero en realidad lo que son es unos maleducados.

La verdad que tiene que ser insufrible llevar un tipo así al lado (o detrás, me da igual) durante todo el trayecto.

Besos, y feliz semana

JLMON dijo...

Hola Fernando
¡Son una plaga biblica!
Tengo experiencias alucinantes con esta especie, sobre todo en los aviones que, al fin y al cabo, resukta más claustrofobico que un alta velocidad.
Yo tengo una táctica que no falla, empiezo a moverme como Mick Jagger de un lado para otro, gesticulo con el diario de turno y pongo sonrisa de bobo de los cojones, no falla!
Cuidate

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Poco que añadir.
Sólo decirte que a un tipo de estos lo sufro muy a menudo.
Yo soy el Gómez que comentas.
Un abrazo.

MTTJ dijo...

Tú lo has dicho, lástima es la sensación que me inspiran. Muestran una inseguridad tal en sí mismos que para creerse que son alguien tienen que demostrarlo a quiénes ni siquiera les conocen.
Tal como dices, en el AVE Madrid-Barcelona abunda este especimen. En una ocasión, cuando uno de ellos acabó de gritar por teléfono sus habilidades empresariales, llamó a su mujer (supongo) para explicarle T-O-D-O lo que había comido durante los tres días que había estado fuera de casa. Desayuno, almuerzo y cena del día uno, día dos y día tres...primer plato, segundo plato y postres ...incluso los acompañamientos. Después, claro está, le comentó que no se preocupara que se había tomado todas las pastillas,jejeje.

Un saludo

Myriam dijo...

Cuando dijiste "pata negra" pensé en jamón crudo, del mejor, y se me hizo agua la boca.... pero cuando llegué a las tuercas, se me rompieron un par de dientes....

jajaja

Enserio: esas personas son insufribles. Si me topo con una, la fulmino con la mirada. Te aseguro, apaga el móvil porque s ele incendia el aparato.

Besos

Fernando López Fernández dijo...

@Katy - Si paciencia, lo malo es que abundan, pero de todo tiene que haber en la viña del señor. Besos

@Rafabartolomé - Pues sí, pero que le vamos a hacer. Un abrazo

@Asun - Desde luego que agradable que es. Me consuela que no lo volveré a ver seguramente. Un beso

@JLMON53 - Buena técnica José Luis. En un avión el problema se acrecienta, pues si bien el móvil no funciona, ese tipo de fulanos se busca la vida para amargarte la existencia.
Un abrazo

@JavierRodríguez - Pues ya lo siento ya, qué cansino no? Un abrazo

@MTTJ - Si además añade ya el tema personal es para decir en la próxima me bajo. Afortunadamente uno se puede dar paseos. Lo de las pastillas muy gráfico ja ja. Un abrazo.

@Myriam -Lo de pata negra era ironía pura y dura ja ja. Un beso

Soul Business

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