jueves, 2 de febrero de 2012

El arte de preguntar: cuestión de matices


Dicen que por preguntar nada se pierde. Es posible, pero a veces tampoco se gana. 

Preguntar es un arte. Dependiendo de cómo lo hagamos, recibiremos una respuesta u otra. 
Una pregunta recibirá diferente contestación según el tono en el que haya sido formulada: es normal y previsible; no es lo mismo hacerla de forma agresiva y a voces, que hacerla de forma tranquila o en un tono positivo. Es perceptible y solemos cuidarnos muy mucho a la hora de preguntar en un tono inadecuado si lo que esperamos son respuestas positivas.

Lo complicado es que la pregunta que hagamos sea la adecuada. Llamémoslo cuestión de planteamiento. Es un asunto en el que, en general, la gente no está muy ducha ni entrenada. Saber preguntar es un arte que requiere esfuerzo, empatía y mucha reflexión, tanto como saber escuchar, pero eso es otra historia. Para ilustrar lo que digo os dejo esta pequeña historia extraida de El círculo de los mentirosos.

Feliz fin de semana

Una historia japonesa nos presenta a dos monjes que vivían en el mismo monasterio y que querían fumar.

Aquella inclinación, a la que sucumbían bastante a menudo, les granjeaba
quejas y reproches.

Un día fueron convocados ante el maestro, uno después del otro, por
separado. El primero le dijo al maestro:

-¿Puedo meditar mientras fumo?

El maestro estalló en cólera, contestó que no y echó violentamente al discípulo.

El monje un poco más tarde, se encontró al otro monje fumando
tranquilamente. Sorprendido, le preguntó:

-¿No has visto al maestro?

-Sí, lo he visto.

-¿Y no te ha prohibido fumar?

-No

-Pero ¿cómo puede ser? ¿Qué le has preguntado?

-Simplemente le he preguntado: ¿Puedo fumar mientras medito?

9 comentarios:

Rafa Bartolomé dijo...

Hola Fernando: ja, ja me ha gustado la historia. Esto de preguntar me imagino que se dará mucho en vuestro trabajo, en el mío, por desgracia, me tocaba responder, ja,ja. Creo que también, a parte de la forma, influye la persona que pregunte. Un abrazo

Astrid Moix dijo...

Estupenda historia que me permito tomar prestada. Ya lo dicen los periodistas, que el secreto de una buena entrevista está no tanto en las respuestas o en el personaje entrevistado, sino en formular las preguntas adecuadas. Y no es nada fácil, como podemos ver en algunos medios.

Buen fin de semana,

Katy dijo...

En este caso el orden alteró el producto.
No es lomismo arroz con pollo que pollo con arroz:-)
Efectivamente todo es un arte. Hay que saber poner el corazón en dónde se pone el ojo y así seguro que no nos equivocamos.
Una buena reflexiín.
Bss y buen finde

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Efectivamente. Hay que saber preguntar para conseguir la respuesta que deseas.
Los chistes precisamente se nutren de este tipo de preguntas muy a menudo. Recuerdo ahora que se encuetran dos amigos y uno de ellos iba fumando un enorme cigarrillo. El otro le pregunta ¿pero no te había prohibido fumar el médido? A lo que el otro le contesta: No, me dijo que sólo podía fumar un cigarrillo al día. :)
Un abrazo.

Myriam dijo...

¡jajajaja Excelente!

Besos

Fernando López Fernández dijo...

@Rafabartolomé - Hola Rafa, influye todo: la persona, el momento, el estado de ánimo, el interlocutor... Como ves un arte.
Un abrazo

@AstridMoix - Desde luego que no. Un misma pregunta, si no está bien formulada tendrá diferentes respuestas y se puede dar el caso de que ninguna sea válida.
Buena semana, aunque fría supongo.

@Katy - Así es, no es lo mismo. Ah ¡ qué difícil poner corazón y ojo en el mismo foco.
Feliz semana

@JavierRodríguez - Ja ja , Muy buena la aportación.
Un abrazo

@Myriam - Me alegra que te hay gustado. Besos

JLMON dijo...

Hola Fernando
La pregunta sincera no siempre obtiene una respuesta sincera pero ayuda. El problema es que, a menudo, preguntamos para trampear, pillar, demostrar, ridiculizar, etc....
Primero hay que aprender a preguntarse a sí mismo antes de atreverse a importunar a los demás.
Cuidate

MTTJ dijo...

En eso del arte de preguntar tengo un buen ejemplo en casa con mi hija. Siempre sabe cómo enfocar la pregunta, qué entonación debe darle, cómo plantearla ... en fin, sabe lo que a mí me gusta oír y se aprovecha de ello.

Muy buen ejemplo el de los monjes.

Un saludo

Fernando López Fernández dijo...

@jlmon - Buena reflexión que me llevaré apar Thinking. Por eso comentaba que se requiere esfuerzo, empatía y mucha reflexión.
Un abrazo.

@MTTJ - Lo que quiere decir que tienes una hija muy inteligente porque recibir casi siempre respuestas positivas de las madres es complicado.
Un abrazo

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