lunes, 5 de diciembre de 2011

Timos en los viajes



Como ya comenté en el post “El lado oscuro de los viajes: tipos a evitar” en los viajes no todo es perfecto y de vez en cuando surgen algunos inconvenientes relacionados con el personal del lugar que visitas. Gente, como decía que te quiere dar la del pulpo, tangarte o chulearte la cartera preferiblemente. Como creo que puede ser divertido e instructivo, solicito vuestra colaboración para reflejar en uno o varios post (lo que de, de si el asunto) los timos y engañifas más habituales que podemos encontrar durante nuestros viajes, ya se trate de España o Allende nuestras fronteras.

Lo que os solicito es lo siguiente: en la zona de comentarios relatar brevemente: 

1) El timo que visteis, el que os colaron o del que escapasteis por los pelos o por la divina providencia. 

2)    Lugar donde sucedió 

3)    Otra información que consideréis de interés.

Cuando haya suficientes respuestas, iré publicando los timos, citando a sus autores con link a su blog, página Web y/o cuenta de twitter. Iremos poco a poco categorizando o clasificando y, finalmente elaboraremos un ranking de los mismos.

Seguro que, además de divertirnos y recordar buenos momentos, servirá para aprender los trucos que se hacen o para prevenir a otros viajeros.

En twitter el hashtag será #unviajeuntimo.

Gracias por vuestra colaboración y ya sabéis que se aceptan sugerencias.

Feliz semana

8 comentarios:

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Me parece una gran idea.
A ver qué sale.
Un abrazo.

Myriam dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Myriam dijo...

Buena idea:

Aquí va uno en Roma (No en toda Italia: dije Roma) antes del Euro: en cada restaurante o negocio al que fui cuando hacían la cuenta de los gastos se equivocaban siempre a su favor, contaban rapidito y sumaban equivocadito.

Cuándo les decía "piano, piano, racontando che sono de Argentina e aveva buoni insegnanti," los errores aparecían...y la plata devolvían.

A tutti frutti e salutti

Katy dijo...

Una idea brillante Fernando. Siento no tener nada que contar. Aunque no te lo creas con todo lo que he viajado ( desde los 5 años) nunca pasé por algo parecido. No debo despertar suspicacias ni interés alguno. O soy tonta y no me enterado:)
Ni timo, ni robos ni engaños, ni nada que se le parezca. Tocaré madera.
Espero aprender de los demás no vaya a ser que por hablar me toque:)
Bss

El Boquerón Viajero dijo...

Una idea muy buena, conforme nos vayamos acordando iremos subiendo "anécdotas" de este tipo.

Rafa Bartolomé dijo...

Hola Fernando: buena idea, como todo lo tuyo.
"Viaje de Burgos a París, con cinco parejas más, en el Talgo. Al regresar se acababa de devaluar la peseta en España ese mismo día; estábamos en territorio francés y nos quisieron cobrar las consumiciones de la cafetería del tren por el c/valor en pesetas" La armamos, claro. Un abrazo

Rafa Bartolomé dijo...

Hola Fernando: PD.al comentario: Fernando, por la amistad y confianza que nos une: me extraña no hayas comentado en mi blog el último relato erótico. Me gustaría conocer tu opinión. No lo tomes como una exigencia, nada más lejos de mi intención. Otro abrazo

Asun dijo...

Pues así, pensando pensando... Estambul. Después de haber pateado toda la tarde nos encontrábamos un grupo de unas 5-6 personas en la mediana de una calle esperando a que pasara algún taxi para pararlo y volver al hotel. De repente, y sin haber hecho ningún gesto a ningún coche, para frente a nosotros una furgoneta con una familia compuesta por el matrimonio y 4 o 5 niños. Como podemos le explicamos que es que estamos esperando un taxi para volver al hotel. Él se ofrece a llevarnos, cosa que de entrada declinamos porque somos muchos y no queremos molestarle. Insiste en que no, que él nos lleva y que podemos entrar todos en la furgo. Los niños se amontonan atrás, nosotros nos acoplamos como podemos e iniciamos el viaje al hotel. De camino, el señor muy simpático, haciéndonos entender como podemos, cantando todos en turco (ya ves qué idea teníamos nosotros de turco, pero bueno), admirados de su amabilidad. Hasta que llegamos al hotel y de repente nos pide una cifra desorbitada por habernos llevado. Nosotros que pensábamos que nos estaba llevando porque era muy amable, y de eso nada de nada. Había visto la ocasión de hacer negocio engañando a un grupito de turistas y no se lo había pensado dos veces. Como afortunadamente, para entonces ya sabíamos cuanto era aproximadamente lo que se podía pagar en taxi por el trayecto que habíamos hecho, fue la cantidad que le dimos, y él todo ofendido echándonos todos los juramentos que le venían a la boca. A saber qué nos habría llamado. Allí se quedó el hombre hecho un energúmeno, y nosotros con la lección aprendida.

Besos

Soul Business

Gracias por visitar mi blog
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