domingo, 13 de noviembre de 2011

Reflexiones sobre viajes un poco más largas


Si el otro día dejé una serie de reflexiones personales sobre viajes cortas, hoy les toca a las largas.

Feliz día

El viaje puede ser uno de nuestros mejores aliados al poner nuestra mente, nuestro corazón y alma en una fantástica disposición para desarrollar nuestra creatividad: activamos los sentidos, nos informamos, interpretamos, conocemos, imaginamos; en definitiva jugamos con la mente.

Los viajes solitarios son una manera estupenda de conocerte. No por los momentos de soledad que son muchos y variados sino porque debes tomar decisiones en entornos desconocidos, porque te asombras con tus propias reacciones ante lo que va surgiendo, porque pensabas que eras de una manera y actúas de otra. En definitiva, porque los viajes te 
ofrecen la oportunidad de descubrirte y de buscar el sentido de tu vida.

El viaje rompe con las rutinas lo que le permite a uno que sus sentidos estén dispuestos a escuchar el sonido del mundo, a palparlo, a olerlo, a degustarlo, a beberse con la mirada paisajes, gentes y situaciones, o quizás sea porque cuando uno viaja por placer es libre y esa libertad permite, de forma natural, no sólo sentir e interiorizar, sino expresar todo lo que realmente eres.

El viaje tiene una doble vertiente: una respecto al lugar que se visita (lo que es) y otra respecto a uno mismo (lo que esperábamos, lo que encontramos y lo que hacemos). Es en la vertiente personal donde se van modelando experiencias cuyo resultado es el conocimiento de uno mismo.

En ocasiones, suelo llamar a mis viajes paseos, porque eso es lo que hago, pasear y descubrir aquello que no sale en ninguna guía: las emociones, las sensaciones y las personas.

En los viajes, procuro saborear cada instante, atraparlo para siempre, grabarlo en mi memoria no como una fotografía, no como un documental. Es algo más profundo. Se trata de ir identificando emociones, sensaciones; de acumular experiencias que te ayuden a conocerte un poco mejor.

El viaje te ofrece la posibilidad de quitarte el maquillaje o la careta, de mirarte en un espejo que refleja tu interior y todo ello, poco a poco, te va transformando, destuneando, o reafirmando en convicciones que hasta entonces eran débiles o dubitativas. 

Viajar en solitario no es mejor ni peor que hacerlo acompañado. Es diferente. Pero habiéndolo experimentado de varias maneras, el hacerlo en solitario aporta el plus de que además de viajar se establece un dialogo sincero con uno mismo. Y eso, no se puede desperdiciar.

Es difícil precisarlo, pero estoy convencido de que no existen tribus, razas o colectivos que en algún momento de su existencia no hayan tenido contacto con otros seres humanos. Los continentes han sido explorados en su totalidad por tierra, y aire y la posibilidad de encontrarse con una tribu desconocida, es bastante improbable.

Viajar no es una cuestión de mochila, es una cuestión de convicción, una forma de expresar un profundo respeto por el ser humano y por este planeta que llamamos tierra.

Algunas cosas que siempre deberían estar en cualquier lista a la hora de viajar son la tolerancia, el respeto, la curiosidad, la ilusión, la resignación, la paciencia, la alegría, la humildad, el sentido del humor y mucho, mucho amor por el ser humano y por el planeta tierra. 


14 comentarios:

Myriam dijo...

Me gusta mucho esto que dices de que los viajes nos sirven para conocernos más. es que nos vemos emfrentados a desafios, en un terreno nuevo o no habitual y debemos resolver las situaciones que s enos presenten ahi, "a boca de jarro".

Myriam dijo...

Me has dado idea para una entrada en mi blog. Besos

JLMON dijo...

Ya lo decía la canción...
Viajar es un placer....
El viaje nos recuerda que somos viaje, principio y final, pero que lo realmente importante ocurre entre esos dos puntos...
Un abrazo

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Cuando vamos a la agencia de viajes de turno, deberían darnos un folleto con tu entrada del otro día y la de hoy. Quizá así empezaríamos a ver el mundo de otra manera.
Un abrazo.

Katy dijo...

"Viajar no es una cuestión de mochila, es una cuestión de convicción, una forma de expresar un profundo respeto por el ser humano y por este planeta que llamamos tierra".

Cuando viajo recorro mi casa común, piso por dónde miles de personas lo han hecho que antes que yo y que amo esta tierra con todo lo que conlleva la palabra amor.
Bss y feliz semana

Pedro Ojeda Escudero dijo...

a veces, para viajar, basta con subirse a las palabras de otro...

Rafa Bartolomé dijo...

Hola Fernando: "Un diálogo sincero con uno mismo". Creo que si hubiera que diseccionar me quedaría con esto. Hay muchas situaciones en las que parece que queremos engañarnos, y sin duda viajar enriquece ya que nos hemos de sentir empequeñecidos con lo que nos rodea; vamos no creernos eso de que somos el centro del mundo. Me han gustado mucho. Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Myriam:

Me alegro que te haya gustado y te sirva de inspiración. Besos y feliz semana

Fernando López Fernández dijo...

Hola José Luis:

Pues ya me has dado otra frase para los thinking.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Javier:

ja ja para eso no hace falta ir a una agencia de viajes, lo que hace falta es viajar y me consta que tu si sabes.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Katy

Pues como José Luis, nos has regalado otra frase para thinking. Muchas gracias y un beso

Fernando López Fernández dijo...

Hola Pedro:

Y tu nos dejas otra más para los comentarios perdidos.
Un saludo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Rafa:
Creerse el centro de algo es peligroso y antihigénico.
Un abrazo

Fernando dijo...

Fernando, grandes reflexiones cargadas de gran profundidad. Coincido contigo en que los viajes son una gran oportunidad para conocerse.

Gracias por regalarnos estos pensamientos!

Un fuerte abrazo

Soul Business

Gracias por visitar mi blog
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