jueves, 6 de octubre de 2011

Recordando algunas historias publicadas en jueves


Vientiane
Shu Guang, viejo profesor del príncipe heredero durante muchos años, pidió jubilarse al ver que el primogénito del emperador ya había obtenido una formación cultural bastante sólida. Para agradecer su excelente servicio, el monarca le obsequió con 10 kilos de oro, a los que se sumaron otros 25 que le regaló su alumno, el príncipe heredero. Volvió entonces el profesor jubilado a su pueblo natal con tan apreciada remuneración. Vinieron a saludarlo parientes, amigos y admiradores, a quienes les agasajaba siempre con suculentas comidas y buenos vinos. Su hospitalidad se difundió por toda la provincia. Acudieron entonces otros conocidos e incluso desconocidos atraídos por la fama del viejo letrado o simplemente por las ganas de saborear sus manjares.

Así, al cabo de dos años, se redujo considerablemente su riqueza por los banquetes y regalos. Algunos amigos empezaban a preocuparse, diciéndole:
Conviene que escatimes los enormes gastos. Aunque tuvieras una montaña de oro, se agotaría en pocos años y te quedarías sin nada. ¿Por qué no te compras con ese dinero algún terreno o algunas casas para dejárselos a tus descendientes como herencia?

El viejo profesor sonrió con gratitud y les contestó con lucidez:

- Aunque estoy viejo, no me he olvidado de mis hijos y nietos: miren, tengo una casa suficientemente amplia y un terreno que, si lo cultivan bien, les dará de comer sin problemas. ¿No es suficiente que tengan una vida igual a la de los demás?

- Pero deberías adquirir más propiedades para que no les falte nada en el futuro.
Podría comprar más fincas y construirles casas nuevas, pero temo que como lo tienen todo de manera tan fácil se conviertan en unos vagos y holgazanes.

- ¿Por qué?

- El dinero no es todo. La posesión de una desmesurada propiedad puede arruinar la agudeza de los inteligentes y agravar la insensatez de los retardados. Soy consciente de mi incapacidad para educar a mis hijos, pero tampoco quiero incrementar su insensatez. La austeridad es la mejor compañía de la laboriosidad, y ésta es la esencia de la vida.

El viejo siguió gastando su fortuna en convidar a los amigos, conocidos y admiradores. Murió sin dejar herencia. Pero los descendientes prosperaron con sus propios esfuerzos.


San Cristobal de las Casas
Se cuenta que llevaron preso ante Alejandro Magno al capitán de un barco pirata. Alejandro le reprochó su conducta en los mares y el pirata, sabiendo que iba ser castigado solicitó defenderse:

- Me llaman pirata porque sólo tengo un barco. Si tuviera toda una escuadra y un ejército, me llamarían conquistador.

No tuvo Alejandro Magno más que reconocer que tenía razón y decidió perdonarle la vida.

Otra historia nos narra que un amigo del poeta Calímaco de Cirene, le contó que su vecino había hablado de cosas con él que no favorecían en absoluto al poeta. Calímaco respondió:

- El no habría hecho eso de no haber sabido que le oías con gusto.

Durante una visita a Inglaterra, un periodista le preguntó a Gandhi qué era lo que opinaba sobre la civilización occidental y su forma de vida.

- Cuando leo el Evangelio, me siento cristiano; pero cuando veo a los cristianos hacer la guerra, oprimir a los pueblos colonizados, enriquecerse, beber alcohol y fumar opio, me doy cuenta de que ellos no viven de acuerdo al Evangelio.

Otra anécdota cuenta que durante una visita del presidente de la entonces Unión Soviética Nikita Kruschev a Estados Unidos, un periodista le preguntó que si en caso de que se desencadenase una guerra por seres extraterrestres Rusia y Estados Unidos se unirían para repeler el ataque.

Kruschev le miró con calma y le dijo.

- Joven, usted no ha pensado bien su pregunta ¿Imagina usted que seres dotados de la inteligencia suficiente para realizar viajes interplanetarios o interestelares serian capaces de pensar en declarar la guerra a alguien?

Un soldado del ejército del mariscal Mauricio de Sajonia fue encontrado culpable de haber robado gallinas por valor de seis francos y, en consecuencia, fue condenado a muerte. El mariscal, que estaba presente en el juicio sumarísimo, le dijo:

- ¡Eres un idiota! ¡Jugarte la vida por seis francos!

- Mi general, en el frente me la juego cada día por veinticinco céntimos.

Gracias a tan certera respuesta salvó la vida. 

En: Lo que te puede pasar o cual es tu nivel de coherencia



4 comentarios:

Rafa Bartolomé dijo...

Hola Fernando: hermosas historias que dan que pensar. Algunas las recoirdaba. Un abrazo

JLMON dijo...

Hola Fernando
Como le decía hace un rato a Javier, hace tiempo que me guio por el principio de "no actues como si fuera el primer día del resto de tu vida, sino el último..."
El anciano creo que se lo sabía antes que servidor.
Cuidate

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Lo de Nikita Kruschev demuestra que hay políticos que son más inteligentes de lo que parece.
Un abrazo.

MTTJ dijo...

Tal como rueda el mundo, poca herencia podremos dejar a nuestros hijos. A nivel individual, la mejor herencia es una buena educación en todos los aspectos y enseñarles a ser de mente abierta. A nivel global, la herencia que vamos a dejar a las futuras generaciones es un Planeta sin recursos y contaminado y una sociedad con unos valores muy, pero que muy cuestionables.

Suerte que hay personas como Kruschev cuyas reflexiones hacen levantar el ánimo.

Un abrazo

Soul Business

Gracias por visitar mi blog
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