miércoles, 5 de octubre de 2011

Recordando algunas historias publicadas en miércoles

  
Konya - Turquía


El Maestro sufi contaba siempre una parábola al finalizar cada clase, pero los alumnos no siempre entendían el sentido de la misma...

- Maestro – lo encaró uno de ellos una tarde. Tú nos cuentas los cuentos pero no nos explicas su significado...

- Pido perdón por eso. – Se disculpó el maestro – Permíteme que en señal de reparación te convide con un rico durazno. 

- Gracias maestro.- respondió halagado el discípulo

- Quisiera, para agasajarte, pelarte tu durazno yo mismo. ¿Me permites?

- Sí. Muchas gracias – dijo el discípulo.

- ¿Te gustaría que, ya que tengo en mi mano un cuchillo, te lo corte en trozos para que te sea más cómodo?...

- Me encantaría... Pero no quisiera abusar de tu hospitalidad, maestro...

- No es un abuso si yo te lo ofrezco. Solo deseo complacerte...

- Permíteme que te lo mastique antes de dártelo...

- No maestro. ¡No me gustaría que hicieras eso! Se quejó, sorprendido el discípulo.

El maestro hizo una pausa y dijo:

- Si yo les explicara el sentido de cada cuento... sería como darles a comer una fruta masticada



Senegal
Un peul y un bambara, que compartían la misma celda, se enteraron a través del guardián de que por orden del rey uno de ellos sería castrado y el otro decapitado.

El peul, más astuto que el bambara, empezó a quejarse de inmediato, gritando que le dolían los testículos, que le dolían mucho y que pedía un alivio. Gritó tan fuerte que el guardián fue corriendo, armado con un sable afilado, y le desembarazó de los dos objetos de su dolor. El peul sufrió muchísimo el resto de la noche, pero en el fondo de sí mismo estaba contento por haber salvado la cabeza.

A su lado, el bambara dormía profundamente.

Por la mañana el rey los hizo llamar y les anunció que eran libres. Su castigo había sido levantado. El peul se lanzó a una serie de imprecaciones y lamentaciones:

-¡El bambara ha salvado la vida -gritaba- y yo he perdido mis testículos!

-Nunca hay que leer la página cinco antes de la página cuatro-le dijo el rey


4 comentarios:

Rafa Bartolomé dijo...

Hola Fernando. Es cierto: si quieres crecer en conocimientos no te lo han de dar todo mascado, debes de poner algo de tu parte. El segundo cuento les pasa a algunos equipos de fútbol: pretenden meter el segundo gol antes que el primero. Me han gustado ambas historias. Un abrazo.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Rafa:

Muchas veces es eso, la gente quiere que le enseñes pero no quiero hacer el esfuerzo de aprender. En cuanto al segundo pasa mucho lo que dices.
Un abrazo

Asun dijo...

Respecto de la primera historia... cada uno tiene que sacar sus conclusiones de las cosas, ya que probablemente el significado del cuento no sea el mismo para uno que para otro. Siempre dependerá del filtro de las experiencias y forma de entender las cosas de cada uno.

Respecto del segundo... qué quieres que te diga. Ooouchhhh!!! ¡Qué daño!
No es más listo quien se anticioa a los acontecimientos, sino quien sabe capearlos cuando llegan.

Besos

Fernando López Fernández dijo...

hola Asun

Eso creo yo, tenemos que ser capaces de pensar y hacer por nostros mismos. En cuanto a la segunda ¡que dolor¡ ¿ verdad?
Un beso

Soul Business

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