domingo, 11 de septiembre de 2011

¿Zorro, conejo o león?

Es curioso como nuestro comportamiento cambia en función de lo que nos digan o de lo que nos hacen creer. Basta con que tres periodistas deportivos pongan en entredicho a la selección española, al Barça o a Nadal para hablar del “fin de un ciclo”, que los responsables de organismos internacionales, que se dedican a la economía, se marquen un parrafada de domingo, para que de golpe y porrazo, las bolsas se vayan a hacer puñetas y las empresas paralicen estrategias, tácticas, planes e inversiones hasta que escampe (que según estamos viendo no lo va hacer en una buena temporada), que los nacionalistas de todo tipo se calienten y demonicen al que consideran su enemigo, por no pensar igual, para que se alimente el odio.

Nos cuentan, nos dicen, escuchamos. Se nos transmite no sólo información sino opinión y percepción. En sí, no es malo o no debería serlo. Sin embargo, cuando esas informaciones nos llegan de forma constante, en ráfagas muy estudiadas en tiempo y forma, corremos el peligro de dejar de tener nuestras opiniones, llenarnos de dudas y lo que es peor, creer que nuestro destino está en manos de quienes nos hacen creer lo que desean. Dudar de uno mismo por las informaciones recibidas, como le ocurre a alguno de los protagonistas de esta historia, eso sí, es paralizante.

Feliz lunes

Érase una vez un zorro que se encontró a un joven conejo en el bosque. El conejo preguntó: "¿Qué eres tú?". El zorro respondió: "Soy un zorro y podría comerte si quisiera?"

"¿Cómo puedes probar que eres un zorro?", preguntó el conejo. El zorro no sabía qué contestar, porque en el pasado los conejos siempre habían huido de él sin plantearle cuestiones de este tipo.

El conejo dijo: "Si me puedes mostrar una prueba escrita de que eres un zorro, te creeré."

Así pues, el zorro acudió corriendo al león, que le dio un certificado de que era realmente un zorro.

Cuando volvió, el conejo estaba esperando y el zorro empezó a leer el documento. Estaba tan encantado que iba saboreando los párrafos con un lento placer. Mientras tanto, habiendo captado lo esencial del mensaje, el conejo se metió rápidamente en su madriguera y nunca volvió a ser visto.

El zorro regresó a la guarida del león, en donde vio a un ciervo conversando con él. El ciervo estaba diciendo.

"Quiero ver una prueba escrita de que eres un león..."

El león le dijo: "Cuando no tengo hambre, no necesito molestarme. Cuando tengo hambre, no necesitas nada por escrito."

El zorro dijo al león. "¿Por qué no me dijiste esto, cuando te pedí un certificado para el conejo?"

"Mi querido amigo", replicó el león, "debías haberme dicho que éste te lo pedía un conejo. 

Pensé que era para un estúpido ser humano, del que algunos de estos estúpidos animales han aprendido ese pasatiempo".

9 comentarios:

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

(Se me habían colado unas faltas de ortografía).
Decía que no sé quiénes me preocupan más si los creadores de opinión o los que hacen seguidismo. Y eso en todas las facetas de la vida.
Un abrazo.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Javier:

Pues fíjate que eso mismo me pregunto yo. Las dos partes pueden ser muy peligrosas. A veces pueden llevar al fanatismo y eso...
Un abrazo

Katy dijo...

No soy entendida de nada y si aprendiz de todo. Escucho opiniones y leo las noticias en varias versiones para comprobar que nunca coinciden sus interpretaciones. Cada uno arrima el ascua a su sardina. Luego me formo mi opinión que tampoco es la más acertada pero al menos es la mía.
El más listo el conejo jajajaja lo tenía claro, porque al menos estarás de acuerdo que estaba en desventaja. Es lo que están haciendo los inversores esconder el parné.
Feliz semana

Rafa Bartolomé dijo...

Hola Fernando: parece que ya se ha arreglado esto.
Dudar de uno mismo. No sé si alguien estará libre. Creo que hay que tener información para sacar conclusiones, pero dudo (¡ves!) que aquellas siempre sean veraces; al menos en los últimos años vienen engañándonos con mucha frecuencia. Un abrazo

JLMON dijo...

Estupendo Fernando!
Las percepciones son agua de luna en un país en que todos escriben y apenas hay quien lee.
Cuidate

Fernando López Fernández dijo...

Hola Katy:

No se si el más listo, pero si el más osado ja ja. tener opinión propia siempre es bueno, aunque a veces nos equivoquemos.
besos

Fernando López Fernández dijo...

Hola Rafa:

Esa es otra que uno ya no sabe a quien creer y puede acabar dudando de si mismo. Eso es peligroso y triste.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola José Luis:

¿No ves como me dejas un montón de frases para ls thinking? Totalmente de acuerdo. Se lee poco.
Un abrazo

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