martes, 27 de septiembre de 2011

Viajar es aprender Little Business, Las respuestas.


Hoy publicamos las respuestas al post anterior.

Estos hombres empujan un carro lleno de pequeñas mochilas y botes de metal ¿Qué transportan?

Comida. Los hombres que los llevan son los Dabawallash.


Los dabbawallas recogen la comida de los hogares (existe un recipiente metálico especial muy habitual en india parecido a una fiambrera que tiene varios compartimentos y actúa a modo de termo) y lo llevan a la estación de ferrocarril más cercana. Allí se clasifican a mano para su transporte al centro de Bombay y una vez allí se vuelven a clasificar y son entregadas a los clientes. Más tarde el servicio se invierte. Lo curioso del caso es que el extravío de envíos es irrelevante (uno por cada dieciséis millones). Aquí tenéis el post completo de cuando escribí sobre ellos.

Estas botellas están llenas de gasolina. En el sudeste asiático se ven mucho por todos lados. ¿Quiénes repostan allí? ¿Por qué hay tantas si también se encuentran estaciones de servicio?

Generalmente los motoristas y los agricultores para sus pequeños motores. 


Hay que tener en cuenta que en casi todo el sudeste asiático abundan las motos y es una forma sencilla de repostar. Los vendedores de gasolina se encuentran por todos lados. La compran y la revenden introduciéndola en botellas de cristal o plásticos: La venden con un margen de entre el 5% y 15% sobre su coste. Cuanto más complicado sea acceder a otro puesto o a una estación de servicio más cara será. Si eres guiri posiblemente también. Seguramente en alguno de los sitios la adulteren o mezclen más de lo debido pero tampoco debe ser excesivo porque de ser así el negocio no funcionaría. No creo que quienes venden así paguen impuestos ni que las autoridades se los reclamen. En cualquier caso, es otra forma cualquiera de ganarse la vida. Más en sitios donde no sobran los trabajos ni las oportunidades.  

En Asia en general y en el sudeste asiático en particular es muy habitual comer en la calle. En Indonesia abundan los Warungs, pequeños restaurantes que se encuentran por casi todos lados.  ¿Qué tienen de particular estos pequeños negocios?

En Indonesia los llaman Warung, pero abundan en toda Asia. Las razones son varias. Se hace mucha vida en la calle. Hasta la caída de la noche te encuentras mucha gente en la calle. Incluso en algunos lugares hasta bien entrada la madrugada. En Asía no se es muy estricto con los horarios de comidas. Es más, mucha gente come cuando le apetece o va picando tomando pequeñas cantidades en un lugar u otro.


Cada uno suele tener una especialidad. El tiempo de “apertura” depende de varios factores. Uno de ellos es la salida que den a los productos. Cuanto más público tengan, antes cerrarán debido a que una vez agotada la mercancía no tiene sentido seguir abiertos. Hay que tener en cuenta que no pueden almacenar determinados tipos de alimentos, (muchos de ellos son frescos) no tienen cámaras y el espacio es muy reducido. Si durante el día has visto prácticamente los mismos productos, desconfía, pues es raro que no cocinen nada y, además, el calor puede estropear los alimentos. Los hay buenos, malos y pésimos. El ojo, el olfato y la intuición siempre ayudarán a decidir.

En esta foto se ve un negocio muy habitual en Vietnam, tanto en las ciudades como en las zonas rurales. ¿sabrías decir cual es?

El de motero taxista. 



Una de las maneras más prácticas y baratas para moverse por determinados lugares en Vietnam (y mucho lugares del Sudeste asiático) es hacerlo como paquete en una moto. Entre las miles de motos que circulan siempre hay alguien dispuesto a trasladarte por poco dinero, unos céntimos de euros o unos euros dependiendo de la distancia, dificultad etc.…

Hay precios fijos y precios que se negocian, pero en cualquier caso no son excesivos. Para que os hagáis una idea Un día de alquiler (unas ocho horas) de este servicio en Siem Reap puede estar en torno a los ocho o diez dólares incluida la gasolina y gastos del conductor. Un trayecto interno en Ho Chi Minh alrededor de un dólar…

Los hay profesionales que se dedican a ello y son identificables porque suelen llevar un chaleco y a veces casco. Y los hay “piratillas” que tienen bastante más peligro que los anteriores. De esta manera uno puede ir al aeropuerto en moto, visitar tales o aquellas ruinas, desplazarte por las ciudades o adentrarse en lugares imposibles para otros vehículos. Eso si, en algunos casos, bastantes diría yo, se pasa algo de miedo, pues si bien las velocidades a las que se circula no son altas, el caos y el desparrame de vehículos, animales, personas, estados de la carretera o vía y la extraña interpretación que se hace en estos lugares de las normas de tráfico, convierten cualquier trayecto en una peligrosa aventura.

En cualquier caso, es una forma también de que la gente autofinancie la compra de su moto y una posibilidad para llegar a lugares donde no lo hace el transporte público.

Por cierto, estos moteros son buenos clientes de los “gasolineras” anteriores.

Otro día más.

Feliz día

7 comentarios:

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Excelente diccionario cultural. Me ha gustado la experiencia.
Un abrazo.

JLMON dijo...

No he dado una Fernando, pero, entre nosotros, tampoco lo pretendía.... Lo que se aprende y, además, divirtiéndose!
Gracias

Rafa Bartolomé dijo...

Hola Fernando: ¡Cómo te lo pasas! Muy interesante el aprendizaje. Un abrazo

Asun dijo...

Bueno, pues no he ido tan desencaminada. Lástima el taller de motos jejejeje.

Besos

MTTJ dijo...

Me ha encantado la idea! Te propongo repetirlo de vez en cuando, así aprendemos todos.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

@hola a todos

Muchisimas gracias por participar. Iremos repitiendo de vez en cuando e inventando cosas nuevas ya que parece que es una idea que gusta.

Gracias

Myriam dijo...

jajaja muy divertido el juego, pero ya lei las respuestas. No hubiera acertado ninguna. Me resultó muy interesante.

Besos

Soul Business

Gracias por visitar mi blog
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