sábado, 17 de septiembre de 2011

Desajustados

Jerash - Jordania 
Me gusta leer los análisis económicos que hace Fernando Rodríguez de Rivera (@FernandoRRivera) en El disparadero. Para una persona como yo, que de conocimientos económicos ando justo, es como si asistiese a una clase magistral. Explica las cosas de una forma sencilla y amena que me permite entender más o menos cosas que se me escapan. Leyendo alguno de sus post uno pensaría que el mundo, en general, y España en particular tarde o temprano unos u otros, o todos, nos iremos a tomar por saco. Quizá no le falte razón.

Por otro lado, mi admirado José Luis Montero, (JLMON53) en el Viajero accidental, publicaba un magnífico post “Tiempo de cobardes” en el que decía que “no existen optimistas o pesimistas mal informados. Tan sólo cobardes acomodados o valientes inspirados en el sacrificio”.

También el amigo Josep Julian (@josepjulian) en la Inteligencia de las emociones comentaba que convenía distinguir entre cambio y transformación, o entre acomodo a una nueva realidad o construcción de una nueva realidad de la que se desconoce todo o casi todo. Muy recomendables sus últimos post.

Dándole una vuelta a los tres artículos todavía me pregunto ¿cómo es posible que todavía no seamos capaces de admitir que el mundo comienza a existir un nuevo “modelo de negocio”? ¿cómo es que aún no hemos aprendido a caminar con esta incertidumbre atenazadora y agotadora que no ofrece respuestas precisas ni tranquilizadoras, sino más bien que demanda y exige cambios? ¿Cómo es posible que nos estemos lamentando de nuestra suerte cuando la lógica de la historia y de la condición humana nos ha demostrado que las seguridades y los acomodos han sido el origen del fin de pueblos y civilizaciones?, (aunque también por el rebote del personal menos afortunado o más machacado, o por la ambición de todos).

Tampoco ayuda que la pirámide social siga siendo básicamente la misma en todas partes: en lo más alto la religión, la ideología o la herencia tribal; un poco más abajo los guerreros o funcionarios que cuidan del sistema implantado por los primeros. Casi igualados ya a los segundos, los comerciantes que quieren escalar en la pirámide social caiga quien caiga y, por último, aquellos que tocan la materia prima la trasforman: (agricultores, obreros, mineros …) y que son los que más difícil lo tienen para mejorar su situación porque mucho no depende de ellos. Esto suele ser así en casi todas las culturas y países.

Antes, el mundo era más ordenado, más predecible y más fácil.  Al menos para quien lo controlaba, bien por las ideas, bien por la fuerza o por ambas.  A medida que el mundo se iba globalizando más (de esto hace ya miles de años, no es nuevo) se han ido produciendo desajustes en la sociedad. Lo que ocurre, desde mi punto de vista, es que no nos hemos dado cuenta de ello o no hemos querido verlo.

La sociedad, las civilizaciones, siempre han crecido a costa de otras. Es decir, para que unos estuviesen bien otros tenían que estar mal.

De ahí, las guerras, la esclavitud, el colonialismo, la estafa, la usura o la especulación, cosas que nos incomodan… que en realidad son el resultado de lo que somos, de lo que hacemos y nos hemos buscado. 

Desajustados porque no creemos en el modelo actual y exigimos un mundo más justo, solidario y mejor - pero para nosotros, para los que aún tenemos una posibilidad donde caernos muertos -, al tiempo que permitimos que otros todavía lo pasen peor. 

Nos importan nuestras condiciones de trabajo pero nos da lo mismo lo que le paguen a un trabajador que cose nuestros zapatos, ensambla nuestros aparatos tecnológicos… Hablamos con una soltura tremenda de los derechos humanos, nos escandalizamos con cualquier “soplapollez” de programa de corazón pero nos hacemos los “longuis” con los problemas de fondo que tengan otros mientras podamos consumir todo lo que alimenta nuestro ego. 

Somos solidarios express, de manifestación que no coincida con el fútbol, de “We are the world” y caras compungidas cuando hay una cámara enfocando; de ciscarse en las multinacionales cuando somos los que las alimentan, y formamos, nos guste o no, parte de ellas. Todos trabajamos en ellas y para ellas aunque no lo creamos.

Desajustados porque, como apuntaba Josep, no es lo mismo cambio que transformación. Nuestros deseos podrán ser buenos pero nuestras esperanzas serán nulas mientras sigamos con los mismos hábitos, y en lugar de hacer las cosas con y para el hombre sólo las hagamos contra el hombre. Esto se nos ha ido de las manos y para solucionarlo lo primero que tendremos que hacer es intentar ajustarnos. Cada uno en la medida de su mente y de su corazón.

Feliz día


   

14 comentarios:

JLMON dijo...

Fernando
Ante todo, gracias, una vez más, por la cita que no merezco.
Compañero, coincidimos y lo triste es que esto "que llega" le queda todavía un tramo largo y quizás ni lo veamos, pero continuaremos insistiendo en que deseamos "LA HORA DE LOS VALIENTES".
Un abrazo

Katy dijo...

Antes, el mundo era más ordenado, más predecible y más fácil dices.
El problema es que ahora hay millones de entendidos diciendo lo hay que hay que hace y como hacerlo en vez de ponerse a ello. Y lo que uno dice o hace el otro lo desdice y deshace. Esto elevado a los mil millones de habitantes globalizados, e informados, si las matemáticas no fallan es el caos.
Un reconocimiento a los tres mencionados porque soy seguidora y cada día aprendo algo nuevo de ellos y de ti.
Feliz finde

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Decía un amigo el otro día, que de esta crisis saldremos con un recorte en nuestro poder adquisitivo del 35%. No sé si será así, todo apunta a que sí. Pero lo que está claro es que ese será otro escenario. Un escenario nada alentador para la gran mayoría que depende de una nómina.
Mundo cruel.
Un abrazo.

Fernando López Fernández dijo...

Hola José Luis:

Gracias a ti que si lo mereces.

Quizá quede un tramo largo, pero par llegar hay que empezar a andar. y pasar de ser cobardes a valientes.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Katy:

Es un poco como dice millones de opiniones pero además millones de contradicciones a la vez. Un desastre.
Feliz semana

Fernando López Fernández dijo...

Hola Javier:

Puede ser, para mi el problema de fondo no sea el 35% sino la forma en que queramos afrontar el futuro. Si es más de lo mismo, ten en cuenta que nos pasará como a los ordenadores, que iremos bajando de precio hasat estar casi regalados
Un abrazo

Rafa Bartolomé dijo...

Hola Fernando: he llegado hace una hora de Galícia (hemos estado vendimiando, y doloridos regresamos).
Este dolor se pasará pronto, pero indigna, y mucho, nuestra sociedad y en lo que estamos cayendo. Como apuntáis, son nuevas situaciones, seguro un nuevo orden. No sé lo que nos tocará pagar a cada uno, pero los jóvenes lo tienen bastante oscuro y los mayores con pocas alternativas. Un abrazo

MaS dijo...

Querido Fernando,
cuando una barca zozobra en la tempestad, los que van dentro tienden a agarrarse con fuerza a los lomos del navio; algunos gritan, todos tienen miedo, y el barquito de marras no cesa...dale que te dale de babor a estribor, arriba y abajo, calandote hasta las cejas y provocando la sesacion de que como no cese pronto el traqueteo, todo se irá al fondo, incluidos los humanos "desajustados" que siguen dentro.
Me pregunto por qué pensamos que la barca va a parar? y si el estado de incertidumbre se prolonga? y si nos vemos obligados a permanecer en la tormenta y a somatizar el vómito que nos produce? Lo medimos todo con lo ya vivido, y ese es uno de nuestros errores. No tenemos conciencia, ni social ni individual. No emprendemos nada nuevo realmente. Queremos revivir una y otra vez sobre el mismomodelo.Queremos ir a piñon fijo y eso, sobre el agua...es practicamente imposible.
¿valentía o cobardía, son esas verdaderamente nuestras opciones?
Apuesto por la teoria de Josep Julian, por la generacion desde cero de una nueva realidad.
¡¡¡A ver quien se suelta y coge el remo, con la que esta cayendo!!!.

un beso, M.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Rafa:

Espero que hayas descansado. Pero según me ha s comentado de otra veces no solo vendimias je je.

Entrando en materia yo si creo que está empezando un cambio. Hoy en día con el actual modelo no sólo jóvenes y mayores están mal, sino todos. Todos vamos a tener que pagar un peaje que irá más ligado al cambio de mentalidad que al dinero, porque si el peaje es solo de dinero vamos apañados.
Un abrazo.

Fernando López Fernández dijo...

Hola María:

Me ha gustado tanto el comentario que ocupa medio post del próximo. Gracias por el enfoque por preciso y agudo como siempre. Asirse a una tabla no basta.

Un beso y gracias

Josep Julián dijo...

Hola Fernando:
No sólo te agradezco la mención sino que me congratulo de que estemos en la misma línea de pensamiento una vez más. No somos gente importante pero sí gente que importa a algunos pocos y ese es un germen, uno más. Sin embargo, coincido con Katy, no sé si sólo nos acabaremos convirtiendo en otros cuyas opiniones son inmediatamente corregidas y sobre todo, si nos quedaremos en eso de proponer pero no hacer. Me preocupa y mucho.
Un abrazo.

MaS dijo...

Fernando,
me alegra enormemente que "exprimas" mi comentario, que te sirva de reflexion como a mi tus enriquecedores post.
Siempre un beso, M.

Fernando López Fernández dijo...

hola Josep:

yo espero sinceramente que hagamos, que lo intentemos auqnue luego no salga como lo teniamos previsto. me quedo "No somos gente importante pero sí gente que importa a algunos pocos y ese es un germen, uno más"
Me la llevo a Thinking.

Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola de nuevo María

a mi lo que me alegra es tener tan buenos comentaristas.

un beso

Soul Business

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