domingo, 28 de agosto de 2011

Ajo y agua


Laos  
Leo en Blognomía, del amigo José Luis del Campo (@JoseLdelCampo) que el máximo responsable del rescate del euro Klaus Regling ha declarado que en dos o tres años los países de la moneda única saldrán de la crisis. Por otro lado, leo en El Mundo que la directora del FMI, Christine Lagarde, asegura que la economía ha entrado en una nueva y peligrosa fase lo que más o menos viene a significar que entramos en una nueva recesión si no se toman las “medidas adecuadas”.

Independientemente de las “medidas adecuadas” - que suelen consistir en una retahíla de recortes, ajustes y abolir derechos que tenía el personal, meter pasta en bancos y estados que no han gestionando bien sus negocios o sus cuentas, – a mí lo que realmente me preocupa es como, cada dos semanas más o menos, recibimos un jarro de agua fría por parte de “los mercados”, los expertos o la madre que los parió.

Cuando no es la bolsa, o un nuevo cadáver que sale de las cloacas de la ambición humana, son las revoluciones, cuando no son las revoluciones son la escasez de materias primas, el excedente de las mismas o la dudosa salubridad de lo que fabricamos, (que lo de sembrar cada vez se hace menos). La naturaleza, que ya está indignada, con mucha razón, tampoco ayuda y monta unos pifostios de tres pares de narices mandando a hacer puñetas países, centrales nucleares, personas y muchos sueños.

Leyendo a otro José Luis, (@JLMON53) viajero accidental y una de las mentes más claras e incomodas (para muchos) de la blogosfera, llego a la conclusión de que esto tiene mal arreglo por nuestra propia incapacidad y resistencia a construir un futuro distinto, por querer construirlo para que sea como el pasado y no como debiera ser.

Tengo la sensación de que estamos dejando de creer en el hombre, al menos como individuo, ya que tendemos a ampararnos en las creencias de una u otra masa, como si con esa sola acción se justificasen el resto de nuestros actos, nuestro fracaso colectivo como raza, como si el hecho de vivir en permanente estado de cabreo fuese a solucionar la falta de Fe en nosotros mismos. Y es que la ignorancia o la ceguera, como sugería José Luis, nos está llevando a vivir no ya en la era de la incertidumbre sino en la era de la desesperación porque el día a día nos está acostumbrando a perder la única batalla que nunca debería perder: la batalla contra uno mismo.

Eso a su vez nos lleva a desconfiar de todo y de todos; repetimos y asumimos lo que otros quieren que pensemos y digamos, pero no nos detenemos a pensar ni a reflexionar sobre ello. Hace tiempo lo comenté en "Todos somos inocentes, todos somos culpables": seguimos siendo incapaces de interiorizar los problemas frivolizando con ellos. Siempre son los otros, nunca nosotros que somos ciudadanos ejemplares que nunca hemos roto un plato ni tenemos la culpa de lo que le pasa al mundo. Estamos creando una sociedad absurda e incongruente, que cambia de opinión según sopla el viento, una sociedad débil sin capacidad de sacrificio, pero sobre todo, una sociedad sin ilusión, sin alegría y sin esperanza. Y es que como siempre comenta nuestra amiga MaS hay que empezar por barrer primero la casa de uno.

Cada día tengo más claro que lo que tenga que ser, será. Que hay cosas que dependen de mi y otras no, pero no por ello debo dejarme llevar por este mundo tan pesimista, tan cabrón y tan interesado en que viva siempre al filo de la navaja. Que la vida fluya y la haga fluir.

Si lo hiciera, si solo creyese en lo que me dicen o me cuentan sólo me quedaría eso de “Ajo y agua”, es decir “a joderse y aguantarse”. Francamente, no estoy por la labor.

Feliz semana
  

12 comentarios:

José Luis del Campo dijo...

Buenas amigo y gracias por la mención.

Lo que está claro es que da igual el nivel de 'indignación' que tengamos los de a pie, que van a hacer lo que les salga de los mismísimos, por eso el título de tu post es ideal.

No nos queda otra de ir subsisitiendo en un sistema que hace aguas por todos los lados y que no hay naide a simple vista que sepa como aguantarlo.

Con lo cual es doble problema: el susbsistir y el solucionar.

Por desgracia casi que me quedo con lo primero :-(

Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Buenas José Luis:

Gracias a ti por servir siempre de inspiración. Es que es así y por eso debemos saber gestionarlo. Que hacemos aguas es obvio y de ahí que tengamos que subsistir como se pueda, pero no dejarnos llevar por lo que otros quieran de nosotros. Para solucionar también tenemos que tener voluntad y como dices dos cosas a la vez es más complicado. Por eso esta bien intentar saber donde te encuentras y, en consecuencia, fluir.
Un abrazo amigo

cristal00k dijo...

Decía José Luis JLMON, no hace mucho en mi blog:Vivimos tiempos de "frontera", los más emocionantes, pero también tiempos en los que domina el miedo a la perdida de lo conocido y la incertidumbre sobre lo que puede llegar. Muchos no querrán admitirlo, pero la evidencia no engaña.
Así que habrá que ponerse las pilas y espabilar... además del "ajo y el agua" evidentes que nos está "tocando". Pero es evidente, que razones para estar hasta las narices de ineptos y corruptos, no nos faltan a los de "a pie".
Y que nadie olvide,(aviso a los navegantes) que somos el tejido madre que aguanta esto
En fin, buen artículo Fernando.

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Pues esto sí que es una forma de "resistir". No me cabe la menor duda.
Un abrazo.

Myriam dijo...

Todo depende de como se mire, porque el ajo es afrodisíaco y el agua quita la sed.

Yo decido sobre lo que de mí depende y como. Y por el resto, seamos conscientes de que nos quieren meter miedo pintando negro lo gris, para después aparecer esos "Lagarde" como los auténticos salvadores.

¿Recortes? que se recorten los dirigentes primero sus sueldos astronómicos, jubilaciones de privilegio y demás prebendas. Pero de eso, mutis mutantis.

Un abrazo

Katy dijo...

Impresionante la foto, tanto como el contenido del post.
Es lo que hay. Estamos dejando de creer en el hombre, como ha sido siempre. La vida y las generaciones son como un tobogán. Una vez estamos arriba y la más de veces abajo.
Creo que no solo es cuestión de creer, sino en arrimar el hombro y nos hemos hecho muy cómodos.
Siempre señalamos como a los demás como culpables. Esperamos que lo arregle todo papá estado, los políticos o el partido que toca.
¿Te suena? Siempre quejándonos cuando aún así somos unos privilegiados.
Y si no queremos el ajo y el agua ya sabes lo toca. Me encanta que no estés por la labor.
Bss

Pilar dijo...

Pues... "¡Es lo que hay!".

Ajo y agua, y aún alguien añadió otra cosa que me alegro de no recordar.

¡¡Ostriiiiiiiiiiss!!

Fernando López Fernández dijo...

Hola Cristal:

José Luis suele ir por delante y sabe mirar allí donde otros no quieren ver. Como comentas en tu post (excelente por cierto) el mundo se cae a pedacitos y debemos espabilar, pero creo que no vivir atemorizados. Hay cosas que están en nuestra mano y otras no. Las que estén en nuestra mano procuremos hacerlas a pesar de los ineptos y de los corruptos.

Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Ja ja Myriam, visto asi...

Como le decía a Cristal y comentas tu, lo que esté en nuestra mano hagámoslo aún a sabiendas de que es dificil que los recorte lleguen a aquellos que deberian sufrirlos más.

Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Javier:
Si, es una forma de resistir, pero de otra manera.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Katy:

Ese para mi es uno de los problemas, que estamos dejando de creer en el hombre y eso es muy peligroso. Somos, como dices, muy propensos a que cuando vienen mal dadas nos saquen las castañas del fuego y no hemos aprendido a vivir con el fracaso. No siempre se puede ganar y como dices más veces se pierde que se gana.
Un beso

Fernando López Fernández dijo...

Hola Pilar:

Así es Pilar, pero debemos ser nosotros desde una óptica individual primero quienes lo cambiemos.
Habrás que ver si smos capaces.
Un saludo

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