martes, 21 de junio de 2011

Sabiduría Express, sabiduría efímera

Buda de oro - Bangkok

Decía Confucio que la sabiduría se podía comprender de tres maneras: La primera, mediante la meditación. La forma más noble según él. La segunda, mediante la influencia o seguimiento de alguien. La forma más fácil: La tercera, mediante la experiencia. La más difícil.

Lo ideal sería poder combinar las tres, pero este tiempo de urgencias, del pensamiento efímero, del que no corre vuela no permite más que leves aproximaciones y, por ello, se tiende a la segunda, a la que se alcanza mediante la influencia o seguimiento de alguien. Es lo que hay.

Muy pocos son los elegidos que pueden elegir la primera vía sin tener que pensar en hipotecas, el cole de los niños, y, por otro lado, muy pocos son los que eligieron ese camino ya que la meditación requiere esfuerzo, escucha y estar dispuesto a romper con las creencias aprendidas.

La tercera, la vía de la experiencia, la más difícil, tiene también sus inconvenientes al limitar la sabiduría a la experiencia vivida, pero si nos limitamos a ese entorno de sabiduría, sin duda, es la más práctica.

Personalmente, como apuntaba, creo que habría que poder combinar las tres en sus justas proporciones, pero se suele tomar la segunda vía, una especie de sabiduría Express que no compromete en demasía, que se puede modular a imagen y semejanza de cada cual y, ¿por qué no? a conveniencia.

Es sabiduría de usar y tirar, efímera; que se “aprende” y “olvida” según las modas y no los tiempos; sabiduría de la que se habla sin haber pasado por los pasos uno y tres, sabiduría de efecto placebo que se toma siempre en pequeñas dosis porque una  más amplia obliga a la meditación o a la valentía de experimentar, a arriesgar, a fracasar o a comprobar si la teoría, si esa sabiduría realmente lo era o simplemente se trataba de un espejismo nacido del gregarismo. 

Meditar, poner en marcha las neuronas, contradecirse, conocerse y experimentar siempre invitarán a allanar el camino de la sabiduría o del conocimiento ( que la diferencia, como muchas otras cosas en la vida es sutil). Si no lo hacemos nos puede pasar lo que a los pánfilos de esta historia que creían saber y no sabían nada. O quizás siguieron a quien no debían.

Dos amigos no demasiado inteligentes habían decidido hacer una marcha y dormir en un establo. Caminaron durante toda la jornada. Al anochecer se alojaron, como tenían previsto, en un establo del que previamente tenían noticias. Estaban muy cansados y durmieron profundamente; pero, de madrugada, una pesadilla despertó a uno de los amigos. Zarandeó a su compañero, despertándolo, y le dijo:

- Sal fuera y dime si ha amanecido. Comprueba si ha salido el sol.

El hombre salió y vio que todo estaba muy oscuro. Volvió al establo y explicó.

- Oye, está todo tan oscuro que no puedo ver si el sol ha salido.

- ¡No seas idiota! -exclamó el compañero-. ¿Acaso no puedes encender la linterna para ver si ha salido?

Pues eso, feliz día.

Hoy Thinking Souls con: Fernando Rodríguez de Rivera, Katy, Myriam Goldenberg, MaS, Maria Teresa Trilla y María Hernández.

10 comentarios:

Katy dijo...

Mew parece acertada la explicaciónplicaión la de Confucio que creo sabia algo más acerca de la sabiduría que el común de los mortales. Ya lo dihjo Erich Fromm, en su libro "El miedo a la libertad" compromete mucho menos hacer lo que digan que tomar tus propias decisiones, el Psiquieatra Marcos Rojas en el "Hombre light" dónde analiza los comportamientpos actuales.
Jajaja muy buena anécdota la de estos dos pensadores:)
Un beso

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Me da la sensación de que últimamente estoy rodeado de tipos como estos.
¿Los acabo de descubrir o es que se multiplican como conejos?
Un abrazo.

Josep Julián dijo...

Hola Fernando:
Las enseñanzas de Confucio siempre me han interesado mucho. Eso de los tres niveles lo comparo con el logos, el ethos y el pathos que también son pasos alternativos para aprender algo. Lo haces porque lo entiendes, lo haces porque es lo correcto o lo haces porque sufres las consecuencias de no hacerlo.
Los humanos siempre tendemos a hacer lo más fácil ¿a que no adivinas qué?
Un abrazo.

Rafa Bartolomé dijo...

Hola Fernando:
Yo me quedaría con una de las dos primeras, toda vez que la de la experiencia como algo que vamos haciendo día a día terminará por hacernos sabios, pero ¿cuándo?.
Noto cierto sarcasmo en los comentarios y es que a esos dos pánfilos todos los hemos visto alguna vez. Me ha gustado. Un abrazo

Asun dijo...

Una mezcla de las tres en su justa proporción dices, pero creo que de la segunda sería de la que menos habría que poner, y sin embargo es de la que más se abusa.
Según mi opinión de donde más se aprende es de la experiencia y del análisis o meditación que hacemos de ella, tanto de los éxitos como de los fracasos.

Besos

Fernando López Fernández dijo...

Hola Katy:

Así es, Katy, lo malo es que luego se pretende "ser libre" pero no se asumen las consecuencias.
Un beso

Fernando López Fernández dijo...

Hola Javier:

Se multiplican como conejos Javier, que no te quepa duda. Además es contagioso. Eso es lo peor.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Josep:

Si no ando descaminado me inclino por la tercera que comentas o directamente no hacer nada. Raritos de narices.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Rafa:

La experiencia es fundamental para adquirir sabiduría, pero los pánfilos, como os de la historia, nunca lo entenderán, bien porque no quieren o no tienen necesidad de ello.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Asun:

Eso creo yo Asun. Con la segunda solo hay teoria, pero no conocimiento o sabiduria real.
Un beso

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