jueves, 19 de mayo de 2011

Las mujeres más bellas del mundo

Como ya he comentado en otras ocasiones, me gusta pasear. Sobre todo en esos días que tu cabeza lo único que desea es desconectar de todo  y desintoxicarse de problemas, tensiones, preocupaciones, proyectos, planes y futuro. 

Es  salir del metro o autobús a una distancia de dos, tres o cuatro kilómetros y comenzar a andar en modo despistado, aunque en realidad, como suelo ir más lento que el resto de los transeúntes voy observando y fijándome en esos detalles que si no cambias el chip pasan desapercibidos. 

No sé a vosotros, pero a mi me llama la atención cualquier tontería, quiero decir, cualquier cosa que me pueda alegrar la vida, ya se trate de personas, cosas o perspectiva.

Hoy he visto una escenas que me han alegrado la vida. No porque sea inédita y no la haya visto más veces, sino porque hoy ha tocado observar personas y reconozco que me ha gustado lo que he visto.

Todo ha empezado cuando pasando por delante de una cafetería de camareros de chaquetilla blanca, de esas en las que todavía se merienda, he mirado por el ventanal y he visto a un grupo de amigas que con seguridad pasaban los 60, reunidas en una mesa, charlando alegres y felices, arregladitas con sus trajes de chaqueta de ocasiones especiales, con exceso de maquillaje y cabello recién salido de peluquería. La visión no ha durado más de siete segundos, que es el tiempo que mi paseo las ha perdido de vista, pero me ha gustado mucho y me ha servido para crear mi propia película del asunto.

Ya expliqué en que consiste esto en el post El viaje estimula la creatividad.

Un café, una coca cola, para mi un menta poleo… habrían dicho al camarero al acercarse. Luego, tras las miradas recíprocas para pasarse revista y decirse lo maravillosas que están comenzarían a comentarse las mejores jugadas. Como en cualquier grupo amplio dos parecían llevar la voz cantante o digamos que eran más expresiva, otras dos asentían y luego había otra, la tímida y quizá la más fea, que escuchaba tranquila, un poco encogida. 

Tenían toda la pinta de haber dedicado toda su vida a la familia, lo que antes se llamaba ama de casa y ahora no sé como se llama. Seguramente alguna hubiese deseado trabajar, pero eran otros tiempos y no se estilaba ni había tantas oportunidades para ello. Tampoco eran señoronas de mucho metal y joyas.  Eran mujeres corrientes que pasarían desapercibidas en cualquier otro momento. Posiblemente una sería la solterona del grupo. Se habrían conocido en la infancia o a más tardar de adolescentes o jóvenes. Seguramente no fueron a la universidad bien por falta de medios, bien porque no fueron criadas para ello.

Y mi cabeza, ha seguido imaginando esa escena y la de sus vidas. Llenas de sacrificios, de disgustos, de incomprensiones, de soledad, aguardando a hijos, marido, cuidando madres, hermanos, siendo avergonzadas o silenciadas, pero también de momentos de felicidad, de emoción, de satisfacción y de orgullo.

Un día a la semana, en el mejor de los casos, se reúnen en una cafetería o a comer si la situación lo permite. Un día en el que durante unas horas pueden relajarse y aparcar los problemas, los sinsabores; unas horas para sentirse las mujeres más bellas del mundo.

Y os parecerá tonto, pero esta escena, estas imaginaciones mías me han alegrado la tarde.

Feliz jueves  



22 comentarios:

Fernando dijo...

Fantástico, Fernando, me ha encantado. Realmente, aunque haya sido una imaginación tuya, imagino que habrá mucho de verdad en la historia de cada una de esas mujeres. Muchas veces pienso también en los sacrificios de mis abuelas y mis bisabuelas, de las que tuve la suerte de conocer a dos. Realmente emociona

Bonito homenaje!

Un abrazo

Katy dijo...

Buenos días Fernando, así es. Y tienen suerte porque se pueden arregalar y sentarse en una cafetería y disfrutar de estos ratos de ocio tan bien merecidos. Te aseguro que hay en tu relato tan sensible más verdad que imaginación, sus corazones son jóvenes y comparten los sinsabores y alegrías que la vida les ha deparado.
Yo también las suelo observar porque "soy del gremio" por edad, pero no por situación ya que estoy en activo y encantada de estarlo.
Un beso y buen jueves

Rafa Bartolomé dijo...

Hola Fernando:
Me ha gustado mucho tu comentario. Estoy contigo, la belleza se puede encontrar tras cualquier esquina, sólo hace falta tener sensibilidad; la que tú demuestras con esta historia. Un abrazo

maria dijo...

me ha encantado..........muchas veces paso por delante de Embassy, y me sorprendo mirando a esas mujeres, quizá algo mas arregladas de las qué tu describes y con modelito cuidadosamente elegido para la ocasión, ese té con pastas con sus amigas, y me sorprendo sonriendo, y deseando verme con esas caras de tranquilidad incluso me atrevería a decir de satisfacción.... porque ya, prácticamente, lo vivieron todo, lucharon y se sienten bien, que momento.....ese momento de paz, de paz, de tranquilidad con ellas mismas y de sonrisas con sus amigas.
Gracias por tu relato, no me haces sentir como un bicho raro cuando sufro estas mismas sensaciones, las tuyas
Feliz jueves

JLMON dijo...

Indudablmente Fernando, eres uno de los afortunados que goza de "la otra mirada".
Las mujeres no son bellas como mujeres, sino como personas.
(así, aquí en la intimidad, te confieso un secreto: no sabría que hacer sin ellas)
Cuidate

Astrid Moix dijo...

Qué observador eres Fernando! A mi tambiém me ha gustado mucho esta reflexión. Y me ha recordado a dos tías mías que quería mucho, las dos fallecidas ya, que encajaban perfectamente en esta imagen.
Feliz jueves para tí también.

Myriam dijo...

Es que todos deberíamos aparcar los problemas una vez a la semana y pasar un rato agradable y relajado en buena companía.

Un abrazo

Cruz dijo...

Gracias por el remanso de paz que es tu blog Fer.

Me lleva a pensar que esos instantes son momentos para sentir nuestra verdadera esencia sin roles ni etiquetas que forman parte de la nuestras vidas.

un abrazo. mc

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Fernando:
Pues pasaba yo por un sitio similar totalmente ensimismado y me perdí la escena.
Grandiosa reflexión. Me encanta tu visión de la vida.
Un abrazo.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Fernando:
Muchas gracias Fernando. Creo que todos conocemos a mujeres así, que se han sacrificado y luchado y para las que ese momento (que a otras personas les parecerían banales) supone una de las mejores cosas de su vida.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Katy:
Tienes razón, y tienen suerte porque hay muchas mujeres que nunca tuvieron ni tendrán esa oportunidad. Son momentos en los que como dices pueden compartir sus vidas. ¿del gremio? Si estás hecha una chavala ja ja.
Un beso y buen jueves

Fernando López Fernández dijo...

Hola Rafa:
La belleza y las cosas que merecen la pena se pueden encontrar en cualquier lugar. Sólo hay que mirar bien.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola María:

Me alegra que te haya gustado. Dices una cosa muy importante y es que se sienten bien y tiene paz, algo muy importante para ser/estar feliz.

¿bicho raro? Creo más bien que es otra forma de ver las cosas, interiorizarlas y disfrutarlas. Feliz jueves

Fernando López Fernández dijo...

Hola José Luis:

Pues no creas, que a veces también tengo miopía y astigmatismo. Creo que no eres el único que no sabrían que hacer sin ellas. Y de acuerdo. Las mujeres son bellas como personas.
Una abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Astrid:

Me alegro que ye haya gustado y quizás lo que proyectase mi imaginación fuese recuerdos y cosas que ya había visto. Feliz jueves

Fernando López Fernández dijo...

Hola Myriam:
Pues a practicarlo entonces ¿no? Creo que merece la pena.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Cruz
Muchas gracias, ya sabes que por este remanso es vuestro. Es posible que así sea, que en esos momentos seamos como nos parieron y no como nis hicieron. Un abrazote

Fernando López Fernández dijo...

Hola Javier:
Pues la próxima vez no te la pierdas. Ceo que fuiste tu o Rafa quien dijo que las mejores cosas de la vida son gratis y ésta escena, fue de esas que no tiene precio.
Un abrazo

Asun dijo...

Después de leer tu relato quiero aprovechar para lanzar un ¡BRAVO! por todas esas mujeres que han luchado duro en su vida por seguir adelante en situaciones difíciles y han dedicado su vida a los demás, y ahora, ya libres de todas esas responsabilidades, saben ocuparse de ellas mismas y son capaces de disfrutar a su manera todo lo que no pudieron disfrutar en su juventud.

¡OLE POR ELLAS!

Un beso.

MTTJ dijo...

El título del post me ha despistado pero encaja perfectamente con tu historia. Os cuento la mia:
Vivo en un pueblo pequeño y las señoras no suelen salir a merendar con las amigas, pero sí puedo contar como pasa el día mi madre que va hacia los 80. Cada día va a caminar por la montaña con dos amigas (amigas desde que nacieron)y llega a casa con espárragos, setas, moras, tomillo o flores... según la época.
Hace bolillos y otras labores, restaura muebles, cuida el jardín, asiste a clases de yoga, a clases de memoria, limpia la casa (un caserón de esos de pueblo, ya me entendéis).
Prepara la comida, pero no cocina rápida, no. Ella hace sus flanes, sus calamares rellenos, prepara las anchoas, la ensaladilla rusa como tiene que ser... incluso prepara el cocido para los perros, con arroz, algún trozo barato de carne y algún hueso para dar sabor.
Asiste a todos los conciertos, conferencias, exposiciones, actos... que hacen en el pueblo.
El pasado día de Sant Jordi fue al local de catequesis a la leer cuentos de los de antes a los niños y a la escuela a cantar unas canciones.
ah! y cada día resuelve unos cuantos sudokus...
Lleva un ritmo difícil de seguir pero irradia felicidad y cada día cuando tiene muchas razones para levantarse de la cama...a las 7 de la mañana.
Un homenaje también a todas esas bellas mujeres, entre ellas mi madre.
Buen fin de semana

Fernando López Fernández dijo...

Hola Asun:

Pues si, Olé por ellas. Se lo merecen
Un beso

Fernando López Fernández dijo...

Hola María Teresa

Magnífico testimonio el de tu madre que demuestra que cuando se vive la vida intensamente se disfruta. ¡qué vitalidad! Muchos de nosotros no podriamos seguir ese ritmo. Un abrazo y gracias por compartirlo.

Soul Business

Gracias por visitar mi blog
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