viernes, 6 de mayo de 2011

Cuentos de las noches tristes: La constructora de sueños


Despertarse con un sueño vivido es privilegio de aquellos que aman profundamente la vida.

Cada mañana, María abría los ojos pensando en construir nuevos sueños, en acariciarlos, acurrucarlos y sentirlos, pero a medida que pasaban las horas, los sueños se difuminaban como si de una pintura impresionista se tratara. No porque fueran sueños imposibles  ni tampoco porque fueran personales. A ese tipo de sueños se les llama deseos y los de María eran, simplemente, diferentes.

Eran sueños en los que su imaginación lo transformaba todo,  en los que creaba un mundo en  el que siempre abundaban las sonrisas, la diversión y la música, pero en los últimos tiempos cada vez costaba más construirlos y vivirlos. Estaba agotada.

La culpa la tenían los ladrones de ilusión (materia imprescindible para realizarlos)  que llevaban varios años intentando que María abandonase su extraña afición y que de una vez por todas hiciese lo que ellos llamaban “sentar la cabeza”. Y sentar la cabeza, para María, no significaba responsabilidad y orden, sino una forma lenta de morir.

Quería seguir viviendo sus sueños, por tontos que parecieran. Lo único que realmente le pertenecían.

Había comenzado ya de muy niña a soñar. A pesar de ser muy sociable y compartir con otros niños y sus hermanos palabras, juegos y sentimientos, había un mundo que sólo era de  ella. Un mundo en el que nada ni nadie podía penetrar. Era el mundo de sus sueños, el de su soledad elegida; un lugar  en el que jugaba con la mente y donde convertía sus pensamientos en algo más que ideas, en sueños que pudiesen vivirse aunque fueran efímeros y no pudieran compartirse, al menos, de forma real, con otras personas. Además, tenía la sensación de que nadie comprendía su afición porque cuando en alguna ocasión había comentado que había volado se habían reído de ella y le habían dicho que estaba loca. Nadie comprendía lo que pasaba por su cabeza.

En sus sueños María volaba: de noche, de día. Así había visitado los más bellos lugares , zambulléndose entre nubes blancas, planeando con suaves brisas y posando su alma  allí donde su imaginación la requería.

Era capaz de componer música, las más hermosas sinfonías solamente mirando el paisaje y también recrear con sus arreglos su música favorita -, aquí ahora suena un cello, después violines y luego, doblando, los fagotes,- imaginaba, estremeciéndose como sólo lo saben hacer aquellos cuyos sentidos nunca descansan.

Se había relamido con el sabor de la sal que dejaba el oleaje en su rostro cuando en el mar, un ola asaltaba su pequeña embarcación con la que recorría las costas del mundo en busca de un príncipe azul con el que compartir sus sueños.

Había diseñado mil y un vestidos para mil y unas noches, para mil y una amigas. Había compartido meriendas con Peter Pan y el Principito. El oso Yogui siempre había sido un aliado. En sus sueños siempre estaban aquellas personas reales o imaginarias que ella había unido a su vida y a las que siempre había querido.

Pero ahora muchos de esos sueños vividos en soledad, muchos momentos de felicidad plena se habían evaporado. Construir nuevos sueños cada día se hacía más agotador. Los ladrones de ilusión, los destructores de sueños, cada vez eran más, y ella cada vez se sentía más débil. Incluso pensó en dejar de soñar. La incomprensión, la falta de la ilusión, el paso del tiempo y la falta de energía casi habían derrotado ese espíritu capaz de ver y sentir de forma tan diferente.

Aún así, cada mañana abría los ojos pensando en construir nuevos sueños, pero pronto abandonaba la idea. Estaba derrotada. Incluso llegó a pensar que soñar había sido una enorme pérdida de tiempo como los ladrones de ilusión le habían dicho en más de una ocasión. Con los sueños no vas a ser feliz nunca - aseveraban.

Sin embargo, el día de su último cumpleaños ocurrió algo inesperado. Se levantó súbitamente de la cama como si quisiera atrapar los miles de sueños que en ese duermevela previo al despertar habían rondado su cabeza. La felicidad inundaba su alma y no se explicaba la razón. Ese día decidió seguir viviendo sus sueños. No volvió a abandonarlos.

Nunca supo que durante la noche, todos sus amigos habían soñado con ella, animándola a que nunca, nunca perdiese las ganas de soñar, de ser como era.

Y es que cuando faltan las fuerzas, siempre hay alguien que te ayuda a seguir soñando.

Dedicado a mi amiga María Levenfeld que hoy cumple años (los que le de la gana, que para eso es una soñadora) Y un poquito de música, que se que le gusta.
Feliz fin de semana

11 comentarios:

Rafa Bartolomé dijo...

Hola Fernando:
Me ha encantado tu historia de hoy. Supongo que nos sucede a todos, pero a mi me da una rabia tremenda tener un sueño, pensar -mientras sueño- que voy a contar una historia sobre él, despertarme y no recordar nada, me pone de mal humor. Supongo que no se puede llevar el lapicero a la cama y una libreta para anotarlos, no sería correcto, podrían acusarnos de plagio. Un abrazo

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Precioso cuento.
Increible felicitación para tu amiga.
Maravilloso Lito.
Increible tema.
Un abrazo

MaS dijo...

buen viernes Fernando,
Precioso regalo el que le haces a tu amiga María.
Caigo en la cuenta que tambien hemos soñado muchas veces con recibir uno así.
un abrazo,
M.

Maria dijo...

OS PUEDO ASEGURAR QUE ES EL MEJOR REGALO QUE ME HAN HECHO EN MI VIDA...
POR FIN UNO DE MIS MULTIPLES SUEÑOS, HECHO REALIDAD, UN CUENTO, UN CUENTO PARA MI...........
GRACIAS FERNANDO! NO TENDRÉ SUFICIENTES PALABRAS PARA AGRADECÉRTELO........Y, CUENTA CON ELLO, SEGUIRÉ SOÑANDO!!!!!!!!!
UN BESO ENORME!!!!!!!!!!

Asun dijo...

¿Quién no ha volado alguna vez en sueños?

Muy bonito cuento como regalo de cumpleaños para una soñadora.

Enhorabuena para el "regalador" y MUCHAS FELICIDADES para la cumpleañera.

Besos y feliz fin de semana

Myriam dijo...

¡Qué tierno regalo tuyo a María! me imagino lo contenta que está de que seas su amigo. Qué los cunpla muy feliz y que se le cumplan todos sus sueños.

Besos
PD ¡A la carcel! (o al olvido eterno) a todos los robadores de sueños

MaS dijo...

Despertarse con un sueño vivido es privilegio de aquellos qeu aman profundamente la vida.
Gracias Fernando, porque aunque fue muy breve...fue un sueño vivido muy emocionante. You know.
Soñaremos MaS.
un beso sonriente, M.

Josep Julián dijo...

Hola Fernando:
Comno bien señalas en tu historia, existen tanto los saboteadores de sueños como los inesperados aliados. Lo que demuestra que no todo está de nuestra mano si bien siempre es necesario que estemos presentes en nuestros sueños. Parece una perogrullada pero...
Un abrazo.

Katy dijo...

Enhorabuena a tu amiga por su cumple y por tener un amigo va`paz de dedicarle algo tan bonito.
Un beso y feliz semana

Fernando López Fernández dijo...

@Rafa:

No es que no se pueda Rafa, es que es un poco extraño, pero a mi me dan ganas muchas veces de llevarme libreta y lapiz. ¿plagio? ¿por qué? Es como juestro otro yo je je.
Un abrazo

@javier:
Muchas gracias Javier. Un placer concocerte, estás hecho un chaval je je. Nos vemos pronto. Un abrazo

@MaS
Es que esos regalos María son especiales, no se pueden encontrar en ninguna parte. Un verdadero placer conocerte aunque sólo fuese por unos instantes.

Un beso

@María. Hola María , no exageres je je, pero por favor nunca dejes de soñar. Un besazo

@Asun - Pues no te creas, que hay mucha gente que no ha volado en sueños y no saben lo que se pierden ¿verdad? Un beso

Fernando López Fernández dijo...

@Myriam:
A la carcel no, pero si al olvido, je je. Gracias por pasarte. Un beso

@MaS- Gracias a ti María. La pena no haber tenido más tiempo. Un beso

@Josepjulian
Y añado que afortunadamente no todo está en nuestras manos porque si asi fuese dejariamos de soñar.
Un abrazo
@Katy
Muchas gracias Katy, feliz semana también para ti. Un beso
H

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