domingo, 10 de abril de 2011

Jazz Management

Hoy regresaba de Córdoba en el AVE. Como en el vagón iba un grupo de adolescentes bastante ruidosos, que sumados al inevitable pesado que se monta en el tren y no para de hablar por el móvil, (preferiblemente a voces para que todos nos enteremos de sus planes y de sus circunstancias personales y profesionales) cuando ha pasado la chica (que no se si ahora se llaman azafata o tripulantes de cabina) preguntando eso de ¿auriculares? No he dudado ni medio segundo en solicitarlos.

El caso es que he puesto un canal en el que se escuchaba Jazz y como me gusta, mucho pues ahí lo he fijado y me he puesto a jugar con la mente y darle vueltas sobre algunas ideas y teorías relacionadas con la gestión empresarial o como deberían ser las empresas: que si jerarquía o redarquía; que si innovación o reinvención, o ambas cosas a la vez y así un número importante de cuestiones que me iba yo preguntando a medida que me acercaba a Madrid.

Le daba vueltas a los últimos post de Eugenio de Andrés y Nacho Muñoz, siempre inspiradores, y repasaba algunas de las reflexiones sobre Management que Francisco Alcaide, José Luis Montero o Josep Julian,  nos regalan en su blog.

El caso es que no se si he tenido un insight como decía Nacho Muñoz, pero entre la música y las ideas me he ido formando esta teoría del Jazz Management que hoy comparto con vosotros.

Hoy en día, por la complejidad de toda la estructura económica, por las conexiones e imbricación entre los diferentes actores, por el factor tiempo y porque lo que hoy es blanco, mañana es negro y luego brote verde o marrón; porque además nada es estático... gestionar adecuadamente (acertar lo llamarán algunos) es tarea harto complicada. Hoy éxito, mañana fracaso; pasado mañana travesía en el desierto y luego más de lo mismo y así sucesivamente …Un poco coñazo ¿no?

Creo que esto nos pasa porque nos aferramos a nuestros pensamientos e ideas, vamos viendo como cambia el mundo, pero nosotros no nos vamos transformando ni con la misma exigencia que nos auto imponemos ni tampoco fluimos como debiéramos ( hablo en general, que siempre hay gente que lo consigue de forma plena) lo que provoca que seamos un continuo desafine que se convierte en problemas, crisis y, a mayores, fracaso colectivo como especie.

Pensando en ello, mientras escuchaba Jazz me preguntaba si las empresas no podrían fijarse en este modelo musical porque, desde mi punto de vista el Jazz puede ser una buena fuente de inspiración para la gestión empresarial.

El Jazz es complejo como lo es el mundo. Se creó por asimilación de otras músicas y culturas al igual que muchos países se formaron, pero lo interesante es que en Jazz no hay nada cerrado, al contrario de lo que sucede en la mayoría de las organizaciones, lo que provoca que esta mezcla constante genere nuevos estilos que a su vez generan subestilos y todos pueden ser válidos.  

El jazz fomenta la creatividad, la investigación y la curiosidad, lo que extrapolado a una empresa podría significar una mejora continua en los procesos (las notas musicales al final se ensamblan de muchas maneras con buenos resultados) que llevará a una implantación de modelos dinámicos de gestión; es decir, como si en cada momento se tocase la nota adecuada sin tener que seguir rígidas partituras, (manuales que sobre el papel parecen funcionar pero que “en vivo” en el día a día, ni emocionan, ni satisfacen a ejecutores ni a su público.

El jazz tiene mucho de improvisación, pero esta improvisación es fruto de la experimentación y por eso nos suena bien. Pues bien, a mi juicio, uno de los problemas que tenemos en las empresas, en nosotros mismos, es que somos muy teóricos, experimentamos poco, tarde y a veces nunca, lo que nos conduce a la obsolescencia creativa pensando que podremos vivir de éxitos pasados.

El jazz es innovación, transformación y diferenciación y, por supuesto, alma, algo de lo que carecen muchas empresas, pero la culpa no es exclusivamente de directivos sino de todos los que las forman.

No conozco ninguna plantilla que tenga las cualidades de una buena formación de jazz. 

Quizá mi percepción, como en otras tantas cosas me engañe, pero de los músicos de jazz me llama la atención varias cosas.

La primera de ellas es que el liderazgo es compartido. Puede haber un miembro más importante, “la estrella”, pero el resto le siguen, participan cuando es necesario y se mantienen en silencio cuando no tienen nada que aportar. A su vez, el líder de la formación cede el testigo a unos y otros y estos, a su vez a sus compañeros. Todos quieren y desean estar a la altura y por ello comparten espíritu de superación, respeto a las ideas o improvisaciones de los demás. Tienen paciencia.

La individualidades revierten en el grupo y por si fuera poco, casi siempre se les ve disfrutar con lo que hacen, lo que no ocurre, por ejemplo, en las orquestas sinfónicas o en muchos grupos de pop o rock en los que la lucha de egos o protagonismo de algunos de los miembros convierte la música en una sucesión de notas apañadas que pueden sonar bien, pero a las que les falta duende.

Quizá sea un absurdo, pero si las empresas hiciéramos más Jazz Management es posible que los resultados fuesen mejores y sobre todo nos los pasaríamos mejor en este complicadísimo mundo empresarial.

Lo malo de todo ello, es que a muchos no les gusta el jazz, no lo comprenden o no lo quieren comprender, porque ya se sabe que todo lo bueno requiere esfuerzo, visión amplia y experimentación.

Este post se lo dedico a Mari Cruz Gomar (@CruzCoaching) que muchos días comparte música, reflexiones y nos ayuda a que nos auto motivemos cada día.

Y para que veáis que el jazz no es anarquía e improvisación y que tiene cabida en cualquier “sistema” os dejo una pieza de Pat Metheny que siempre me ha gustado mucho y que me pone las pilas cuando la escucho.

Feliz día.

18 comentarios:

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Fernando:
Uno de nuestros "gurús" en gestión empresarial es Koldo Saratxaga. No sé si le conocéis por ahí. Escribió un libro hace unos años titulado "Sinfonía o Jazz" el mensaje es similar al tuyo.
O sea, que puedes llegar a gurú :)
Un abrazo.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Javier:

Pues no tenía ni idea, pero para sacar esas conclusiones no hace falta saber mucho, es puro sentido común je je. Y eso de gurú, como que no va conmigo, eso es para otros ja ja.
Un abrazo

Fernando dijo...

Bravo, Fernando. "Jazz Management". ¡Me encanta el concepto! Creo que has hecho un post magnífico y lleno de sentido. Me sigue maravillando lo bien que explicas conceptos tan complicados como ejemplos tan clarificadores.

Enhorabuena!

Un fuerte abrazo

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Comento por el principio: qué difícil es viajar en AVE y poder pensar en lo de uno, con tanto ruido.

Rafa Bartolomé dijo...

Hola Fernando:
Todo lo bueno requiere esfuerzo y en el jazz no hay nada cerrado. Me han gustado estas dos frases que escribes en el espléndido post que te has marcado hoy. ¿Te atreverás a ponerlo en práctica? je, je.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Fernando:

Muchas gracias por tus palabras, pero a veces me cuesta explicar exactamente lo que pienso. Me alegra que te haya gustado.
Un fuerte abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Pedro:

Es más complicado, pero no imposible, uno siempre puede abstraerse.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Rafa:
Es que lo que se hace sin esfuerzo generalmente no merece la pena. Y atreverme claro, pero lo malo es que siempre hay gente a la que no le gusta ni el jazz ni la música.
Un abrazo

Myriam dijo...

Me gusta el Jazz y me gusta lo de tu "Jazz management" sobretodo por lo innovativo y creativo.

Veo que aprovechaste bien el ruidoso viaje en tren.

Un abrazo

Katy dijo...

El mundo empresarial reunido en torno al jazz, no está mal.
Se nota que no formo parte de este lobby porque aunque el jazz me gusta según cuando y como, me gusta más la música clásica para relajarme:)
No te quito ni un ápice de mérito de tu exposición tan sorprendente como profética.
Me sumo a Javier y creo que tienes todas las papeletas para gurú!
Un beso y feliz semana

Asun dijo...

La verdad es que así expuesto se le ve su lógica, a mi nunca se me habría ocurrido relacionarlos. Enhorabuena.

Después de todo vas a tener que agradecer a todos los ruidosos del AVE, ya que si no hubiera sido por ellos a lo mejor no te habría dado por sacar estas conclusiones. No hay mal que por bien no venga. :-)

Besos

MaS dijo...

Interesante idea sobre la que reflexionar.
Patenta la idea...por lo que pueda pasar.
Feliz martes.M.

Cruz dijo...

Gracias Fernando, como ves voy con retraso, aych tanto hacer de dj, aunque ya hay uno mucho mejor en las noches de twitter, es lo que tiene que se deja una llevar...

Muy buenos bloggers a los que mencionas, siempre es grato pasarse por tu casa, se va una con sensación del placer de aprender sin darte cuenta.

Seguiré con la música, es más me iré con el baile a otra parte...

feliz semana a todos. cruz

Fernando López Fernández dijo...

Hola Myriam:

Gracias, Myriam. Los trenes y los paisajes siempres son muy inspiradores.
Un beso

Fernando López Fernández dijo...

Hola Katy:

Bueno, en cuestión de músicas siempre hay preferencias. Lo importante es siempre que las notas se junten adecuadamente. Ahora, eso si, lo de gurú no me gusta un pelo.

Un beso

Fernando López Fernández dijo...

Hol Asun:

No se si al Ave o no, pero lo importante creo que es jugar con la mente.
Un beso

Fernando López Fernández dijo...

Hola MaS:

Gracias María, darle al coco siempre es interesante.
Un beso y feliz semana

Fernando López Fernández dijo...

Hola Mari Cruz:

El retraso importa poco si se llega y más si es por una buena causa de hacer de "dj resident" de Twitter ja ja.
La verdad es que si son muy buenos bloggers de los que aprendo mucho.
Un abrazote y que no pare la música

Soul Business

Gracias por visitar mi blog
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