lunes, 4 de abril de 2011

En los Nuevayores* del mundo


En los Nuevayores del mundo, la ambición revuelve los vertederos de la miseria humana para esquilmar las últimas esperanzas que han quedado sepultadas por el miedo y la derrota mientras, las tribus de autómatas, enjambres desordenados, se desplazan con expresión de media luna caída en los labios preguntándose donde perdieron sus sueños.

En los Nuevayores del mundo se celebran carreras para llegar a ninguna parte que dejan agotadas y confundidas unas almas pendientes del tiempo, bomba de relojería que hay que desactivar cada mañana.

En los Nuevayores del mundo todo se mide y contabiliza por enormes maquinas que atrapan cada dato, cada idea, cada emoción, inventariando cada pensamiento para modificar o aprovechar el error. 

En los Nuevayores del mundo se ahogan las voces que piden solidaridad y justicia porque el ruido del progreso vuelve sorda la conciencia y los ojos quedan cegados por escaparates que albergan becerros de oro que drogan los corazones.

En los Nuevayores del mundo las enfermedades se reflejan en el encefalograma de las bolsas que van dejando ausencias en los trabajos y cadáveres sociales en las esquinas.

En los Nuevayores del mundo vivimos y justificamos nuestras propias mentiras en nombre de la libertad propia y ajena, procurando que nunca nos salpiquen; siempre son los otros.

Pero en los Nuevayores del mundo, si uno mira bien en sus rincones, encontrará la ternura de unos ojos bondadosos que sonríen, una palabra amable o de aliento, una mano que ayuda, un oído que escucha y aísla la soledad que provoca un mundo de excesos. Una suma de instantes que reconfortan y que hacen que uno siga confiando en las personas.

Sólo por eso, y a pesar de todo, los Nuevayores del mundo siguen mereciendo la pena.

* Nuevayores del mundo son aquellas ciudades de varios millones de habitantes a los que llegan miles de sueños que se quiebran y mueren.



13 comentarios:

Rafa Bartolomé dijo...

Hola Fernando:
Estupenda visión la que haces de los nuevayores como los llamas. A medida que leía iba notando una dósis de pesimismo en tus palabras, cosa extraña en ti por otro lado pues creo que eres optimista por naturaleza, lo cual no te condiciona a no estar bien informado. Ese optimismo se saborea al final del post con esa puerta abierta, que también es real todo hay que decirlo. Me ha gustado. Un abrazo

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Fernando:
Entrada llena de sensaciones y de emociones. Me gusta que dentro de tantos Nuevayores nos muestres ese nítido hilo de esperanza.
Preciosa reflexión.
Un abrazo.

Myriam dijo...

¡Cuánta emoción en tus palabras! Me gusta especialemnte la esperanza que hay en el último párrafo, y sí, coincido contigo: solo por eso merecen la pena.

Besos

Myriam dijo...

Bueno, veo que te digo lo mismo que Javier (no había leido antes su comentario).

cristal00k dijo...

Muchos pedacitos de alma rota componen los Nuevasyores del mundo, amigo. Está claro que soplan malos tiempos para la lírica... Pero aún así, si se sabe mirar, hasta en los más duros parqués se encuentra algo de esa luz que mencionas en tu post.

Mientras te leía, me ha venido a la memoria un lejano recuerdo, que he estado dudando en relatar. Y no sé muy bien como explicarlo y que interés pueda tener para según quien... pero lo voy a intentar, porque creo que tiene que ver con lo que has escrito.
En illo tempore, la que suscribe, trabajó en Banca. Un día tuve que ir a recoger a un compañero que se indispuso, al edificio de la Bolsa de Barna cuando esta aún no estaba en Pº de Gracia. (ya digo que en illo témpore...) Era alguien muy distante con su entorno laboral, con ganas y fama aparente de escalar sin demasiados escrúpulos, que no gozaba de grandes simpatías entre sus compañeros, yo incluída.

Bien, pues como le había dado una especie de vahido debido al calor y al fragor reinante en esas salas(al menos por entonces) le habían sacado la americana para
refrescarlo. Cuando yo la recogí (la americana) del bolsillo cayeron varios trocitos muy menudos de comida para animales, pero mi poca confianza con él en ese momento, no me permitía preguntar, así que guardé silencio, mientras nos dirigíamos hacia su coche.
Ya dentro del automóvil se me quedó mirando... como valorándome... algo molesta, fijé mi vista en la suya en un ¡que pasa! evidente. Y entonces reaccionó de forma inesperada para mí, señalandome una furgoneta abandonada en un descampado cercano, mientras decía:
"hazme un favor ¿quieres?, hay ahí una gata con 5 cachorros a los que vengo alimentando hace un tiempo. Necesitan que les cambien el agua y que les lleven comida... ¿podrías ir tú? te lo agradecería mucho."
Ya está jubilado hace mucho, pero aún nos tomamos un café de vez en cuando.
Yo les llamo, flores de asfalto.
Gran entrada, Fernando.

Katy dijo...

Durante la etapas de la vida a veces se vive y otras se sobrevive y muy pocas veces se consigue aquello con lo que has soñado, por mucho que persigas tus sueños.
Y la solidaridad precisamente viene la mayoría de las veces de esos "Nuevayores" como bien dices al final de tu post.
Un beso

Fernando López Fernández dijo...

Hola Rafa:

Ya sabes que no soy pesimista. Y más que optimista, lo que pasa es que no renuncio fácilmente a lo que quiero aunque eso me cueste disgustos e incomprensiones. Lo importante es ver el lado bueno de las cosas, que también lo hay.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Javier:

Es que si no fuese así, si no hubiese esperanza, apaga y vámonos.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Myriam:

Pues repito comentario je je, si no fuese así..
Un beso

Fernando López Fernández dijo...

Hola Cristal:

Pues así es. Magnífico el relato que nos dejas, que con tu permiso utilizaré en otro post porque muestra y define en parte lo que quería expresar. Me ha gustado mucho eso de Flores de asfalto.

Muchas gracias por compartirlo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Katy:

Contesto a esto después de haber leído el último post de Josep y creo que coincidís/imos en eso de que pocas veces se consigue lo que se ha soñado.

Un beso y feliz miércoles

Asun dijo...

¡Hay tantos Nuevayores en cada país!
Pero como bien dices, siempre hay alguien que hace que esa imagen triste y gris cambie de color y se haga más llevadero.

Besos

Fernando López Fernández dijo...

Hola Asun:

Así es, hay gente que llena de color la vida y solo por eso todos se hace mas llevadero.
Un beso

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