jueves, 3 de marzo de 2011

Se un niño y vive...siempre y a todas horas


Saint Louis - Senegal 

Una de las características de este blog es que no tiene una temática concreta ni está dirigido a un lector específico. Ni soy tan bueno para hablar de algo en concreto, ya sea viajes, negocios o cosas que me interesan de forma regular ni tampoco me apetece. Escribo según me pida el cuerpo, tiempo, o sobre lo que me haya inspirado, leído y llamado la atención. Hoy no tenía nada sobre que escribir así que después de darle vueltas me he encontrado con la frase del mes de bpgirl. Y me he dicho, pues va a ser de esto. La frase es la siguiente (por cierto, un blog muy recomendable)

“Los niños le pueden enseñar a los adultos 3 cosas: a ser felices sin razón alguna, a siempre estar ocupados con algo, y a saber pedir con todas sus fuerzas lo que desean.” - Paulo Coelho

Por esa forma tan extraña que tengo yo de asociar ideas me he acordado de un comentario que dejó en el blog María Hernández  hablando sobre el cáncer

Si algo aprendí de mi hijo y de otros tantos niños a los que conocí durante aquellos años, fue su capacidad para encontrar, en cada nuevo día, una posibilidad de poder jugar, ilusionarse, reír, vivir.Los niños pequeños no saben que la muerte existe, no se angustian por ello, no la temen y todas sus fuerzas las ponen a disposición de "la vida", por muy hechos polvo que estén.

De hecho, el título de hoy se lo he tomado prestado y todo el mérito es suyo. Pero siguiendo con el tema en otros dos blogs esta semana se hablaba de niños. Uno de ellos era del Katy: Los que tenemos hijos, nietos y sobrinos y los otros dos Francisco Alcaide (@falcaide)  Sentirse importante, sentirse único en el que aparece otro niño: El principito y “¿y tú de ego como andas?

Los tres con enfoques distintos pero me han hecho reflexionar sobre la importancia de mirar, razonar y vivir como ellos. También me he acordado de Hoy fui ayer en el que contaba mi experiencia como niño.

Juntando todo, la frase de María Hernández cobra mucha más fuerza. Si uno lo piensa bien, o al menos esa es la impresión que tengo, los niños viven todo más intensamente y tienen una mayor capacidad para sacar el jugo a la vida y como apuntaba todas sus fuerzas las ponen a disposición de la vida.

Esa fuerza es energía y además positiva. Son curiosos, se asombran con lo desconocido, aprenden casi sin esfuerzo, inventan, son espontáneos…

A medida que crecemos, todas esas habilidades que tan necesarias serían en las empresas, en la política, en las relaciones…se van perdiendo y recuperarlas se hace muy cuesta arriba porque nos preparan para seguir “lo políticamente correcto” y así es muy difícil crear, ver las cosas de forma diferente. Cuando tenemos mentalidad de niño, somos más productivos al poner más pasión en lo que hacemos (observad como los niños de una escoba consiguen un caballo, sus brazos las alas de un avión…) Imposible no existe.

Recuerdo el verano pasado en la playa de Saint Louis de Senegal como los niños jugaban y disfrutaban de la vida. Un grupo había construido cometas con bolsas de plástico como las del súper y la basura y el carrete era una lata de atún vacía donde envolvían el hilo; recuerdo a otros haciendo carreras de cangrejos a los que habían puesto un hilo en las patas para que no escaparan; otros pescando a la orilla del mar; otros jugando al fútbol con una pelota hecha de plásticos amasados unidos por unas gomas. O lo que es lo mismo, personas que sabían lo que querían hacer y buscaban soluciones para hacerlo.

Ellos deben aprender, sí, pero nosotros desaprender para que cualquier cosa nos siga ilusionando y motivando.

Lo malo es que cada vez con más frecuencia, queremos que desde muy pequeños sean como nosotros, creyendo que así estarán más preparados para el futuro, privándoles de saborear la vida, obligándoles a que pierdan todas esas habilidades, todas esas competencias que necesitarán en el futuro, en su futuro. Todo eso que vamos perdiendo y ya digo, es complicado recuperar a medida que pasa el tiempo.

Feliz fin de semana  


  

16 comentarios:

María Hernández dijo...

Hola Fernando:

Te doy las gracias por usar una frase mía para el título de tu post.
Intentar vivir como el niño que fuimos es complicado, pero no imposible del todo. No es necesario volver a usar pantalón corto o lazos en el pelo, pero si vestirnos con algunas cosillas esenciales:
- Capacidad de asombro.
- Capacidad de superación.
- Imaginación.
- Desinterés (tomado como aquello que se hace porque te apetece y te divierte, aunque no conlleve "ganancia material).
- Habilidad para pasar del llanto a la risa, o viceversa.
- Saber hacer visibles los sentimientos.
- Y, sobre todo, tenerle "manía" a alguna verdura; mejor si es verde.

Creo que, cumpliendo a diario estos simples preceptos, podremos mostrar ese niño que llevamos dentro y que alguna vez se perdió entre tanta máscara circunstancial.
Cuando empecé con mi blog, recuerdo que escribí un post llamado "Cuando el miedo no existe", dedicado a mi sobrino, cuando apenas tenía 10 meses.
En el fondo, pienso que es "el miedo" quien mata al niño y crea al hombre.
Miedos...a fracasar, a desentonar, al ridículo, a arriesgarse, etc.

Los niños solo le temen a las espinacas, a las medicinas y a que les laven las orejas.
Si te gustan estas tres cosas, mal asunto, pero con cuatro saltos en un charco, una guerra de almohadas y tocar en los porteros automáticos de los vecinos y echar a correr entre carcajadas, se puede solucionar. Solo hay que intentarlo.
Te deseo un feliz fin de semana "infantil". Que la risa te acompañe.

Un beso, Fernando.

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Fernando:
Los niños ríen 300 veces al día, nosotros sólo 30, bueno, yo álgo más :).
Supngo que habrás visto este vídeo o alguno parecido.

http://www.youtube.com/watch?v=cXXm696UbKY

Que la risa te acompañe.
Un abrazo.

JLMON dijo...

Hola Fernando
Me ha encantado el post y las citas tan preciosas que incluyen...ah!, sabes, nos pasamos la juventud persiguiendo la madurez y la madurez persiguiendo la juventud, pero sólo en el Otoño nos acordamos de nuestra niñez.
Cuidate

Katy dijo...

“Ellos deben aprender, sí, pero nosotros desaprender para que cualquier cosa nos siga ilusionando y motivando”.
He leído los post de los hablas (por cierto me han gustado) y has hecho una buena síntesis como la que nos tienes acostumbrados entresacando lo mejor.
A los que nos gustan lo niños y hemos estado en contacto continúo con ellos nos es fácil ser niños con ellos. Lo que ya no lo es tanto es serlo en el mundo de los adultos, quehace que nos tomemos las cosas demasiado en serio.
Un beso
Gracias por la mención

Astrid dijo...

Estáis todos tan inspirados que no me atrevo a añadir nada más. Un post lleno de verdades, para pensar. Me ha gustado mucho, lo mismo que los comentarios que me anteceden.
Abrazos a tod@s

Fernando López Fernández dijo...

Hola María:

Soy yo el agradecido. Estoy de acuerdo contigo, se trata de vestirnos con algunas cosillas (la que pones como ejemplo). Me gusta también lo que apuntas sobre el miedo, porque quizás tenga que ver mucho en nuestra transformación. Y a lo de la guerra de almohadas me sigo apuntando. lo del portero automático ya me da más corte, o quizás es que aprendí a respetar, pero quien sabe...

Un beso y feliz fin de

Fernando López Fernández dijo...

Hola Javier:

Ja ja, yo también rompo la media ?será porque somos niños? Gracias por el video, es contagioso.
Un abrazo y muchas risas

Fernando López Fernández dijo...

Hola José Luis:

Pues no le pongo un pero al comentario que se irá un día de estos a Thinking Souls. Muchas gracias.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Katy:

Gracias a ti por ayudarme a escribirlo.

Como apuntaba María se trata más bien de vestirnos con ciertas cosas esenciales. Si fuese así, desde luego tendriamos mejor humor.
Un beso

Fernando López Fernández dijo...

Hola Astrid:

Pues creo que tu comentario nos va a gustar a todos y coincido en lo que apuntas, han hecho unos comentarios magníficos.

Un abrazo y feliz fin de semana

Asun dijo...

Buuuuuaahhhhhh acababa de dejar un comentario largo que se lo ha tragado blogger.
Me siento incapaz (bueno, más que incapaz sin ganas) de volverlo a repetir. I'm sorry. Esta vez así se quedará.

Besos

Fernando López Fernández dijo...

Hola Asun:

Pues en cualquier caso, gracias por pasar y dejar tu comentario. A veces pasa, y la verdad es que fastidia mucho.

Un beso y feliz fin de semana

MTTJ dijo...

Hola Fernando,

Un tierno homenaje a la infancia.
En esta zona que comentas de Saint Louis vimos algunas escenas estremecedoras pero sí es cierto que los niños no pierden las ganas de ser felices. ¿No será que aunque pequeños, tienen más clara su escala de valores?
Referente a ese tema, me ha venido a la cabeza una canción que me encanta de J.M.Serrat: "Esos locos bajitos".

Feliz fin de semana

Myriam dijo...

Por eso, nunca debemos olvidar al niño que todos llevamos dentro.

Un fuerte abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola María Teresa:

Como sabes, fuiste un poco la culpable de que eligiese Senegal este año tras leer tus experiencias. He puesto ese ejemplo porque allí se veía de forma más intensa.
Me gusta lo dices que no pierden las ganas de ser felices porque es verdad, quizás porque como apuntas su escala de valores es distinta. Gran canción la de Serrat.
me tengo que poner al día con tu blog que llevo retraso y está muy interesante.
Feliz semana

Fernando López Fernández dijo...

Hola Myriam

También voy con retraso contigo, pero es que ya sabes que los niños nos dispersamos mucho.
Un abrazo y feliz semana

Soul Business

Gracias por visitar mi blog
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