miércoles, 21 de diciembre de 2011

Soul Xmas Feliz Navidad

Decoración navideña by Lourdes Moreno Divertia Smile Company 
Gustará a o no gustará, pero a nadie le deja indiferente. Personalmente me gusta porque me acerca a la familia, a la niñez y a muy buenos recuerdos, la gente tiene mejor humor y me reencuentro con gente a la que habitualmente no veo.

Son malos tiempos para la lírica, pero al menos en Navidad hay una pequeña tregua.

Hoy os dejo tres piezas. La felicitación que hemos hecho en la Smile Company, una simplemente genial  que ha hecho Campofrío en homenaje al maestro Gila y la última de la agencia Contrapunto, que han hecho una felicitación cargada de sensibilidad y que invita a la reflexión.

Felices fiestas a todos y hasta el año que viene.

Pd – Os recuerdo que en Thinking Souls  ya están los 28.



10 Años construyendo sueños. Feliz Navidad from DIVERTIA SMILE COMPANY on Vimeo.




domingo, 18 de diciembre de 2011

Soul Business 2011 12 meses 12 post: cuarto trimestre

Palacio Real - Madrid 
El año no da más de si. Estos son los post elegidos para este trimestre.

Feliz año

Octubre


Hace un tiempo leí una entrevista a Donald Knuth, un cerebro, un gurú de la programación en la revista XL Semanal. Una de los comentarios que hacía y que más me gustó fue el siguiente: «Es peligroso depender demasiado de la tecnología. Funciona genial cuando funciona, pero siempre está a un paso de dejar de hacerlo.» 

Estoy muy de acuerdo con sus palabras. Dependemos en exceso de la tecnología y eso nos puede llevar a ser esclavos de ella y, lo que es peor, a olvidarnos de hacer las cosas de una forma alternativa. La tecnología, como apuntaba el matemático, cuando funciona es genial, pero cuando no, es una putada que trastoca nuestra vida. Y la tecnología de vez en cuando falla, ya se trate de un sistema de navegación, un servidor, un interruptor o la madre que lo parió (que lo de Blackberry nunca se sabrá realmente por qué ha sido; ya se escuchan versiones uno, dos, tres, cuatro, cinco, cinco punto uno…) (leer más)

Noviembre


Antes de seguir con el post, te agradecería que mirases este video. (leer más)

Diciembre


Viernes por la noche: veintiuna horas Madrid. Calle Gaztambide, farolas apagadas. Los veo caminar muy juntos, muy despacio, muy abrigados. Ella, obligada a mirar al suelo porque la vida siempre te dobla; él apoyando cada paso con un bastón: fragilidad que deja el paso del tiempo.

De vez en cuando se paran y se apartan para dejar paso a otros viandantes que caminan más rápido; gente con bolsas que salen de hacer la compra, pandillas que van a los bares cercanos riendo a voces, vecinos del barrio que pasean a sus perros. Los veo pararse a la altura de una librería cuyo escaparate ofrece algo de luz. Cuando me cruzo con ellos nos miramos a los ojos. Sólo es un instante, apenas unos segundos, lo suficiente para saber que tienen miedo. (leer más)

Por otro lado, os informo de que a partir del mes de enero se empezarán a publicar la serie de post sobre los timos en los viajes. Podéis seguir participando con vuestras historias y anécdotas aquí. Os recuerdo que el hashtag en Twitter es #unviajeuntimo.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Soul Business 2011 12 meses 12 post: tercer trimestre


Boca do inferno - Portugal  


Llegó el verano, la actividad del blog bajó, pero aún así se puede seleccionar uno por mes.

Julio


Como viene siendo habitual por estas fechas, el blog se toma un descanso. Es normal. Uno, está más centrado en dejar resueltos los asuntos pendientes y “last minute” antes de las vacaciones y en preparar la logística de esos días de desconexión, de quehaceres y personas habituales, necesarios para el buen gobierno de cuerpo y mente. (leer más)

Agosto


Hace más o menos un mes Francisco Alcaide (@falcaide)  escribía un fantástico post ¿Qué significa viajar? en el que citaba cuatro cosas importantes que experimenta el viajero solitario y que os recomiendo leer.

Hace años que viajo solo, al menos cuando se trata de hacer un viaje que exceda dos o tres semanas. Las razones, además de poder ir a mi ritmo, cambiar los planes sobre la marcha, no depender de nadie y tener tiempo para mi, tienen que ver mucho con lo que conté en el anterior post, allá en el mes de julio, antes de irme de vacaciones.

Hoy he querido retomar el blog, reflexionando sobre lo que comentaba Francisco y lo que he experimentado en este último viaje en el que gran parte del tiempo he estado en contacto con la naturaleza, perdiéndome por valles, montes y pueblos; días que no empleaba en ver por ver, sino en ver para sentir, para reflexionar, para redescubrir o revisitar mis fragilidades, mis torpezas, mis errores, pero también mis aciertos, mis habilidades, mis fortalezas. (leer más)

Septiembre


«Si busco en mis recuerdos los que me han dejado un sabor duradero,
si hago balance de las horas que han valido la pena, siempre me encuentro con aquellas que no me procuraron ninguna fortuna.»
Antoine de Saint-Exupery

Esta cita cerraba el post “Las citas que me regala Lourdes”

Pues bien, esto viene a cuento de que en la vida hay que procurar tirar menos de bancos y visa y más de intangibles. Suena raro, pero a mi me ayuda a contrarrestar, (al igual que las Noticias positivas de Javier Rodríguez Albuquerque,(@jrediez), ese aluvión de desesperanza, miedo y pesimismo que nos invade. El orden no significa nada, han salido sobre la marcha. Pues eso, que son 50 cosas gratis o casi te hacen sentirte bien. Al menos a mí, claro (leer más)

Por otro lado, os informo de que a partir del mes de enero se empezarán a publicar la serie de post sobre los timos en los viajes. Podéis seguir participando con vuestras historias y anécdotas aquí. Os recuerdo que el hashtag en Twitter es #unviajeuntimo.
Feliz día


miércoles, 14 de diciembre de 2011

Soul Business 2011, 12 meses 12 post: segundo trimestre

Kenya 

Seguimos con el segundo  trimestre

Abril


Querido Juan:

Me acabo de enterar por tu madre que has conseguido un trabajo. Sabía por ella que llevabas tiempo buscándolo, que habías hecho varias entrevistas de trabajo sin ningún resultado y que estabas un poco desesperado. Al fin lo has logrado y me alegro por ello.

Es tu primer trabajo y sé que lo afrontarás con la mayor ilusión del mundo. Durante los últimos años te has estado preparando y ha llegado el momento de que pongas en práctica todo lo que aprendiste. 

Me pide tu madre que te dé algunos consejos y, la verdad, no sé que decirte, porque si hago un repaso a mi vida laboral, ésta ha sido una sucesión de derrotas con pequeñas victorias, pero en definitiva, eso es la vida: una continua lucha en la que la mayor de las veces caes y lo único que nos acaba salvando es el deseo de avanzar y la determinación de levantarse…(leer más)

Mayo


Como ya he comentado en otras ocasiones, me gusta pasear. Sobre todo en esos días que tu cabeza lo único que desea es desconectar de todo  y desintoxicarse de problemas, tensiones, preocupaciones, proyectos, planes y futuro. 

Es  salir del metro o autobús a una distancia de dos, tres o cuatro kilómetros y comenzar a andar en modo despistado, aunque en realidad, como suelo ir más lento que el resto de los transeúntes voy observando y fijándome en esos detalles que si no cambias el chip pasan desapercibidos. (leer más)

Junio


El otro día Xixerone (@xixerone) en su blog escribía sobre cinco objetos  raros que no faltaban en su maleta. De ellos, hay dos que considero imprescindibles: uno, la tarjeta de emergencias donde reflejar información básica por si te pasa algo, de tal manera que quien pueda ayudarte le sea más fácil saber por ejemplo tu grupo sanguíneo, con quien contactar, póliza del seguro etcétera. Lo segundo, fotocopias de los documentos necesarios para viajar (pasaporte, billetes de avión, etcétera). (Leer más)

Por otro lado, os informo de que a partir del mes de enero se empezarán a publicar la serie de post sobre los timos en los viajes. Podéis seguir participando con vuestras historias y anécdotas aquí. Os recuerdo que el hashtag en Twitter es #unviajeuntimo.

Feliz día

lunes, 12 de diciembre de 2011

Soul Business 2011: 12 meses 12 post, primer trimestre


Estambul
Queda poco para que acabe el año y son días de mucho lío.  Como viene siendo habitual en el mes de diciembre, en Soul Business hacemos una recopilación de los post que se escribieron a lo largo del año, uno por mes.

Hoy empezamos con el primer trimestre. Muchas gracias a todos por acompañar y dar calorcito a este blog.

Enero
Exprime el limón, solía decir mi padre cuando hablaba de la vida. Era su versión del Carpe Diem, su forma de aconsejarte, que la aprovecharas. No se refería a que fueses un bala perdida ni a que todo te resbalase. Creo más bien que lo que quería transmitir era que no debíamos perder las oportunidades que se nos presentan para disfrutar de nuestra existencia. (leer más)

Febrero
Si hay algo de lo que podemos tener una certeza absoluta, es que un día, tarde o temprano, diremos “adiós muy buenas” a la vida. Cerraremos los párpados como cuando se baja el telón, como cuando en las películas aparece el “The End”, sin ninguna posibilidad de que nuestro espectáculo pueda continuar:  no habrá segundas partes ni posibilidad de interpretar otro papel. C’ést fini. Adiós muchachos compañeros de mi vida… (leer más)

Marzo
Se habla mucho de innovación, de creatividad, de productividad como motor de cambio para ser competitivos. A mi, personalmente, todo esto me parece muy bien y no seré yo quien diga lo contrario. Sin embargo hay algo que me llama la atención: nadie habla del servicio y para mí sigue siendo un elemento indispensable que aporta realmente valor a las personas y a las empresas. No me refiero al servicio al cliente que tiene muchas compañías ni al servicio que se presta de forma forzada y mecánica por mucha gente. Hablo del SERVICIO con mayúsculas, aquel que sale de forma natural, de ese servicio que se presta con orgullo, con verdadera vocación de satisfacer a la gente; aquel que se presta con la humildad y empatía; aquel que se realiza con la mente y el corazón; aquel, en definitiva, que surge del alma. (leer más)

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Feliz día

jueves, 8 de diciembre de 2011

El círculo de los mentirosos: historias para profundizar.


Como sabéis los habituales del blog, de vez en cuando reproduzco alguna historia de el libro de Jean-Claude Carriére El círculo de los mentirosos”. La primera vez que lo hice fue en el post “El soldado herido” hace ya casi tres años. Releyéndolo y reflexionando sobre ello observo que seguimos más o menos igual o peor, pero no por ello hay que desanimarse: no hay mal que cien años dure.

El caso es que el libro me sirve de inspiración, me sugiere ideas y me sirve para profundizar en eso que se llama la condición humana. Si ya el título es sugerente, el contenido no decepciona en absoluto. En él se recogen historias, cuentos y leyendas de diferentes culturas, corrientes filosóficas, religiosas; antiguas y contemporáneas: Disfruto mucho de su lectura.

Hoy os voy a dejar siete historias muy cortitas pero no por ello carentes de interés. Son breves párrafos que creo sirven para dar una vuelta a nuestras ideas, a nosotros mismos o, al menos, para tenerlas en consideración en eso que llamamos transitar por este mundo.  Particularmente, las encuentro inspiradoras y, como digo, muy sugerentes.
Feliz fin de semana

“Una mujer se quejaba de que su casa era muy pequeña, le aconsejaron que metiera en ella las gallinas, los corderos, el asno y hasta el camello, pasado unos días le pidieron que los sacara a todos. Nunca se volvió a quejar de la pequeñez de su morada”.

Un caracol japonés subía lentamente por el tronco de un cerezo. Era febrero, o quizá marzo. El caracol se encontró con un insecto que le dijo: - Pero ¿adónde vas? ¡No es temporada! ¡No hay cerezas en ese árbol! - Las habrá cuando llegue- contestó el caracol sin detenerse.

Una mujer entra en una tienda de comestibles y pide una docena de huevos.
—Son veinte kopecks —le dice el encargado.
—¡Veinte kopecks! ¡Pero si el lechero de enfrente los vende a quince kopecks la docena!
—Entonces cómprelos enfrente.
—Desgraciadamente no le quedan.
—Claro —dice el encargado—. Yo también los vendo a quince kopecks cuando no me quedan

Un hombre entró enloquecido en la casa de un  derviche, forzó la puerta y gritó: - ¡Deprisa! ¡Deprisa! ¡Hay que hacer algo! ¡Un mono acaba de coger un cuchillo! - No te preocupes - le dijo el derviche -. Mientras no lo coja un hombre...

Un genio fue liberado de una botella por un pescador. -Te concedo tres deseos por haberme sacado de mi encierro. ¿Cuál es tu primer deseo? -Me gustaría que me hicieras lo bastante inteligente y claro como para hacer una elección perfecta de los otros dos deseos -dijo el pescador.-Hecho -dijo el genio-, y ahora, ¿cuáles son tus otros dos deseos? El pescador reflexionó un momento y dijo: -Muchas gracias, no tengo más deseos.

Una mañana, un hombre cuya única pasión era el oro se vistió, se peinó y corrió al mercado. Fue al puesto de un hombre que cambiaba oro, cogió rápidamente el oro que allí había y huyó.Lo cogieron y le preguntaron:  - Pero, ¿cómo has podido robar ese oro en público? - ¿En público? – dijo el hombre -. Cuando he cogido el oro, no he visto a nadie. Sólo veía el oro.

Un hombre, cuenta la tradición china, caminaba lentamente bajo la lluvia. Un transeúnte apresurado le preguntó: -¿ Por qué no caminas más aprisa? -También llueve delante- le contestó el hombre."


martes, 6 de diciembre de 2011

Algún día te puede tocar a ti

Viernes por la noche: veintiuna horas Madrid. Calle Gaztambide, farolas apagadas. Los veo caminar muy juntos, muy despacio, muy abrigados. Ella, obligada a mirar al suelo porque la vida siempre te dobla; él apoyando cada paso con un bastón: fragilidad que deja el paso del tiempo.

De vez en cuando se paran y se apartan para dejar paso a otros viandantes que caminan más rápido; gente con bolsas que salen de hacer la compra, pandillas que van a los bares cercanos riendo a voces, vecinos del barrio que pasean a sus perros. Los veo pararse a la altura de una librería cuyo escaparate ofrece algo de luz. Cuando me cruzo con ellos nos miramos a los ojos. Sólo es un instante, apenas unos segundos, lo suficiente para saber que tienen miedo.

Sábado por la mañana: diez horas Madrid. Antes de ir al mercado a hacer la compra me detengo a tomar un café. En una de las mesas, con manos temblorosas una mujer moja un trozo de bizcocho en una gran taza. De repente se le cae un pedazo que le salpica a ella y a otra mujer que parece ser su hija. Pide perdón y acata la regañina sumida en su silencio y su tristeza.

Al llegar al mercado espero mi turno en la panadería. Delante de mí, otra viejecita, duda a la hora de elegir el pan. La cola se impacienta y resopla. Cuando va a pagar saca un pequeño monedero y deposita las monedas sobre la vitrina. Son muchas y las cuenta poco a poco apartando cada moneda con el dedo; se confunde varias veces al hacerlo. Un hombre da una voz: ¡Dese prisa señora! lo que provoca más nerviosismo en la pobre mujer quien, al final, es ayudada por la panadera. Se aleja avergonzada.

Otro anciano, le pide al carnicero leyendo una lista escrita a boli en un papel a cuadros. Éste, muy simpaticote le atiende pero le mete gramos de más y no precisamente los mejores cortes. El hombre no protesta, pero de alguna manera sabe que cuando llegue a casa la va a tener.

Camino por Princesa. Se multiplican las personas mayores que van acompañados por emigrantes, agarrados a brazos extraños mientras la nostalgia de la sangre punza sus corazones.

Un día cualquiera, a cualquier hora, en cualquier lugar, miles de ellos son vejados, maltratados, engañados, robados, ignorados o utilizados. Pensamos que son ignorantes porque no saben que es Internet, torpes porque no se manejan con un móvil, ingenuos porque se abusa de su buen fe, cabezotas porque tienen sus propias convicciones, pesados porque tardan un montón en hacer las cosas…

Están solos, abandonados a su suerte. A medida que su vida se va apagando se les va negando lo único que realmente anhelan, que no es más que cariño, comprensión y respeto: una sonrisa, una mirada, ternura, un beso, una palabra.

Dicen que la naturaleza es sabía, que es ley de vida; frases por otro lado que utilizamos a conveniencia bien para justificarnos o como comodín que absuelve nuestros errores.

Más bien, lo que deberíamos saber es que la naturaleza es cruel y que la única ley de vida, si alguien ha legislado esto, es vivir.

Nos estamos equivocando, pero algún día nos puede tocar a nosotros si no vamos cambiando. No debemos olvidarlo.

Feliz día

   

lunes, 5 de diciembre de 2011

Timos en los viajes



Como ya comenté en el post “El lado oscuro de los viajes: tipos a evitar” en los viajes no todo es perfecto y de vez en cuando surgen algunos inconvenientes relacionados con el personal del lugar que visitas. Gente, como decía que te quiere dar la del pulpo, tangarte o chulearte la cartera preferiblemente. Como creo que puede ser divertido e instructivo, solicito vuestra colaboración para reflejar en uno o varios post (lo que de, de si el asunto) los timos y engañifas más habituales que podemos encontrar durante nuestros viajes, ya se trate de España o Allende nuestras fronteras.

Lo que os solicito es lo siguiente: en la zona de comentarios relatar brevemente: 

1) El timo que visteis, el que os colaron o del que escapasteis por los pelos o por la divina providencia. 

2)    Lugar donde sucedió 

3)    Otra información que consideréis de interés.

Cuando haya suficientes respuestas, iré publicando los timos, citando a sus autores con link a su blog, página Web y/o cuenta de twitter. Iremos poco a poco categorizando o clasificando y, finalmente elaboraremos un ranking de los mismos.

Seguro que, además de divertirnos y recordar buenos momentos, servirá para aprender los trucos que se hacen o para prevenir a otros viajeros.

En twitter el hashtag será #unviajeuntimo.

Gracias por vuestra colaboración y ya sabéis que se aceptan sugerencias.

Feliz semana

domingo, 4 de diciembre de 2011

Bocetos del Rajastán


Nawalgarth- India 

Para el domingo, un poco de Soul India
Tras más de seis horas de viaje llegamos a Nawalgarth, una pequeña ciudad rodeada de arena del desierto. Después de la atronadora Delhi, me pareció un paraíso. Le dije a Dinesh que aparcase, y me dispuse a hacer lo que más me gusta cuando viajo: perderme y vagar.
En el mercado local de verduras, bajo tenderetes de telas granates y verdes, las mujeres ordenaban una variedad limitada de hortalizas, verduras y tubérculos: el resultado de un esfuerzo de azadón y muchas horas de cuidados. Sentadas en el suelo, con una mano en la cabeza —esa mano que ponemos todos cuando el sol molesta y no nos deja ver—, las mujeres departían con sus compañeras o con sus vecinas de puesto. La venta era lo de menos. Ellas presentaban algo que ofrecer y si nadie compraba, al menos tendrían para llenar el estómago.
Las inevitables moscas, revoloteaban alrededor de vacas que hacían ronda por unas calles llenas de havelis y casas abandonadas a su suerte. De vez en cuando, asomaba alguien y saludaba: «Namasté»; una unión de manos llevadas al pecho en un ligero movimiento, que significaba bienvenida, saludo y respeto: un «tres en uno» que en occidente hemos olvidado.
Nawalgarth- India 
Las havelis son mansiones o pequeños palacios construidos por los mercaderes en los tiempos en los que las caravanas de camellos eran uno de los pocos nexos de unión entre Oriente y Occidente. Las de Nawalgarth, si bien no son las más grandes de Rajastán, si son las que quizá tengan más historia. Según me contaron en una de ellas, hoy convertida en museo, los mercaderes competían en ostentación, buscando la admiración, el respeto o la envidia de unos habitantes que jamás lograrían poseer esas riquezas. La construcción y el tamaño delimitaban las diferencias entre unos y otros. ¿Cuántos tratos se hicieron en ellas?, ¿cuántos mercaderes celebraron sus fiestas y sus éxitos en sus patios?, ¿cuántas historias de amor, posesión y celos silenciaban sus paredes?
En una, curioseando en una húmeda sala, avisté unos muñecos que encerrados en vitrinas por parejas, representaban cada una de las Ciudades Estado de Rajastán. El guía, un guía de gafas de culo de vaso que veía menos que “Pepe Leches” al que, por cierto, no tengo el gusto de conocer, me explicó la posición social que ocupaban los hombres y mujeres de Rajastán en función de su vestimenta, de las joyas y de los adornos: el turbante, por ejemplo, era una pieza fundamental, en el caso de ellos, para identificar su oficio y condición: en Rajastán el hábito hacía al monje.
Muchos oficios en India, sobre todo lo que sugieren es ternura. Los sastres, que como única compañía tienen su vieja máquina de coser, cosían pacientes en unos talleres que no ocupan mas de cuatro metros cuadrados, las telas que los clientes llevaban. Suelen ser personas mayores, vestidas con un humilde pijama blanco o con el dhoti, una tela blanca atada en la cintura y anudada por entre las piernas. Sus caras no expresaban alegría ni tristeza, sólo un gesto de resignación de quien sabe que el día que no pueda dar más puntadas está destinado a vivir pendiente de un hilo: del hilo de la caridad, que es tan frágil y escurridizo como el hombre. Los herreros y forjadores que lo mismo hacían un caldero que limaban piezas de automóviles o camiones, eran de raza grasa; los latoneros, que moldeaban con mimo enormes planchas de metal que se convertirían en cajas, en baúles, en cubos... eran otros de los personajes más frecuentes en las calles indias.
Feliz e ilusionado, desfilaba ante una serie de gente que vivía de una economía básica, alejada de los caprichos, de las necesidades. Era en estos pueblos, donde menos se apreciaban las diferencias sociales porque parecía que todos tenían lo mismo: poco.
De camino a Mandawa, nos sorprendió una breve tormenta de arena que reavivaba el paisaje moviendo lo que antes permanecía fijo. Durante el trayecto, de apenas veinticinco kilómetros, dos hombres, resguardados bajo un árbol, dialogaban ausentes del mundo y de la tormenta. Entre el ronroneo del coche y el silbido del viento, pensaba en esos hombres y en lo maravilloso que es el arte de la conversación que, en su caso, debía enriquecer con palabras sus vidas. Muchas veces me hubiera gustado comprender su idioma, porque estoy convencido que en estos sitios cuando hablan, saben de qué.
Mandawa Castle - India 
En Mandawa, me alojé en el Mandawa Castle, un antiguo castillo, el mejor hotel del pueblo y casi el único. Era el único forastero no sólo en el hotel sino en el pueblo. En el hotel —un hotel como la India, venido a menos—, aparte de mí, se alojaba una pareja de recién casados. En India, en varios hoteles estuve solo. No había mucho cliente. En alguno, fui el único.

Mandawa, en medio del desierto del Thar, contaba con espléndidos templos y havelis. Se recorría en muy poco tiempo. Cuando me quise dar cuenta estaba fuera del pueblo: en el desierto. La sensación que tenía era la de esos días de calor, de bochorno que aumentan la soledad y la nostalgia.
Mandawa - India
El repique de unas de unas campanas me habían atraído hasta un templo. Entre el polvo y el humo de sándalo, se celebraba una alborotada ceremonia. La gente murmuraba sus rezos y los sacerdotes hacían sonar campanas y carillones. Era una liturgia rápida, breve; como si la religión requiriera de urgencias. No entendía nada. Días más tarde, ya nada me parecía raro.
Cenaba en la azotea del hotel, con la única compañía de un camarero nepalí, una lámpara de luz triste —que de vez en cuando se ausentaba— y un monótono e interminable cri cri, cuando se presentó Lalit, el jefe de Dinesh, acompañado de otras dos personas para que le pagase el total del alquiler del coche. Eran un poco mafia: habían hecho el viaje desde Jaipur —algo más de ciento treinta kilómetros de carretera india, con lo que eso significaba— con el único objetivo de cobrarme. Estaba cenando, así que los insté a que esperasen media hora: después me reuniría con ellos en la recepción del hotel. Ese tiempo me vendría muy bien para preparar la estrategia con ellos: al igual que ellos no se fiaban de mí, yo no me fiaba de ellos.
En India hay que andarse con mil ojos, incluso con los que dicen que son tus amigos: sería más correcto decir tus mejores vendedores. India puede relajar en extremo y aunque es un país sumamente fácil para un extranjero, conviene tomar ciertas precauciones. No se trata de ser desconfiado, huraño o esquivo; más bien de aplicar el sentido común y el instinto.

Cuando aparecí en la recepción, estaban sentados en un rincón del hall, charlando animadamente. Al verme, callaron y durante unos segundos nos examinamos con aires de película del Oeste. Cambié el lugar de reunión. No me gustaba. Elegí una mesa cercana al mostrador de recepción, y les dije, señalando unos sillones de mimbre, que tomasen asiento. Lo hicieron rodeándome, estudiando mis movimientos, casi hurgando en mis bolsillos. Después de un tira y afloja sobre las cantidades a pagar y los lugares donde se efectuarían los pagos, sacamos yo, la pasta —que en estos negocios se llama así—, él, el cambio y contamos los billetes como si fuéramos contables o tratantes de ganado. Cerramos el trato con un apretón de manos y sonrisas afiladas que eran avisos de «ni se te ocurra jugármela». El acuerdo fue fácil; de un té: ellos, pretendían el pago total; yo, al final; ellos, exigían algo más de la mitad en Mandawa y el resto en Jaipur, quince días después. Al final, la mitad al principio y la otra, cuando dejase el Ambasador en Khajuraho: un «ni pa ti ni pa mí»; un pacto de caballeros.
Me acosté tranquilo. Mi paleta ya tenía unos primeros colores, mi cabeza unos recuerdos, unas ideas para pintar, pinceladas del desierto. Bocetos del Rajastán. 
 

jueves, 1 de diciembre de 2011

Los videos de Soul Business VIII: Música y empresa

Para empezar diciembre nada mejor que hacerlo con música y una nueva entrega de los videos que han acompañado a alguno de los post publicados. En este caso, se utilizaron para relacionar el mundo de la música con el de las empresas.

Las respuestas al último "Viajar es aprender" están en los comentarios al post.

Feliz fin de semana

El primer video de ellos apareció en Música y creatividad  donde hablaba de la importancia de la música como motor creativo.


En el segundo Jazz Management (soberbia la interpretación de la canción First Circle de Pat Metheny) hacia un paralelismo entre este estilo musical y la gestión en las empresas.



El último apareció en Escuchando números. En el se hace una reflexión sobre la importancia de leer e interpretar adecuadamente los números porque, en ocasiones, las cosas no son como parecen.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Viajar es aprender: tercera entrega

Continuamos con la serie Viajar es aprender. (Ver I y II).  Hoy nos desplazamos a Siria, Holanda, Indonesia e India. Unas son más fáciles que otras, pero todas interesantes. Las respuestas otro día.

Malula - Siria 
La primera foto corresponde a Malula, una pequeña ciudad a unos cincuenta kilómetros de Damasco y una de las pocas ciudades donde todavía la población habla una lengua que tiene un gran significado religioso. ¿Sabes de qué lengua se trata?

Amsterdam - Holanda 
Si hay una flor que identifica a Holanda, es el tulipán. El negocio de los tulipanes mueve millones de euros y siglos atrás originó una "burbuja económica de la que os hablaré otro día.  Sin embargo, la planta no es originaria de allí sino de otro país. ¿De qué país estamos hablando? 

Ubud - Bali
Si uno camina por las calles de Bali tendrá que tener cuidado de no pisar estas pequeñas canastas. A veces es inevitable. ¿Que son y para que se utilizan?

Mumbai - India 
La última imagen corresponde a uno de los negocios que se pueden encontrar en algunas ciudades Indias,. ¿para qué sirven estas maquinas llenas de tubos?

Buena suerte y feliz día

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Cuando la avaricia te juega una mala pasada


Una de las cosas que siempre me han llamado la atención es ver como muchas personas, a medida que se enriquecen (afortunadamente no todas) se vuelven más rácanos al tiempo que crece la ambición insana. Uno, que es cortito, no alcanza a comprender ese deseo de tener más y más: tener por tener. No entiendo ni el por qué ni el para qué. Nunca he entendido lo de guardar y guardar, ya sea bajo el colchón o en la cámara acorazada de un banco; no entiendo ese afán de acumular por acumular tipo Tío Filito que tienen algunos; y entiendo menos aún, que estos mismos tipos siempre se hagan los longuis a la hora de pagar unas cañas o pretendan que todo les salga gratis. Curiosamente, el avaro, además de cutre, suele gastarse mala baba; suele estar medio encabronado o encabronado del todo part time o full time y para rematar, es desconfiado, no por naturaleza sino por convicción. (cree que todo el mundo quiere su riqueza) Sólo ama sus posesiones. Ni a él mismo se quiere: Un cutre y un cansino.

Pero a veces la vida se burla de su avaricia y le pega un revolcón quitándole todo o parte de lo más precioso que cree tener. Lo que se llama ponerle en su sitio. Como le ocurrió al califa de la historia de hoy que se encuentra en el libro el Circulo de los Mentirosos, del cual ya se ha hablado aquí en varias ocasiones. Que lo disfruteis.

Feliz día

Un califa avaro y cruel tenía verdadera pasión por las apuestas. Era tan avaro y tan cruel que él mismo fijaba las normas de las apuestas, para no correr el menor riesgo. Se decía que sólo apostaba cuando tenía la certeza absoluta de que iba a ganar. Los cortesanos encontraban mil pretextos para evitar jugar con él.
El califa se veía reducido a apostar con comerciantes, con sus mujeres, con sus guardias e incluso con sus sirvientas. Una mañana, mientras atravesaba el patio principal, vio una enorme pila de ladrillos que unos albañiles acababan de apilar. Al instante gritó:

- ¿Quién quiere apostar conmigo?

Ninguna persona de las que se encontraban en aquel momento en el patio contestó. El califa repitió su pregunta en medio de un repentino silencio:

- ¿Quién quiere apostar conmigo?

Y precisó:

- ¡Apuesto a que nadie es capaz de transportar esta pila de ladrillos con la única ayuda de sus manos, de un lado al otro del patio, antes de que el sol se ponga! ¿Quién quiere apostar?

Todos los allí presentes se mantenían cabizbajos porque la tarea parecía imposible. Pero de repente un joven albañil avanzó unos pasos y preguntó:

- ¿Cuál sería la apuesta?

- Diez tinajas de oro si lo consigues.

- ¿Y de no conseguirlo?

- Una cabeza cortada.

El joven albañil pensó un instante y dijo:

- Estoy listo a aceptar esa apuesta, pero con una condición.

- Te escucho.

- Podrás detener el juego en cualquier momento y, en caso de hacerlo, sólo me darás una tinaja de oro.

El califa hizo que se le repitiese aquella singular condición y se quedó pensativo un momento, temiéndose una trampa. Podía detener el juego en cualquier momento y sólo perdería una tinaja de oro. ¿Qué sentido tenía aquella cláusula? ¿Qué escondía? El albañil se negó a decir más e hizo un movimiento para retirarse. El califa, movido por la pasión del 
juego, aceptó.

El joven se puso a transportar los ladrillos de un lado del patio al otro, con sus manos, observado por el califa y toda la corte. Después de una hora de trabajo, sólo había transportado una ínfima parte de la pila de ladrillos. Y sin embargo, sorprendentemente, sonreía.

- ¿Por qué sonríes? -le preguntó el califa-. ¡Está claro que has perdido! ¡Nunca lo conseguirás!

- Te equivocas –contestó el joven albañil, mientras atravesaba el patio-. Estoy seguro de ganar.

- ¿Cómo?

- Porque te has olvidado de algo. Y por eso sonrío.

- ¿De qué me he olvidado?

- Oh, una cosa muy sencilla.

El joven prosiguió con su trajín, dejando al califa con sus oscuros pensamientos. ¿De qué se había olvidado? Recordó las frases exactas pronunciadas y no vio ninguna posible trampa. La pila de ladrillos, después de tres horas de trabajo, seguía allí, apenas disminuida. Tres o cuatro días no bastarían para transportarla de un lado del patio al otro. Y sin embargo el califa se sentía inquieto.

Al principio de la hora cuarta, viendo que el joven albañil seguía sonriendo, le preguntó:

- ¿Sigues estando seguro de ganar?

- Seguro.

- ¿De qué me he olvidado? Dímelo. ¿He evaluado mal el volumen de esa pila de ladrillos? ¿Soy víctima de una ilusión?

- ¡Oh, no! –contestó el joven-. Es algo mucho más simple.

Y prosiguió con su tarea.

Al principio de la quinta hora el califa, que mostraba signos de inquietud, preguntó:

- ¿Sigues estando seguro de ganar?

- Lo sigo estando.

- Sin embargo, mira, la pila sigue estando muy alta, y apenas te quedan cuatro horas antes de que el sol se ponga. ¿Cómo esperas ganar tu apuesta?

- Te lo repito –dijo el albañil mientras transportaba un montón de ladrillos-, te has olvidado de una cosa muy sencilla.

La frente del califa se arrugó y los ojos se le enturbiaron. Reviso todos los elementos del problema sin llegar a ninguna conclusión que hiciese peligrar su tesoro. Pidió la opinión de sus consejeros sin obtener respuesta.

Al principio de la sexta hora el califa, al ver que el joven albañil, a pesar del cansancio, seguía sonriendo, le preguntó:

- ¿Por qué sonríes?

- Sonrío porque voy a ganar un tesoro.

- ¡Eso es imposible! ¡El sol está en la segunda mitad del cielo y la pila sigue siendo muy alta! No puedes ganar.

- Has olvidado algo muy sencillo –le dijo el albañil.

- ¿qué? ¿Qué he olvidado? –grito el califa levantándose, acalorado, las manos temblorosas-. 

¿Vas a utilizar alguna clase de sortilegio?

- No –contestó el albañil-, es mucho más sencillo que eso.

El califa convocó a los matemáticos y a los astrólogos, hizo medir las dos pilas de ladrillos, hizo observar que el sol seguía con su curso regular. Al principio de la séptima hora, viendo que el joven albañil seguía sonriendo, gritó:

- ¿Sigues estando seguro de ganar?

- Seguro.

- ¡Apenas te queda una hora y los ladrillos que has transportado forman una ridícula pila comparado con la otra! ¡Mira! ¡Compara las dos pilas! ¿Cómo puedes decir que estás seguro de ganar esta apuesta?

- Te lo repito –contestó el joven-, has olvidado una cosa muy sencilla.

- ¿De qué me he olvidado?

- ¿Decides detener el juego?

- ¡Sí! ¡Lo detengo!

- ¿Y darme una tinaja de oro?

- ¡Sí! ¡Te la doy! Pero dime, te lo pido, ¿qué ese eso tan sencillos de lo que me he olvidado? ¿Cómo te las habrías apañado para librarme de mis tesoros? ¿Qué preocupación no he tomado?

El joven albañil dejó en el suelo los ladrillos que transportaba y, como el juego acababa de terminar y él había ganado, le dijo al califa:

- No has prestado la atención necesaria a la condición que he puesto.

- ¡Sólo he pensado en esa condición! –contesto el califa.

- Sí, pero sin comprender que para mí una tinaja de oro, sólo una, es un inestimable tesoro. 

Desde el principio sabía que no podía ganar las diez tinajas. Yo sólo quería esa tinaja, esa única tinaja. Tú te jugabas diez tinajas de oro y yo sólo me jugaba una.

- Pero, ¿cómo has conseguido ganar? ¿Cuál es esa cosa tan sencilla de la que me he olvidado?

- Te has olvidado –le dijo el joven-, de lo más sencillo. Te has olvidado de que podías perder la confianza en ti mismo.

El califa quedó en silencio.

El joven albañil cogió la tinaja de oro que unos sirvientes acababan de traer. Se la cargó al hombro, cruzó el patio entre las dos desiguales pilas de ladrillos y se fue a otro reino.

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