miércoles, 8 de diciembre de 2010

Tenemos el disco duro petado


Hace unos meses impartí un curso sobre los recuerdos del cine y del turismo (que por cierto aún no me han pagado y ya va para siete meses) en el que a modo de introducción, antes de meterme en materia turística, comentaba que la memoria es parte integral de lo que es una persona y que a través de ella recordábamos y percibíamos. Sin ella, seriamos como vegetales, no podríamos pensar ni actuar: un desastre

Según algunas investigaciones (lo siento no tengo la fuente y no lo he comprobado) sólo recordamos un 50% de lo que escuchamos, un 35% al día siguiente y el 25% un mes después; pero todo lo almacenamos, lo que pasa es nuestra memoria establece, por lo visto, prioridades a corto, medio y largo plazo y , por eso, unas cosas las recordamos y otras no, o las recordamos en otro momento, por eso a nadie le debe extrañar que cuando esté, por ejemplo, mirando el mar, se acuerde del día en el que le suspendieron un examen de mates o preguntarse por qué se ha acordado de ese día del colegio cuando está, pongamos por caso, viendo Matrix.

Yo lo que pienso es que nuestra memoria es como un ordenador en cuyo disco duro vamos almacenando todo, al que de vez en cuando debemos incorporar otro externo porque el nuestro no da para más. Está petado. Y no es por capacidad, que por lo visto eso que tenemos dentro de la cabeza tiene espacio para aburrir, sino por el procesador de la información que no está preparado para esta nueva era de los unos y ceros como ya conté en De velocidad, de tecnología, del alma y de la mente.

El estar en la era de la sobresaturación de la información y del conocimiento nos lleva a almacenar más cosas de la cuenta en nuestro cerebro (en nuestro disco duro) cargando más y más los “directorios” de los inputs que nos llegan desde todos lados, a toda leche y, muchos de ellos, sin quererlos ni haberlos solicitado, por lo cual, a posteriori, es más difícil separar el grano de la paja debido a que el “delete” humano funciona arbitrariamente al tener emociones; y la papelera de reciclaje por mucho que la quieras borrar se queda en la caché.
La supervelocidad en la que vivimos y la autovelocidad que nos imponemos nos lleva a guardar, a guardar como, como en el ordenador, cosas para luego: es decir, cosas para luego reflexionar o darles una vuelta, para no dar por válido todo lo que recibimos o para profundizar sobre ellas que después dejamos un poco de lado porque entran otras nuevas, otras prioridades u otras urgencias, lo que nos lleva a pasar muy por encima sobre casi todo, lo que impide obtener una visión, al menos más imparcial de las cosas o dar por buena cualquier información que recibimos provocando, al menos en mi caso, que mi “procesador” no funcione adecuadamente o vaya siempre a ficheros recurrentes aunque tenga petado el disco. Y eso me preocupa.

Me preocupa porque, al final, tengo la sensación de que el disco duro se me puede llenar de “mierda” inútil o que algunos de esos “ficheros” los pueda propagar inconscientemente como verdad para que actúen como un virus; un troyano, que se instala en las mentes de otras personas para petarles su disco duro, acción esta, por otra parte, que hacen formidablemente muchos medios de comunicación, gobiernos, políticos y demás fauna transmisora de información.

Y es que los hastags o las etiquetas que vamos poniendo y utilizamos para clasificar están haciendo mucho daño… y si no echad un vistazo, los usuarios de Twitter a estos dos y  lo comprobareis #controladores #wikileaks.

Lo que si os recomiendo es el último Thinking Souls Entonando el mea culpa con los amigos Javier Rodríguez Albuquerque, Katy, Asun, Josep Julian (@josepjulian), Pablo Rodríguez (@pablorb), María Hernández y Fernando Rodríguez de Rivera (@FernandoRRivera)


  

12 comentarios:

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Fernando:
Yo confío en que, de forma automática, se vayan eliminando los recuerdos "basura" a medida que incorporamos recuerdos más agradables.
Pero tienes mucha razón, la sobreinformación nos está saturando el disco duro.
Un abrazo.

Asun dijo...

Muy bueno el símil informático.
Recibimos tal cantidad de información y a tal ritmo que nos es imposible procesarla y asimilarla de forma óptima.

Me voy para Thinking Souls, que veo que ando por allí jejeje.

Besos

JLMON dijo...

Qué bueno Fernando y cuánta razón... Yo procuro resetear de vez en cuando aunque, en ocasiones, me cuelgo, je-je
Cuidate

Katy dijo...

Ciertamente todos padecemos de ese exceso de información, y de entradas no deseadas.
Todas las cabezas no funcionan como ordenadores, aunque la mía se asemeja bastante. Tengo todo archivado en carpetas y cada carpeta en su compartimento.
Lo malo es que a veces no se dónde al enter sin querer y menudo lío se organiza.
Pasa como dices “se peta” Y solo hay un remedio aplicar filtros y cuando no puedes más desconectar. Preocupante Fernando. Buena reflexión para aplicarnos el cuento.
Un beso

Josep Julián dijo...

Hola Fernando:
A eso de "petar" se le llamaba pasarse de rosca. Es verdad que nos llega demasiada información, la mayor parte de la cual es reiterativa, irrelevante, incompleta o falsa pero resetar de ver en cuando no viene mal. Yo practico el desaprender que es una solución un poco radical pero que funciona.
Un abrazo.

Rafa Bartolomé dijo...

Hola Fernando:
A lo mejor es que soy demasiado simplista, pero creo que es más sencillo que lo que comentas: pienso que sólo se queda en nuestro disco duro lo que nos interesa, aquello que no nos preocupa se va a la papelera antes de la entrada.
Ya te digo demasiado simple para ser cierto. Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Javier:

generalmente los recuerdos basura solo los acumulan quienes ven el lado negativo de la vida, que no es tu caso.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Asun:
Eso es , no lo acabamos de asimilar correctamente y eso nos puede legar a saturar y confundir.

Un beso

Fernando López Fernández dijo...

Ja ja José Luis. Si yo también reseteo, pero me pasa lo mismo que a ti, que el cerebro se queda colgado.

Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Katy:

Es que me da que tu tienes la cabeza muy bien amueblada y cada cosa en su sitio, pero a veces descolocamos los archivos.

Un beso

Fernando López Fernández dijo...

Hola Josep:

Si, es como un spam de información que no nos aporta pero que siempre nos entra queramos o no y resetar o desaprender es complicado, pero necesario hacerlo.

Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Rafa:

No es simple lo que comentas, nos quedamos con lo que interesa (o creemos que interesa) y mucho de lo que enviamos a la papelera de reciclaje se graba y no lo podemos eliminar porque es un ejecutable que está asociado a otra aplicación.información.
Un abrazo

Soul Business

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