martes, 2 de noviembre de 2010

Toubab: un diario de viaje en bruto: Pais Bassari


El verano pasado estuve paseándome por Senegal durante algo más de tres semanas. En mis viajes, suelo llevar un par de libretas para escribir e ir apuntando todo aquello que voy viendo. Todas esas notas, apuntes y reflexiones servirán para escribir mis diarios de viaje. El proceso de escribir un diario lleva bastante tiempo y se necesita mucha disponibilidad para ordenar todas las ideas, las experiencias, las emociones; Escribir y reescribir, lo que puede llevar meses, años o dejar el diario inacabado o descompensado.

En estos días he estado revisando las notas de Toubab, el diario de viaje a Senegal que me gustaría acabar en unos meses.  

Durante esta semana voy a hacer un experimento: voy a copiar algunos de esos escritos que aún no han pasado por correcciones gramaticales, ni de estilo ni emocionales (que en mis diarios suelo hablar de emociones) y los voy a publicar. Es decir, son los “brutos”, una maqueta o un pequeño esquema, que será las base de mis experiencias en este país subsahariano y que fueron escritos allí. Dentro de unos meses cuando esté acabado, lo publicaré uniendo el Soul de allí y el Soul de aquí: es decir, lo que escribí en directo en el país y lo que se guardo en mi memoria, que es el lugar donde habitan los recuerdos.

Toubab significa extranjero, blanco o guiri en Senegal, Mali, Guinea y otros países subsaharianos. En casi todos los lugares, especialmente los niños, me llamaban así. A ojos de Senegal, de África, siempre seré un Toubab por mucho que intente adentrarme en su alma.

Feliz martes.



Paseo por el país Bassari

A primera hora salgo en un 4x4 que había negociado el día anterior. Había pactado precios e itinerario. El vehiculo parece estar en buen estado. Amadou, que así se llama el guía que he contratado, me dice que pararemos en el mercado para comprar nueces de cola y caramelos que servirán para agasajar o untar a los habitantes de los poblados y, de alguna manera, como salvoconducto para visitarlos. Salimos de Kedougou por una pista de tierra en dirección a Bandafassi. La tonalidad de marrón rojizo contrasta con los innumerables verdes que vamos descubriendo en cada rugido del motor.

En algunos tramos nos movemos a trompicones como si circular por esas carreteras pobres requiriese de un esfuerzo adicional. En Bandafassi la actividad es escasa y solo los gallos parecen urgir a los habitantes a moverse. Mas tarde en Ibel, cuando descendemos del coche, una legión de niños que salen de cualquier parte se van acercando agitando los brazos y gritando hasta que llegan hasta donde nos encontramos. Nos rodean y ponen las palmas de las manos abiertas para que les entreguemos caramelos ante la mirada lejana de las madres que trabajan las tierras o comadrean rodeadas de gallinas y pollitos. Ellas se quedan al margen.

Más tarde nos dirigimos al pueblo de Iwol que se encuentra a un par de kilómetros ascendiendo una pequeña, pero escarpada montaña. El sendero que nos lleva hasta allí, en su parte más baja, está rodeado de pequeños campos que parecen bien labrados. Son pequeñas extensiones, de apenas unos metros o un cuarto de hectárea, con algunos desniveles.

Lo que  en principio iba a ser una agradable excursión poco a poco empieza a complicarse por el calor, la humedad y lo escarpado del terreno. Una pausa cada pocos metros se hace necesaria. Lo agradece el cuerpo, pero sobre todo la vista y el oído. Se divisan grandes extensiones de bosque, de sabana. Ahí está, la inmensidad de África a mis pies, la sensación de libertad, de haber sido sonreído por la fortuna o por la madre naturaleza.

Cada pocos metros en la parte final de la subida vamos realizando más paradas. Unas veces bajo un Baobab, otras en una piedra o a la sombra de una Ceiba. El objetivo ya no es descansar sino llenarnos de paisaje como si quisiera nuestra mirada apresar en su retina cada detalle que nos regala toda esa naturaleza silenciosa solo interrumpida por el canto de los pájaros y el zumbido de los insectos que acompañan ese cuadro perfecto y que orquestan esa felicidad visual.

¡Qué lejos queda todo! ¡Qué cerca estoy de mi alma!



Coronando la cima asoma el poblado. Antes de entrar en el pueblo se nos acerca una mujer vieja que trabaja un pequeño e irregular quitando hierbajos . La mujer desdentada, me da su frágil mano y comienza a bromear con Amadou. Su sonrisa es franca, entrañable. Le pide a Amadou que le de jabón pero se contenta con unas nueces de cola. Me vuelve a dar su flaca mano cuando proseguimos y ya, en la lejanía, nos saluda moviendo el brazo.

Iwol parece desierto. Sólo el humo que se divisa en algunos puntos, los sonidos lejanos, delatan actividad en el poblado. Según me cuenta Amadou, en el Iwol viven cuatro familias (los keita jefes, los que hacen las fiestas…)

La etnia procede de Mali. A medida que cruzamos las primeras chozas empieza a aparecer gente. Adultos y niños que se acercan rápidamente. Amadou empieza a repartir nueces de cola a los mayores y caramelos a los niños. Va dosificando la cantidad que da a cada uno. Me miran de arriba abajo arriba, de lado a lado, me examinan una y otra vez. Le preguntan que de donde soy y cosas varias.

Las chozas circulares organizan en torno  un pequeño agora donde juega algún niño, hacen el bobo las gallinas o las mujeres muelen maíz. Se ha corrido la voz de que un Toubab ha llegado y cada vez se acerca más gente: vamos agotando las existencias de nueces y caramelos. 

Las nueces de cola son muy apreciadas por la población. Por lo visto tienen un efecto narcótico al masticarlas y son entregadas como presentes en las ceremonias. El sabor e como el de una avellana, un almendra todavía verde, No le encuentro gracias al asunto, pero ellos se vuelven locos.


Los niños disfrutan de sus caramelos que tiene un pequeño silbato en el palo. Estaremos un buen rato escuchando los pitidos que son trinos de felicidad infantil.

Vamos a visitar la casa del jefe que incluso parece tener un pequeño corralillo. Pagamos un peaje (500 cfa’s). Descansamos un buen rato bajo un pequeño porche esperando a Jean Baptiste (el jefe), pero este no aparece. Allí se celebran las reuniones.

Desde luego, en el poblado no hay luz. Para vivir allí, hay que haber elegido ese tipo de vida en la que se depende a partes iguales de dios, los dioses y de la naturaleza. Uno piensa como resolverán las enfermedades, que pasará cuando a alguien se le rompa una pierna y tantas, tantas cosas... La naturaleza les regala sabiduría y experiencia. Pero lo inesperado, eso si debe ser difícil de resolver.



Me gusta esta gente, no se ve malicia en ellos, aunque si pueden te la cuelan intentando venderte baratijas a precios desorbitados.

El descenso del pueblo, si cabe, se hace más peligroso en algunos tramos por lo irregular del terreno. Las paradas esta vez las marca las diferentes perspectivas que encontramos a cada paso. Regodearnos en el paisaje: no hay prisa.

19 comentarios:

Katy dijo...

Hola Fernando, yo que tu ni me molestaba en corregir ni modificar para nada los apuntes de tu cuaderno de notas. Tal cual te ha quedado fantástico y espontáneo. Me ha encantado hacer este recorrido contigo en el 4x4 por Senegal viendo a través de tus ojos los poblados y la inmensidad de las grandes extensiones de bosque, y maravillosa sabana Africana. Todo un regalo de la natureleza para los sentidos.
Un beso y buen martes

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Si esto es un diario en bruto y ya es tan sugerente, cómo será en neto.

María Hernández dijo...

Hola Fernando:

Opino igual que Katy, ¿para qué modificar nada? Está PERFECTO. Es más, no creo que la distancia, ni el tiempo, logren plasmar fielmente lo "sentido". Se puede adornar, se puede agrandar, pero la esencia del relato ya está presente, aquí y ahora, gracias a las notas que tomaste.
Sinceramente, no creo que tengas tocar nada; no es la lista de la compra, son "las notas de tu viaje".
Si la memoria fuera fiable, cien por cien, tal vez no se hubiera inventado la escritura. ¡Menos mal que llevas libretas!, jejeje.

Un beso y feliz martes

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Fernando:
Supongo que tendrás claro qué tienes que modificar. Así se ver perfecto, pero seguro que lo mejoras. Por otra parte, es curioso destacar que siempre está el calor humano por encima de los maravillosos paisajes. Aunque en este caso seguro que casi empatan.
Un abrazo.

MTTJ dijo...

Considero que los mejores diarios son los que se hacen en el momento que es cuando se reflejan las sensaciones vividas de una forma más pura. Con el tiempo, la memoria sobrevalora algunas cosas e infravalora otras pero el experimento que quieres hacer puede resultar interesante.
Aunque no conozco el País bassari, leyendo tu diario me ha recordado muchas de las cosas vividas en Senegal: los paisajes, la gente, el calor, los baobabs y las ceibas...Espero que nos sigas contando muchas cosas sobre el viaje.

Un abrazo

M.Teresa

Asun dijo...

A mi me ha encantado tal y como está. Ha sido un placer observar esos paisajes y sus gentes guiados por tu relato.
Viendo las imágenes de los poblados y esos niños, lo que me viene a la cabeza es que ellos sí que viven en consonancia con la naturaleza.

Besos, y gracias por llevarnos de viaje

PEDROHUELVA dijo...

magnifico comienzo.
sin circunloquios. ¿ cuando la siente?. me provocaste ansias de leerte.

saludos.

PEDROHUELVA dijo...

perdon queria decir, la siguiente.


nota, cada vez, las palabras de verificación son mas complejas, las odio.
una buena amiga, propuso limitar este tramite. fue un logro contra la tiranía de bloguer.

Rafa Bartolomé dijo...

Hola Fernando:
Magnífico. Estoy con los comentaristas, no creo que haga falta corregir nada; sólo añadir si has olvidado algo. Me ha parecido estupendo y hasta plácido este viaje que relatas.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Katy:
Pues gracias, pero hay que molestarse porque falta mucho y a los diarios me gusta darles una vuelta, además , creo que no eres muy objetiva je je. Yo creo que merecerá la pena el esfuerzo.
Un beso y feliz miércoles

Fernando López Fernández dijo...

Hola Pedro, gracias, pero tu que eres profesor, sabes que hay que darle varias vueltas.
Un saludo

Fernando López Fernández dijo...

Gracias María:
Ya, pero tu que eres critica sabes que le falta algo. Ten en cuenta que además de notas que escribes a vuela pluma escribes un sin fin de frases sueltas e ideas que durante el viaje por tiempo no da tiempo a escribir. Escribo en libretas, en servilletas, en pequeños blocs. No sé si al final ganará o perderá, pero creo que hay unir todas las piezas e intentarlo.
Un beso y feliz miércoles

Fernando López Fernández dijo...

Hola Javier:
Si tengo claras algunas cosas, otras como la estructura final del diario no. No había reparado en ese detalle, muchas gracias por la observación que seguro me será muy útil.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola María Teresa:
De acuerdo contigo, pero como sabes muchas veces no puedes escribir todo un viaje sobre la marcha por falta de tiempo y eso te obliga a tomar notas sueltas, ideas y reflejar las sensaciones. Por eso, a estos borradores que publicó esta semana le faltan muchas cosas, además de cierta documentación (datos). Luego, ya con más pausa rememoras y escribes. Pero que te voy a contar a ti que escribes maravillosamente tus experiencias de viaje. Además, sabes que en parte eres “culpable” de que hiciese este viaje gracias a los relatos de tu viaje a Senegal.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Asun:
Muchas gracias, pero fíjate que una de las cosas de las cuales no he hablado es de la relación del hombre con la naturaleza y las percepciones. Por eso, me falta completar.
Un beso y gracias por acompañarme en el viaje

Fernando López Fernández dijo...

Hola Pedro:
Me alegra que te hay gustado, la siguiente mañana, pero seguramente será más floja. En cuanto a lo de las palabras de verificación por evitar spam, tienes razón, a veces son imposibles.
Un saludo y gracias por pasarte

Fernando López Fernández dijo...

Hola Rafa:
Gracias, pero tú, que sueles trabajar bastante tus textos sabes que puede merecer la pena darle unas cuantas vueltas. Ya te conté algo del viaje y si fue plácido en líneas generales con algún contratiempo (nada grave) como publicaré en los próximos días.
Un abrazo

Myriam dijo...

Aquí estoy leyéndote con calma. Ya sabes que mi hija y yerno pasaron la luna de miel en Senegal y en Mauritania.

Asi que yo feliz aquí de viajar a través de tus experiencias y relatos, me gustan por lo auténticos que son.

Besos

Fernando López Fernández dijo...

Hola Myriam

recuerdo que me lo comentaste cuando nos vimos en Madrid. Me alegra que te guste lo que escribo.

Un beso

Soul Business

Gracias por visitar mi blog
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