miércoles, 6 de octubre de 2010

Viajar es aprender: las repuestas. Monjes en Luang Prabang



Cada mañana, al amanecer,  en varios lugares de Luang Prabang se pueden observar hileras monjes que salen de sus templos para realizar el Binthabat, un ritual que consiste en recorrer las calles con un pequeño cuenco en el que recogen la comida que les es ofrecida y que básicamente consiste en arroz glutinoso, plátanos, galletas y alguna fruta. 

El silencio invade las calles, nadie habla. Los monjes caminan a toda pastilla en fila india y la gente va depositando la comida manoseada en los recipientes. La visión de ello sobrecoge, pues hay que tener en cuenta que hay más de 40 templos en la ciudad, algunos considerados como los más bellos del sudeste asiático: ver las aceras de casi cualquier calle al amanecer, silenciosas y llenas de túnicas naranjas impresiona.

A lo largo de las calles también abundan las mujeres que venden arroz por puñados, plátanos de forma individual y en racimos, galletas y golosinas sueltas que son vendidas preferiblemente a los guiris (precio guiri) que se encuentran observando el ritual. Te hacen un pack, un poco de esto, un poco de aquello, “un rejonazo” y a echar comida aleatoriamente en las urnas o vasijas al paso de los monjes. Uno llega a tener la sensación de qué está dando de comer a los animales. Por eso, en lugar de repartir equitativamente ventilé el asunto a media fila. Total si luego harían puesta en común.

Los monjes sólo realizan dos comidas al día, y según me contaban ninguna después del mediodía.



En Laos es muy frecuente que los hombres, desde que acaban los estudios y antes de casarse, e incluso antes, en la infancia, se conviertan en monjes durante un breve periodo de tiempo que puede ir desde las dos semanas a los dos años (aunque los dos años, según me comentó el recepcionista del hotel en el que me alojaba y que ya había pasado por ello, es cada vez más infrecuente por aquello de la vida moderna).  Durante este periodo, además de recibir diferentes enseñanzas que se realizan por la mañana antes del mediodía y  entre las cuales puede estar por ejemplo el inglés, dedican gran parte del tiempo restante a la meditación y a profundizar sobre el budismo. En este tiempo practican el celibato, se les rapa la cabeza, visten igual y no manejan dinero.

Un periodo que sirve para la reflexión y tomar perspectiva.



Qué se puede aprender

Que la religión domina la vida de los hombres y que alrededor de ella se hace negocio (mujeres que hacen el agosto vendiendo a los guiris la comida), que cuando tu forma de vida es la limosna no le puedes hacer ascos ni ser remilgado con las dádivas (la comida pasa de mano en mano, se mezcla, la higiene  brilla por su ausencia) y que se debe aceptar de buen grado lo que te ofrecen y no lo has trabajado. Si eliges una vida, acepta lo que conlleva.

Que me sugiere

Que ese periodo de retiro espiritual, silencio, “mili”, o como se quiera llamar - independientemente de la religión que se profese o no se profese - en el que las privaciones  y las conversaciones interiores dominan el día a día debería exportarse a occidente y ser parte de la formación del individuo, pues uno de los grandes problemas de la insatisfacción proviene de los “ruidos” que no nos dejan pensar con claridad. Podría ser un buen paso.

Hoy en Thinking SoulsKaty. No os lo perdáis.

Feliz miércoles





 

14 comentarios:

Fernando dijo...

Fantastico post, Fernando. Muchas ideas y buenas reflexiones.

Las religiones, y mira que yo soy creyente, han superado al hombre. Se han servido del mismo resultando paradójico que todas ellas proponen un camino de liberación. En el Cristianismo, el mensaje del Evangelio y la doctrina eclesial muchas veces son el día y la noche.

Todos necesitamos algún rato de espiritualidad / silencio / encuentro para encontrar nuestro equilibrio y aislarnos de los ruidos. Estoy muy de acuerdo contigo.

Un fuerte abrazo

Katy dijo...

Un periodo de retiro sea de la religión que sea, es una via de instrospección. Autoconocimiento de si mismo. Y luego la prueba de renuancia a las comodidas tambien nos ayuda a vencer las tentaciones del consumismo. Te fortalece en todos los sentidos. Todos deberíamos tener una semanita al año de reflexión profunda.
Una belleza de post.
Un beso

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Fernando:
Me parece una iniciativa interesante. Seguro que tiene raíces muy humanas.
Independientemente de que sea un acto religioso o no te permite abrirte a otras experiencias. Te enriquece.
Un abrazo.

Asun dijo...

Vendría muy bien practicar la introspección desde bien temprana edad para aprender a encontrarnos a nosotros mismos, y desde ahí poder entrar en contacto con el otro de una forma más sana y natural.

Me ha gustado la frase que has dicho: Si eliges una vida, acepta lo que conlleva.

Un beso

Fernando López Fernández dijo...

Hola Fernando:

Gracias como siempre por pasarte. Coincido contigo en que todas buscan un camino de liberación y también que han sido tergiversados los mensajes muchas veces.
También estoy de acuerdo en que todo el mundo necesita su momento de espiritualidad y esto no tiene nada que ver con las religiones.

Un fuerte abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Katy:

Como decía Fernando, es necesario ese momento, como vía de autoconociemiento, para tomar distancia, y para saber renunciar.

Un beso

Fernando López Fernández dijo...

Hola Javier:

La verdad es que yo creo que sería positivo, pero también estamos demasiado acomodados como para cambiar.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Asun:

Introspección, muy necesaria para todos y que además como apuntas nos equilibra. Me alegra que te haya gustado a frase.
Un beso

Myriam dijo...

Las fotos preciosas, FER y muy interesante tu relato. Debe ser muy sobrecogedor ver los meonjes desfilar y que la gente les vaya dando comoda, de lo poco que tienen. Siempre los que menos tienen son los que más dan...

Besos
Practico la meditación a diario, desde hace muchos, muchos años

MTTJ dijo...

Totalmente de acuerdo en que la religión domina la vida de los hombres y que alrededor de ella se hace negocio. Sin intención de herir sensibilidades, creo que la venta de fe es el mayor negocio que ha existido y existirá jamás, con todo lo que eso conlleva.

Un abrazo

M.Teresa

Rafa Bartolomé dijo...

Hola Fernando:
Está claro que viajando se aprenden otras formas de vida, de enseñanzas, hasta de curiosidades.
A veces un ejemplo hace más mella que mil palabras.
De lo que sí estoy seguro de que se aprende es leyendo tus interesantes post.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Myriam:
Gracias como siempre por tu visita. Así es , es impresionante verlo y como dices, excepto “los guiris” no se ven muchos ricos por allí.
Yo no soy capaz de meditar mucho tiempo, debe ser porque soy muy inquieto, pero creo que es bueno y necesario.
Besos

Fernando López Fernández dijo...

Hola María Teresa:
No creo que se hieran susceptibilidades por lo que comentas porque así es. No conozco ninguna religión en la sobre cual no haya montados lucrativos negocios. Un día hablaré de los negocios que se pueden encontrar en el sur de la India.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola rafa:
Lo importante de viajar es que abre nuevas vías de conocimiento y ellas te llevan al aprendizaje continuo.
Un abrazo

Soul Business

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