viernes, 8 de octubre de 2010

Convivencia de conveniencia



Me había pedido María, la autora del blog Mi pluma de Cristal, que colaborase en una iniciativa escribiendo un post el día 8 de octubre sobre la convivencia. 

La verdad es que no soy muy dado a estas cosas, pero de vez en cuando lo hago y como me comprometí, pues aquí está mi post:

Confieso que no sé por donde empezar. Le he dado muchas vueltas a esa palabra, a su significado, a lo que representa y no me veo capaz.

Podría escribir bonito, de buenos deseos, de amor, de paz y  de “We are the World”; podría poner ejemplos, reflejar testimonios que han recogido mis ojos a lo largo y ancho de mi existencia. Incluso dar varapalos a unos y otros erigiéndome en paladín del asunto y “rajar” - que criticar es otra cosa -  sobre lo poco que convivimos, lo mal que lo hacemos y lo cabrones que somos. No con palabras de fogueo que hacen ruido, pero no daño. sino con verbo de fuego real; podría haberlo hecho  en verso, en prosa sentimental. Reproducir una bella historia de las mil y una noches, imaginarlo desde la perspectiva de un niño al que en el colegio le han mandado hacer una redacción. Pero la palabra para mi significa tanto y ha sido tan prostituida que no puedo hablar de lo necesaria y buena que es la convivencia sin ruborizarme. No soy un ejemplo. A pesar de que uno intenta llevarla a la práctica, al reflexionar hacia dentro, al interiorizar, se da cuenta de que no, que no puede hablar en nombre de ella, que no es digno.

Y no es digno, porque el hombre es un animal de conveniencia y la convivencia, la que creemos que tenemos, suele ser selectiva y la aplicamos en función de nuestras creencias, nuestras sensaciones y nuestras emociones.
 
La convivencia, quizás esté equivocado, es, o debería ser, el conjunto formado por una suma de valores como la empatía, la tolerancia, el  respeto, la  educación, el amor, la humildad, la solidaridad, el compromiso…

Sin embargo, los aplicamos parcialmente o de forma selectiva creyendo que así convivimos de narices y somos geniales cuando lo que realmente hacemos es crear unas zonas de convivencia a nuestra conveniencia, buscamos una fórmula de convivencia que no nos inquiete, que no nos altere y aún así somos incapaces de convivir bien porque no queremos, o no queremos en ese momento o el otro, entendiendo el otro por la parte y por el todo, no quiere.

Si somos justos, que la objetividad propia siempre es subjetiva, con pensamientos y hechos, quizás lo que ocurra es que nuestra forma de convivir viene definida por la educación y el entorno, por nuestra zona de comodidad, por nuestra conveniencia para convivir ahora sí, ahora no, aunque lo queramos negar: ejemplos hay muchos y en las épocas malas afloran más. Solo hay que echarle un vistazo al mundo: guerras, exabruptos de unos y otros, nacionalismos intolerantes, explotación de los débiles, engaños, sospechas, envidias, programas del corazón…

Y yo mismo, por ejemplo, me pillo en varios renuncios. Muchos tontos, pero renuncios a fin de cuentas. Creo, por tanto, que para hablar con la cabeza erguida debo seguir progresando y trabajando el interior para poder decir al exterior que yo sé convivir. La convivencia como casi todo, empieza por uno mismo y muchas veces reconozco que no doy la talla.

Me gustaría poder hablar de CONVIVENCIA con mayúsculas, pero lo tengo que hacer con la boca chica porque, en ocasiones, fallo más que una escopeta de feria. Nunca me ha gustado alardear de lo que no soy, y ya digo, que a pesar, de tener cursos avanzados de convivencia en la que se desarrollan habilidades como la paciencia, el positivismo… todavía soy un pardillo, un aprendiz.

En cualquier caso, y gracias las oportunidades que me ha dado la vida de experimentarla, con la familia, con los amigos, con los trabajos, con los viajes, y con uno mismo, uno va progresando, pienso, que adecuadamente, a pesar de que en ocasiones se me va la pinza por esas emociones descontroladas que de vez en cuando asoman, asomaron o asomarán en nuestras vidas. Digo nuestras porque la convivencia es cosa mía y del otro como escribía más arriba.

Emociones (me gusta llamarlas así) tan humanas como la ira, la envidia, el rencor, los celos, el egoísmo, la vanidad, la avaricia, que hay que saber e intentar dominar, que están latentes y que salvo que seas un maestro Zen, no te librarás nunca de ellas.  

Por eso, lo único que se me ocurre es que sigamos esforzándonos para aprender a convivir y que la convivencia no sea de conveniencia sino real. Merece la pena.

Feliz fin de semana

11 comentarios:

Begoña Gamonal dijo...

Das ejemplo con el ejemplo, Fernando.

y tú eres el gran ejemplo, con tus debilidades, reconociéndolas y no alardeando de fortalezas que dejan fuera de juego a gente de nuestro entorno, cuanto más a gente que ni tan siquiera comparte nuestra cultura.
Eso es integridad. Reconocerse a uno mismo.

Besos.

Fernando dijo...

Hola Fernando: Me ha encantado. Tengo que decirte que eso de la convivencia de conveniencia está muy bien tirado porque es cierto que tendemos a la autocomplacencia y a rodearnos de aduladores. Al menos lo intentamos.

Aunque la verdad te hace libre, muchas veces escuece. Aprender a convivir desde la libertad es todo un reto.

Un fuerte abrazo

Katy dijo...

Ya sabía yo que te in¡bas a lucir, porwue eres de las pocas personas que dentro de la duda razonable tienes bastante claras las cosa. No ha sido fácil escribir sobre el tema.
"Por eso, lo único que se me ocurre es que sigamos esforzándonos para aprender a convivir y que la convivencia no sea de conveniencia sino real. Merece la pena"
Me quedo con estas palabrsa. Ya lo creo que merece la pena.
Un beso

Rafa Bartolomé dijo...

Hola Fernando:
Al final será lo que nos quede: nuestra forma de relacionarnos con los demás. El juego de palabras es quizás la duda más razonable que tenemos los humanos. Hoy me conviene, mañana no. Pero acertar siempre es difícil.
Todo un compromiso lo que expones. Me ha gustado mucho.
Un abrazo

JLMON dijo...

Hola Fernando
Sincero y pragmático que, creo, es como se deben abordar estas cosas...
Personalmente, bastante tengo con convivit todos los días con la vida.
Cuidate

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Me gusta tu enfoque, porque indaga también sobre lo que uno mismo hace mal: es justo por donde debemos comenzar.
Publico mi colaboración en la idea esta noche.
Saludos.

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Fernando:
Yo también he estado tentado de escribir sobre el tema, pero sólo me salían palabras bonitas faltas de sentido real.
Leída tu entrada me identifico con ella y la suscribo totalmnte.
Un abrazo.

Myriam dijo...

Creo que es importante que sigamos esforzándonos y poniendo lo mejor de nosotros mismos para lograrlo, sabiendo que no somos perfectos pero mejorables.

Besos y muy buen fin de semana.
(Yo ya publiqué mi aporte al tema esta mañana)

María dijo...

Gracias, por hacer mención de mi nombre, para mí es un privilegio estar en tu post de CONVIVENCIA.

La convivencia no es fácil, hay que saber praticar los valores del respeto, libertad, amor, no siempre posible, porque somos humanos y cometemos errores, pero sí debemos ir aprendiendo.

Un abrazo de CONVIVENCIA BLOGUERA.

Asun dijo...

La convivencia es algo que tenemos que trabajarnos a diario. Tienes mucha razón cuando dices que convivimos según nuestra conveniencia.
No es sino a través del conocimiento propio que nos podemos hacer conscientes de nuestra forma de comportarnos y de convivir. A partir de ahí podremos empezar a trabajar esos aspectos para que el cambio pueda darse.

Muy buena entrada, y sobre todo muy sincera.

Besos y feliz fin de semana

Fernando López Fernández dijo...

@begoña
gracias begoña, pero no creo ser ejemplo de nada, creo que reconocerse a uno mismo evita muchos problemas esixtenciales. Un beso

@Fernando.
Hola Fernando, así o veo . Un reto diario, me ha gustado eso de que la verdad te hace libre pero aunque muchos veces escuece.
Un fuerte abrazo

@Katy – No creas, Katy, no creas, cuando tengo las cosas claras me cambian las preguntas como no recuerdo quein dijo. En cualquier caso, si creo en que merece la pena trabajar por ella.
Un beso


@Rafa – Hola Rafa, acertar es complicado por lo volubles que somos aun cuando creemos que tenemos ciertas seguridades. Un abrazo y feliz cumpleaños, que me lo ha soplado un pajarito

@José Luis – así es, convivir con la vida, complicado. Un abrazo

@Pedro – Hola Pedro, es que si no empezamos por nosotrsos…mal vamos. Me pasaré por la acequia a leerte.
Un abrazo

@Javier. Pues nada que comentar je je. Un abrazo

@Myriam – Así es , somos perfectamente mejorables aunque a veces nos empeñamos en que no sea así. Un beso y feliz semana

@María – Gracias a ti. El honor es mío. En lo que creo que estamos de acuerdo todos es que hay que trabajarla, ese es un buen paso. Un abrazo

@Asun – Lo mismo que le estaba comentando a María antes que tu lo has ampliado perfectamente. Besos y feliz semana.

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