lunes, 20 de septiembre de 2010

Se necesitan personas amables

Acabó de llegar a Madrid. Este fin de semana tocaba trabajar en Tenerife. Hacía un par de años que no me pasaba por la isla y tres o cuatro que no lo hacía por el sur. No he tenido tiempo para visitar nada ni para hacer turismo, pero he tenido la oportunidad de redescubrir o más bien, de reencontrarme con sensaciones que hacía tiempo no encontraba. Supongo que cada uno cuando viaja o se relaciona con gente percibe las cosas de forma diferente así que yo voy a ofreceros mi percepción de lo vivido.

Dicen que a el carácter de un pueblo, de un lugar, de las empresas, de una comunidad, lo forma las personas. Tengo mis dudas, porque de todo hay en la viña del señor,  pero de lo que si estoy seguro es que dependiendo de cómo sean éstas uno se siente más confortable y sus sensaciones y/o percepciones son más positivas hacía el lugar, las empresas, las comunidades etcétera.

Pues bien, hoy ha mejorado mucho mi percepción sobre esa parte de la isla gracias a las personas con las que me he cruzado.

Si conocéis el sur de Tenerife, sabréis que algunas zonas son una sucesión de despropósitos urbanísticos, un conglomerados de hoteles, resorts, urbanizaciones y chiringuitos disfrazados para satisfacer a los turistas: lo que algunos dirían; muy preparados para el turismo.

Y sí, están preparados, aunque lo que más me ha llamado la atención esta vez es la amabilidad de la gente en todos los contactos que he tenido con ella, en todas las personas. En el aeropuerto, en el hotel, en las tiendas, en los taxis… y no ha sido una ni dos las personas las que la han mostrado sino todas, como si su misión en la vida fuese hacerte la vida más fácil aún a sabiendas que determinadas cosas no podrán resolverse, no hay tiempo para hacerlo o no está en sus manos ofrecer una solución: Me ha llamado la atención y me ha gustado.

La amabilidad no es muy habitual, escasea, es selectiva; a menudo se confunde con otros términos como la educación, o el servicio, incluso con el servilismo y/o lameculismo. La amabilidad es mucho más que eso. Cuando es natural, no forzada o de manual, que eso para mi es otra cosa es humildad, es empatía, es voluntad. Es comunicación sincera,  crea unas condiciones excelentes para la escucha, para la recepción y emisión de mensajes. Nos hace mejores y nos dignifica

Todo ello he tenido la oportunidad de comprobarlo este fin de semana en Tenerife. La amabilidad es una de las mayores fortalezas y ventajas competitivas que puede tener un destino turístico o un negocio. Es un factor diferencial que no necesita inversiones económicas y su rentabilidad está demostrada ¿cuántas veces no habéis elegido un restaurante, una pescadería, una tienda…por la amabilidad de quien trabaja allí? ¿cómo os sentís cuando alguien es amable con vosotros?

Me pregunto por qué las ofertas de empleo no piden como requisito la amabilidad.
Si ésta viene de serie, facilita mucho las cosas tanto para los clientes internos, como para los externos, tanto en las relaciones, como en el aprendizaje nuestro de cada día, que a fin de cuentas es en lo que consiste esto de la vida.

Feliz lunes

Pd - El que haya gente amable es una buena noticia, como todas las que nos deja los lunes Javier Rodriguez Albuquerque. Y eso que hace Javier se llama GENEROSIDAD. ASÍ, EN MAYÚSCULAS.

12 comentarios:

Katy dijo...

La amabilidad es una de las mayores fortalezas y ventajas competitivas que puede tener un destino turístico o un negocio.
Efectivamente no ya a la hora de elegir un destino turístico, si no de una tienda del barrio.
Creo que la amabilidad es un don con el que se nace:) no se aprende en los libros.
Un beso y feliz semana

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Fernando:
Gracias por el piropo. La verdad es que las noticias positivas, vengan de donde vengan, tienen mucho que ver con la amabilidad. Por cierto, me ha gustado mucho eso de que en los procesos de selección se tendría que valorar la amabilidad. La cuestión es cómo la medimos, porque... ¿quién se reconoce como poco o nada amable? Seguro que nadie.
Bueno, bien pensado a la mayoría se les ve en la cara.
Un abrazo.

Myriam dijo...

¿Quién me llama?

Fuera de broma, FER yo guardo muy buenos recuerdos de Tenerife, porque mi hija fué concebida allí y si, la gente era amable.

Un abrazo

María Hernández dijo...

¡Pero Fernando! ¿de paseo por Tenerife y sin avisar?, vaya, vaya.

Por alusiones "geográficas", me toca.
Tienes toda la razón en cuanto a los disparates urbanísticos que se han cometido en esta isla. La vorágine inmobiliaria y hotelera unida a la "ceguera voluntaria" de nuestros políticos y responsables han logrado modelar un paisaje desolador, donde D. Dinero se ha pasado por la piedra a D. MedioAmbiente y a Dª. Naturaleza.

Casi como quien despierta de un sueño, los canarios (y residentes) hemos visto como a la gallina de los huevos de oro le quedaban dos telediarios. ¿Pero qué hemos hecho?...sencillamente, "fastidiarla" (por no usar otro término más escatológico).
A día de hoy, los canarios somos líderes...a la cola del paro (rozamos el 30%). Durante los años de "boom", nos olvidamos del sector primario y vivimos al cobijo del hormigón y el dutty-free, pero hoy la situación es otra y "no hay cama pa' tanta gente", ni de dónde sacar para darles de comer.
Si yo te contara...
No es extraño pues que intentemos mimar lo que nos queda, aunque no sea un paraíso; que te demos los buenos días o te indiquemos cómo llegar a tu destino sin ladrar.
¿Nos queda otra cosa que ofrecer que no se pueda hallar en otro destino similar y al mismo precio?.

Mientras las huertas del norte verdean porque mis paisanos han tenido que volver a sembrar papas, coles y lechugas para salir adelante, los complejos del sur se llenan de amplias sonrisas, en vano intento de perpetuar la conquista de "El Dorado" y no es hipocresía, es una realidad. Sin turismo estamos acabados.
Me congratula saber que nuestro caracter natural (abierto, cercano y colaborador) es una de las características que hemos aprendido a poner a disposición del visitante en estos últimos años. Como bien dices, si viene de serie, se nota.

Si yo te contara...

Besos, Fernando..me alegra saber que tu "visión" cambió a mejor.

Asun dijo...

La verdad es que se agradece cuando te encuentras con gente amable, y es verdad también que cuando eso sucede, no sólo es posible que vuelvas a ese sitio, sino que también lo recomiendas.
Por ejemplo este sábado pasado estuve comiendo en un restaurante al que doy por seguro que no he de volver y que tampoco he de recomendar. Te puedes imaginar el por qué.

Besos

MTTJ dijo...

Muchas veces comentamos este fenómeno en familia o amigos. Lo "normal" sería que la gente que trabaja de cara al público fuera amable. Creo que como bien dices, debería ser un requisito indispensable. Sin embargo, la realidad no es esa y nos extrañamos positivamente cuando nos tratan amablemente cuando debería ser lo habitual. A veces pienso que el ritmo de vida que llevamos nos provoca un malhumor que acostumbra a desembocar en una actitud agria hacia los demás.
¿O es que quizás detrás de una joven dependienta poco amable se esconden unas condiciones laborales pésimas? Puede ser, aunque lo cortés no quita lo valiente.
Feliz semana

M.Teresa

gamonalb dijo...

Buenas noches, Fernando.

La verdad, me han entrado muchas ganas de ir a Tenerife.

La cuestión está en las personas, en la vocación, en la actitud. No es fácil encontrarlo, pero abunda más de lo que parece.
Este tiempo que llevo de baja involuntaria, he descubierto que vivo en un barrio maravilloso, donde la gente alegre abunda más de lo que pensaba: una panadera estupenda y dicharachera, una pescadera predispuesta y trabajadora, etc.
Las empresas , los negocios, lo forman las personas, y son las personas, trabajen en organismos públicos o privados, las que ofrecen marca, no las grandes campañas de marketing. El marketing del tendero de toda la vida es el que más vende, y su única inversión es su servicio.

Un beso.

Rafa Bartolomé dijo...

Hola Fernando
Estamos de vuelta a casa después de 2 meses de vacaciones, es un decir pues nos hemos dedicado en cuerpo y alma a restaurar(paredes, techos, suelos...) la casa del pueblo. Pero, ya, henos aquí.
Se necesita gente amable hasta para comprar un pirulí.
De Tenerife me gustó mucho más el norte. Estuve de vacaciones hace un par de años, aprovechando una boda a la que nos invitaron, y ya sabes en esas circunstancias todo el mundo parecemos agradables, pero tienes razón, "el que no sepa sonreír que no ponga una tienda" Un abrazo y espero verte pronto en Madrid.

JLMON dijo...

Buenisimo lo de incluir la amabilidad en las ofertas de trabajo Fernando...
Qué bien nos iría. La amabilidad creo que es una consecuencia o una expresión de la posesión de toda una serie de virtudes.Efectivamente, a diferencia de la buena educación, no hay que ir a una escuela para interiorizarla, es una actitud de vida.
Cuidate

Fernando López Fernández dijo...

@Katy. “La amabilidad es un don con el que se nace, no se aprende en los libros” De acuerdo Katy, creo que va en los genes. Se puede aprender, pero no es lo mismo. Un beso

@Javier: Así es Javier, las buenas noticias suelen estar relacionadas con la amabilidad y la generosidad, es decir, ayudan a generarlas. Me gusta eso que apuntas de que la amabilidad se ve en la cara porque sule ser así. Un abrazo

@Myriam: Ja ja Myr. Buenos recuerdos + amabilidad, buen lugar para estar. Un abrazo

@María Hernández – Ya lo sé María, pero estaba en la otra punta de la isla. Totalmente de acuerdo en la exposición que haces de la vorágine inmobiliaria (que afecta prácticamente a todas las costas española) pero al menos allí teneis esa ventaja competitiva. El modelo turístico tradicional está agotado y hay que buscar nuevas fórmulas. Espero y deseo, por su bien, que las islas lo consigan. Un beso y ya avisaré cuando vaya con más disponibilidad.

@Asun – Entiendo perfectamente de lo que estás hablando porque todos hemos vivido situaciones similares. Una mal experiencia lleva a una recomendación negativa. Desgraciadamente hay gente que todavía no ha aprendido esto.Un beso


@MTTJ - Apuntas unas cosa muy interesante María Teresa, que es que consideramos excepcional algo que debía ser habitual. Nuestra forma de vida, como dices, puede ser uno de los factores que influyan en la falta de amabilidad, también las condiciones laborales, pero tú que has viajado mucho sabes que al final tiene que ver más con las prisas que con las condiciones laborales. Creo que hemos visto gente sin medios, trabajando en condiciones durísimas, pero sumamente amables. A bote pronto, recuerdo Camboya, siria, y este último viaje a Senegal. Un abrazo


@gamonalb – Hola Begoña. Es posible que lo que ocurra es que en ocasiones “seamos ciegos” ante ello, o que nos “autoprotejamos” de esa amabilidad. Me gusta eso del marketing tendero, del cual deberian aprender muchas empresas. Un beso

@Rafabartolome – Hola Rafa. Bienvenido de nuevo. Rspero que “la gloria” siga en su sitio y ya me dijo Nico que el huerto progresa adecuadamente. Se necesita gente amable para comprar un piruli. El norte de Tenerife es bastante diferente y si no has estado, te recomiendo el interior de la isla. Tenerife son varios lugares a la vez, pero su gente, al menos con la que me he encontrado habitualmente es única. Un abrazo y espero que así sea, que nos veamos pronto y nos conversemos unas cervezas.

@jlmon . Hola José Luis. Me alegro que te haya gustado y gracias porque acabas de regalarnos una nueva frase `para Thinking Souls “La amabilidad creo que es una consecuencia o una expresión de la posesión de toda una serie de virtudes”: Una actitud. Genial

Fernando dijo...

Cuánta razón tienes, Fernando. La amabilidad escasea y, afortunadamente, nuestro sur y las Canarias son un buen reducto, confío que inexpugnable, de amabilidad. Me sorprendio gratamente Chile en ese sentido.

Y en lo que a lo empresarial se refiere, la amabilidad es diferencial y no se enseña. Creo que tiene mucho de actitud ante la vida.

Un fuerte abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Fernando:

Gracias de nuevo y siempre por venir. ¿sabes? nos acabas de regalar una frase para Thinking Souls. Así que esta la pongo como trailer del próximo Thinking Souls,

"la amabilidad es diferencial y no se enseña. Creo que tiene mucho de actitud ante la vida."
Un fuerte abrazo

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