miércoles, 8 de septiembre de 2010

Nueve de cada diez o pregúntale al camarero


Hay anuncios de publicidad que crean en mi el efecto contrario al que persigue: Que no me convencen vamos. Son ese tipo de anuncios en los que la marca, el producto o el servicio, creen que van sobrados y para demostrarlo apelan al conocimiento de los expertos o de la masa.  El título ya os a dado una pista. Son los anuncios “nueve de cada diez”: nueve de cada diez dentistas, nueve de cada diez nutricionistas, nueve de cada diez expertos, nueve de cada diez consumidores, nueve de cada diez personas etcétera.

¿Nueve de cada diez no es mucho? Yo no digo que mientan, simplemente aseguro que tienen que hilar muy fino para que les salgan esos números. Porque vamos a ver. Si hablamos de dentistas, que hay un huevo de ellos, ¿cómo es posible que casi todos coincidan en recomendar el mismo cepillo o la misma pasta de dientes? ¿de qué densitas hablamos? ¿de los que subvenciona la marca?, ¿de los que solo conocen esa? ¿nunca cambian de marca los dentistas? ¿por qué no se pone en el anuncio los nombres y número de licencia, colegiado o papeles que tengan para desarrollar su actividad legal? Un poco raro ¿no? Tendré que hacerle el test a mi dentista: Seguramente su respuesta será mandarme a hacer puñetas. 

Me gusta más lo que hacen las marcas de detergentes, que ponen lo recomendado por los mejores fabricantes del electrodoméstico: y estos son todos. O lo que hacen los fabricantes que acaban recomendando casi hasta las marcas blancas. Un  poco en la línea de loes tres mosqueteros “Uno para todos y todos para uno”.

Pero no, parece que para convencernos de algo debe ser ya no una amplia mayoría quien lo haga, sino una mayoría absoluta en el que la excepción, ese uno que queda, no es que confirme la regla, es que no tiene ni puta idea o lo ponen ahí para disimular: No cuela y como la gente se mosquea un poco, en lugar de la del profesional colegiado, se crea la figura del experto, que sirve lo mismo para un roto que para un descosido y con el que número de productos o servicios merecedores del apelativo mejor, excepcional, único, the best, lo mejor ( estos dos últimos calificativos con el probable o seguramente por delante para que no les empapelen por publicidad engañosa) se amplia considerablemente. Da lo mismo lo que se anuncie. La frase recomendado por nueve de cada diez expertos tiene un poder mágico. ¡Ah!, que lo han dicho los expertos, pues será verdad. Y como decía más arriba, no creo que mientan, pero de qué son expertos. ¿cómo se puede ser experto, pongamos por caso en yogures? ¿hay más de nueve en el mundo? ¿los han probado todos? ¿qué hace que una persona sea experta en yogures? ¿el número de ellos que comen? ¿existen libros o tratados sobre yogures? ¿ los lee alguien? Me temo que cuando se habla de nueve de cada diez expertos, en realidad de lo que hablan es de diez personas que por unas cosas u otras son expertos en algo (sexador de pollos, roncador profesional, bailarines de tango, arregladores de la junta de la trócola o gurús de Twitter…) porque todo el mundo tiene una habilidad especial y el décimo en discordia lo que pasa es que no le gustan los yogures. Pero son nueve de cada diez.

Los publicistas, que son listos y perros, saben que lo mejor es involucrar al consumidor, al usuario y dorarle la píldora, con lo cual se empieza a pasar de profesionales, de expertos para decirle al que al final quieren que pase por caja - “Sí, el experto eres tu, que te las sabes todas. Sabes cual es el mejor yogur, la mejor pasta de dientes, la mejor hipoteca, el mejor coche, o el mejor limpiador del hogar. Así que eres uno de los nueve consumidores que controla”. A partir de ahí, los mensajes los ocupan la gente de a pie: Nueve de cada diez, consumidores, usuarios etcéteras dicen que nuestros productos, servicios, marca, son la leche.

Es entonces, cuando aparecen ante mis ojos estos anuncios,  cuando ya me da la risa del todo imaginándome que el mundo es una enorme secta en la que todo hijo de vecino está de acuerdo en comprar o usar las mismas cosas; la misma pasta de dientes, los mismos yogures, los mismos coches, las mismas ideas… y me digo, qué fácil sería un mundo así. Pero esto me dura poco, apenas unos instantes y pienso lo peligroso que sería si nueve de cada diez pensaran lo mismo, como intentan algunos; si todos estuviésemos de acuerdo en todo, si fuese café para todos. (pon aquí la palabra que mejor lo defina)

Afortunadamente el café lo seguimos pidiendo solo, con leche cortado, con hielo, descafeinado, corto, americano, con unas gotas, expreso o si no nos gusta, pedimos otra cosa y por eso no me preocupa lo que digan esos mensajes que no son mentiras, pero tampoco son ciertos.

Y si no, preguntadle al camarero. Os dará una aproximación más real de lo que hay y lo que somos y os quedareis más tranquilos.

Hoy Thinking Souls: Publicidad ¿ángel o demonio? con Francisco Alcaide, Katy, Más, Javier Rodríguez, Myriam Goldenberg y Francisco Javier Muñoz Sánchez.

Feliz miércoles 

15 comentarios:

Katy dijo...

Muy bueno tu post así es. Yo no veo anuncios porque además meten publicidad subliminal por un tubo. A mi hay algo que me saca aún más de mis casillas y es la palabra
" Nuevo" Los mismos productos dicen que renovados cada año como el Inmunitas casei, el nuevo colon más limpiador, el no se que con simpiritione y la nueva mente que los ideó. Simplemente me siento idiota. Me ha hecho gracia tu monólogo contigo mismo, porque estas cosas se las pregunta uno y luego las comparte.
Un beso
P.D. A mí réstame del nueve :)

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Fernando:
Se está poniendo de moda otra modalidad (valga la redundancia) que es... "posiblemente el/la mejor ..... del mundo".
NOTA: poner en los puntos suspensivos lo que os dé la gana.
Entiendo que es una variante de lo mismo, pero en el fondo es que siguen pensando que somos idiotas. Y lo peor de todo es que "posiblemente tengan razón".
Un abrazo.

Josep Julián dijo...

Hola Fernando:
Por hablar de un mundo que conozco un poco, el de la cosmética y en especial la del cuidado de la piel, todo es una puñetera mentira. No hay ni una sola crema que reduzca la celulitis ni las patas de gallo y como la legislación por suerte es restrictiva, los fabricantes están obligados a poner o no poner cantidad de textos que limitan enormemente los beneficios anunciados. En televisión esos textos también están pero en letra super pequeña y ocupan menos de un segundo aunque con eso cumplen la legislación que, al parecer, es lo único que importa.
Con esto de la crisis es curioso ver cómo han reaccionado ante la competencia: mi producto hace lo mismo que el que cuesta no sé cuánto más. Y es verdad: ninguno de los ellos hace nada.
Un abrazo.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Katy.
Sí, lo de nuevo da para otro post, al igual que el de las palabras mágicas. Ya hablaremos de ello y nos echaremos unas risas. Pero has de reconocer que detrás de ello hay mucha creatividad.
Un beso y no te resto porque siempre sumas.
Un beso

Fernando López Fernández dijo...

Hola Javier:
Me lo apunto también para otro post. Y deben no pensar, sino creerlo (que somos idiotas) porque los patrones se repiten. Así que como dices posiblemente…tengan razón.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Josep:
Habría mucho que hablar también de las letras pequeñas y de cómo sortear la ley (que como dices, a veces parece que es lo único que importa)
Genial última reflexión : mi producto hace lo mismo que el que cuesta no sé cuánto más. Y es verdad: ninguno de los ellos hace nada.
Un abrazo

Asun dijo...

Los publicistas juegan con el afán de la gente por destacar entre sus semejantes: si la mayoría de expertos recomiendan tal producto, o es el más consumido, yo no puedo dejar de comprarlo y ser menos que los demás o no estar a la última.

Si no nos dejáramos influenciar tanto por esos falsos mensajes, probablemente seríamos más críticos a la hora de elegir un producto.

Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Asún.

vengo de responderte en thinking souls, aunque aqui añado que los publicistas conocen nuestras emociones y trabajan sobre ellas. Para mi no es malo ni bueno, depende de cada uno de nosotros el aceptar o no el mensaje, pero como decíais Javier, Katy y tu, llega un momento que te hacen parecer idiota.
Pensar en ello es una forma de discernir.
Un abrazo

MTTJ dijo...

Cada uno entiende de lo suyo y yo me pongo las manos en la cabeza con muchas de las virtudes que prometen algunos anuncios de alimentos funcionales o dietéticos. No todo el mundo sabe de todo para poder juzgar y no es justo que el consumidor esté tan engañado y que nadie vele por sus derechos.
Y en cuanto a cosmética ¿qué me dices? Josep Julián tiene toda la razón,las cremas cuanto más caras no tienen porqué ser mejores. Me he gastado bastantes duros en ellas y las patas de gallo siguen su curso. De todas formas, una arruga hidratada tiene mejor aspecto ¿no? pero para ello ya me sirve la Nivea de toda la vida y su olor me transporta a mis años mozos.

Un abrazo

M.Teresa

Myriam dijo...

Nueve de cada diez: pavada olímpica. Aún así hay gente que se lo cree...

10 Besos

cristal00k dijo...

Hace mucho, no recuerdo ya donde, leí una definición de publicidad, que me pareció muy acertada, decía más o menos lo siguiente:

Los humanos, hombres y mujeres, tendemos a imaginar paraísos eternos, lugares sin desazón y bienestar constante. De esas fantasías se nutre toda la publicidad, que sólo es una fantasía elevada a la categoría de deseo, o a categoría de lo que hay que desear... pero si las gentes no tuviésemos, en nuestro interior, esa imagen de no dolor, la publicidad no tendría ningún éxito.

Por cierto, suscribo totalmente lo que dices sobre esos anuncios. Me parecen de lo más cutre!
Aún así, en muchas ocasiones, lo mejor de la Tele, acostumbra a ser la publicidad y ¡con diferencia!
En fin....
Y como me ha gustado el garbeo que me he dado por aquí... lo siento por ti... pero me temo que volveré... jeje!
Gracias por tu visita y por tu aportación.

cristal00k dijo...

Josep:
¿Así entonces la carísima "Cristian Dios" que me han regalado en mi tropecientos cumpleaños, no me sacará las patas de gallo?
Joooooooo! y yo que creía... me has hecho polvo el día!
La verdad es que hay que ser muy ingenuo para creerse algo así, o estar en esa categoría de la definición sobre publicidad que le digo a Fernando.
Pero vivimos inmersos en la sociedad que vivimos y todos! de una forma u otra, a pesar de saber lo que hay... en un momento u otro "picamos". Humana conditio supongo.

Fernando López Fernández dijo...

Hola María Teresa:
La publicidad está llena de promesas o expectativas incumplidas, pero parte de esa culpa la tiene el consumidor que se sigue aferrando a cosas que, a pesar de no ser útiles, les genera esperanza.
La cosmética, como apuntaba Josep es una de ellas, y somos tan tontos que si son baratas pensamos que son malas. Es triste, pero somos así.
Un abrazo y feliz fin de

Fernando López Fernández dijo...

Hola Myriam:
Ja ja te ha salido el argentino. Me gusta eso de pavada olimpica, me lo apunto. Sí como le decía a María Teresa así es, nos lo creemos.
10 besos para ti también

Fernando López Fernández dijo...

Hola cristal00k
Bienvenida a Soul Business. Estaré encantado de verte por aquí. Ya verás como lo mejor del blog son sus comentaristas. Le comentaba a María teresa un poco en la línea de lo que apuntas, que la publicidad se nutre de nuestros deseos o fantasias, de esperanzas, y nosotros picamos. Esa imagen de no dolor de la que hablas son muy pocas las personas que la tienen y por eso sigue funcionando sin problemas. Apunto otra teoría, de la cual escribiré un día de estos o de aquellos. La publicidad del miedo.
Muchas gracias por pasarte y ya siento lo de la crema, pero …así es la vida, seguimos cayendo.
Feliz fin de semana

Soul Business

Gracias por visitar mi blog
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