viernes, 11 de junio de 2010

¿Verdad, Verdadera?

Decía Aristóteles que nunca se alcanza la verdad total, ni nunca se está totalmente alejado de ella. Nos pasamos la vida buscándola, pero ésta, como decía el griego, suele ser inalcanzable porque, pienso, cuando creemos estar a punto de alcanzarla, en realidad lo que estamos haciendo es construirla a través de nuestra percepción que es dual, como nuestra naturaleza y como tal, tan cierta como engañosa.

Incluso lo que llamamos “nuestra verdad”, aquella que nos formamos a través de nuestros razonamientos está siempre basada en percepciones que nos son inducidas y en el caso de que no fuese así, no tendría ningún valor al no poder saber con certeza si eso que pensamos es una verdad porque ignoraríamos su utilidad o no necesitaríamos tenerla.

Aún así, hablamos con mucha ligereza de la verdad,(que para mi sigue siendo un misterio indescifrable al no tener muy claro como conceptualizarla) y nos pasamos horas y horas hablando en nombre de ella, reclamándola, apropiándonos de ella, relativizándola o proclamándola con vehemencia para compartirla y convertirla en absoluta. De hecho, mientras escribo esto, me sonrojo al recordar la cantidad de veces que habló de ella como si mis apellidos en lugar de López Fernández fuesen Verdad Verdadera.

No sé si es porque uno se hace mayor o porque de vez en cuando el que suscribe, le da una vuelta de tuerca al cerebro, pero cada vez tengo menos verdades y muchas de las que me quieren endosar acaban en ese limbo que conforma la duda. Lo que sí sé, o mejor dicho lo que intuyo o mi percepción me dice, es que comprendo muchas más cosas y esa búsqueda que viene de serie se hace más llevadera, quizás porque vas soltando lastre de verdades que habías aceptado como absolutas y que con el tiempo se han convertido en relativas.

No sé si algún día encontraré, hallaré, se topará conmigo o la casualidad nos juntará, pero mientras tanto os deseo que paséis un feliz fin de semana, que éste si es un deseo de verdad.

Os dejo, una magnífica historia sobre la verdad.


El rey había entrado en un estado de honda reflexión durante los últimos días. Estaba pensativo y ausente. Se hacía muchas preguntas, entre otras por qué los seres humanos no eran mejores. Sin poder resolver este último interrogante, pidió que trajeran a su presencia a un ermitaño que moraba en un bosque cercano y que llevaba años dedicado a la meditación, habiendo cobrado fama de sabio y ecuánime.

Sólo porque se lo exigieron, el eremita abandonó la inmensa paz del bosque.

-Señor, ¿qué deseas de mí? -preguntó ante el meditabundo monarca.

-He oído hablar mucho de ti -dijo el rey-. Sé que apenas hablas, que no gustas de honores ni placeres, que no haces diferencia entre un trozo de oro y uno de arcilla, pero todos dicen que eres un sabio.

-La gente dice, señor -repuso indiferente el ermitaño.

-A propósito de la gente quiero preguntarte -dijo el monarca-. ¿Cómo lograr que la gente sea mejor?

-Puedo decirte, señor -repuso el ermitaño-, que las leyes por sí mismas no bastan, en absoluto, para hacer mejor a la gente. El ser humano tiene que cultivar ciertas actitudes y practicar ciertos métodos para alcanzar la verdad de orden superior y la clara comprensión. Esa verdad de orden superior tiene, desde luego, muy poco que ver con la verdad ordinaria.

El rey se quedó dubitativo. Luego reaccionó para replicar:

-De lo que no hay duda, ermitaño, es de que yo, al menos, puedo lograr que la gente diga la verdad; al menos puedo conseguir que sean veraces. El eremita sonrió levemente, pero nada dijo. Guardó un noble silencio.

El rey decidió establecer un patíbulo en el puente que servía de acceso a la ciudad. Un escuadrón a las órdenes de un capitán revisaba a todo aquel que entraba a la ciudad. Se hizo público lo siguiente: “Toda persona que quiera entrar en la ciudad será previamente interrogada. Si dice la verdad, podrá entrar. Si miente, será conducida al patíbulo y ahorcada”.

 Amanecía. El ermitaño, tras meditar toda la noche, se puso en marcha hacia la ciudad. Su amado bosque quedaba a sus espaldas. Caminaba con lentitud. Avanzó hacia el puente. El capitán se interpuso en su camino y le preguntó:

-¿Adónde vas?

-Voy camino de la horca para que podáis ahorcarme -repuso sereno el eremita.
 
El capitán aseveró: -No lo creo.

 -Pues bien, capitán, si he mentido, ahórcame.

 -Pero si te ahorcamos por haber mentido -repuso el capitán-, habremos convertido en cierto lo que has dicho y, en ese caso, no te habremos ahorcado por mentir, sino por decir la verdad.

-Así es -afirmó el ermitaño-.

Ahora usted sabe lo que es la verdad... ¡Su verdad!

25 comentarios:

Belen dijo...

Buenas reflexiones, una delicia leerlas hoy, gracias.

Economía Sencilla dijo...

Pues la verdad es que... :-)

¿Qué es la verdad? Como dices, formada en muchos casos por percepciones, por impresiones, por interpretaciones... ¿verdades absolutas? Difícilmente existen, siempre habrá quien aporte otra visión de las cosas.

Y como siempre, muy buena la historia que sirve de complemento, siempre tienes una buena a mano ;-)


Un abrazo
Pablo Rodríguez

Fernando López Fernández dijo...

Hola Belén:

Bienvenida a Soul Business. Me alegra que te hayan gustado. Gracías a ti por venir.
Un saludo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Pablo:

Así es Pablo, muchas veces nos creemos en posesión de la verdad y como deices existen otras visiones o interpretaciones,

Me alegra que te haya gustado la historia.
Un abrazo

Pd - Muy bueno tu post del salario emocional.

MaS dijo...

Hola Fernando,
la última vez que pegué un estirón, (ya sabes, que crecemos y nos hacemos mayores a golpe de estirones), sentencié que la verdad es como una caja con cada lado de un color, y si colocamos la caja en mitad de una estancia, sólo somos capaces de mirar y ver un lado de la caja.
Yo, amigo,la he dejado de buscar...tal vez así la encuentre.
Besos para el fin de semana.
M.

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Fernando:
Recuerdo una ocasión en que dos personas que estaban pleiteando se encontraron después del juicio y una de ellas le dijo a la otra (viendo que iba a perderlo): Ganarás el juicio pero no tienes razón (palabra sustituible por "verdad"). A lo que el otro le sonrió.
Un abrazo.

María Hernández dijo...

Hola Fernando:
Es inevitable poseer nuestras propias verdades aunque, según pasa el tiempo, las relativicemos más.
La diferencia entre el absolutismo y la relatividad de las verdades no sólo se fragua con el tiempo sino con la forma de expresarlo.
Pienso que no es lo mismo decir "el mar es azul" o "creo que el mar es azul". (y no lo es).
Lo que a mi juicio no debería ocurrir sería perder nuestra propia opinión por miedo a parecer "absolutistas" .
Puedo opinar así y respetar, perfectamente, que tú no opines igual. Puedo estar equivocado pero, de momento, lo veo así.
Las verdades tienen que ser "libres" para transformarse si fuera necesario, pero nunca deben ser impuestas, ni adoptadas sin más, sin un mínimo de análisis.
Un beso, Fernando y te deseo, también de verdad, un buen fin de semana.

Katy dijo...

Yo desde hace tiempo tengo menos verdades y más certezas. Solo tengo por verdad no lo que digo u oigo sino lo que he experimentado, y soy consciente que solo me vale a mi y a nadie más. Porque la verdad no es ciencia pura.
Y si no fuera por las dudas estaríamos en las cavernas. La duda es la que mueve a buscar la verdad. Pue eso, que me ahorquen.
Un beso y feliz finde

Fernando López Fernández dijo...

Hola MaS
La verdad (je je), María es que el comentario tuyo bien vale un post y de momento hay una frase que ya va para Thinking Souls. Búscar la verdad es tarea ardua y no se si dejar de buscarla, pero relajarse al hacerlo me parece esencial.
Besos para el fin de semana y para el lunes también

Fernando López Fernández dijo...

Hola Javier:
Buena anécdota la que nos dejas porque la justicia (que en teoria es una forma de verdad) a veces es mentirosa.
Un abrazo y feliz fin de semana

Fernando López Fernández dijo...

Hola María Hernández:
Pues otra buena frase que he pillado para Thinking Souls. Estoy de acuerdo en que no debemos perder nuestra propia opinión aunque no sea compartida. Es de las pocas cosas que le quedan a uno. Y lo que dices de que las verdades deben ser libre, lo suscribo punto por punto aunque ese análisis pueda estar basado en una percepción errónea.
Un beso y feliz fin de semana y lunes también

Fernando López Fernández dijo...

Hola Katy:
Me gusta lo que apuntas sobre la verdad y la experiencia porque quizás ahí esté una de las claves del conocimiento que es un paso hacia la búsqueda de la verdad aunque sea la propia, al igual que ocurre con la duda.
Un beso y feliz fin de semana y lunes también

Alberto Barbero dijo...

Conocer la verdad es abrir lo ojos y ver. Ya me gustaría... algunos dicen haberlo conseguido.

Lo que llamamos verdad, solo es una acumulación de ideas, teorías o aproximaciones que nos han embutido o hemos aceptado para sobrevivir en un entorno que nos trasciende.

¡Qué pequeñítos somos!

Fernando López Fernández dijo...

Hola Alberto:

La verdad es que hoy estais haciendo unos comentarios de lujo que dan para varios Thinking Souls. Si Katy hablaba de experiencia, tu hablas de supervivencia lo cual me parece que da un enfoque muy interesante sobre el comportamiento humano que busca la verdad como seguridad o vía de adaptación.

Un abrazo y feliz fin de semana

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

A mí ya no me quedan más verdades que mis incertidumbres...

Mikel Iridoi - "himikel" dijo...

A mi también me gusta el concepto de supervivencia, es a lo que se ha dedicado la humanidad casi toda su existencia, nos acerca a nuestra madre tierra, hace sentirnos pequeñitos...

Sin embargo creo que lo que nos diferencia realmente como humanos es que podeños "soñar despiertos", quizás sea nuestra manera de trascender, nuestra manera de creer que podemos cambiar el futuro, y además sabemos que si actuamos en esa dirección, si creemos en nuestra verdad, es posible que realmente suceda :) y entre todos consigamos un mundo más humano ;)

Me he acercado gracias a Alberto, y Fernando ha sido todo un placer participar en esta reflexión ;)

Fernando López Fernández dijo...

Me gusta no solo la frase sino lo que encierra (la llevaré a Thinking Souls). Me recuerda a Sócrates y al sólo se que nada se. La incertidumbre como verdad anula a la certeza ¿paradójico no?
Gracias por participar Pedro feliz fin de semana

Fernando López Fernández dijo...

Hola Mikel, en primer lugar bienvenido a Soul Business. Alberto creo que ha hecho un enfoque muy interesante al que tu aportas otro, que es el de la supervivencia deseable, que sería intentar que los sueños de construir un mundo mejor (nuestra verdad) realmente trascendieran para que sucediesen y como apuntas consigamos un mundo mejor. En este caso, Sueños+deseos+actitud+solidaridad+esfuerzo = un mundo mejor = una verdad.

Gracias por participar . Feliz fin de semana

Myriam dijo...

Al leer el cuento, recuerdo que Sancho Panza, siendo Gobernador de la ínsula de Bataria, tuvo que juzgar un caso similar y lo hizo de forma excelente utilizando el sentido común y la compasión.

Besos

Myriam dijo...

y también recuerdo el fragmmento de Campoamor:

nada es verdad, nada es mentira
en este mundo cruel
todo depende del color
del cristal con que se mira.

Ahora si, buenas noches, que es tardííísimo.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Myr:

Cuando uno utiliza el sentido común y la compasión todo parece que tiene más luz, aunque como decía Campoamor todo depende del cristal con que se mire.
Un beso y feliz fin de semana

Fernando dijo...

Fernando, qué maravilla de post. Me ha parecido fantástico. ¡Enhorabuena! Que cierto es eso de que a menudo postulamos que nuestra verdad es la única verdad.

¡Un fuerte abrazo!

Fernando López Fernández dijo...

Hola de nuevo Fernando:

Gracias, me alegro que te haya gustado. La verdad, toda la verdad y nada más que la verdad no la tenemos nadie aunque a veces lo creamos.
Un abrazo

Rafa Bartolomé dijo...

Hola Fernando:
Hermoso cuento y aleccionador, por que siempre pensamos que lo nuestro es lo cierto, pero no es más que parte de la verdad, ya que no creo que existan verdades absolutas.
Un abrazo.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Rafa:

me alegra que te haya gustado la historia Rafa. Como dices yo tampoco creo que hayan verdades absolutas
Un abrazo

Soul Business

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