viernes, 25 de junio de 2010

Un Café con Josep Julian y algo más de Soul India

Hace exactamente un año publicaba el post De velocidad, de tecnología, del alma y de la mente. En él comentaba lo siguiente:

Vivimos acelerados; a toda leche, pidiendo créditos al banco del tiempo, único banco universal que se caracteriza por prestar cada día la misma cantidad a todos los seres de la Tierra, que no pide avales ni cuentas ni devolución, ni intereses, ni te embargará. No pide explicaciones, la única condición que pone es que no exijas más de lo que concede diariamente, y te avisa de hagas lo que hagas se consumirá, no se acumulará y nunca te ampliará el crédito, ni siquiera una décima de segundo más. Aún así, nos empeñamos en forzar la máquina sin darnos cuenta de que cuanto más deprisa vayamos, menos capacidad de análisis y reflexión tendremos, convirtiéndonos en autómatas que un día tuvieron alma.”

Hoy he tenido la oportunidad de hacer un kit kat para tomar un café con Josep Julian, al cual no conocía personalmente, y disfrutar de su charla, de los interesantes servicios que su empresa ofrece, de cosas de trabajos, de viajes y de personas. Han sido dos horas de esas que te dices ¡qué suerte tienes de poder parar por unos momentos la locura del día a día y seguir aprendiendo! El caso que antes de regresar a casa y conectarme por remoto con la oficina, le he estado dando vueltas a eso de la velocidad y me he acordado que había escrito lo de arriba. Gestionar el tiempo ¿qué difícil verdad?

Ayer me preguntaron que cuando dormía, aunque en realidad la pregunta debería haber sido cuanto dormía y contesté que deprisa: debía haber añadido que además bien.

Procuro gestionar mi tiempo adecuadamente. Unas veces con metodología, planificación y escaleta y, otras, lo tengo que hacer a rebufo, bien por necesidades de guión, bien porque me lo he saltado, o bien, porque de vez en cuando, también me lo gestionan; unas veces lo consigo y otras exige un sobresfuerzo que uno, por eso de relativizar las cosas, que no le dé un infarto o le salgan canas antes de tiempo procura llevarlo con dignidad. Es decir, más o menos bien: es lo que toca, aunque no sea lo ideal: ya me gustaría ver a muchos expertos gestionando algunas bombas de relojería laborales, conciliando  familia, amigos, reconciliándose con uno mismo… al tiempo que se ha roto la caldera, te han llamado que van a pasar los del contador de luz, tienes que recoger antes de las ocho el traje de la tintorería y te están dando la murga constántemente por teléfono (que te preguntas eso de En qué día se te ocurrió consentir o no leer la letra pequeña) un montón de entidades bancarias, empresas de comunicaciones (que ahora todo va en pack), aseguradoras, además de esa señora que se suele equivocar al marcar que te sigue llamando Manoli o preguntandote si no es “encasa” de Manoli o repitiéndote el número de teléfono hasta que cantes bingo y más cosas y todo eso gestionarlo  en hora y sin despeinarse, con un sistema infalible; con un par.
   
Vivir en la era de vamos a toda leche tiene estas cosas; pero de vez en cuando te reencuentras con momentos, ya digo, como el de esta tarde y es entonces cuando  rememoras, cosas, gentes, instantes, situaciones, paisajes y piensas que a lo mejor no es para tanto y que ir a esa castaña lo que permite es disfrutar mucho más, de una forma más intensa todo: Como los dos cafés que me he tomado con Josep Julian.

Para el fin de semana otro capítulo de Soul India.

Feliz fin de semana

Kilómetros de confusión 

Antes de partir de Mont Abu, había tenido una pequeña discusión con Dinesh sobre cuál era el mejor itinerario para llegar a Ranakpur, un lugar donde se pueden admirar el templo jainista de Adinath y otros templos menores —más que nada porque son más pequeños— que pueden estar a la altura de los de Dilwara. La discusión era sobre la carretera: él quería llegar cuanto antes a Udaipur. Razonaba que el camino más corto era el más rápido, y yo le decía que la mejor ruta era la más segura; la más rápida. Finalmente, circulamos por donde él consideró; total, a mí qué más me daba. Nos extraviamos por una maraña de pistas que nos hizo multiplicar los kilómetros y el tiempo, y yo, lógicamente, me quedé encantado.

En esos momentos de carretera y paisajes, de aldeas y ojos de curiosidad, me hubiese dado lo mismo acabar en Bombay. Me recreaba en las llanuras del Rajastán. Las cabras eran pastoreadas por turbantes de colores que, a menudo, acorralaban nuestro Ambasador en los cruces de los caminos. En esas circunstancias Dinesh se «despistaba», desviándose de los preceptos de su religión, sacando el conductor cabreado que muchos llevan dentro, y despotricaba contra las cabras, los pastores y la madre que los parió. Nuestro flamante Ambasador tornaba el color de blanco a crema y quedaba sucio. Dinesh gesticulaba y lanzaba improperios, con una ligereza impropia de quien no se distinguía por su rudeza verbal.

El asunto es que llegamos a Ranakpur con dos horas de retraso sobre el horario previsto, pero durante ese tiempo en el que la carretera nos «engañaba», tuve la ocasión de errar por las solitarias aldeas del «oeste americano-indio» y de observar cómo a Dinesh se le pasaba el enfado cuando devoraba unos buñuelos de cebolla y pimiento que le habían servido en un mugriento cucurucho de letras impresas en sánscrito, en un dhaba perdido del mundo, mientras yo pastoreaba con la imaginación los rebaños de cabras.

Ranakpur asomaba encerrado en montañas. La temperatura de la zona era más baja, más húmeda, más del norte. El verde lo forraba todo. No se avistaban animales; pero se oían. No se veían apenas personas, se presentían, y en algún momento me dio la sensación que el alma de África había viajado hasta la India.

Concienzudamente esculpidos, los templos de Ranakpur son otra de las maravillas de la arquitectura jainista de la India. Divagar descalzo sobre el mármol mientras te deleitas en cada detalle, te hace arrinconar el tiempo y el cerebro: los rayos de luz, que penetran por los huecos, son torrentes que abrillantan el mármol tallado transmitiendo vida.

Siempre admiré a la gente capaz de inventar y crear sólo con su cabeza y manos, pero en este caso, cuando miles de personas consiguen, cincelando el mármol, una total armonía entre las proporciones y el estilo, solamente puedes descubrirte, decir «olé» o «chapeau».

Arrancamos tras beber agua. En lugar de tomar la carretera principal, Dinesh ascendió por las peligrosas curvas de las escarpadas laderas de la montaña. Nunca retornaba por el mismo sitio, como recordando que no se debe mirar al pasado, como sugiriendo que lo esencial es avanzar, conocer lo desconocido, sin importar cuan tortuoso sea el camino.
Antes de llegar a Udaipur, nos detuvimos a beber dos chais reflexivos, dos ardientes infusiones que eran silencios de días contradictorios. Udaipur nos esperaba abajo. 



16 comentarios:

Myriam dijo...

¡Qué bueno que pudiste conocer a Josep en persona como yo lo hice, y que ambos disfrutaron del encuentro!

¡Cómo me alegro!

Encontrarse con los amigos, es uan de esos regalos que nos damos -aún cuando vivamos a un ritmo loco- quye ahcen que la vida merezca ser vivida.

Un fuerte abrazo

JLMON dijo...

Hola Fernando
Ya veo que has disfrutado de Josep (averiado momentaneamente). Un hombre bueno y un crack.
Cuidate

MaS dijo...

Querido Fernando,
Transcribo un extracto de la wikipedia sobre el tema del tiempo, y yo opino, que de "tu" velocidad:"En la estructura temporal de la civilización moderna, se suele emplear una sola palabra para significar el "tiempo". Los griegos tenían dos: Chronos y Kayros. Chronos es el tiempo del reloj, el tiempo que se mide. Kayros, el momento justo, no es el tiempo cuantitativo sino el tiempo cualitativo de la ocasión, la experiencia del momento oportuno."
Somos tendentes a creer que nos gestionamos el tiempo si somos capaces de "ordenar" mejor la agenda, si amortizamos el viaje de vuelta de la ofician y pasamos por la tintoreria...etc, etc.
Creo que el lado Kayros de nuestro tiempo está cojo, pero un cafecito con nuestro "manco" actual...siempre ayuda.
Viernes-beso.
M.

María Hernández dijo...

Hola Fernando:
Lo de correr de un lado al otro, no tener tiempo de nada, "malcreer" que somos mejores porque podemos hacer más cosas en menos tiempo es un tanto de locos, ¿no crees? aunque sea real.
Para algunos términos modernos son un poco despistada y hace algunas semanas le intentaba explicar a un compañero qué era "GTI". Por más que buscaba en mi memoria no daba con las palabras que estaban tras esas siglas.
Mi compañero se mondaba de risa y me decía "¿un GTI, más rápido? ¿de qué marca y modelo, María?"
Grrrrrrr, malditas prisas, porque no me acordaré de algo tan fácil como "Getting Things Done"...si, si, si, siii...GTD "quería decir GTD", para gestionar mejor tus actividades.
Lo malo que le veo a este tipo de "organizadores de tiempo" es que no se trata de hacer lo que te corresponde en menor tiempo y poder dedicarte a lo demás, sino que te organizas para trabajar más aún, para estresarte el doble, para vivir con esa sensación contínua de "no llego".
Comparto lo que dice MaS, nuestro lado Kayros está bastante cojo y, tal vez, por eso nuestro lado Chronos, se tambalea, porque los dos son importantes.

¡Suerte la tuya de haber "cuadrangulado" tu Chronos con el de Josep para disfrutar de un par de cafés! Seguro que ambos disfrutaron.
"Crgggggg" ¿lo escuchas? es el sonido de la envidia que me corroe, jajaja.
Buen fin de semana, Fernando.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Myriam:

la verdad es que disfrute muchísimo porque da gusto escucharlo.
Un beso y feliz fin de semana

Fernando López Fernández dijo...

Hola José Luis:
Así es , con un brazo como el de los clicks de famobil, pero buen hombre y un crack como dices.
feliz fin de semana

Fernando López Fernández dijo...

Hola Más:

e ha gustado la explicación del Kronos y el Kairos, Yo ayer tuvo un kairos (tiempo cualitativo) con josep magnífico, ahora bien luego el kronos seguía corriendo y ya, pues no me pude ordenar, lo que francamente , en ese kairos que tenía me dió lo mismo.
Un beso de weekend

Fernando López Fernández dijo...

Hola María Hernández:

Creo que has dado en el clavo. Ser más organizados, más eficientes , para hacer más cosas, para, en definitiva, ser más infelices. Buen apunte.

Hombre María, no seas envidiosa, que Josep y yo te tuvimos en nuestras oraciones; que fuiste mentada y loada, vaya.
Un beso y feliz fin de semana

María Hernández dijo...

Jejeje, Fernando, lo mío es una envidia muy sana.

Y muchísimas gracias, a los dos, por esas oraciones en mi nombre.

Que tengas buen fin de semana y no "se me acelere" mucho con el juego de España.

Katy dijo...

Hola Fernando, este post hace honor al plantemiento. Has ido toda leche, de Joseph Julian nada menos que a la India. Hoy no he podido pasar antes por eso de que "Me han gestionado el tiempo" Yo me lo gestiono fenómeno solo que me faltan al menos otras 8 horitas al día para hacer lo que me gusta, por lo demás genial :) Pero me encanta la velocidad, y a juzgar por tu forma de escribir solo lo haces en paz cuando escribes sobre la India. Whats the reason´? Yo hago mio eso de la tranquilidad para los cementerios.
Un ratito con los amigos es el mayor lujo que se pude tener en la vida. Yo los aprovecho todos.
Un beso y feliz finde

Fernando López Fernández dijo...

Hola Maria Hernández otra vez:

bueno, pues habrá que procurar que no haya envidia aunque se sana "je je"
Un beso y feliz fin de semana

Fernando López Fernández dijo...

Hola Katy:

Si, a toda leche, y quizás sea cierto lo que dices de India, pero ahí el tiempo funcionaba de otra manera, o al menos eso creía yo.

http://fernandolopezfernandez.blogspot.com/2009/01/el-jugador-de-ajedrez.html
Por lo que veo tu no puedes estar parada ni un momento je je.

Un beso y feliz fin de

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Fernando:
Es como en las pelis cuando cambia el ritmo de la música, lo que vaticina una escena más tranquila (o al revés). En este caso el ritmo de la música tendríamos que ser capaces de marcarlo nosotros, si bien lo hacemos cada día más difícil. Bueno, tu ya veo que sí lo consigues.
Un saludo.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Javier:

Buen ejemplo el que pones. Lo que pasa es que en el cine dentro de lo que cabe ese cambio de música previene y nuestro día a día tiene múltiples bandas sonoras que se parecen más a una Jam session y no te creas, que uno lo intenat , pero no funciona siempre je je.
Un abrazo
Pd - el miércoles Thimking Souls es tuyo

Josep Julián dijo...

Hola a todos:
A quién no teneis que dejar de conocer es a Fernando. Como le dije, él es todo Soul Business, en serio.
Un abrazo.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Josep:

Pues me vas a subir los colores, pero no es para tanto. Un abrazo y gracias otra vez el buen rato que me hcistes pasar.
Un abrazo

Soul Business

Gracias por visitar mi blog
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