jueves, 8 de abril de 2010

Pecunia ¿non olet?


La historia está llena de anécdotas. Muchas son ciertas y otras son inventadas o tuneadas, así que con la que empiezo hoy la entrada quizá se ajuste o no   realmente a lo que sucedió, pero a mi se me quedó más o menos grabada de esta manera.

Por lo visto el emperador Vespasiano fue censurado por cobrar un impuesto sobre las cloacas: algo así como una tasa municipal por gestionar la mierda; hacer caja. Como respuesta tomó unas monedas y se las acercó a la nariz a quien le hacía reproche y le preguntó si le molestaba el olor. Su interlocutor lo negó a lo que Vespasiano respondió con el famoso Pecunia non olet (el dinero no huele). Y tenía razón el tipo. Los que olemos somos nosotros cuando estamos en contacto con él.

Lunes vista, martes oído, miércoles gusto, mañana quizás tacto, pero hoy olfato.

El dinero, por sí solo no huele. El problema es cuando se pone en contacto con el ser humano.  De hecho, en sí, no es malo y, que yo sepa, son escasas las personas que trabajan por amor al arte. Nos gusta, y nos gusta a todos; aunque sólo sea por una mera razón de supervivencia. Y es tan lícito querer forrarse o ganarlo a espuertas, como meterlo debajo del colchón, o  derrocharlo. Eso es una cuestión muy personal y que cada cual haga lo que le parezca con su parné, esté o no de acuerdo en cómo lo dispende. El problema no es el dinero, sino la gestión que hacemos del mismo o cómo lo ganamos.

El dinero por sí sólo no huele. Los que olemos somos nosotros cuando decidimos que toda nuestra vida gire en torno al vil metal. Cuando nos esclaviza.

Lo comentábamos mi amigo Luis y yo mientras nos conversábamos unas pintas y veíamos como Messi destrozaba a los ingleses. En el intermedio, el telediario abría con el caso Gürtell y nos vinimos arriba llegando un poco más allá filosofando sobre ello.

Una de las conclusiones que sacamos es que el mundo huele mal y que los culpables somos, de alguna manera, todos. Lo que ocurre que no todos olemos igual en contacto con el dinero. El que lo gestiona y lo gana bien, aunque tenga alguna faltilla, tipo me ahorro algo en la declaración de hacienda o  me ahorro el IVA al comprar algo por la empresa, o  al pagar «la dolorosa» al fontanero (poned aquí lo que se os ocurra que hayáis hecho o que haya hecho alguien al que queréis muy cercano que no tenéis intención de denunciar) al final, se lava e intenta evitarlo, a pesar de que poderoso caballero sea don dinero como decía Quevedo. Es decir, se va corrigiendo por no oler mal,  por no atufar, debido a que su conciencia y su esencia le atormentan hasta que se cura y acaba limpio.

Por ejemplo, en España, un país por lo visto en una crisis de pelotas con más de cuatro millones de parados, la gente debería haber salido a la calle para quejarse y no para ir de vacaciones de Semana Santa. Sin embargo, ayer sin ir más lejos, se quedó pegada al televisor para ver el partido y el pub en el que me encontraba estaba a más de media entrada, lo que quiere decir que hay una economía sumergida bastante curiosa: o al menos eso me huele a mi: la supervivencia agudiza el ingenio pero acrecienta el fraude y también se hace la vista gorda, porque reconozcámoslo: no nos gusta que sea así pero lo toleramos al entender que estos pequeñas estafas no hacen daño o son pecata minuta.

Claro, que hay otros que lo que hacen, en lugar de lavarse ellos lo hacen con el dinero constantemente, a veces a unas velocidades de vértigo que más parece estén centrifugando que lavando y, aunque se perfumen con esencias caras siguen oliendo fatal. Y a éstos, en concreto es a quien va dirigido el post. A todos aquellos que especulan y crean bonos basura (que por eso se llaman así, porque apestan) esparciendo la mierda por todo el planeta; a aquellos que se inventan pandemias para vender vacunas, que no nos curarán ni de espanto; a aquellos que nos venden la paz, la solidaridad y la justicia y por lo bajini financian guerras, provocan revoluciones y matan de hambre a millones de personas mientras se desayunan con un buen buffet y bellas palabras en el último foro sobre la pobreza. Tipos que siempre encuentran cabezas de turco y desaparecen o callan cuando algo les salpica; que mienten sin tener que hablar porque todo lo que emanan es podredumbre y aunque pretendan, como en la Edad Media, disimular el hedor con afeites, ropas limpias y sofisticadas esencias, dejan en el ambiente una pestilencia que además de desagradable es contagiosa y provoca hechos como lo de Gürtell  y como los que irán saliendo de aquí a las próximas elecciones. Y si no al tiempo.

Así que lo único que pido es que ni se me acerquen estos personajes, (no vayan a contagiarme), ni que mis entendederas me lleven al lado oscuro y putrefacto del mal dinero.

El dinero no huele, pero puede provocar que su contacto con nosotros nos convierta en bombas fétidas. Y eso, no es agradable.

Feliz jueves

Como no tenía fotos de dinero (pecunia) os dejo un de petunias que si olent

14 comentarios:

María Hernández dijo...

Hola Fernando:
Yo si creo que hay un dinero que huele y mucho: el dinero "negro". Aquel que como las aguas negras, discurre por debajo, se esconde, contamina lo que pilla y si cae en tu pozo, te manchará para siempre.
Pero estoy contigo en que ha sido el contacto con unas "manos sucias" quien lo han convertido en éso.
Manos que tocan otras manos, que a su vez se ensucian, tal vez con la falsa promesa de que con un poco de agua limpia y jabón oloroso "se quitará".
Pero es que el "dinero negro" no puede comprar "agua limpia" y, al final, por mucho jabón que tengas terminas siendo "basura" y ya no tienes arreglo, ni mandándote al "punto limpio".

Otro post "peleón" de los buenos, oiga. Espero el del "tacto" y porque no, del "sexto sentido" también.
Un beso, Fernando

Katy dijo...

"Nos gusta, y nos gusta a todos; aunque sólo sea por una mera razón de supervivencia"
Cierto tu artículo "Dale al César lo que es del César y Dios lo que es Dios" Es poner el dinero en el lugar que le corresponde y no como el principio y fin de nuestra vida.
Estamos todos adormilados sobre las ruinas de nuestra economía mientras otros especulan con lo poco que nos queda. Y no tendría más importancia si no fuera por el drama humano que viven millones de seres sumergido en total y absoluta pobreza. Cuando la barbas de tu vecino veas pelar...
Un buen post denuncia donde las haya, y me ha encantado el olor de tus petunias.
Un beso

Fernando López Fernández dijo...

Hola María:
Así es. Lo que pasa es que muy complicado que desaparezca o se limpie. Ocurre lo mismo con el medio ambiente; que poco a poco nos lo vamos cargando y ahí está el peligro. Que podemos acabar directa o indirectamenet contaminados. Muchas veces incluso sin darnos cuenta.
Es triste, pero es así. Gracias por seguir fielmente la semana peleona y lo del sexto….ya veremos.
Un beso

Fernando López Fernández dijo...

Hola Katy:

me ha enmcantado el comentario y en particular esta frase "Estamos todos adormilados sobre las ruinas de nuestra economía mientras otros especulan con lo poco que nos queda"

Reconstruire esas ruinas será difícil, pero uno, fíjate que tonto, no pierde la esperanza.

El problema, el drama de millones de personas. Algo falla y por eso existe tanto dinero negro que salpica como le decía a Maria a todos, pero que a su vez paradojas de la vida "dulcifica" el drama.

Un beso

Josep Julián dijo...

Hola Fernando:
Me ha gustado tu entrada tanto como el modo en que la has ido construyendo. El dinero que no se suda huele, esa es la esencia del mensaje y Gurtel hay uno pero gente que se lo levanta de mala manera hay muchísima y además suele tener buena fama y son respetados socialmente.
Que no decaiga.
Un abrazo.

MaS dijo...

uy, menos mal que al final estan las petunias...porque el tufillo que destila el tema...
Todos tenemos las manos manchadas, del negro, del verde, y del azul, y todos hemos hecho en ocasiones uso de una gestión de la pasta "de aquella manera"...(el que diga lo contrario, que tire la primera piedra...-¡con cuidado, a ver si me va a dar!)
Somos unos jetas natos en la cuestion monetaria, si podemos "enriquecernos" coloreando las monedas, sacamos nuetra habilidad pictórica y ala!, a pintar se ha dicho.
Nos pierde la suma, aunque a la hora de la verdad, tener-tener no tenemos nada.
Así las cosas, y unido a nuestra elegante mania de criticar e insultar al otro, podemos hablar de la madre de Gurtel, de la de Mario Conde o de la de...
Y,je je... todos tambien, tenemos madre.
Mucha obsesión, y poca conciencia social, poca conciencia ética, y poca conciencia solidaria...

Fernando, tu post desprende un aroma trés charme!.
petit bisou.
M.

Myr dijo...

¡Cuán ciertas tus palabras que comparto plenamente!

Gracias por la anécdota de Vespasiano que no recordaba.

Besos

Fernando López Fernández dijo...

Gracias Josep: así es, si nos pasasen a todos por un scaner que detectase toda nuestra vida, nos soprenderíamos con lo mal que hemos olido y olemos algunas veces o tapamos algunos olores. Tema muy peliagudo ¿verdad?. Como decía María el agua que no es limpia salpica y contamina. Y mucha gente respetabilisima no es que estén salpicados sino enfangados

Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

MaS
Si el post te sugiere un aroma charmé, el comentario es brisa fresca que, desde mi punto de vista, refleja la realidad de la poca conciencia, poca ética y poca solidaridad, porque somos conscientes de muchas “tranferencias” que nos hacen para nuestro bienestar los que acusamos de corruptos (gobiernos, empresas que esquilman etc…) y no las denunciamos, no vaya a ser que alguien nos saque los colores.
Un bijou para una persona cuyos comentarios son bijoux

Fernando López Fernández dijo...

Hola Myr:
Gracias, no por estar de acuerdo, sino por venir y dejar calorcito. Si además coincidimos miel sobre hojuelas como decimos aquí. Un beso

Rafa Bartolomé dijo...

Hola Fernando:
Has tocado en la llaga, y es que en nuestro país siempre hemos defraudado; la mayoría a pequeña escala, insignificante diría, pero todos los hemos hecho alguna vez, por eso, quizás, la gente sigue permitiendo votando y admirando a aquellos que son capaces de tener 3 millones para pagar fianzas, porque en definitiva nos gustaría ser como ellos o "son de los nuestros" como alguien ya ha dicho por ahí. En fin que todos deberíamos de confesarnos.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Rafa:

Te aseguro que a mi no me gustaría ser como ellos, pero si es cierto que todos comentemos faltas. MaS lo ha contado muy bien,

y es que no tenemos remedio.

Un abrazo

Myr dijo...

jajajaj "Miel sobre ojuelas" no conocía esa expresión... me la anota... Besos

Fernando López Fernández dijo...

Hola de nuevo Myr:

A veces no soy consciente de que hablo con refranes y giros de aquí. Si te pierdes alguno yo ye lo explico je je.

Gracias por la revisita.

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