martes, 6 de abril de 2010

¿Escuchamos sólo lo que queremos escuchar?



Así es: queramos o no reconocerlo. Escuchamos lo que queremos y a quien queremos. Hasta aquí todo perfecto; pero hay cosas que no me cuadran. No se si porque me ha salido la semana peleona o porque, al final, resulta que no entiendo nada de nada, lo cual se puede acercar bastante a la realidad. El caso es que llevo una temporada dándoles vueltas al asunto y hoy, leyendo los comentarios del post «El seguidor impaciente» de Jaime Izquierdo me he decidido a hablar de ello.

La blogosfera, el 2.0 o como se quiera denominar esto de las redes y la interacción virtual (que para mi es real y vamos a llamar a las cosas por su nombre de una vez) es como una hoguera de las vanidades en las que cada cual hace lo que mejor le parece, del modo que le parece y en el momento que le parece. Como digo, hasta aquí todo perfecto. Lo que ya no me cuadra tanto es la obsesión por los seguidores y ahí discrepo con el amigo Jaime.

A todos nos gusta que nos lean, que valoren lo que pensamos y escribimos. Si sólo fuese para nosotros mismos o para un círculo muy cerrado, esto no se habría publicado aquí o de hacerlo pertenecerías a ese círculo de confianza que tan bien describía Robert de Niro en «Los padres de ella».

Semanalmente se habla bastante de los followers, seguidores, «discípulos» etcétera; sobre la cantidad o la calidad, y sobre como conseguirlos, retenerlos, obviarlos, etcétera. Parece que es un tema de importancia capital en muchos de los blogueros y twitteros y dedican mucho tiempo a hablar sobre el asunto: luego lo queramos reconocer o no, el ego nos puede. Y esto es normal, que humano ya lo es porque no estamos hablando de cabras; pero lo más curioso   es que muchos de los que hablan de interacción, de diálogo, sólo escuchan a quien consideran que pueden ser un interlocutor válido para ellos, (su círculo de confianza) de tal manera que ni agradecen, ni responden a los comentarios ni provocan «feed back» si no creen que estás a su altura. Eso sí, no dudan en hacer campañas de «branding personal» para entrar en un ranking; para que les den un premio (no dudarán a escribirte al mail personal)  o les digan que bueno lo tuyo; o ganar «masa crítica». Lo curioso, como digo, es que, a menudo, tienden a pontificar sobre lo importante que es la escucha activa entre dirección y empleados, a dar pautas de cómo deben ser las relaciones y la comunicación en una empresa como condiciones imprescindibles para el buen funcionamiento de la misma; pero en la suya, en su 2.0, al final solo interactúan con los «mandos intermedios» o con los que tienen similar número de followers, o piensan que gracias a esta interacción pueden ganar más popularidad. No seré quien diga yo que esto esté mal. Es una opción. 

Lo que ya no me gusta tanto es que pasen olímpicamente de muchos de sus seguidores o no ni siquiera les ofrezcan unas palabras de agradecimiento o les manden a hacer puñetas (que es otra posibilidad). Es decir,  afirman y sugieren una cosa y luego hacen otra; Y eso es porque escuchan lo que quieren: algo así como todo para el pueblo, pero sin el pueblo; una especie de nuevo despotismo ilustrado, un despotismo 2.0 que pretende erigirse en guía de estos nuevos tiempos que corren. 

Reconozco que a muchos de ellos los sigo y que tienen pensamientos muy interesantes y con el tiempo descubres quien de todos ellos, escuchan o quienes se escuchan.

El otro día, felicité en Twitter a dos de los que escuchan por aparecer en un ranking que creo que se merecen @optimainfinito y @seniormanager; pero mi felicitación va sobre todo para aquellos que no aparecen en ningún lado, ni en lo más plus, pero que tienen una capacidad de escucha tremenda y sí han entendido en que consiste la retroalimentación y no sólo teorizan.

En fin, que me ha salido la semana peleona, no quiero ser política ni socialmente correcto y al que no le guste que se borre.

Feliz martes. El miércoles Thinking Souls



20 comentarios:

Katy dijo...

Hola Fernado evidentemente hay dos tipos de sordera la física y la mental. Y en esta última hacemos oídos sordos muchas veces.
Lo de los seguidores, no me preocupa en absoluto. Me gusta que me lean pero aunque sean anónimos. Cuenta el valor de las personas sus actitudes y no el número. Y si yo sigo a alguien pues lo leo, y si no me parece absurdo seguirle. De acuerdo que algunos (los más ) están muy encima de mi por sus conocimientos pero aprendo de ellos y yo aporto con honradez algo de mi experiencia, Lo cual es enriquecedor.
Tu pelea verbalmente, denota que estás vivo...
Un beso y buena semanita :)

Fernando López Fernández dijo...

Hola Katy:

Así es, unos tienes sordera física y otros mental. A mi tampoco es una tema que me preocupe lo de los seguidores y solo sigo a quien leo, aunque sea ocasionalmente, pero tengo claro que si alguien tiene la deferencia de aportar su punto de vista merece al menos unas palabras de agradecimiento . Para mi no es una cuestión de conocimiento, porque cada uno tiene sus experiencias y sabiduria, sino de respeto, y de escucha.

Tampoco es una pelea verbal, es solo un juego, un poco perverso y crítico pero en mi animo no está el ofender.

Un beso

FAH dijo...

Fernando, me ha gustado mucho este post xq en los últimos días venía dándole vueltas a uno que llevará x título algo así como: "Pelotas 2.0."... pelotas, de pelotas, no de las otras pelotas...jaja. Creo que la red (cuasi infinita) da más lugar q al peloteo en el mundo físico... Hay q seguir a quien gusta y participar cuando apetece... Pero hay gente con excesiva "dependencia emocional" de comentarios, followers, tuiteos... etc. abrazo.

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Fernando:
Se nota que has cogido fuerte la vuelta, pero por eso no tienes menos razón en lo que expones. La verdad es que no me había fijado, pero si es cierto que hay gente que le encanta escucharse a si misma y predicar a la masa pero sin interactuar con ella. Bueno, es una opción que no me gusta, pero hay seguidores para todo. Supongo que da estatus, ahora que se lleva tanto.
Allá ellos.
Un abrazo.

Economía Sencilla dijo...

Muy agudo e incisivo, este post. Sin duda, hay mucha sordera 2.0 (¿existirá en el futuro tratamiento para ella, un sonotone 2.0, o algo así?)

Me ha gustado mucho la expresión "despotismo 2.0", refleja fielmente la situación, y no sé si será "despotismo ilustrado" o ni siquiera eso, porque hay mucho egocentrismo (individual o de "círculo de confianza"), y bastante pedantería y altanería en algunos casos, de manera que parece que lo que afirman unos está bien "porque lo dicen ellos", y si otros de "nivel más bajo" dijesen lo mismo, pues no tendría ningún interés, o directamente sería despreciado.

En fín, al final, como dices, por mucha pose que se ponga y mucho "branding", se acaba descubriendo que hay detrás.

Un abrazo
Pablo Rodríguez

Fernando López Fernández dijo...

Hola Francisco:
Gracias. Espero que no le des vueltas y lo escribas. Así también lo veo yo y coincido en que hay que seguir a quien gusta y cuando apetezca. A mi me llama la atención mucho esa dependencia de la que hablas de determinas personas cuando su discurso habla precisamente de “independencia emocional”. Pero no pueden vivir sin followers, comentarios, tuiteos etc…
Un abrazo

Economía Sencilla dijo...

Ah, y se me olvidaba comentar un ejemplo de todo esto ;-)

En cierto blog que suelo leer porque, como dices, a pesar de este tipo de cuestiones, cuenta cosas interesantes, se daba el siguiente caso: según quién comentase, el autor trataba mejor o peor al comentarista en su respuesta (o algunas ni siquiera las respondía).

Se veía claramente quiénes eran de su círculo de confianza y quiénes no (cuando me pareció percibir esta pauta, hice un seguimiento a la misma durante algún tiempo).

No importaba tanto si iban a favor de las tesis del post o le contradecían (que suele ser otro de los problemas que se dan, el que critica lo que se dice, parece que es el "malo"), sino quién era el comentarista.

Para comprobarlo, yo, como no estaba en el "círculo de confianza", hice algunos comentarios casi copiando literalmente lo que decían otros que sí estaban (cambiando quizás un poco las palabras, o ni siquiera eso); curiosamente, la respuesta que me daba en muchos casos difería bastante de la que le había dado al "elegido".

¿Cuestión de interpretación? No lo creo.

Un abrazo
Pablo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Javier:
Como dices hay gente para todo, pero a mi, personalmente, no me gusta que den la psoibilidad de interactuar y luego dependiendo de quien sea lo hagan o no. Para eso se crea una red cerrada y nos dejampos de bobadas; pero claro puede más el ego al final.
Un abrazo y gracias por escuchar

Fernando López Fernández dijo...

Hola Pablo : me gusta la idea del sonotone 2.0. Has resumido perfectamente lo que quería decir. Lo que afirman ellos está bien. Lo que dicen otros (de nivel más bajo, que todo es discutible) no tiene interés o es despreciado. Pero al final todo se ve y se nota quien alinea palabras con hechos, a pesar del “branding”

Un abrazo y gracias como siempre por pasarte

Fernando López Fernández dijo...

Ja ja Pablo:

Que buen ejemplo Pablo. Pasa mucho. Si uno tiene una idea genial no aporta nada, si eso mismo lo dice alguien "con nombre" es la leche.
No creo que sea cuestión de interpretación, sino, en definitiva, de selección de criterio.

Un abrazo y gracias por el ejemplo que me parece fántastico.

Alberto Barbero dijo...

Hola, Fernando:

Creo que estoy de acuerdo contigo en la observación sobre la batalla de los egos 2.0 y la proliferación de conductas que tienen muy poco que ver con lo que aparentemente se quiere potenciar: generosidad, escucha, comunicación, compartir, etc. Cuando desvirtulizas a alguien muchas veces confirmas lo mejor y otras la incoherencia entre el personaje virtual y el real.

Sin embargo, si tenemos en cuenta el brutal volumen de información, pseudoinformación y desinformación y la potencialidad de establecimiento de links con muchísimas personas, llega un momento en que te ves obligado a seleccionar para que te de tiempo a hacer el resto de tu trabajo.

Creo que la política de conseguir followers tiene un límite en el tiempo que puedes dedicar a centrar tu atención en ellos ya que en lo humano no valen ni el seguimiento ni la escucha "a medias".

Fernando López Fernández dijo...

Hola Alberto:

Apuntas una cosa muy interesante que es la cantidad de volumen de información, pseudoinformación etc…y sí, este volumen te puede obligar a seleccionar para que puedas seguir con el trabajo. El problema es cómo se gestiona una vez has decidido abrirte. Pero a mi, se me hace difícil no invertir parte de mi tiempo en responder a alguien, que generosamente (esté de acuerdo o no con él, sea para mi importante o no lo que dice) ha decidido interactuar conmigo. El día que no pudiese gestionarlo cambiaría el modelo de relación, de la misma manera que cuando no puedo abarcar todo lo hago tengo que elegir.

Para mi es una decisión muy personal de cómo gestionar, pero no atender adecuadamente a los seguidores me parece una desconsideración. No se trata de estar continuamente interactuando, se trata más bien de cuidar las relaciones y centrar la atención en ellos y no en el volumen. Porque al final el 2.0 y el que llamamos real al final son una misma cosa.

Un abrazo y gracias como siempre por pasarte.

Alberto Barbero dijo...

Gracias, Fernando:

Por supuesto que dentro de mi comentario de que hay que ser selectivos ni se me pasa por la cabeza no contestar con total atención, consideración y presencia a alguien que se ha tomado tiempo para generosamente ofrecer su pensamiento.

Si hay que elegir, que sea modificando si es necesario la propia estrategia para que la comunicación sea de calidad versus cantidad. Y creo que esto es muy difícil de conseguir cuando nos ponemos un objetivo en el número de followers en vez de ponerlo en generar un contenido o una comunicación de calidad.

Fernando López Fernández dijo...

Gracias otra vez Alberto.

Yo creo que una de las claves será el como definir esa estrategia de seguidores. recuerdo que cuando trabajaba en las punto.com lo importante era la masa crítica (followers), pero no se había preparado la estrategia de relación y comunicación. No se fue a la calidad sino a la cantidad y muchas murieron por eso precisamente por gestionar masas pero no personas.
Gracias otra vez por el comentario.

Pd - En un par de semanas espero darte unas ideas sobre el proyecto que estás haciendo.
Un abrazo

María Hernández dijo...

Hola Fernando:
A mi me pasa lo que a todos; me gusta que me lean, pero ya pasé por ese "enamoramiento" de las primeras semanas, donde miraba con ansias mi contador de visitas y las mariposas me revoloteaban en el ombligo cuando comenzaba a leer uno de los primeros comentarios.
Al contrario, ahora, si tengo tiempo de pasar por mi blog, miro ese número que asciende poco a poco, tras tantos meses, aún con lo poco que puedo dedicarme a él y me digo "ya tenemos una relación estable".
Pero claro, como todos los "amores" necesita cuidados, dedicación (aunque no sea exclusiva), un hoy por ti, mañana por mi, se necesita mantener la comunicación "horizontal", de tú a tú...de mí para tí y viceversa, etc.
Un blog no deja de ser un tipo de relación "humana" y funciona igual: si uno no quiere, dos no discuten; si no te escucho, no podré entenderte; si siempre tengo la razón es muy probable que esté equivocado; si estoy tan "feliz de conocerme", es posible que otros hubiesen deseado no haberme conocido; si en definitiva escribo para leerme a mi mismo y decirme "que bueno soy", podría haberme ahorrado el teclear y haberme grabado en "emepealgo" y usarlo para embelesarme con mi voz y mis verdades, porque, en el fondo, es lo que SOLO quiero escuchar.
¿Y luego nos preguntamos por qué hay tantos "divorcios"?.
Creo que hay que saber distinguir entre YO 2.0 y MI-EGO 2.0, este último como apuntaban anteriormente, viene con el SONOTONE 2.0 de regalo.

Oye, me ha gustado tu arrancada peleona...mi abuela hubiera dicho "Se te ha visto correr la sangre por las venas", señal que estás vivo y muy atento.
Un beso, Fernando...me gustó muchísimo este post-denuncia.

Rafa Bartolomé dijo...

Hola Fernando:
Sí, creo que todos escribimos para que nos lean, pero al final no sé si esto es lo importante; las cosas, en definitiva, hay que hacerlas porque uno cree en ellas.
Si hablas o te escribes con alguien de parecido nivel, digamos intelectual, sobre una misma cuestión y tu interlocutor no te deja exponer tus ideas y piensa que solo deben de prevalecer las suyas, al final has unido a tus conocimientos sobre ese particular los tuyos y los adquiridos a través de tu oponente, mientras que él seguirá conociendo únicamente lo que ya sabía.
Vaya chapa que te he dado. En fin que la vida es muy rara.
Un abrazo.

Fernando López Fernández dijo...

No le puedo poner un pero porque lo has expresado muy bien y nos has regalado otros post, repost o postre, lo cual se agradece. Todos queremos que nos lean, si no escribiríamos el diario secreto de…y coincido en que las relaciones hay que cuidarlas, pero no ser esclavos de ellas. Lo que si es importante es la comunicación, comprensión o empatía se trate del mundo 2.0 o del otro, que ahora parece que mola menos y que nuestras vidas van camino de las versiones cuando, en definitiva como apuntas es el mismo.
Me alegra que te haya gustado y me encanta que me escuhes y escucharte.
Un beso

Fernando López Fernández dijo...

Hola rafa:

Las cosas hay que hacerlas porque te gusta hacerlas. Si yo hubiese esperado tener un montón de seguidores o me hubiese preocupado mucho el tema, este blog no hubiese durado ni un mes. A mi me gusta hablar con cualquiera que pueda aportarme algo o con cualquiera que tenga la deferencia de escucharme. A partir de ahí todo es positivo.
Y de chapa nada. Y lo sabes. Un abrazo

Josep Julián dijo...

Hola Fernando:
A cuenta del despotismo ilustrado 2.0 hace unos meses dejé un comentario en un blog amigo que cabreó a más de uno. En él decía que el 2.0 no dejaba de ser una Iglesia en la que no había papa pero sí cardenales, arzobispos, etc. y que para ese viaje no hacía falta alforjas.
El seguidismo de esta curia no está directamente relacionada con la calidad de sus puntos de vista y podría citar algunos ejemplos concretos, cosa que no haré para no granjearme más enemigos, pero que son polo de opinión y que no tratan a todo el mundo por igual, de eso no cabe duda.
Entiendo que es difícil resistirse a tener éxito, ahora bien, en qué consiste, cómo se expresa y como se administra es una cuestión que sólo cabe explicar por la heurística.
No obstante, followers se interpreta por prestigio, éste por poder y el poder se percibe con toda claridad en el momento de la desvirtualización.
Quizá es que no sabemos comportarnos más que jerárquicamente y eso implica que somos más primarios que sofisticados.
Un abrazo.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Josep:
Ya recuerdo la polémica, creo incluso que se hablaba de talibanismo. En esa curia, como dices hay gente muy válida (según mi criterio) y gente “copia y pega”. Y algunos piensan que estás conmigo o contra mi, lo que es un contrasentido al espíritu 2.0. Es posible que tu te crees enemigos, que estoy convencido que no es tu intención: pero como eres consultor como muchos de ellos surgen esos piques je je. Yo, como no lo soy simplemente soy ignorado o me tratan de forma muy diferente, lo cual me importa poco por mi, pero mucho por los demás.

En el fondo, nos gustan demasiado las jeraquías y tengo la sensación de que, o somos muy primarios como apuntas, o hay muchos que entienden que el 2.0 no es más que un multinivel disfrazado de buen rollo.

Un abrazo

Soul Business

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