martes, 2 de marzo de 2010

La trampa tecnológica



El domingo Javier Rodríguez Albuquerque publicaba un interesante post ¿Crisis?, del paro al ocio en el que nos invitaba a un paseo por la historia y nos contaba como ha ido evolucionando el ocio a lo largo de los siglos. Está muy bien, y el video final es una pasada. En definitiva, venía a decir que hemos, estamos perdiendo el concepto de ocio o lo que ello significa.

Pues bien, la tecnología tiene mucho que ver con ello. Vaya por delante que no soy anti tecnológico (es más, me gusta) ni tampoco un Friki del asunto. Procuro que me sirva, pero no que me esclavice. La tecnología, como todo tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Como de las cosas buenas ya se encargan otros de difundirlas, a mi me toca hoy ser el malo de la película. Y sí, creo que la tecnología nos ha tendido una trampa, o ha sido todo más simple que eso y lo que ha ocurrido en realidad es que hemos caído en su tela de araña. Aunque consiguiésemos escapar volveríamos a caer en ella debido a que una vez que la utilizas cuesta mucho desprenderse de ella.

La tecnología, que en teoría nos iba a facilitar el trabajo, a simplificarlo (que lo ha hecho) lo que al final ha conseguido es que trabajemos más y más rápido. Además al facilitar la globalización, nos hemos encontrado con un mundo que no duerme ni descansa lo que ha provocado que nuestras vidas se hayan convertido en una carrera de fondo a velocidad de cien metros lisos. Es decir, que el pez rápido se coma al lento con lo cual, si uno no quiere quedarse atrás, debe hacer un esfuerzo suplementario utilizando para ello la tecnología que facilitará la comunicación, la gestión y la operación y su tiempo.

Tiempo, sí, porque independientemente de que la tecnología acorte tiempos, o mejore la efectividad, como contraprestación exige el peaje de la disponibilidad, de tal forma que tu móvil puede sonar en cualquier momento después de la jornada laboral para que arregles un mundo, que seguro puede esperar pero no para tu interlocutor. Si por otro lado, a través del dispositivo, además de recibir los resultados del fútbol o la última canción de Bisbal, recibes mails del curro, ya te puedes ir despidiendo de eso que se llama tiempo libre salvo que los ignores o realmente tengas capacidad de postergar esas urgencias de última hora que la mitad de las veces, como digo, no precisaban ni de visita al ambulatorio de los problemas.

Otra de las cosas que me llaman la atención de esta facilitadora de nuestras vidas, es el hecho paradójico de que gracias a ella tenemos la posibilidad de acceder a muchísimo más conocimiento pero, al tiempo, reflexionamos menos porque podemos encontrar las preguntas y las respuestas, pero no profundizamos sobre ellas con lo cual aceptamos ideas por repetición, pero no por convicción. Esto, al final, puede llegar a debilitar las neuronas por falta de entrenamiento.

Y, por último, la comunicación. Tengo amigos enganchados a sus “cacharros” como les llamo yo y viven o se desviven por tener el último software, el último dispositivo, la mejor aplicación y cuando estas con ellos da la sensación de que estas con C3PO, en lugar de con un tipo de Murcia, por poner por caso. Hablan raro, de cosas inútiles, pero según ellos prácticas; de mira que chulada y con esto puedes saber la hora de Tokyo (como si me importase algo) o saber los metros que quedan hasta tu casa. Están abducidos y sólo tienen ese tema de conversación: así, es complicado establecer una relación al estar las partes en distintas frecuencias.

No todo es tan negro como lo pongo ¿o sí? , pero la realidad es que la tecnología, nos ha tendido una trampa, en la que sus víctimas hemos sido nosotros que en esta relación hemos perdido nuestro tiempo, ese que sólo deberíamos emplear en lo que nos gusta. Se abre el debate.

El miércoles nuevo Post en Thinking Souls

Feliz Martes

20 comentarios:

FAH dijo...

Buen post, Fernando. Al final, las cosas son cosas, y dependen del uso que los humanos hagamos de ellas. Lo que sí me gusta decir a menudo es que en general, "la gente te respeta tanto como te hagas respetar"... Sí se da pie a que la tecnología nos esclavice, los demás se aprovecharán de nosotros... Si ponemos límites (a veces hay que ser borde, incluso), la gente te acaba por respetar... 1 abrazo.

Fernando López Fernández dijo...

Así lo creo yo Francisco. Todo lo que nos esclaviza acaba matándonos. Por eso, el uso de la tecnología debe ser un medio y no un fin.
Un abrazo

Katy dijo...

Hola Fernando fuimos creados libres y sin embargo a lo largo de los siglos nos hemos empeñado en facilitarnos la vida y ahora estamos encadenados a ellas. Nuestro equipaje cada vez es más pesado. Dependemos de la tecnología, nos guste o no. Si se estropea el coche, la máquina de afeitar, el microondas, o la lavadora, se nos cae el mundo encima. O la cafetera como me ha pasado amí hoy. Me ha tocado el sobrecito de nescafé. (Que a su vez ha necesitado de alta tecnología para llegar a a mi taza)
El ocio se ha convertido también en tecnología. Cada vez hay aparatos más sofisticados para entretenernos. Vas por la calle y todo el mundo lleva o MP3 o móviles pegados a la oreja.
Eso de sentarse en casa con un tablero de ajedrez o un parchís ya no es ocio. Y los juguetes de los niños pasan por esta misma criba.
Muñecas a las que se da el pecho. Y cuéntales de hacerse una de trapo.
Poner límítes... ¿Y por dónde cortas?
Post muy bien llevado para reflexionar largo y tendido sobre el uso y el abuso hace de ello.
Un beso y desconecta...

Fernando López Fernández dijo...

Hola Katy:

me gusta eso que dices de que nuestro equipajes es cada vez más pesado. y es cierto que nos gusta ir llenos de maletas con el fin de no quedarnos atrás, pero al final nos acostumbramos y si nos falta, no sabemos muy bien que hacer o nos sentimos mal.

La tecnología nos da mucho, pero nos está haciendo olvidar otras cosas.

Feliz martes

JLMON dijo...

Hola Fernando
Veo que has enlazado perfectamente con Javier...
Yo sigo insistiendo que la tecnologia debe ser un medio y la hemos convertido en el fin, en el leit motiv de toda nuestra vida. Pero, bueno, yo también deno entonar el mea culpa...
Un abrazo

MaS dijo...

hola Fernando,
Estoy completamente de acuerdo contigo en que estamos embebidos y embobados con tanta tecnología por doquier,la cual la mayoria de las veces ha llegado a nuestras manos más porque la "vecina" tiene uno, que trás cuestionarnos un buen Para Qué quiero yo eso, o Qué me va a aportar.
A veces prefiero una cervecita en la terraza del Café Gijón y menos 2.0.
un saludo, M.

Rafa Bartolomé dijo...

Hola Fernando:
Nos pasa lo que a Felipe II que no podemos luchar contra los elementos.
Una cosa te diré: yo no tengo móvil, no me gusta que sepan dónde estoy, no por nada en especial, sino porque me encanta mi independencia.
Por otro lado en mi trabajo siempre empleé una máxima:"No hay operaciones urgentes, sino clientes con prisas".
Un abrazo.

Fernando López Fernández dijo...

Hola José Luis:
Así es, la estamos convirtiendo en un fin, como si nos estuviesemos mimetizando con ella,. y eso es peligroso.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola María:

Ahí está la clave ¿que nos va a aportar? . Si no aporta a tomar cañitas.
Un beso

Fernando López Fernández dijo...

Hola rafa:

Yo, por ejemplo, el movil lo utilizo lo justo y no conozco la mitad de sus funciones. Me sirve para lo que quiero pero no estoy enganchado a el, y tengo dos personal y profesional. Muy buena la frase que pasará a thinking souls.

Un abrazo

Josep Julián dijo...

Hola Fernando:
Como dice MaS "embebidos y embobados", las dos cosas. Leyendo tu entrada me acordaba de otra que escribió Germán en la que decía que él no despreciaba la tecnología pero que le encantaba usar blocs de anillas para oír el clic al cerrarlas.
A veces confundimos tecnologías con gadgets. Podría hacer un paralelismo con los estilos sociales pero no me parece justo usar tu espacio para ello.
Un abrazo.

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Fernando:
Gracias por la mención y me alegro de que el tema de para abrir debates en otros blogs. Eso es lo que queremos ¿no?
Lo cierto es que hemos montado un totum revolutum en el que, como dices, la tecnología nos ha tendido una trampa y hemos caído en ella. Sería fácil salir si no estuviese renovádose constantemente, animándonos a estar a la "última".
Pero bueno, habrá que intentarlo o moriremos en el intento.
Un abrazo.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Josep:

Este espacio es tan tuyo como mío, así que no te cortes, je je. Quizás pueda ser eso, que confundimos gadgets con tecnología. En cualquier caso, no debemos volvernos tecno adictos.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Claro que si Javier, eso es lo bueno, ir abriendo debates en otros blogs y comaprtir pensamientos. Para eso, por ejemplo es buena la tecnología. Lo otro, es peligroso.
Un abrazo

MTTJ dijo...

Hola Fernando,

Cuando empezaron a popularizarse los ordenadores (Apple, Commodore ...)parecía que sin saber programación no se podrían utilizar aquellos cacharros. Salí de la Universidad sabiendo progrmar en FORTRAN (que no me acuerdo absolutamente de nada)y luego me apunté a un curso de programación en BASIC. El primer día de clase, el profesor ya nos avanzó que aquellas clases que empezábamos no nos servirían para nada. Puso el ejemplo de que no se necesita conocer electrónica para mirar un televisor. Pero aquello era distinto, pensamos todos. Evidentemente me hubiera podido ahorrar lo que me costó el curso.
Esto lo cuento, porqué ya hace años me di cuenta que era imposible estar al día de todos los artilugios tecnológicos, programas y demás. Todo corre demasiado deprisa y tenemos que ser capaces de saber lo que nos interesa y lo que no, para no caer en el desespero y ser unos verdaderos esclavos.
Muy buen post!

M.Teresa

Fernando López Fernández dijo...

Hola Maria Teresa:

Totalmente de acuerdo. Yo he utilizado programas que ya no existen, y he aprendido cosas que con el tiempo no sirvieron para nada. Todo cambia tan rápido que, como dices, hay que discriminar muy bien.

Un abrazo y gracias por el ejemplo que es muy gráfico

Germán Gijón dijo...

Hola, Fernando:
el otro día hablaba en facebook con un excompañero de colegio. Yo cité a los madelman, exín castillos y no recuerdo qué otros juegos de la época. Coincidíamos en que nuestros hijos cogerían el muñeco de marras, lo mirarían y dirían: "¿y esto p'a qué sirve? ¿Hace algo?". Acostumbrados a que la tecnología resuelva nuestras vivencias por nosotros, coincido contigo en que nos resta la buena costumbre del análisis. Buen artículo que invita a la reflexión, Fernando.
Un abrazo.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Germán:

Algo de eso hay. Y el ejemplo que pones es fantástico. Uno de mis juguetres prefereiudos era el exin castillos. He hecho miles y ninguno igual. Si hubiese utilizado latecnologia hubiese seguido una reglas que hubiesen "capado" mi imaginacion.

Un abrazo

Myr dijo...

Esclavos de los cacharros tecnológicos: de acuerdo contigo.
Tampoco quiero serlo;
Lo mismo que tampoco de la moda y la balanza.

Besos

Fernando López Fernández dijo...

Hola Myr:

Gracias por pasarte. Esclavos de nada, libres de nuestras decisiones.
Un beso

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