lunes, 15 de marzo de 2010

La indiferencia de las emociones


Ayer Fernando Alonso ganó el GP Bahrein. Llevaba, creo (no me interesa mucho la Fórmula 1) dos años sin ganar un Gran Premio; Rafa Nadal, en palabras de los comentaristas deportivos vuelve a ofrecer buenas sensaciones y el Real Madrid, que apenas hace una semana, tras su victoria en Sevilla, parecía haber descendido del Olimpo de los dioses para conquistar el mundo, cuatro días después, en lugar de un equipo no son más que una banda de niños caprichosos, que hacen lo justo  y no sienten los colores, unos  «megasuperbienpagadosconloquecobranyapodianganar».

No sé quien lo dijo, pues la frase ha sido atribuida a diferentes personas, pero parece por lo que se lee y escucha en el mentidero de la piel de toro (en el cual se juzga y opina pero rara vez se informa) que forman medios, instituciones, personas que firman y anónimos varios, es razonable que pueda ser cierta: «uno vale tanto como su última obra.»

Quizás sea por esa visión cortoplacista del mundo que nos hemos formado; quizás porque nos aferramos a los éxitos de los demás por nuestra propia mediocridad y no aceptamos las derrotas de los otros (el famoso hemos ganado, han perdido); quizás porque la envidia, la ira y la soberbia se mueven a sus anchas a la hora de la derrota…el caso es que en lugar de analizar las causas, tener un poco de empatía, juzgamos y sentenciamos de oído. Así tanto Fernando Alonso, como Rada Nadal, llevaban una tiempo pasándolo mal y ahora es el turno de los blancos que una derrota más, o una derrota con el Barça, les llevará directamente al averno y a «lo que habría que hacer es echar a…»

Claro, que también ocurre lo contrario. Se ha halagado tanto, se ha puesto tan alto el listón, se han creado tantas expectativas que los mismos protagonistas, lo que deben estar es confusos de tanto vaivén de opiniones. Y eso, tarde o temprano afecta.

Si bien es cierto, que en el deporte, en el mundo artístico se dan con mayor frecuencia estás situaciones contradictorias, al ser básicamente un mundo que se alimenta de ego, esto ocurre también en otros mundos. Muchas veces nos dejamos llevar por el halago (que no es malo, siempre y cuando le demos la importancia adecuada) modificando nuestro carácter o la percepción de las cosas convirtiéndonos en unos estúpidos de tomo y lomo o de lomo y tomo; otras, no soportamos las críticas o aquello que no nos gusta convirtiéndonos, «again», en unos estúpidos.

Hacemos mucho caso de lo que nos dicen, sea positivo o negativo, provocando en nosotros diferentes emociones; pero ignoramos, a menudo, lo que nos decimos. Nos escuchamos poco y reflexionamos menos. Esto es muy peligroso. Si nos dejamos llevar, perdemos el control, y si perdemos el control, perdemos nuestro rumbo. Relativizar, por tanto, se hace imprescindible para que no se nos vaya la almendra y podamos disfrutar con los halagos y rectificar o ignorar los desprecios.

Como en la historia que hoy os dejo. Feliz Lunes.

Era un venerable maestro. En sus ojos había un reconfortante destello de paz permanente. Sólo tenía un discípulo, al que paulatinamente iba impartiendo la enseñanza mística. El cielo se había teñido de una hermosa tonalidad de naranja-oro, cuando el maestro se dirigió al discípulo y le ordenó:

-Querido mío, mi muy querido, acércate al cementerio y, una vez allí, con toda la fuerza de tus pulmones, comienza a gritar toda clase de halagos a los muertos.

El discípulo caminó hasta un cementerio cercano. El silencio era sobrecogedor. Quebró la apacible atmósfera del lugar gritando toda clase de elogios a los muertos. Después regresó junto a su maestro.

-¿Qué te respondieron los muertos? -preguntó el maestro.

-Nada dijeron.

-En ese caso, mi muy querido amigo, vuelve al cementerio y lanza toda suerte de insultos a los muertos.

El discípulo regresó hasta el silente cementerio. A pleno pulmón, comenzó a soltar toda clase de improperios contra los muertos. Después de unos minutos, volvió junto al maestro, que le preguntó al instante:

-¿Qué te han respondido los muertos?

-De nuevo nada dijeron -repuso el discípulo.

Y el maestro concluyó:

-Así debes ser tú: indiferente, como un muerto, a los halagos y a los insultos de los otros.

El Maestro dice: Quien hoy te halaga, mañana te puede insultar y quien hoy te insulta, mañana te puede halagar. No seas como una hoja a merced del viento de los halagos e insultos. Permanece en ti mismo más allá de unos y de otros.

Pd – Gracias Josep, por inspirarme para el título del post

21 comentarios:

Katy dijo...

"No seas como una hoja a merced del viento de los halagos e insultos. Permanece en ti mismo más allá de unos y de otros".
Pero para ello hay que trabajar mucho la voluntad y la autoestima. Sino seremos muy vulnerables tanto a los halagos y mucho más a los desprecios. Creo que ser conciente que no somos ni lo uno ni lo otro de lo que nos dicen que somos, saber nuestros límites y ser honrados con nosotros mismos es la base del equilibrio emocional.
Si no tenemos esto claro seremos siempre muy vulnerables.
Un beso y una espléndida semana

Fernando López Fernández dijo...

Asi es Katy: trabajar y trabajar para alcanzar ese equilibrio emocional. Al igual que el cuerpo, que es muy vulnerable, la mente lo es más.

Semana complicada, pero con momentos esplendidos seguro. Un beso y feliz semana para ti también.

joseluisdelcampovillares dijo...

Cuanta verdad encierra esta reflexión!!!

España somo para la bueno y para lo malo un pais de envidiosos, por lo tanto siempre nos asombramos del éxito ajeno y aunque no lo reconozcoamos, de las desgracias ajenas nos alegramos.

El éxito es efímero, flor de un día.
Subimos a los altares y lo bajamos con una rapidez pasamosa.

Si nos prásemos a meditar, seguro que no subiríamos tanto a los altares.

un saludo

Myr dijo...

Realmente los an bienpagados futbolistas podrían esmerarse un poquito, jejejeje.

Creo que si lograramos conquistar la serenidad, podríamos hacer lo que dice el sabio Maestro de tu cuento.

Besos y muy buena semana

Myr dijo...

jajajajajajja estoy leyendo que el Real Madrid y el Barce hicieron , por fin, un buen trabajo!!!! para mi que éstos leyeron tu queja con la que al aguijonearlos, lograste motivarlos! jajajajaja.

Mbuen lunes

Rafa Bartolomé dijo...

Hola Fernando:
"Flor de un día somos"
Sabes qué pasa, que el halago nos gusta a todos, no lo podemos evitar.
Pero si se endiosa a deportistas, que normalmente no llegan a los 25 años (su personalidad aún se está formando) y se les llena de dinero y se les hace una presentación de megamegamega....(otra vez Florentino), pues el resultado suele ser ese.
La voluntad y el trabajo es fundamental y sólo se va logrando con el transcurso de la vida.
Un abrazo.

MTTJ dijo...

Hola Fernando,
Con el tiempo he ido aprendiendo a escucharme más a mi misma e ir prescindiendo del "qué dirán". Vivo en un pueblo pequeño donde se actúa en muchos casos pensando en las opiniones de los vecinos y las generaciones de mis padres y abuelos han llevado la pesada losa del "qué dirán" a sus espaldas durante muchos años. Afortunadamente, las nuevas generaciones actúan sin importarles demasiado las críticas ni los halagos. En mi caso, he de reconocer que me ha costado escucharme más a mi misma y menos a los demás y aplicar la premisa de "vive y deja vivir".
Buena semana

M.Teresa

pilar mandl dijo...

si no fuéramos tan tremendamente suceptibles... quizás sería posible

Fernando López Fernández dijo...

Hola José Luis:
Gracias por pasarte:
Estoy de acuerdo en que somos un país de envidiosos, auqnue también mucha de esta envidia está dirgida y me explico: Somos muy dados a la cizaña y a juzgar de oido, Como dices, el éxito es efímero. Sólo hay que darse una vuelta por las ruinas de las más grandes civilizaciones para comprenderlo (de ello hablaré algún día) Todo lo que sube baja, dicen, cuanto más rápido, más dura será la caida.
Un saludo

Fernando López Fernández dijo...

Ja ja Myr.
No creo que Real Madrid y Barça me tengan presente me tengan presente ni en sus oraciones ni en su mente. En cualquier caso., como apuntas, la serenidad es clave para reflexionar. Sin ella , percibimos distorsionado.

Un beso y feliz semana

Fernando López Fernández dijo...

Hola rafa:
El halago puede ser motivador o dañino si no se gestiona adecuadamente. Hay que tener en cuenta, como dices, que gente tan joven no está madura (aunque lo hacen rápido) la presión es enorme y es normal que les pase eso. Hay que entenderlo y los culpables no solo son ellos, sino nosotros mismos que lo alimentamos.

Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Pues a mi me pasa lo mismo que a ti, que tiendo a escucharme más y a prescindir de qué dirán o convertirme en una persona de manual.
Uno de los grandes porblemas que tenemos es lo que comentas de qué diran. Pasa en empresas, pasa con los amigos, etcétera etcétera. Cuando uno se va liberando de eso consigiue aplicar la premisa de “vive y deja vivir”
Genial semana para ti también.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Pilar:

Cierto, somos demasiado susceptibles y cualquier cosa que nos digan, para bien o para mal tendemos a exagerarla,. Son cosas del orgullo… digo yo.

Un abrazo

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Fernando:
"En sus ojos había un destello de paz permanente". Eso lo dice todo. Lo demás son "vaivenes" como los de una montaña rusa. Son las emociones que nos controlan, no al revés, como debería ser.
Muy buena reflexión.
Un abrazo.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Javier:

Controlar las emociones. Una de las asignaturas pendientes de todo ser humano, auqnue claro también podriamos perder la esencia.

Aun así, el equilibrio siempre es necesario.

Un abrazo

Pepe Moral Moreno dijo...

Hola a todos!
Estando de acuerdo en lo general, yo matizaría algún punto: creo que lo fundamental es saber descontar lo que se dice en base a quién lo dice y en qué contexto. Hay que valorar aquellos comentarios sobre nuestras actuaciones que realmente provengan de las personas que nos conocen y quieren echar una mano. Por supuesto, descartar todos los positivos o negativos de "cronistas deportivos" que buscan el corto plazo y la inmediatez, y como bien dices, saber contrastarlo con nuestra almohada, que es juez y parte.
Como siempre, buena reflexión, Fernando.
Un abrazo,
Pepe

Josep Julián dijo...

Hola Fernando:
Ya sabes que puedes usarme todo lo que quieras, es un placer.
No sé por qué rara coincidencia tu entrada de hoy me parece especialmente oportuna porque coincide con el negativo de mi próxima entrada que aunque he escrito hoy aparecerá mañana.
Los halagos gustan pero aprendemos de las críticas. Lo del maestro me parece que jugaba con ventaja, especialmente porque poca respuesta puede esperarse del más allá. En el caso de que alguien contestara, ya sería otro cantar ;-)
Un abrazo.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Pepe:

Me gusta esa palabra que utilizas "descontar" a la que yo llamo relativizar, pero que refleja eso de darle a las cosas su justa importancia depende y del como. Al final quien nos quiere echar una mano nos halagará y "criticará", pero nos dará equilibrio.

Gracias por pasarte Pepe, es un placer verte por aquí

Fernando López Fernández dijo...

Hola Josep:

Me gusta eso de que vayamos concatenando reflexiones todos. Me parece muy interesante y quizás eso quiera decir que en algunas ideas o pensamientos estamos si no alineados, si preocupados o inspirados.
Gracias por tu generosidad. Sólo un matiz. el maestro jugaba con ventaja porque tenía otro conocimiento o experiencia.
Un abrazo

Fernando dijo...

Fernando, gran historia la que nos cuentas y enorme post. ¡Enhorabuena!

Lo que pasa con el deporte en este país, en cualquier caso, es de manicomio. La realidad objetiva es que Fernando Alonso ha sido capaz de batir con un Renault (gran coche aquellos dos años, pero con un presupuesto inferior a McLaren y Ferrari) dos veces al que muchos tildan como el mejor piloto de la historia (Schumacher).

Nadal, hasta empezar a tener problemas de salud e incluso alguno familiar, estaba destrozando al considerado mejor tenista de la historia (Roger Federer).

Y en cuanto al Madrid, pues mira, llevo 22 años de socio y te digo que este año le estoy viendo cosas que hacía mucho que no le veía. Ha jugado una mala eliminatoria contra el Lyon pero su trayectoria liguera es muy buena (recordemos que viene de bajar a los infiernos el año pasado, con aquel famoso 2-6) jugando algunos muy buenos partidos. Como dice Paco, el Madrid es la marca del fútbol, y el fútbol, al igual que el deporte, es pasional.

El periodismo deportivo debería abrir un debate serio a nivel interno y plantearse realmente si son periodistas o forofos con un ordenador.

Un fuerte abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Fernando:

Así es:

En cuanto a lo de el Real Madrid, a mi, dentro de lo que cabe, me parece un equipo sólido pero las exigencias están muy altas por comparación (con el Barca, un equipo rodado) y por exigencias del guión (sea la directiva o la prensa, que el público en general daría más cuartelillo)

Y fíjate en esta paradoja: no aceptamos el error de un defensa o un delantero y más de uno por eso de la pasión, habla del despido libre cuando se trata de futbolista, pero no entiende que le ocurriese a él si se equivoca. Y este si es un debate, bueno y serio.

Un abrazo y gracias por pasarte.

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