martes, 23 de marzo de 2010

De micro historias. Martes: Exceso de análisis



Un hombre se perdió en el desierto. Estaba a punto de perecer de sed cuando aparecieron algunas mujeres que venían en una caravana. El hombre, al borde de la muerte, gritó pidiendo auxilio. Cuando las mujeres se aproximaron a él y lo rodearon, pidió urgentemente agua. Las mujeres empezaron a mirarlo con detenimiento y comenzaron a preguntarse cómo querría el hombre que le sirvieran el agua.

¿Preferiría en copa de cristal o en una taza?, ¿en un recipiente de oro o de plata?, ¿tal vez en una jarra?

Ellas hablaban y hablaban interesándose por el objeto, pero, entretanto, el hombre iba agonizando por la ausencia de agua.

  *El Maestro dice: Hay un área de ignorancia en la mente humana que la inclina a lo irrelevante y trivial, obnubilando la consciencia de lo Real.

Mañana Thinking Souls

18 comentarios:

MaS dijo...

buenas noches Fernando,
en voz bajita, casi silenciosa te repito lo que tantas veces he dicho:lo esencial es invisible a los ojos.
un beso, y feliz descanso.
M.

Fernando López Fernández dijo...

Hola María:

Buenos días, porque supongo que lo leeras por la mañana, (eso si, en voz bajita también). Le petit prince siempre acierta.

Un beso de martes y feliz día

joseluisdelcampovillares dijo...

¡¡Cuanta verdad enseña esta historia!!

¿Por qué será que el ser humano tiene una tendencia a perderse en lo aleatorio y superficial que rodea a todo antes de darse cuenta de lo que es realmente importante?

Yo creo que es algo innato en nosotros y muy difícil de superar.

De ahí que haya mucha ddiferencia entre lo que llamao mentes preclaras y el resto de nosotros, 'los humanos del montón'.

Un saludo

pilar mandl dijo...

¡Qué buen ejemplo con tan pocas palabras! me gusta la historia.

Fernando López Fernández dijo...

Hola José Luis:

Asi es, nos perdemos en cosas que aportan poco, pero a las que les damos mucha importancia. Como dices, solo las mentes preclaras lo ven de otra manera. Peros son tan pocos...

Gracias por pasarte.
Un saludo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Pilar:

Me alegra que te haya gustado la historia. gracias por pasarte.
Un saludo

Myr dijo...

Asi de complicados y irrelevantes somos... ¿podremos cambiar?

un Abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Myr:

Pues aunque parezca mentira, la mayoria sí. Fíjate en las conversaciones banales que en ocasiones tenemos que al final se enredan en cosas accesorias que desvían el tema que se trataba.

Peor si, claro que podemos cambiar y tampoco todo el tiempo somos asi.

Un beso

Rafa Bartolomé dijo...

Hola Fernando:
Sí, a veces nos quedamos con lo trivial, con lo superficial; no hay más que ver lo que nos ofrece la tele.
Precioso el cuento.
Un abrazo

Katy dijo...

Hola Fernando, este post es magnífico para reflexionar que no analizar. Nos perdemos en los pequeños detalles y luego no sabemos volver a lo esencial.
Ocurre como con los ejemplos. Pones un ejemplo para aclarar algo y luego todos terminan discutiendo el ejemplo.
Lo importante no era el continente si no el contenido.
Breve pero sustancioso el micro relato.
Un beso y gracias

Fernando López Fernández dijo...

Hola rafa:

Esto, pasa por ejemplo mucho con el futbol; se discute lo que cobra el jugador, pero no por qué se falló.

Somos muy raros.

Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Katy:

Asi es reflexionar que no analizar. ¿cuantas veces no nos hemos perdido en discusiones absurdas dejando lo esencial como si inconscientemente dilatasemos el afrontar las cosas?
Un beso

María dijo...

Hola, Fernando:

Me ha gustado mucho este relato, invita a la reflexión y además es una buena lección.

Nos perdemos en la superficialidad de las cosas, cuando lo más importante, es poder ayudar a los demás, o sea, el interior, no la superficialidad de las cosas, pero no aprendemos, y ésta historia nos sirve de lección, nos hace abrir bien los ojos.

Gracias por compartirla.

Un beso.

Josep Julián dijo...

Otra verdad como un puño. En ligar de preocuparse por el qué, venga darle vueltas al como. Y menos mal que no le invitaron a polvorones.
Un abrazo.

Fernando López Fernández dijo...

Hola María:

Así es, lo externo muere, lo interno perdura. Por eso, hay que proteger el interior y como sugieres, desde alli ayudar a los demas.
Gracias por pasrte.
Un beso

Fernando López Fernández dijo...

Buena re reflexión Josep. Y menso mal, como dices, que le dieron polvorones.

Un abrazo

Pepe Moral Moreno dijo...

Qué tal, Fernando? cuando piensas que los has visto todo en soul bussiness, zass!!!! te desmarcas con la serie de mini-historias... gracias por dejarnos participar en ellas!!!
Con respecto al tipo del desierto... qué decir! "A la parálisis por el análisis". Y no pierdas de vista la reflexión de Josep... lo de darle polvorones también es habitual en el mundo en que vivimos. Cuántas veces no entendemos nada de lo que quiere nuestro cliente y le invitamos a polvorones... pero si lo que quiere es agua!! y si puede ser, del grifo, y rápido!!
gran post, Fernando.
Un abrazo,
Pepe

Fernando López Fernández dijo...

Hola Pepe:

Disculpa el retraso pero esta semana voy de cabeza. Muchas gracias por tus palabras y por participar.

me ha encantado estar reflexión que haces que me la llevaré a Thinking Souls.

"Cuántas veces no entendemos nada de lo que quiere nuestro cliente y le invitamos a polvorones... pero si lo que quiere es agua!! y si puede ser, del grifo, y rápido!!"

Un abrazo

Soul Business

Gracias por visitar mi blog
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