lunes, 1 de marzo de 2010

Cuando la naturaleza se rebela



Hubo un tiempo en el que el hombre vivía en perfecta armonía con la naturaleza. Había sintonía. Muchos pueblos la llamaban Madre.  Otros, la   consideraban una regidora del universo, un dios que ordenaba y daba sentido al mundo. El ser humano la temía y respetaba por igual; también la cuidaba, o al menos, no se sobrepasaba con ella: había buen rollito.

El hombre va camino de conquistar todo. Cada día se producen todo tipo de avances: en tecnología, medicina, psicología, nanotecnología, neurofísica, ciencia etcétera. Sin embargo, hay algo que nunca podrá conquistar: La naturaleza.

En estos dos últimos meses, hemos podido comprobar como en cualquier momento nos puede doblegar y pasar de ser fuente de vida a convertirse en un arma de destrucción masiva. Terremotos, inundaciones, olas de frío o de calor, huracanes y maremotos siempre han existido pero nunca como hasta ahora  (o al menos que a mi me conste o me acuerde) se han ido sucediendo con tanta frecuencia; o quizás sea que los medios de comunicación, por eso de la cultura del miedo e información del desastre, deciden dar más cobertura al asunto.

No tengo una visión panteísta de la vida, ni siquiera sé en realidad que visión, cosmovisión o creencias tengo, pero en este caso, me da la sensación de que lo que pasa es que la naturaleza se ha cabreado. Bueno, en realidad, hemos sido nosotros la que la hemos cabreado y ha decidido ir poniéndonos, una vez más, sobre aviso, de que nos estamos pasando tres pueblos. Lo que hoy llamamos catástrofes naturales muchas veces tienen su origen en los tuneos que queremos hacer a la tierra. Hemos faltado el respeto a quien nos da la vida. No soy geólogo, ni científico de los que dicen una cosa y luego aseguran otra, tampoco de los que ponen fechas proféticas, ni se me puede considerar un ecologista militante porque también estoy metido en el ajo, como ya conté en Todos somos inocentes, todos somos culpables, pero el sentido común me dice que éstos desastres naturales se van a multiplicar en los próximos años. Esta teoría (que puede ser absurda e insostenible) la apoyo en una idea: velocidad de desgaste y alteración artificial.

La velocidad de desgaste se refiere a la frecuencia de uso en el tiempo que hacemos de algo. Por ejemplo, unos zapatos, una prenda de vestir o un coche se desgastarán y durarán menos si los utilizamos con mucha frecuencia o lo hacemos inadecuadamente quedando inservibles antes. Pues esto mismo pasa con el planeta  al  que le  estamos metiendo una caña acorde con estos tiempos de la hiper velocidad, un planeta donde lo que antes cambiaba en siglos, ahora lo hace en décadas. Por otro lado, como si fuésemos dioses, creemos que podemos modelar a nuestro antojo lo que ya estaba escrito. Sí, porque estaban escritos los ríos, las montañas, los bosques, los mares y los desiertos. Y hemos decidido cambiarlo: modificando los cursos de las aguas, horadando las montañas, perforando los mares o excavando hasta el centro de la tierra; contaminando y destruyendo. Alterando, en definitiva.

Pues bien, en estos dos factores - me da- podemos encontrar la respuesta a esta sucesión de acontecimientos. Hemos usado en exceso y hemos alterado bastante. La naturaleza , en su sabiduría, nos está pegando un toque y demostrando que por mucho que queramos, no podemos dominarla y nos avisa de que no juguemos mucho con ella.  Explicándonos una y otra vez la lección de cómo debemos actuar con ella. El día que lo comprendamos, ella misma se encargará de revelarnos sus secretos y los de la vida.

Quizá sea  tarde para cuando aprendamos. Hoy hago redifusuión de un video que me gustó mucho.

Feliz Lunes.

10 comentarios:

Katy dijo...

Hola Fernando, tus reflexiones son las reflexiones de muchos de nosotros que ven en estas catástrofes naturales , la respuesta de Gaia mal tratada
"Dios perdona siempre, el hombre a veces y la naturaleza nunca".
Por muchas explicaciones científicas cuando se alborotan las fuerzas naturales nos entra el pánico.
Buen video, comparto tu gusto.
Un abrazo y buena semana

Fernando López Fernández dijo...

Hola Katy:

Gracias, a mi me da que estamos forzando mucha la maquina y eso tiene unas consecuencias que todavía somos incapaces de calibrar.
Buen lunes y buena semana

Vórtice dijo...

Hola Fernando,
Complementado tu reflexivo post al que me adhiero, dejo este enlace a la incontestable "Home" en español: http://www.youtube.com/watch?v=SWRHxh6XepM

Abrazo y buena semana!
Luis

Fernando López Fernández dijo...

Hols Luis:

Gracias por compartir el video.Lo veré el próximo fin de semana.

Un abrazo

Rafa Bartolomé dijo...

Hola Fernando:
Buen tema para empezar la semana y fantásticas imágenes.
Si, estamos forzando la máquina: los ríos reclaman sus hijuelas, los mares devuelven lo que no les pertence...
Esperemos que los hombres seamos sensatos y podamos parar este desastre. Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Rafa:

Así lo espero yo también. que seamos sensatos. Sólo con eso avanzariamos mucho
Un abrazo

MTTJ dijo...

Hola Fernando,
Cada vez que una catástrofe natural es la protagonista de los medios de comunicación me entra un pánico y una gran sensación de impotencia al pensar que quizás ya no llegamos a tiempo. Yo no sé si hay una voluntad real de los gobiernos en reconducir la situación, pero muchas veces creo que sencillamente nos están vendiendo humo.
Es muy triste el panorama que estamos dejando a nuestros hijos.

Feliz semana

M.Teresa

Fernando López Fernández dijo...

Hola Maria Teresa:

Yo creo que realmente no hay voluntad debido a los intereses económicos que hay por medio. La última cumbre de Copenhage lo dejó claro. Es muy triste y como dices , estamos dejando un futuro nada prometedor a las generaciones venideras.
Un abrazo y feliz semana

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Fernando:
¿Por qué la naturaleza se ceba con los más débiles?
Comparto todo lo que dices, y concluyo que al fin y al cabo tenemos lo que nos merecemos: el que siembra tormentas..., pero ¿por qué los más débiles? Tanta injusticia no puede recompensarse con dolor y muerte. En fin, sólo te aporto una triste reflexión para una magnífica entrada. ¿Será que es lunes...?
Un abrazo.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Javier:

Pues no lo sé. quizás porque les dejamos los lugares más peligrosos para vivir, los menos seguros para este tipo de desastres.
Gracias por la magnífica reflexión.
Un abrazo

Soul Business

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