jueves, 18 de febrero de 2010

Dime como te llaman y te diré quien eres o quien creen que eres

Mi nombre legal, el que aparece en mi partida de nacimiento, los documentos oficiales, y en general, todos aquellos que tienen que ver con la «pasta», es Fernando María López Fernández. Sin embargo, nadie, excepto una amiga que utiliza el nombre completo, pero no los apellidos, me llama así: Unos me llaman Fernando, otros Fer, Fernán; los menos Ferdinand o Ferdi (que me parecen un poco cursis o más propios de un gato o una ardilla), o Don Fernando, que no sé si me avejenta, me dignifica, me incomoda o vaya usted a saber. Incluso hay gente que en función de su estado de ánimo puede utilizar uno u otro indistintamente y con tonos diferentes.

Pero hay más variantes; Flopez, tomando parte del primer apellido; Flo, si quien requiere mi atención es cómodo, parco en palabras o tiene prisa; López a secas, o con el señor por delante. La cosa se complica un poco más si las personas conocen tu nombre y según el momento, y de quien se trate, te llaman «mi amor», «bombón», «campeón», « ¿Qué pacha tron?» « ¡Ey men!», «figura», o simplemente « ¡eh!». Eso, si el interlocutor te conoce personalmente. De no ser así, tu vas paseando, pongamos por caso por un zoco árabe y por arte de magia tu nuevo nombre es «Hola amigo», «Hola, hola Coca Cola» y vocablos así.

Como observareis, me pusieron un nombre, pero ahora me llaman, me llamo, de muchas formas distintas: Y las que vendrán. Todo, en el mundo que la gente llama «real». En el «virtual» que para mi es igual de real, me llamo «Ferlop», «flopez», «flopez arroba punto es», (eso, si no va con la publicidad del proveedor del servicio), «ferlopfer,» «ferlopez», «besoul», etcétera. Ocasionalmente estos nombres o «Nicks» son tuneados, y cuando comunican conmigo acaban siendo «flopezpersonal» «Flopy» o cosas por el estilo.

Pues bien, cada uno de estos apelativos está asociado a un grupo, a una o varias tribus, por un lado y, por otro, a la imagen que proyectas y la que se crean de ti. Un problemón de narices.

Se habla mucho de autenticidad, de desvirtualizar, de mostrarse tal cual uno es, de las apariencias y las realidades, pero es complicado, porque la vida no nos deja ser como nos parieron, sino como nos hicieron, y a pesar de que ésta de muchas vueltas, nos tuneo de inicio para pensar, actuar, movernos de tal o cual manera para ser «auténticos», fiables o al menos quedarnos enconsertados, controlables a ojos de los demás. En definitiva, proyectar una imagen. Lo malo (para los que siempre buscan el plano fijo de las personas) es que el sistema tiene sus fallos porque no se puede luchar ni contra natura ni contra las circunstancias ni contra el tiempo ni contra uno mismo y, al final esa imagen parece estar distorsionada.

No se puede luchar contra natura porque si, por ejemplo, en esencia eres un cabrón con pintas lo serás toda la vida, o si eres bondadoso no podrás convertirte en el Lobo Feroz por mucho que te empeñes, aúlles y pongas la pose enseñando el colmillo. Dependiendo del círculo en el que te encuentres (ya sea amigos, familia, profesional, desconocidos, distancias cortas, medias o largas) te comportarás o actuarás de tal manera que puedas ser aceptado por el grupo y, posiblemente, de forma diferente en cada caso.

El tiempo también cambia las percepciones y lo que ayer pensabas de alguien ahora es una canción de Presuntos Implicados y mañana Dios dirá. Para rematar la faena, uno va cambiando, mudando su imagen para volver a ser como nació, a su esencia.

¿Cómo va a ser uno «auténtico» con todas estas variables? Serás lo que representes y quieras representar para los demás, lo que cada uno quiera percibir y creer de ti. Como los nombres, vamos.

Así que cada uno siga llamándome como quiera, pensando de mi lo que quiera y forjándose la imagen que le dé la gana, que como ocurre con mi nombre hay variedad de posibilidades.

Feliz jueves

19 comentarios:

Myr dijo...

¡jajajajjajajaja Buen Dia FER!

¡Como me reí con tu entrada... está buenísima!. Con tantos nombres tuyos ya había leido que firmabas "Fer- Juev". En la segunda mirada vi que decía "Feliz Jueves".

Yo no tengo tantas variantes: Myr, Myri, Myriam. Y el apellido, claro, pero sólo en situaciones formales. AH y mi seudónimo "Marianne Gambell".

Sobre lo de "quien crees que eres": quizás sea producto de mi profesión, no lo sé, pero a través de tu blog te conozco mucho más que posible gente de tu entorno. Más cuándo ers una persona que pone su alma en lo que escribe.

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Fernando:
En este complicado trayecto de la vida cada persona se hace una imagen de nosotros, seguramente diferente a lo que nosostros podemos imaginar. ¿Tendrá algo que ver el cómo nos llamen? Yo cre que sí.
En fin, no me meto en profundidades que me lío.
Un abrazo.

MaS dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
MaS dijo...

ja ja ja...Ferdi...ardilla!!!
Pues sí, es cursi.
"¿Cómo va a ser uno «auténtico» con todas estas variables?", ¿cómo pensabas ser verdaderamente auténtico sin todas tus variables?,
querido F, batallador de las ies, me ha encantado. Sobre todo reflexionar sobre esta frase:"la vida no nos deja ser como nos parieron" y responderme a mi misma:¡¡¡...pero que cuando nos parieron erámos una bola de plastilina!!!!, las formas que vamos adquiriendo después, después de ser paridos,todas, hasta la última, todas juntas somos cada uno el auténtico.
Ciao Ferdi...je je.
besos.
M.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Myr:

Hola Myr

Me alegra que haya despertado una sonrisa en ti el post. Lo del seudónimono lo puese porque no utilizo, pero estoy de acuerdo contigo en que de alguna manera, por la forma de escribir puedes si no saber, si entrever como es una pesona.
Fer jueves

Fernando López Fernández dijo...

Hola Javier:
Creo que si, que es así cada uno se hace una imagen diferente de la que nosotros tenemos y el nombre da una pista. Y como bien apuntas, meterese en profundidades es liarse.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola María –MaS
Mucha guasa mañanera con mi avatar de ardilla. Creo que das con la clave « pero que cuando nos parieron erámos una bola de plastilina!!!!, las formas que vamos adquiriendo después, después de ser paridos,todas, hasta la última, todas juntas somos cada uno el auténtico.»
Eso es lo que no suele entender la gente, que somos una suma.
Besos de jueves

Vórtice dijo...

¡Muy bueno Flopez! Es cierto que según entornos, sociedades, países y tiempo, te pueden llegar a llamar de las formas más diversas. Me has hecho recordar que fui Memo, Ciruela y Negrito y Polito en etapas infantiles y pre-adolescente; Lula en Brasil, Lucho en ambientes latinos, Luiggi cariñosamente y otros hirientes que he preferido olvidar.
Ahora bien, el ser distinto a través del nombre solo es posible siendo un gran intérprete, componiendo un 'physique du rol', etc. , y si, hay algunos que son muy buenos en esto. En lo personal, solo en teatro, en la vida ya me conoces.
Por cierto, como nunca los has escrito no sabía tu segundo nombre 'María', te pasa como a mi con el Miguel...

Un abrazo,
Luis

Fernando López Fernández dijo...

Hola Pooonce.

Así es Luis, somos un carrusel de nombres que nos identifican. El querere tener varioas personalidades, como dices, es casi imposible a menos que uno sea un gran interprete. Y eso solo ocurre en el cine o en el teatro.
Un abrazo

Katy dijo...

Hola Fernando, es la segunda vez que leo tu post porque tuve que salir antes de dejar mi comentario.
Mientras estaba ausente le di varias vueltas a mi cabeza sobre ekl tema y he sacado un conclusión para mi. Que los motes, apodos y demás son resultados de costumbres de un pueblo o lugar.
No recuerdo jamás que que me hayan puesto uno, siempre me han llamado katy en todas partes y en los países que he vivido. Es más hasta mis nietos me llaman así. No me imagino de otra forma.
Me ha resultado divertida tu entrada pensando en que tal quedarías con cada uno de ellos :)
Y lo ameno que lo has hecho. Lo de bombón jajajaja como que mola.
Pero para mi siempre será Fernando.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Ja ja Katy, pues has tenido suerte porque ya ves, a mi me llaman de muchas maneras. Si pasa eso que dependiendo de las costumbre o del lugar ye llamen de una forma u otra, pero esto suele, al final estar relacionado con una imagen.

Me alegro que te haya divertido.
feliz jueves.

Josep Julián dijo...

Hola Fernando:
Para variar voy con prisa y saltándome comentar algunas de tus entradas. Espero que me perdonarás.
Respecto a lo que dices a mí me ha pasado un poco lo mismo. Como mi apellido es Julián pues hay quien lo asocia al nombre, quien lo une al nombre, quien lo contrae (PepeJu) y hasta un bloguero me llama JJ con cariño. Y más cosas pero que como pertenecen al ámbito familiar pues me da corte publicar.
Pero al final, detrás de todas esas afecciones siempre aparece la persona y no sé a ti, pero a mí muchas veces me da por imaginar los nombres que les habría puesto en lugar de sus padres, pero eso ya es una pequeña paranoia.
Un abrazo.

Rafa Bartolomé dijo...

Ja,ja, me asoma la carcajada antes de decir "Hola Fernando". Fer,flo,flopez, como coño quiera que te llamemos y te pongas como te pongas eres una de las personas más auténticas que conozco.
Fíjate en mi apellido por seguir haciendo unas risas: yo llevo un establecimiento de bebidas espirituosas conmigo: Bar tolomé.
Un abrazo,fer,flo,flopez...

Fernando López Fernández dijo...

Hola Josep:

A mi me paso eso contigo, crei que te llamabas Josep Julian, y hasta que no sali de mi error seguia penando que te llamabas así, no obstante en mi mente sigue estando Josep Julian. Lo de Pepeju, es más creativo jeje. Y si, si se me ha pasado por la canbeza pensar en lo que dices. un juego más de la mente.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Ja ja Rafa. Pues tendrás que invitarte a unos copazos en el Bar Tolomé. je je. La verdad es que este post yo creo que lo inspiraste tu con los escitos de los apodos e tu blog.
Un abrazo

Fernando dijo...

Hola Fernando María, jajaja, me parto de risa. Yo me llamo igual, Fernando María. Y porque me quité el Javier Félix en mi confirmación, jajaja.

Mis amigos del colegio me llamaban Ferra por una tontería adolescente, en casa me llama Fer o Fernando. Lo curioso es que nunca nadie me ha preguntado qué es lo que me gusta a mi, jejeje.

Interesante asunto el que planteas. Lo veo parecido al de un producto. Puedes tener una buena fachada y te pueden percibir de primeras estupendamente, pero al rascar un poco se nos ve a todos. Hay gente arisca, a la que a priori no te acercarías, que cuando les conoces te das cuenta que merecen la pena. Por contra, hay charlatanes muy simpáticos que nunca podrán pasar de meros colegas. El problema, sin duda, son los prejuicios de unos y otros a la hora de juzgar a las personas.

Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Fernando:

Pues en mi caso creo que el María viene por "influencia" vasca, pero vaya coincidencia la nuestra.

Me ha gustado la comparación que haces de los nombres y los productos. Al final si no es bueno, da lo mismo como lo vistas.

Pre juzgar es lo que mejor hace el ser humano, conocer ya le cuesta más.

un abrazo

Mari Cruz dijo...

Gracias Fer por tu post, me tomo esta libertad porque como lo que interesa es lo que eres no cómo nosotros te llamemos y no te molesta demasiado, pues eso para mí a partir de hoy Fer ;)

Curioso a mi también me llaman de diferentes modos los amigos, familia y conocidos, como a tí me da igual lo importante es que estén, y están :)

un abrazote. mc

Fernando López Fernández dijo...

Hola Mari Cruz

Gracias por pasarte, y llámame como quieras que "tienes licencia para llamar" Lo impoitante como dices es que estén y están.
Un abrazo

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