viernes, 22 de enero de 2010

La otra cara de la felicidad

He coincidido esta tarde con Francisco Alcaide en la presentación del libro 1010 consejos para emprendedores de Javier Fernández Aguado, del cual os habló Francisco en días pasados. Un placer, como siempre, haber charlado con él unos minutos de esto y aquello. Le comentaba que no sabía si iba a tener tiempo de escribir el post de hoy porque los suelo escribir a partir de las diez de la noche, y hay días en los que no vienen las musas ni se las esperan. Tampoco suelo programarlos, ni tengo tanto «fondo de armario» escrito como para publicar: todo lo más, retales, bocetos e ideas aisladas que necesitan un paso por el taller del pensamiento para su puesta a punto. Además, suelo ser bastante anárquico y puedo cambiar el tercio y el tema a tratar en cuestión de segundos. Un lío; pero divertido. Dicho esto, entramos en materia.

En esta semana he escuchado mucho la palabra felicidad que se podría definir no sólo como un estado, sino como la riqueza más deseada por el ser humano que no se compra con dinero sino que depende de uno mismo alcanzarla. Hoy, sin ir más lejos, (que iremos) Javier Fernández Aguado venía a decir que para realizar el trabajo que te gustaría hacer debías pensar en aquel que lo harías gratis, es decir, el que te haría feliz. Pues bien, enlazando con esto (yendo más lejos), ayer me estuve conversando unas cervezas con mi amiga Sara. Me contaba su caso. Después de estar en el paro una temporada, le surgió la oportunidad de trabajar unas horas al día para una Fundación benéfica, para llevar temas de Comunicación. El sueldo, hablando en plata, «una mierda», (reconocido por la Fundación), pero es lo que había y ella aceptó con gusto esa remuneración que ni de lejos se acercaba a la de sus anteriores trabajos. Después de varios meses, la ampliaron el horario (aunque ella ya lo había hecho de forma voluntaria) y el sueldo, que sigue siendo muy bajo para la responsabilidad y tareas a realizar. Justo en ese momento, le surgió otra oportunidad laboral, que multiplicaba varias veces el salario, «la importancia» de la labor. Un curro de esos en los que hay proyección, oportunidades etcétera. Lo ha rechazado ¿La razón? Está dando sentido a su trabajo, tiene un fin y, además, con su labor está ayudando a que miles de discapacitados tengan visibilidad en un mundo que sólo se acuerda de los más desafortunados cuando sus tragedias salen en telediario.

Me lo contaba sonriente, y sus ojos lo certificaban. La han llamado tonta, loca, pero ella está descubriendo la otra cara de la felicidad, la que no sólo busca la suya, sino la de los demás y esto, creo que es muy importante, porque dentro de ese egoísmo innato con el que nacemos en busca de la felicidad y alimentamos con el tiempo, no nos damos cuenta que uno de las premisas que puede llevar a ella, es que «todo lo que no se da se pierde»,una frase que Pedja tiene en el blog «Allá en el faro del fin del mundo» Y si no das felicidad la perderás.

Pero vamos más lejos, unos días atrás: Katy en su blog «Tocando otros palillos» nos hablaba del Primer Congreso Internacional de la Felicidad en la que los congresistas habían llegado a la conclusión que esta era más fácil alcanzarla a partir de los cuarenta años. Yo no sé si esto es cierto del todo o si simplemente era el resultado de acumular experiencias como le comentaba a Katy. Lo que si creo, es que la otra cara de la felicidad, la que buscamos para otros, es la que alimenta la otra: la de uno mismo.

La vida está llena de pequeños detalles que ofrecen esta otra cara de la felicidad. La que pasa desapercibida para quien sólo cree que buscando la suya la alcanzará. Fijaos en la madre que abraza a su hijo y éste besa a su madre, fijaos en los que ayudan voluntariamente y se sacrifican por los demás, fijaos en el efecto que produce en vosotros que os quieran, fijaos en cómo os sentís cuando os preocupáis por los demás y éstos lo aprecian, fijaos en todo aquello que dais y observad la otra cara de la felicidad. Fijaos en todo eso y ese viaje a la felicidad se hará más placentero. Y esto es aplicable al mundo empresarial, al de los viajes y al de las cosas que me interesan que es de lo que va este blog.

Os dejo un video que lo resume perfectamente

Feliz fin de semana

18 comentarios:

FAH dijo...

Muchas gracias fernando. me ha encantado el post. Me alegro haberte visto a ti y haber conocido personalmente a More. Una pena no haber charlado. Seguro q hay ocasiones. 1 abrazo.

Fernando López Fernández dijo...

Gracias Francisco. Un día quedamos con él si quieres y charlamos más tiempo. tiene mucho talento y está reorientando su carrera como el caso que me has contado de Mario Alonso Puig.
Un abrazo

Katy dijo...

Hola Fernando estoy totamnete de acuerdo y lo tengo en casa
"Lo que si creo, es que la otra cara de la felicidad, la que buscamos para otros, es la que alimenta la otra: la de uno mismo".
Lo comentó ayer mi hijo que su hermana teniendo un buen título y porvenir "brillante", lo dejo todo para trabajar en una ONG, porque eso le llena. Es coherente en su vida con esta opción. No es fácil una desición así como la que eligió tu amiga Sara, pero la entiendo perfectamente. Porque efectivamente el objetivo prioritario de todo ser humano es la felicidad, y si se puede elegir hay que hacerlo desde dentro.
Un beso

Fernando López Fernández dijo...

Hola Katy:

Como dices es una opción difícil, pero estoy convencido de que tu hija es más feliz así. Al final, puede ser coherencia como apuntas, y está felicidad se consigue desde dentro.

MaS dijo...

Fernando, supongo que al final esto tiene relación con el salario emocional.Uno, que pocas veces se recibe. Haciendo un chiste, podríamos decir que si el otro, el de la pasta, es como es, éste ni te cuento!.
Conozco a alguien con contrato indefinido, un horario estupendo, y un buen sueldo, que está haciendo las maletas. ¿Por qué? Por lo que tu dices.
Feliz fin de semana.
un beso, M.

Fernando López Fernández dijo...

Hola María:

Yo si creo que en lo del salario emocional, que no es ni más ni menos que tu trabajo tenga un sentido y tu seas cosnciente de ello. Entiendo a tu amigo, porque yo alguna vez también he hecho las maletas y no me arrepiento de ello.
Feliz fin de semana también para ti.
besos

Josep Julián dijo...

Hola Fernando:
Vaya "chutes" te has llevado en tan poco tiempo ¿verdad? Para que luego digan que por el interés te quiero Andrés.
La felicidad en el trabajo ya la describió Confucio cuando decía "escoge el trabajo que te gusta y no volverás a trabajr un sólo día de tu vida". Y si no, que se lo digan a Sara.
Un abrazo y buen fin de semana.

Fernando López Fernández dijo...

Je je Josep Julian

Si, la verdad es que ha sido una buena sucesión de chutes. Precisamente, yo creo que a Sara le pasó eso que hemos comentado otras veces sobre los cambios que se están produciendo en este mundo que poco a poco comparte más (2.0) y es más generoso.

Un abrazo y feliz fin de semana

María dijo...

Para ser felices es necesario disfrutar de los pequeños momentos y estar al lado de los demás, ofreciendo, compartiendo...

Un beso, Fernando.

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Fernando:
Me quedo con el Confucio de Josep Julián. En mi recuerdo están todavía esos momentos en los que trabajaba por dinero y los que trabajaba por placer. Uno de esos de por placer fue en la construcción, de peón, un verano cuando estaba en la Universidad. En aquel momento si me hubiesen hecho fijo de plantilla me hubiese quedado. El dinero tenía muy poco valor y la relación con compañeros, incluso capataz era acojonante. Ya te digo: me hubiese quedado.
Un abrazo.

Rafa Bartolomé dijo...

Hola Fernando:
Valiente tu amiga Sara para los tiempos que corren.
Creo que es muy dificil encontrar la felicidad si sólo la buscas en el trabajo; la mayoría de la gente no tiene posibilidades para elegir, salvo que se sea muy, muy valiente. Me ha gustado el post y los comentarios. Un abrazo Fernando.

Fernando López Fernández dijo...

Hola María:

Para mi es eso, pequeños momentos. ofrecer y compartir lo haces cada día en tu blog. Para mi , es otra cara de la felicidad.
Un beso y feliz fin de semana

Fernando López Fernández dijo...

Javier

Si, yo también suscribo la frase de Confuncio. Con un matiz. A mi en ocasiones, han conseguido que no me gustase. Entonces he cogido la maleta como le decía a MaS. Pero tambien he sentido lo que tu, no de peón, pero parecido. Y, en esos momentos, experimente eso que comentas.
Un abrazo y feliz fin de semana

Fernando López Fernández dijo...

Hola rafa:

Más que valiente, coherente. Y mucha , mucha seguridad en lo que cree. No le suele pasar a mucha gente. Poca gente cree en sus posibilidades y los que se las creen no se arriesgan: Ya lo dice el refrán " perro ladrador, poco mordedor"
Un abrazo

Germán Gijón dijo...

Hola, Fernando:
celebro más de lo que piensas tanto el post como los comentarios, porque siguen despejando mis dudas. No por el hecho de que tenga grandes acuerdos con empresas (todo lo contrario) sino porque me insta a dejar de una vez de levantar las orejas a no ser que sea en el nuevo campo.
Enhorabuena por el post y a los comentaristas.
Un abrazo.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Gaermán:

Gracias por pasarte. A mi me da que cada vez te estás metiendo más en eso otro de micros y palabras y por lo que leo , te leo feliz.

Creo que es un síntoma ¿no?
Un abrazo

Pedja dijo...

Gracias Fernando por la cita, tengo un objetivo para el 2010, ya lo sabes, a ver si nos ponemos cara, un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Pedja:

Estoy seguro que este año cumpliremos el objetivo. Gracias por pasarte.
Un abrazo

Soul Business

Gracias por visitar mi blog
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