jueves, 14 de enero de 2010

La batalla de las ies

Seguro que recordareis una serie que se llamaba «Érase una vez…el cuerpo humano» en la que se nos explicaba el funcionamiento de nuestra anatomía mediante unos dibujos animados que se introducían en nuestro cuerpo e iban explicando que es lo que ocurría dentro del mismo. Esta forma de divulgar o contarnos las cosas luego la hemos visto, (y la seguiremos viendo) en multitud de anuncios. Desde un ejercito animado que lucha contra la caries a monigotes que se desplazan por el esófago hasta llegar al estómago, etcétera, etcétera. Yo esto lo entiendo muy bien, porque en esos juegos de la mente en los que me adentro, hago lo mismo, es decir, visualizo mi interior como si de un dibujo animado se tratase. De esta manera, suelo adentrarme en mi cerebro o, lo que es lo mismo, a autoanalizarme, que lo del psicoanálisis todavía no lo he pillado muy bien. Pensareis, al igual que unos cuantos amigos y enemigos, que estoy como una cabra y no seré yo quien os quite esa idea de la cabeza cuando os cuente que es lo que visualizo: «La batalla de las ies». Ahí va.

Imaginad un gran campo de batalla, abierto e inmenso, con varios desniveles, con pequeñas islas formadas por árboles que visten un poco ese gran espacio. El día puede ser soleado o nublado, caluroso o hacer un frío de narices. Allí se enfrentan dos ejércitos, los dos más poderosos de la tierra. Libran una batalla desde el comienzo de la historia de la humanidad. Nunca, ninguno de esos dos ejércitos, ha conseguido derrotar para siempre al otro. A lo sumo, uno y otro, han ganado batallas importantes, han conseguido pequeñas y pasajeras victorias o han confundido, (esto les ha sucedido a ambos), una pequeña escaramuza, con ese golpe de mano definitivo que augura la victoria final. Pues bien, esos ejércitos que luchan en ese escenario al que he convertido mi cerebro, están formados por ies. Y esas ies, no libran la batalla en un único frente sino que la luchan en los diferentes teatros de operaciones en los que habita la vida: personal, familiar, profesional, espiritual…

Yo veo como se enfrentan, como cada i quiere derrotar a la otra o, al menos, intimidarla lo suficiente para que se bata en retirada: ya digo, como una cabra.

Uno quiere que siempre ganen los buenos y en este caso, que sean las ies que me gustan, las que me mueven, las que están llenas de sonrisas, de emoción, de pasión. Escuadrones de ideas que se desplazan al campo de batalla con ilusión, con energía, con vigor. Ies que crecieron y se curtieron en los mares de la imaginación, en los océanos de la confianza, del cariño, de la inocencia; Ies íntegras, solidarias, reflexivas, impolutas.

No es posible: las otras también son poderosas e intentan evitar ser derrotadas. Son unidades de élite: ies que han acudido a la Academia de Intendencia del Miedo y la inseguridad. Tropas y comandos formados por las ies del fatalismo, del pesimismo, de la obsesión ciega, del dinero, de la inmadurez, del nerviosismo; Iés que visten con el uniforme de la desconsideración, de la ira, de la soberbia; que disparan, inflexibles y de forma indiferente contra su enemigo, hiriendo los sentimientos de las personas, confundiendo los sentidos, generando más y más incertidumbre, desasosiego e indecisión. En definitiva dudas que te impiden ser feliz de manera plena.

Lo malo de todo esto, es que es uno mismo quien maneja los dos ejércitos y que, muy a su pesar, siempre será atacado, más tarde o temprano por el ejercito de los malos, ya se trate de una infiltración en la base, una refriega tonta o una reyerta por «un quítame de ahí esas pajas». No podemos ser indiferentes a ello, porque a la vida, a la de uno, no se le puede hacer trampas aunque nos empeñemos en ello: nuestra inteligencia no admite  la incompetencia adquirida de no poder convivir con esa incomodidad que siempre nos acompañará y que nos hace infelices debido a que nosotros mismos, con nuestros vaivenes mentales,somos incapaces de liberarla de ese internamiento forzoso, de ese confinamiento brutal que supone el no entender que nuestra esencia, nuestras ies, están condenadas a luchar y, paradójicamente, a entenderse.

Así que esta es la batalla de las ies, una guerra que empezó con mi existencia y que se que me acompañará hasta el fin de mis días. Afortunadamente, lo voy llevando bien.

Nota aclaratoria: Acabo de leer, gracias a las recomendaciones de una de mis hermanas y varios blogueros «El hombre en busca de sentido», he leído muchos post en estos días que hablan de esto, el cuerpo me pide cambios desde hace algún tiempo, tengo algunas ilusiones, miedos varios y ¡qué coño! quería jugar con las ies.

i contra i = Tú

Un estupendo y positivo jueves para todos

16 comentarios:

Katy dijo...

Hola Fernando estupendo relato para expresar lo positivo y negativo, lo dual de nuestra personalidad. Un buen juego que jugamos todos los dias y gomo dices ganando nuestras batallitas.
Buen libro el de Victor Frankl. Lo tengo de libro de cabecera. No acabas de exprimirlo.
Y si vale mi modesta opinión no creo estés como una cabra, al contraro pienso que tienes la cabeza muy bien amueblada. Y el autoanális es uno de los síntomas.
Un beso seguiré jugando contigo...

Fernando López Fernández dijo...

Hola Katy:

La dualidad es una de las caracteristicas del ser humano. Y con ella tenemos que convivir. Cuando empezamos a aceptarlo todo es más fácil. El libro de Victor Frankl , impresionante. Muchas cosas positivas.

Un beso y feliz jueves

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Fernando:
Yo también me he visto la serie "Érase..." no sé cuantas veces con mis hijos. Es tan intemporal como tu batalla de las "ies".
Pienso que una de las claves de que ganen los "buenos" es que seaos conscientes de que la batalla existe. Y si te has dado cuenta, suman más las batallas ganadas que las perdidas.
Un abrazo.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Javier:

De acuerdo totalmente, como le decía a Katy. Ser conscientes de la batalla, de la dualidad, y poder "dominarla". Por cierto, gran entrevista la que has hecho para Francisco Alcaide.
Un fuerte abrazo

María Hernández dijo...

Hola Fernando:

Tal vez, se me ocurre, que tu "Guerra de las Ies", se llame así porque ocurre en tu I-nterior y de ahí que tantos batallones tomen la I por bandera.

Y no te preocupes,hombre, como una cabra no puedes estar porque dirías "Biiiiii", en lugar de "Beeeeeee", jeje.

Nos has brindado una nueva versión de aquellos dos angelitos invisibles, uno bueno y otro malo, que se posaban sobre nuestros hombros y nos hacían inclinar hacia un lado u otro, aunque tu madre te dijera "siempre tiene que ganar el bueno".
Si todas las locuras que se te ocurren son como ésta, no dudes en compartirlas con nosotros, estaremos encantados.
Un beso.

Fernando López Fernández dijo...

Hola María:

ja ja, pues deber ser eso,que en vez de balar biii...lo.

Si, es eso, los dos ángelitos que dan mucha caña y se están todo el día enfrentando en el Interior, que yo los he convertido en ies.
Gracias por pasarte.
Un beso

Economía Sencilla dijo...

Qué orIgInal, me ha gustado esta batalla de las íes, ¡esto lo tuIteo ahora mIsmo!! (por cierto, ¿los signos de admiración también son como íes??)

Creo que en este mundo hay muchos escudrones de élite, tipo Ignorancia, Indiferencia, Insultos, Injusticias, que por suerte pueden ser combatidas con Imaginación, amIstad, carIño, famIlia, energÍa, solidarIdad...

Estupendo post.

Un abrazo
Pablo Rodríguez

Fernando López Fernández dijo...

Hola Pablo:

Gracias por pasarte, hay tantas iés que hubiese sido imposible reflejarlas y que no hacen más que reafirmarme en que la vida es una gran Incognita.

Un abrazo

MaS dijo...

Fernando,
¡¡¡eres IncreIble!!!
ahora, no nos dejes en ascuas, y vete contando de vez en cuando a favor de quién va la batalla.
pues, nada, nada te mando un Ibeso para que lo coloques en un bando...
Me ha encantado.
M.

Fernando López Fernández dijo...

Hola MaS:

Gracias por el comentario. No te preocupes, que ós mantendré informado. de momento, ya te digo que van ganando los buenos porque un Ibeso siempre ayuda.
otro Ibeso para ti María.

Rafa Bartolomé dijo...

Hola Fernando: debería empezar por decir aquello de: "pasmao me tienes". Pues no, mira tú. Para mi siempre has sido un tío brillante. De una cabra nada. Me ha impresionado tanto tu batalla que no sé que más se puede añadir a los comentarios que ya te han hecho. Un abrazo muy fuerte.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Rafa:

Tu que miras con buenos ojos, pero lo de la cabra pregúntaselo a Cubelli.
Un abrazo

Pedja dijo...

Fantástico post Fernando enhorabuena. Sigue luchando, abrazos y gracias.

Fernando López Fernández dijo...

Gracias a ti por pasarte Pedja. Hay que seguir siempre luchando.
un abrazo

Germán Gijón dijo...

Muy bueno, Fernando. Y como yo me sumo a lo de estar con una cabra, recomiendo que pongamos en mayúsculas las "ies" del primer ejército y en minúsculas las del segundo. Es decir: tratemos de ensalzar las primeras y relativicemos las segundas.
Me ha gustado la reflexión de María: ¡Biiiiii! (ja, ja, ja).
Un abrazo, Fernando. Mientras no terminemos comiendo matojos, todo irá bien.

Fernando López Fernández dijo...

Germán:

Al final haremos un rebaño ja ja. Creo en las ies positivas y grandes, pero las otras son pequeñitas pero matonas. En cualquier caso, estoy convencido de que un día los frentes se estabilizarán.
Un abrazo

Soul Business

Gracias por visitar mi blog
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...