lunes, 25 de enero de 2010

De Quevedo, poesía y empresas

El otro día me encontraba intentando reorganizar los libros que tengo. En el último año he adoptado bastantes, posiblemente más de los que pueda leer, de las más diversas materias, pero ninguno de los que se pueden clasificar como de los ¿cómos?, (perdón por el chiste fácil pero no iba a ponerme a buscar un sinónimo), que son libros que dejaron hace tiempo de pertenecer mi librería y para literatura fantástica prefiero otras opciones: me refiero a libros del tipo ¿Cómo ser millonario? ¿Cómo alcanzar la felicidad en tres pasos? ¿Cómo aprender inglés mientras te tomas un café? y cosas así. Pero me despisto. El caso es que, al final, pones todo patas arriba para nada, porque o lo vuelves a dejar como estaba o lo has desorganizado más. Bueno, para nada no, porque en ese desbarajuste y caos que organizas, puede pasar, que de repente, uno de esos libros que aprisionaste entre otros, vuelva a aparecer, aunque sólo sea de forma temporal, en tu vida. El otro día me pasó con uno de poesía de Quevedo: ese tipo que a pesar de sus lentes leía al ser humano en general y a los españoles en particular de una forma admirable.

En un descansito estuve leyendo varios de sus poemas y me pareció que podían dar mucho juego para escribir un post. No desde el punto de vista literario ni como comentario de texto, que para eso hay gente mucho más preparada y sabia: parafraseando al Licenciado Vidriera: «No soy tan necio para dar en crítico literario malo, ni tan venturoso que haya merecido serlo bueno». El juego, al igual que ocurre con el cine, la música, o la publicidad, lo puede dar en otros sentidos. Por ejemplo, el empresarial. Es lo que voy a hacer hoy.

Nos pasamos mucho tiempo buscando respuestas a lo que nosotros interpretamos como nuevas preguntas cuando en realidad son las mismas preguntas con las mismas respuestas. Lo único que cambia es el contexto, pero debemos saber que cualquier cosa pasada no es que fuese mejor: es que fue. La lista es interminable y fijándonos en las malas, (que en la buenas, por eso de la absurda creencia de que eso debería ser lo normal, y nunca nos preguntamos el por qué pasan, o nos atribuimos todo el mérito) como la crisis económica, desgracias naturales, revoluciones sangrientas, guerras y tiranías varias ha sido así. Supongo que será una cuestión de ciclos.

Quevedo escribió esta poesía cuando el Imperio español (o lo que fuese eso) se estaba yendo al carajo. De alguna manera, como cronista de la época, que en esa época no se habían inventado ni el Pais, El Mundo, La Vanguardia, o el Marca lo que estaba haciendo era denunciar una situación de dejadez, de cansancio que inexorablemente llevaba a la muerte.

Esto les ocurre a muchas empresas que envejecen y se cansan, perdiendo toda la energía e ilusión que les hizo fuertes y por quien caduca ya su valentía. Ese cansancio se puede transmitir como un virus y afectar a otras empresas y personas que acelerarán el proceso originando un desanimo general que puede hacer baldío cualquier intento de abonar el terreno en el que crezcan nuevos brotes (los de hace unos meses no sabemos si están bien, se congelaron o eran hierbajos) y mejore la situación.

Pero lo peor de todo esto, es que le pueda llegar a afectar a uno y quede vencido para siempre. El poema, que rima sobre como las cosas avisan de la muerte, es triste, no porque avise de la muerte, que ese si es un hecho científicamente demostrado e inevitable. Sino, porque es un poema que habla también de la falta de ilusión. Y eso, insisto, es lo peor, que le puede pasar a las empresas, al país y a nosotros mismos.

Creo que es bueno leer el pasado para encontrar respuestas al futuro.

Enseña como las cosas avisan de la muerte

Miré los muros de la patria mía,

si un tiempo fuertes ya desmoronados

de la carrera de la edad cansados

por quien caduca ya su valentía.


Salime al campo: vi que el sol bebía

los arroyos del hielo desatados,

y del monte quejosos los ganados

que con sombras hurtó su luz al día.


Entré en mi casa: vi que amancillada

de anciana habitación era despojos,

mi báculo más corvo y menos fuerte.


Vencida de la edad sentí mi espada,

y no hallé cosa en que poner los ojos

que no fuese recuerdo de la muerte.


PD - Debo darle las gracias a Myr, porque en realidad, la idea,creo, no surgió de ordenar libros sino de la maravillosa serie de posts sobre El Quijote (que os recomiendo porque son geniales).

Feliz semana

18 comentarios:

FAH dijo...

gran post, fernando. esa poesía la leí hace tiempo. y x cierto, creo q incluso de los libros de "cómo", si uno sabe leer entre líneas, se aprenden cosas. abrazo, buena semana.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Francisco:

Ja ja ,lo sé Francisco, pero hay algunos que ni leyendo entre lineas. Yo tengo algunos bastante buenos, pero leyéndome enre líneas sabes a cuales me refiero.
Un abrazo

Germán Gijón dijo...

Su patria, sus campos, su casa, su espada... una degradación que se contagia en escalas decrecientes, ¿verdad? Efectivamente, trasladando esto al mundo empresarial, desde la corrupción en la cúpula hasta la dejadez en la introducción de asientos contables o el simple cuidado de la herramienta en la fábrica, la cosa tiene su aquel.
Me ha gustado mucho el artículo, Fernando, enhorabuena.
Un abrazo.

JLMON dijo...

Qué buen post Fernando!
La ilusión y la ambición son las condiciones esenciales para ponerse en marcha.
Ambición es una palabra denostada en significado por las leyendas urbanas sobre la alta y corrupta burguesia y las pelis de vaqueros, pero es una virtud en la empresa.
Cuidate

Fernando López Fernández dijo...

Hola Germán:

Buen análisis. Es una degradación como dices en escala decreciente que se contagia peligrosamente.

Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Jose Luis:
Gracias por pasarte. la ambición en si no es mala porque como apuntas es una condición para avanzar. Si no se cuida adecuadamente, es decir, si se mancilla la palabra, es cuando existen problemas.

Un saludo

Katy dijo...

Hay un tiempo para todo, y es lo que no acabamos de aceptar. Todo tiende a su fin y no podemos perpetuarnos en los tiempos. Cambiará el contexto si, en ello estamos. Trabajar para cambiar, mejorar, crear, el instalarse es morir irremisiblemente. Buen post amigo.
Besos

Myr dijo...

Gracias FER, como bien sabes tengo todas esas entradas agrupadas en la etiqueta QUIJOTE en mi blog.

Aunque hay algunas que refieren a la Lectura del Quijote como Aret Amatoria y otras analisas la Realción de Don Quijote y ancho desde el punto de picológico, no creo que interese mucho atus lectores.... al menos los mios en la últimas entradas no han sido muy receptivos.

COn respecto a la ilusión, que dices creo que es fundamental que no la perdamos. Nuestra mente tiene la capacidad de crear los mundos que querramos y nosotros los podemos hacer realidad a través de la acción concreta y consciente.

UN fuerte abrazo y me alegro mucho de haberte inspirado...

Myr dijo...

PD-1- Digo ARTE AMATORIA, vale

2- A veces, olvidamos apurados siempre como vivimos, de lo que los Grandes Clásicos nos enseñan, si se lo permitimos, claro.

Myr dijo...

3- y me tragué la S de SANCHO.
ves, ves, lo que decía.... por apurada y no leer la respuesta antes de pulsar la entrada.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Katy:

Me ha gustado lo de instalarse es morir, porque cuando uno se acomoda no avanza. Y eso pasa en todos los ámbitos

Feliz lunes

Fernando López Fernández dijo...

Hola Myr:

Yo creo que si les puede interesar y por eso lo quiero compartir (ellos decidirán). A mi al menos me gustan.

En cuanto a la ilusión, es muy importante no perderla tal y como apuntaba Jose Luis, y bquizás tener un punto de ambición. O lo que es lo mismo. perdurar y/o mantenerse es el resultado de acciones concretas y conscientes, como apuntas.

feliz lunes.

Josep Julián dijo...

Por lo que veo por ahí la ambición muere después que la ilusión pero es que están absolutamente relacionadas.
Sin embargo, las empresas pueden incluso vivir sin ninguna de ellas. Sin ir más lejos el otro día pasé por delante de una empresa que en otro tiempo lo fue todo en el mundo del bebé y que ahora sólo con ver el rótulo de sus instalaciones se adivinaba una decrepitud absoluta, aunque seguía viéndose luz tras los cristales y es que la falta de vigor no equivale necesariamente a la muerte empresarial sino que se demuestra que pueden vivir enfermas crónicas y, en algún caso, sobrevivir a las más vigorosas. Cosas del destino o de vete tú a saber qué.
Un abrazo.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Josep:

Puede ser, pero me parece a mi que con el tiempo acaban quitando el rótulo. Incluso las más vigoosas, que acaban cerradas o aborbidas Fijate en los bancos y compañias de seguros españolas (que tu de esos sabes) como se han ido diluyendo en el tiempo. Siempre hay excepciones, como dices, pero es un síntoma que las nuevas empresas por término medio, no duren más de 7-12 años.
Un abrazo

Rafa Bartolomé dijo...

Hola Fernando:
Mi hijo me hizo hace tiempo un programa para ordenar los libros de casa (autor, título, tema, lugar depositado, etc), si quieres ya te lo daré, aunque es latoso ordenar primero todos los libros.
En cuanto al post me ha parecido fantástico, aunque yo no lo lleve al aspecto empresarial, pero me quedo con la actitud ante la vida y sobre todo con el interés por hacer cosas nuevas. Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Rafa:

Te agradezco el detalle, pero conociendome, no me pondría a ello porque me gusta trastear con ellos.

Hombre Rafa, no sólo es aplicable al mundo empresarial y si te das cuenta la estructura del soneto primero podría hablar de las empresas, pasis etc...luego de nuestro entorno y, finalmente de uno mismo. Es la actitud lo que determina que veamos las cosas de una manera u otra.
Un abrazo

Myr dijo...

Gracias FERNANDO por todos los ánimos que me das. Estaba bajoneada el día que escribí el comentario. En realidad, más allá de que comenten o no, yo disfruto muchísimo estudiando el Quijote y trabajando los textos y eso es lo que a mi me importa.

Besos
PD Y estoy de acuerdo con lo que dice JOSEP de las empresas cronicamente enfermas, hasta que de tanto y tan largo malestar, exhalan su último suspiro... Yo he tenido que tachar ya varias de de mi libro de direcciones.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Myr:

Es que yo también disfruto. Por eso te decía lo del libro. Me cuesta más ir post a post para atrás (supongo que para todos), pero cuando veo talento, no quiero que se abandone.

Soy yo, el que debo dar las gracias.

En cuanto a lo de las empresas, como le dije a Josep, creo que acaban quitando el rótulo, como le paso a Roma, Egipto, Grecia etc...
Es cuestión de tiempo cuando se abandonan.

Un beso

Soul Business

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