viernes, 15 de enero de 2010

Arlequín


Para acabar esta semana tan reflexiva que he tenido, y como no se me ocurría nada para escribir hoy y voy pillado de tiempo, os dejo un capítulo de «Soul India» que habla de esas dudas, necesarias, que frenan o aceleran nuestras decisiones.

Feliz fin de semana
Arlequín

Había amanecido con bruma, una bruma templada que emergía del desaguado lago Pichola y que, horas más tarde, sería humo de montaña. Desde el ventanal de la habitación que negocié en la haveli Jagat Niwas, perdía la mirada en el lago, en los Ghats, en el hotel Lake Palace. Me gustaba, antes de tomar un café en la azotea, regodearme con un paisaje al que sólo le faltaba más agua: la lluvia, el monzón, habían pasado de largo los últimos tres años y los lagos eran agua y estepa verde donde los búfalos pastaban de sabana africana. Era uno de esos días al que le sobra temperatura y le falta un jersey en el que contraerse mientras te llenas de montaña o de mar: un día de Comillas, de Santillana; un día de Cantabria.

Llevaba casi quince días en India y ya casi todo me era familiar: los enormes candados con los que se cerraban las puertas de las habitaciones; unos candados tan grandes como una mano que se podían encontrar en cualquier bazar; los pequeños reptiles, lagartijas indias, que limpiaban tu habitación de insectos; los camareros-espías que vigilaban la propina que iba a dejar; el café granulado, asqueroso, pero necesario, y la dejadez: el desaseo general y abandono de un subcontinente que aguantaba hasta la próxima reencarnación.

Pero como India era contradicción —a veces nosotros también—, la visita del imponente Palacio Real de Udaipur me vapuleó en las ideas que subjetivamente concebía, confirmando lo que el señor Singh me apuntó en el aeropuerto de Delhi.

—India es un país contradictorio para aquel que no ha nacido aquí.

La Ciudad Palacio se erguía a la orilla del lago Pichola. Construida en piedra pajiza alberga once palacios edificados por los monarcas de la dinastía Mewar, la más antigua de Rajastán, que nunca se doblegó ante los invasores mongoles. Alguno de ellos convertidos en museos, otros en hoteles, se caracterizan por la riqueza de su interior: Udaipur es uno de los centros más importantes de pintura en miniatura de la India y en el Palacio Real se pueden saborear por centenares, en numerosas dependencias que divulgan la historia de la región.

Son pinturas que narran las biografías de los maharajás, biografías sobre paisajes, paisajes con figuras, figuras desiguales, desiguales escenarios, escenarios de pasión, pasión y tigres, tigres escorzados, escorzados en costados de elefantes, elefantes engalanados, engalanados de batallas, batallas ensalzadas, ensalzadas por artistas, artistas que fueron cronistas, cronistas que fueron pintores, pintores que fueron ojos, ojos que escribieron estampas, estampas en miniatura, miniaturas de la historia...

Zarandeado por las aclaratorias escenas que me devolvieron momentáneamente la objetividad, me introduje en una sala en la que las vidrieras y espejos venidos de Bélgica, vestían los rayos de sol de sicodelia de los sesenta e iluminaban un fingido teatro en el que yo encarnaba a un arlequín de mil colores: un criado, un bromista, un individuo anónimo, un comodín, un personaje que volvía el mundo del revés haciendo malabares con los deseos y la realidad, representando una farsa en la que cuestionaba, en histriónicas risotadas, el ser o no ser; una pantomima de la vida en la que todos actuamos movidos por las dudas y por las hostilidades de un mundo que cada día complicamos más; un monólogo sobre el miedo, un poema sobre el yo, un recito sobre el deseo, una lectura interior...

Una nube ocultó el sol. El escenario y mi disfraz se desvanecieron. Sonaron los imaginados aplausos: había acabado la función.

Salí del palacio. La máscara de arlequín, se quedó junto a los vidriados pavos reales del Mor Chowk.

16 comentarios:

MTTJ dijo...

Hola Fernando,
He accedido a Soul India y he tenido la sensación de descubrir un tesoro. Magnífico post!

Buen fin de semana.

M.Teresa

Josep Julián dijo...

Hola Fernando:
Contesto saltándome tu última entrada porque voy con prisa, con prisa buena.
Antes de hacer mi primer viaje transoceánico (en mi caso a Nueva York) siempre pensaba que cuando llegara el momento debería embeberme de cada rincón, calle y piedra que encontrara a mi paso, porque quién sabe si volvería a tener oportunidad de regresar.
Ahora, con lo años, siento exactamente lo mismo que entonces y es lo que he encontrado en este relato, no me preguntes por qué.
Por cierto, Ovidio bien, gracias pero un poco adormilado por falta de estímulo editorial. Lo de siempre.
Un abrazo.

Rafa Bartolomé dijo...

Hola Fernando:
Ya sabes que a mi me encantan los relatos. Este me ha embebido de tal manera que lo que apuntas sobre tomar decisiones se me pierde. Hay un párrafo: "Son pinturas que narran las biografías de los maharajás, biografías sobre paisajes, paisajes...", en el que el autor va enlazando la última palabra de una frase con la primera de la siguiente ¡qué es la misma palabra repetida! que resulta sencillamente genial. Me ha encantado su lectura. Un abrazo.

María Hernández dijo...

Hola Fernando:

Para ir con prisa, has dejado una bonita joya para tus seguidores. Me gustó mucho "Arquelín", tanto que, a pesar de mis propias prisas, me aventuré hacia "Soul India" y ...oh sorpresa, no tenía ni idea de lo "viajeado", como decía mi abuela, que estabas.
Dedicaré un poco de mi tiempo a este nuevo espacio, para mi antes desconocido, y que me alegra mucho haber encontrado.

Las fotos, maravillosas y la lectura, la tengo pendiente.

Que tengas un buen fin de semana.

Un beso.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Maria Teresa:

Como sabes, siempre es un placer verte por aquí y saber que siempre comprenderás lo que escribo sobre viajes y las sensaciones que producen.

Buen fin de semana y tu post de ayer genial.

Katy dijo...

Hola Fernando según te iba leyendo instintivamente me fijé en un poster que tengo enmarcado a mi derecha ( que me trajo mi hija de la India ) buscando los elefantes engalanados. Y me acordé de los comodines de las cartas en dónde a veces se reprsenta el Joker como a un arlequín y el Arlequín de Picasso. Curioso cómo la mente a veces se va por otros derroteros.
Gracias por el viaje.
Un abrazo y Feliz finde

Fernando López Fernández dijo...

Hola Josep:

Buen viaje a la Gran Manzana. Una de mis asignaturas pendientes y donde se, que a pesar de sus caos, sería un tipo feliz.
Te parecerá idiota, pero para mi viajar no solo consiste en mirar sino en embeberme de ello. Estoy convencido de que NY e fascinará. En cuanto a Ovidio, hazlo aunque el estímulo no sea editorial. Quien sabe si pronto aparecerá un Cloud Angel.
Un abarzo y feliz viaje

Fernando López Fernández dijo...

Hola Rafa:

Ese parte del texto surge como una reflexión a medida qe veía los cuadros y las miniaturas. Todo se enlazaba. Es lo bueno de los viajes que no solo ves sino que experimentas.
Un abrazo y feliz fin de semana

Fernando López Fernández dijo...

Hola María:

La verdad es que he viajado menos de lo que me hubiese gustado y en la página sólo salen unos cuantos, pero todos, vividos intensamente.

Buen fin de semana, Las de tenerife ya las colgaré cuando encuentre negativos, pero me temo que no son buenas.

Un beso gracias como siempre

Fernando López Fernández dijo...

Hola Katy:

Gracias a ti, por acompañarme cada día en este viaje por la blogosfera. es como dices, la mente se va siempre por otros derroteros. En cualquier caso, tu hija sabrá perfectamente de lo que hablo, aunque lo escriba raro.
Feliz fin de semana y mañana vuestra receta de acelgas.

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Fernando:
Mecaguenlaleche con lo de la envidia.
Hace unos cuantos años que estuve en la india, y ver ahora cómo lo cuentas tu me produce un inmenso placer. Lo de la envidia es porque siento lo mismo que tu pero no sería capaz de expresarlo igual.
Una maravilla. De verdad.

Fernando López Fernández dijo...

Hola javier:

Gracias. ¿Verdad que India tiene algo muy especial que te deja tocado? No sé por qué, pero se siente con mayor intensidad. Lo de la envidia, de alguien como tu, no me lo creo. No te veo yo muy envidioso je je.
Un abrazo y feliz fin de semana

Myr dijo...

Precioso tu relato, FERNANDO; me parece estar allí entre espejos y arlequines...

Besos

Germán Gijón dijo...

Me gusta cómo evocas sensaciones distintas a las que encontramos por estos lares occidentales. Ya te dije que no he estado nunca, pero aprovecho tus escritos para conocer.
Gracias y un abrazo.

Fernando López Fernández dijo...

Myr:

Seguro que has estado allí.
Un beso y gracias por pasarte.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Germán:

Me ha gustado lo de evocar sensaciones porque asi es como lo veo siento yo.

Gracias, como siempre, por venir.

Soul Business

Gracias por visitar mi blog
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...