lunes, 7 de diciembre de 2009

Del hommo sapiens al hommo estultus

La evolución del ser humano ha sido una de las materias que más han sido estudiadas por científicos y naturalistas. Normal. El ser humano es la especie animal más compleja de todas las que habitan el planeta, entre otras razones por lo de «sapiens», porque se le supone una capacidad superior a otras especies, ya sea para conocer, pensar, razonar o realizar tareas que entrañan cierta dificultad, o desarrollar sistemas de comunicación etcétera, etcétera. Es decir somos listos de narices.

Sin embargo, y no es pesimismo, creo que la evolución del hombre actual (el hommo sapiens) camina inexorablemente hacia el hommo stultus (hombre estúpido o tonto). Quiero insistir que esta teoría no tiene ninguna base científica: Se basa más en la observación personal que en hechos probados; pero como esto no es una revista científica, tampoco pretendo hacer caja con ella, y la muestra está basada en esto que llamamos primer mundo (que por otro lado es donde se corta el bacalao), puedo afirmar sin miedo a ruborizarme y a desmentirme, que el ser humano camina hacia la estupidez sin remedio; un servidor incluido. Para sustentar mi teoría, si es que se puede sustentar (que a lo mejor no hay por donde cogerla) pondré una serie de ejemplos que no son excepciones, ni hechos aislados sino el día a día de lo que somos y vivimos.

Si uno se queda viendo los anuncios de televisión, (un día de estos haré una selección de los más absurdos para divertimento de los lectores) observará que en algunos de ellos, para reforzar lo maravilloso que es el producto te hablan de fórmulas mágicas recién descubiertas que tienen nombres chulos tipo «oxigen plusinteractive progood» ó «Morning guay con micropartículas k27» que, por lo visto te hacen levitar en casa cuando pruebas el producto o te arregla el cuerpo para toda la vida. Pues bien, esto es una memez como la copa de un pino, como el famoso «9 de cada 10 recomiendan» que no me lo creo, por sentido común, aunque lo firme ese notario del que nunca sale el nombre ni el número de colegiado. Y esa memez, acaba en la mente del consumidor. Una no hace daño, pero cuando éstas se multiplican, os aseguro que pueden hacer un mal irreversible en el cerebro.

Bromas aparte, esto no es lo peor. Lo peor, es que se ha estado creando y alimentando una sociedad en la que todo vale si el beneficio es para uno y no para los demás; una sociedad llena de nuevos dioses e ídolos a los que se venera, admira, sigue y financia no por su talento sino por los chascarrillos que cuentan; una sociedad no abierta a la información y al conocimiento sino al chismorreo; una sociedad chula y pendenciera dispuesta a juzgar sin pruebas, a justificar sus fallos poniendo como ejemplo lo que hacen los demás. Así podríamos seguir largo rato. De ello tenemos ejemplos para aburrir. Desde permitir que se esquilmen países y personas para conseguir materias primas que no se tienen en el país explotador, o comprar productos más baratos cuyo coste es la humillación del ser humano, a estar preocupados por la última operación de nariz de cualquier persona que habla a gritos; de una sociedad que hace mal uso de la información (acordaos de lo que ha pasado en Tenerife recientemente) o que se sirve del conocimiento para hacer el mal (especulación financiera), a aquel que no hace su trabajo  y si lo hace mal se justifica en los demás; etcétera, etcétera.

Y dentro de toda esta historia, también se puede hablar  del daño que pueden hacer las modas y tendencias de corto recorrido, que habitualmente mueren antes de ser asumidas o implantadas, aunque algunas puedan ser necesarias y válidas: teorías que en muchos casos  vienen de la «Gurúlandia garrafón» que están tan poco testadas como la que suscribo yo hoy, y que son tan efímeras como la nueva tontería que consiga colarnos el gurú de turno.

A pesar de todo, yo como Josep Julián y otros blogueros, creemos que se está produciendo un cambio en la sociedad, y que puede ir a mejor, siempre y cuando no nos dejemos llevar por esta corriente de estupidez que parece haberse instalado en nuestras vidas.

La primera respuesta la tendremos después de la Cumbre de Copenhagen.

Feliz semana a todos

19 comentarios:

Katy dijo...

Hola Fernando has descrito perfectmnte esta socided nuestra que lejos de ser una avanzadilla va de retroceso, cómo todas las grandes civilizaciones de antaño. Esto se llama decadencia.
"Stultorum infinitus est numerus:
El número de los tontos es infinito". Por eso ocurren estas cosas que tan bien has resumido.
Yo no se si la Cumbre va a cambiar algo a corto plazo, pero no puedo dejar de creer que este ser tan maravilloso que es el humano será capaz de resurgir de las cenizas con nuevos ideales y enfoques. Yo no pierdo la esperanza.
Un abrazo, y te felicito por este post

Fernando López Fernández dijo...

Hola katy.

A pesar de todo, yo tengo ciertas esperanzas en que la cosa cambie. El problema, pienso, es que nos dejamos llevar por mucha tonteria; no hya un foco claro.

Gracias por pasarte. feliz semana.
Un abrazo

Alberto Barbero dijo...

Al finalizar el segundo párrafo y antes de los ejemplos ya te he comprado la idea.

También creo que sería fácil añadir al "hommo" otra serie de caracterizaciones poco elevadas y relacionadas con su salvajismo o con su egocentrismo desmesurado (no ando bien de latín y, por lo tanto, no me atreveré a hacerlo).

Yo mismo soy una combinación de sapiens con "estultus" con egocentrismo, creatividad y otros condimentos. Pero yo tampoco pierdo la esperanza. Además creo que hay signos de cambio a mejor, aunque probablemente faltan varios siglos para ver cómo acaba todo ésto...y es que, desde mi punto de vista, estamos todavía en un estadio evolutivo muy bajo.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Alberto:
Totalmente de acuerdo con añadir otra serie de características. El egocentrismo y el salvajismo son únicas en el ser humano. Los animales creo que no saben de ellas y, al final como apuntas somos una mezcla de todo ello, pero lo malo es que prevalezca el “lado oscuro” . Yo soy optimista, pero hay veces que viendo lo que hay te preguntas si realmente el ser humano será capaz de evolucionar adecuadamente.
Gracias, como sienmpre, por pasar y aportar tu opinión.
Un abrazo

Rafa Bartolomé dijo...

Hola Fernando: estoy de acuerdo con todo lo que dices en el post, y es que esta sociedad parece ir a la deriva. Nos queda la esperanza, pero creo que al que es tonto (para mí un caso típico es el que pierde su tiempo-su vida en fin-viendo lo absurdo de ciertos contenidos de la tele), hay que decírselo.Un abrazo

MaS dijo...

hum, gracias Fernando por advertirnos (advertirme) que una corriente de estupidez se ha instalado en las vidas de algunos... ya decia yo, que algo me pasaba y que no sabía qué: eso será, que no voy a esperar qué pasa en Copenhagen, y que me apunto a ser de los "revoltosos", como Josep Julian, que quieren re-mover la sociedad.
un saludo,M.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Rafa:

Creo en la libre elección y decisión, pero de igual manera que creo en esto, pienso que cada uno debe asumir la consecuencia de sus actos. Está muy bien, por ejemplo, criticar la explotacíón de los niños pero luego no compres lo que han hecho si qieres erradicarlo. Con la tele y otras cosas pasa lo mismo. De ahí mi forma de ver la estupidez.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola MaS:

No creo que deba advertirte sobre lo que escribo en el post,y lo sabes, pero nunca está de más recordarlo. Y si se gana un revoltoso para la causa mejor que mejor.

Un abrazo

Germán Gijón dijo...

Hola, Fernando:
no nos va a ser necesario auscultar mucho para quedarnos en la superficialidad media del homo-stupidus (perdona, Alberto, pero yo sí me atrevo con el latinajo aventurado). Y mira que la información, la comunicación y la mezcla de culturas -que nadie me interprete el invento este de la alianza de civilizaciones- debería hacernos avanzar en la racionalidad, pero ni por esas.
Un abrazo, Fernando.

Pedja dijo...

Fernando discrepo. Me encanta el blog y la idea pero ya hemos charlado antes sobre esta cuestión, somos una historia de superación y vamos a mejor. Yo no pienso que la cumbre de Copenhague arregle nuestras vidas. -hace tiempo, y hablo por experiencia, que la alta política, las grandes citas, personas que son más relaciones públicas que otras cosas, son realidades que nos pueden ayudar a crear un mundo mejor. Más bien pienso que para arreglar el cambio climático es mejor plantearse que hacer cada uno, voy a apagar la tele, no desde el mando sino desde el enchufe. El ordenador en cambio lo mantendré encendido para seguir leyendo soul bussiness, enhorabuena, un abrazo.

Pedja dijo...

Quería decir "que NO nos pueden ayudar a crear un mundo mejor..."

Fernando López Fernández dijo...

Hola Germán:

Hablas de algo tan importante como la racionalidad, que podría ser tambien eso que llamamos sentido común. Y cuando vemos lo que hay a nuestro alrededor nos vamos dando cuenta que hay mayoría de Hommo Estupidus. Gracias por el comentario.

Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Pedja:

Discrepar es una de las cosas más sanas y si bien, como apuntas,la superación domina la evoluvión del ser humano, creo y no es menos cierto, que lo que vemos a nuestro alrededor (televisión, medios y muchas actitudes...), dan una impresión negativa del asunto. Aún así, soy bastante positivo en esto y creo que puede mejorar. Copenhage puede ser un salto hacia delante o cómo dices, una reunión más o menos festiva, de pose de lo que somos.

El cambio pasa por uno mismo, pero para bien o para mal, los dirigentes (a los cuales votamos)tienen la llave para que el cambio se active.

Gracias por venir, discrepar y enriquecer este blog con tus comentarios.
Un abrazo

Economía Sencilla dijo...

Me gusta la tesis del post.

Es posible que nos encaminemos hacia el hommo stultus, porque la cantidad de tontería, de consumismo, de egocentrismo y egoísmo que existe es considerable, así que bien vale la pena un toque de atención como el que propones en el post.

Sabiendo y teniendo claro que corremos este riesgo, es posible evitarlo, como comentas, aún hay esperanza, todavía es posible escoger día a día otro camino (quizás, como comenta Pedja, también está en cada uno de nosotros aportar un granito de arena).

Estupendo post, como decía, para reflexionar acerca de qué es importante en realidad y qué no lo es.

Un abrazo
Pablo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Pablo:

Gracias por pasarte. Es eso que comentas: la cantidad de tonteria que hay en el consumismo, en el egocentrismo y en el egoismo. No pasará nada si fuesen hechos aislados, pero parte de la sociedad camina hacia eso porque es lo que "se vende" indirectamente.
Como dice pedja, depende de cada uno, pero si los que tienen el poder de "comunicar" y "guiar" no lo hacen, puede darse el caso de que la sociedad olvide el sentido comñun o como decia Germán la racionalidad.

Un abrazo

MTTJ dijo...

Es cierto que la sociedad actual se parece a un barco que va a la deriva, pero en mis momentos de pesimismo quiero pensar que esta forma de ver el mundo es señal inequívoca de que me estoy haciendo mayor. Siempre me acordaré del primer jefe que tuve, un hombre culto, comprometido con sus ideales pero extremadamente pesimista con relación al futuro de nuestra sociedad. A mis veinti pocos años para mi todo era de color de rosa. Pensaba que era un exagerado y que sus ideas eran las de un viejo a punto de jubilarse. Por eso cuando empiezo a ver las cosas demasiado grises, me gusta escuchar a mi hija de 16 años.

Felicidades por el post. Siempre me haces reflexionar.

Un abrazo

M.Teresa

Fernando López Fernández dijo...

Hola Maria Teresa:

Todos tenemos momentos pesimistas, pero no sé si es porque nos vamos haciendo mayores o porque la experiencia de la vida nos va dando otra perspectiva de las cosas. Por eso, creo que es bueno, hacer lo que haces tu, escuchar a los más jóvenes, para que se siga manteniendo la ilusión.

Gracias por venir y por tu comentario.
Un abrazo

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Fernando:
A mi me llama la atención aquello de... "posiblemente la mejor cerveza (o cualquier otra cosa) del mundo". O aquello de... "el turrón más caro del mundo". Vivimos en una nube. Este barco hace aguas por todos los lados (¿será que es martes por la tarde?).
Pero bueno, para quedarnos con lo más maravilloso de la publicidad, aquí tienes este anuncio. Una pasada.
http://www.youtube.com/watch?v=hkvIbKV_pyE

Un abrazo.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Javier.

Al igula que a ti, siempre me han llamado la atención esos dos eslogans. Uno por presuntuoso y el otro por ir dirigido a los presuntuosos. por otro lado, me has venido al pelo porque no sabía de que iba a escribir hoy y me lo has dado hecho. El video que nos dejas, que es fantástico, lo utilicé para un curso de Turismo y audiovisuales que di hace un par de años a alumnos de turismo de la Universidad de salamanca. Así que hoy escribiré y publicaré algún video de ellos.
Gracias y un abrazo

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